viernes, julio 09, 2021

La Guerra de las Rosas (3): El yorkismo se quita poco a poco la careta

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora
La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.

Las últimas boqueadas 



Cuando Ricardo de York fue nombrado teniente de la Corona en Irlanda, el cargo en Francia que verdaderamente ambicionaba el hombre más rico de Inglaterra fue para el hijo menor de Juan Beaufort, Edmundo, que había sido reconocido duque de Somerset en 1448. York, sin embargo, se resistió todo lo que pudo y, de hecho, no fue hasta julio de 1449 que tomó el barco de las siete para Irlanda.

miércoles, julio 07, 2021

La guerra de las rosas (2): La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora
La puerta que abrió Jack Cade para Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.

Las últimas boqueadas 



Fuera un ataque, un envenenamiento o cualquier otra cosa, lo que está claro es que la muerte del tío de Enrique VI le otorgó a éste la oportunidad de dar pasos en su política. El 28 de julio de 1447, por ejemplo, procedió a nombrar una embajada que habría de negociar la entrega de la fortaleza de Le Mans; entrega que, supongo, querría hacer en 24 horas (chiste). Sin embargo, el espíritu de los halcones en Inglaterra no había muerto con su primer líder; de hecho, se podría decir que, a causa de las muchas dudas existentes en torno de su muerte, se excitó. Prueba de ello es que los propios plenipotenciarios que designó Enrique eran de la cuerda, y se dedicaron a matar el partido con retrasos, consultas y polladas varias, exasperando a Carlos VII.

lunes, julio 05, 2021

La Guerra de las Rosas (1): Un rey con dos coronas, y su pastelera señora

Un rey con dos coronas, y su pastelera señora
La puerta que abrió Jack Cade parea Ricardo de York
El yorkismo se quita poco a poco la careta
Los Percy y los Neville
Ricardo llega a la cima, pero se da una hostia
St. Albans brawl
El nuevo orden
Si vis pax, para bellum
Zasca lancastriano
La Larga Marcha de los York/Neville
Northhampton
Auge y caída del duque de York
El momento de Eduardo de las Marcas
El desastre de Towton y los reyes PNV
El sudoku septentrional
El eterno problema del Norte
El fin de la causa lancastriana
La paz efímera
A walk on the wild side
El campo de la cota abandonada
Los viejos enemigos se mandan emoticonos con besitos
El regreso del Emérito, y el del neo-Emérito
Rey versus Rey
The Bloody Meadow y la Larga Marcha Kentish
El rey que vació Inglaterra
Iznogud logró ser califa en lugar del califa
La suerte está echada. O no.
Las últimas boqueadas

La Inglaterra del siglo XV era un lugar relativamente pacífico. De alguna manera, como le ha pasado y le pasa muchas veces a lo largo de la Historia, en las islas se contemplaba el continente como otro mundo; en Francia, en Borgoña, incluso en los reinos ibéricos, no digamos ya Italia, la guerra era la norma. Un año sin guerras era una cosa muy rara. Pero no en Inglaterra. Los estudiosos, por ejemplo, han demostrado que, durante las primeras décadas de aquel siglo, las inversiones realizadas en las ciudades inglesas para construir murallas prácticamente no existieron. Desde el siglo XIII, la mayoría de las ciudades inglesas disfrutaban del murage, una concesión real que les permitía fijar portazgos para toda aquella mercancía que entrase en su ámbito urbano a cambio de que los ingresos se dedicasen a la protección física de esa misma ciudad. Los murages fueron muy intensamente recaudados en la segunda mitad del siglo XIV, a causa del miedo generalizado que había entonces en Inglaterra de sufrir una invasión francesa. Pero la cosa, luego, se tranquilizó. De hecho, en los tiempos anteriores a la Guerra de las Rosas sólo tenemos noticia de un gran ejército inglés, el levantado por Eduardo IV para cruzar el Canal en 1475.

viernes, julio 02, 2021

Forajidos de leyenda: Henry Brown, el sheriff amigo de Billy el Niño

Una de las cosas que caracteriza el verdadero mundo del Far West es que nada es lo que parece. Malos que acaban siendo buenos, y buenos que acaban siendo malos. Probablemente, nadie explica este fenómeno mejor que la figura de Henry Brown, el hombre que pasó, en muy pocos años, de ser un fiel compañero de la banda de Billy el Niño a recibir el premio de los vecinos de Caldwell, Kansas, por su excelente labor en la defensa de la ley en el pueblo. Un nota de cojones este Brown, que no ha de extrañar que no haya sido protagonista de ninguna de las grandes películas del Oeste porque, la verdad, su figura tiene muy poco de edificante. Aquí la tenéis.

miércoles, junio 30, 2021

lunes, junio 28, 2021

Watergate (14): El último martillazo de Warren Earl Burger

     ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 

A pesar de la mucha información y el importante volumen de las transcripciones ahora publicadas, el Comité Judicial acabó por dictaminar que toda aquella información era insuficiente para cubrir toda la demanda de datos que ellos habían hecho. John Doar dijo bien claro que todo aquello no se ajustaba a las necesidades percibidas por el comité. Un importante congresista republicano, William Steiger (Wisconsin), resumió muy bien la situación cuando afirmó que, en ese mismo momento, presentarse a una elección exhibiendo el apoyo de Nixon no era sino “una forma más de suicidarse”.

viernes, junio 25, 2021

Watergate (13): It is not easy, but it could be done

     ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 

Un signo claro de que la suerte de Nixon, si es que alguna vez la había tenido, estaba cambiando rápidamente, era la suerte de sus íntimos. El mismo día de la conferencia de prensa que ya hemos referido, Herbert Kalmbach, su asesor legal personal, se declaraba culpable de haber montado comités electorales falsos para lavar contribuciones electorales recibidas en 1970. Cuatro días después, la oficina del fiscal especial anunció la imputación de Haldeman, Ehrlichman, Mitchell y Colson, a los que acusaba de 24 cargos de conspiración, mentiras y obstrucción a la Justicia.

miércoles, junio 23, 2021

Watergate (12): La última trinchera

    ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 


Las historias sobre las interioridades financieras de la campaña de Nixon no dejaban de brotar, quizás porque, a causa de su creciente debilidad, la locuacidad de muchos de sus subordinados de entonces, cabe sospechar que muy desengañados, era cada vez mayor. La Prensa también publicó historias sobre cómo Nixon había escondido la plusvalía generosa obtenida por la venta de unos terrenos en Florida a base de registrar toda la operación a nombre de su hija Tricia, amén de otras irregularidades menores, como que se había registrado para votar en California, aunque no pagaba ni un duro de impuestos en dicho Estado.

martes, junio 22, 2021

De indultos

Os contaré una cosa como primera providencia. 

lunes, junio 21, 2021

Watergate (11): El discurso del político acorralado

    ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger

Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final 



El lunes siguiente a aquel sábado tan intensito que había vivido la Casa Blanca y, con ella, todo Estados Unidos, la cosa se relajó por el flanco internacional. Las grandes potencias, todas ellas cada vez menos convencidas de que la guerra árabe-israelí les fuese a aportar ventaja alguna, se apresuraron a patrocinar un alto el fuego decretado por la Casa Inútil (o sea, la ONU) que entraría en efecto en 48 horas. Para el caso Watergate, fue un alto el fuego todavía más corto: el martes, el Comité Judicial del Congreso recibió el permiso para comenzar sesiones de análisis de impeachment, gracias, sobre todo, a los votos demócratas. Ese mismo día, Alexander Haig confesó frente a los periodistas que la orden al FBI de sellar la oficina de Archibald Cox la había dado él personalmente; había acudido al encuentro con los plumillas para convencerlos de que la Casa Blanca no había traspasado la línea roja de la dictadura y los convenció de exactamente lo contrario.

viernes, junio 18, 2021

Watergate (10): Los diez negritos fiscales

    ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


Dos días después de la dimisión de Agnew, el presidente Nixon anunció la designación en su puesto de Gerald Ford, el líder de la minoría de la Cámara. La elección sorprendió a todo el mundo salvo, claro, a Nixon. Buena parte de los republicanos esperaban que el designado hubiera sido Ronald Reagan; ciertamente, el ex gobernador de California había sido un apoyo incansable del presidente; pero también tenía bastantes enemigos en el partido y Nixon siempre quería un segundo plano y gris; en ese sentido, hizo la elección perfecta. Ford, además, era otra cosa: era una persona fiel a la figura de Nixon, como demostraría poco tiempos después cuando, ya presidente, tomó la discutidísima decisión de otorgarle el perdón presidencial a un señor que, por el bien de la democracia americana, debería haber probado el cáterin de la cárcel.

miércoles, junio 16, 2021

Watergate (9): A situaciones paranormales, aficiones paranormales

   ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


 

El 26 de septiembre, el comité Ervin se enfrentó a su último testigo. Éste fue uno de los hombres más cercanos a Nixon, Patrick J. Buchanan, que había trabajado para él escribiéndole discursos y, sobre todo, preparándole cada mañana un informe con lo publicado por la Prensa. En el testimonio, los estadounidenses aprendieron que Buchanan, buen conocedor de las consecuencias que podían tener los contenidos Watergate frente a la opinión pública, le había aconsejado a su jefe que hiciese una hoguera en el jardín de la Casa Blanca y quemase todas las cintas. Buchanan, además, fue el primer hombre del presidente que explicó la verdadera función del escándalo Watergate. Normalmente, las gentes desinformadas suelen decirte que el Watergate fue una estrategia para conocer los planes del Partido Demócrata frente a las elecciones. Pero no es así. En realidad, el Watergate era una estrategia que buscaba desacreditar a todos los candidatos demócratas salvo uno: George McGovern. Esto, maquinaron los estrategas del Watergate, colocaría a Nixon frente a un candidato viable y, además, enfangaría a los demócratas en constantes peleas intestinas.

lunes, junio 14, 2021

Watergate (8): Spyro Agnew y las 21 preguntitas de los cojones

   ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


El 24 de julio, Bob Hadelman. Se mostró bastante cómodo en su comparecencia hasta que el senador Robert Palmer Weicker Jr le sacó a colación un memorando dirigido a él, fechado el 14 de octubre de 1971. Aquel documento consistía en una descripción de las labores previas a una aparición presidencial en Charlotte, Carolina del Norte, en compañía del popular reverendo Bill Graham. Las instrucciones incluían, para sorpresa de todos, el montaje de una manifestación violenta cuyos miembros deberían portar, decía el memorando, signos obscenos. Weicker, señalando al documento, le preguntó a Haldeman si era su letra la que se podía leer en una anotación al margen que decía: Good. A Haldeman no le quedó otra que reconocer que sí, que él habría escrito que le parecía bien que el gobierno de los Estados Unidos fomentaba la producción de falsas protestas en su contra para así apuntalar la teoría de la “mayoría silenciosa”.

viernes, junio 11, 2021

Watergate (7) El testimonio de Alejandro Mantequilla

  ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


El testimonio de John Dean dejó una honda impresión, tanto en los miembros del Comité como en la América entera. Después de Dean, el siguiente testigo fuerte fue Mitchell. Durante su interrogatorio, Sam Ervin le comunicó al presidente la decisión tomada por el comité, decisión unánime, decretando su acceso irrestricto a cualquier documentación gubernamental que “pudiera ser relevante a la hora de proveer o desmentir cualquiera de los elementos que el comité ha sido autorizado a investigar”. En ese momento, la decisión se refería, muy en particular, a toda documentación preparada o que hubiera pasado por las manos de John Dean. Esta decisión era una importante vuelta de tuerca. Dean había cantado de lo lindo, pero no dejaba de ser alguien que decía qué; de alguna forma, era su palabra contra la del presidente a la hora de decir que Nixon lo sabía todo. Los parlamentarios buscaban poder solventar ese impasse.

miércoles, junio 09, 2021

Watergate (6): Johnny cogió su fusil

 ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


El testigo décimo noveno habría de de ser Jebbediah Stuart Magruder, quien se presentó en la sala el 14 de junio. Magruder, en todo caso, se presentó bajo la use immunity, una figura legal recientemente introducida en el Código Penal, según la cual un testigo no podía ser imputado de acuerdo con un testimonio prestado bajo inmunidad. Esta novedad, por cierto, había sido redactada en su día por John Dean.

lunes, junio 07, 2021

Watergate (5): Los pruritos morales de Hugh Sloan

 ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final

John Dean no era el Señor X del Caso Watergate, pero lo que sí era, es su clave de bóveda (tras el Watergate, haría toda una carrera como abogado y, sobre todo, conferenciante y autor de libros, siempre con el epicentro en su experiencia en la Casa Blanca). Un buen síntoma de esto es que terminase por ser la persona nombrada por el presidente para investigar el escándalo; aparentemente, según diría Nixon, Dean le había entregado un informe en el que le informaba de que ningún miembro del staff de la Casa Blanca ni del equipo electoral del presidente había estado implicado en la movida. Sin embargo, en marzo de 1973 la figura de Dean estaba bastante quemada; protagonizaba las noticias en los medios, pero no por su informe exculpatorio, sino por las noticias que habían surgido de que había tratado de obligar al FBI a darle documentación del caso; se sospechaba, incluso, que Dean había destruido pruebas poco después de descubrirse el asalto a las oficinas del complejo Watergate.

viernes, junio 04, 2021

Watergate (4): Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate

  ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final

El comité volvió a reunirse en la tarde del martes 22 de mayo para seguir con McCord. Para entonces, todo el esfuerzo hecho con Odle se había ido a la mierda. Piénsese, por ejemplo, que el volumen negociado en la Bolsa de Nueva York se redujo significativamente; entonces, el comercio de acciones electrónico no existía, todo se hacía en persona; y, en las últimas horas de la negociación, los traders simplemente desaparecían del parqué y se iban a buscar alguna tele portátil para seguir atendiendo al espectáculo que tenía a los americanos mesmerizados. Algunas universidades, empeñadas en que asistir a las sesiones era una lección de urbanidad, directamente suspendieron las clases.

miércoles, junio 02, 2021

Watergate (3): el día que James McCord le dijo al mundo: "¡ Es un pato, imbéciles, es un pato!"

 ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final

El día 17 de abril, un Richard Nixon que o no quiso o no pudo ocultar su aspecto cansado y tenso realizó una intervención en televisión desde la sala de prensa de la Casa Blanca. Se limitó a leer unas cuartillas que contenían tres minutos de material jurídico. Entre las cosas que dijo, informó a los estadounidenses que el 21 de marzo anterior, a causa de “cargos muy serios” de los que había tenido conocimiento, ordenó una serie de investigaciones sobre el tema Watergate. Afirmó, asimismo, que se habían hecho “verdaderos progresos” en la investigación de la verdad. Luego, abandonó la sala y su portavoz, Ronald Ziegler, fue quien se quedó para atender a la Prensa. Los periodistas no paraban de preguntar sobre las evidentes contradicciones entre las declaraciones anteriores de Nixon y la de aquel día. ¿A cuál deberían creer? Fueron dieciocho preguntas seguidas sobre el mismo tema; ninguna sobre otro. Ziegler, finalmente, pronunció unas palabras que se harían famosas: this is de operative statement; the others are inoperative.

lunes, mayo 31, 2021

Watergate (2): un presidente Missing In Action

 ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final

Nixon decía que no tenía nada que ocultar, pero al mismo tiempo invocaba su executive privilege para impedir que las personas de su equipo tuviesen que testificar en comité alguno. Sin embargo, en paralelo Woodward y Bernstein habían olido la sangre en la figura de McCord, y se aplicaron a investigarlo. Entre otras cosas, descubrieron que había alquilado una oficina muy cerca del cuartel general en Washington del senador Edmund S. Muskie, un candidato demócrata.

Nixon seguía con el mantra: presidential privilege.

viernes, mayo 28, 2021

Watergate (1) ... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica

... y, al final, alguien escuchó al juez John Sirica
Un presidente Missing in Action
El día que James McCord le dijo al mundo: "¡Es un pato, imbéciles, es un pato!"
Breznev y los prisioneros de guerra contraprograman el Watergate
Los pruritos morales de Hugh Sloan
Johnny cogió su fusil
El testimonio de Alejandro Mantequilla
Spyro Agnew y las 21 preguntas de los cojones
A situaciones paranormales, aficiones paranormales
Los diez negritos fiscales
El discurso del político acorralado
La última trinchera
It's not easy, but it could be done
El último martillazo de Warren Earl Burger
Barbara Jordan, Christine Chubbuck, y el final


El 3 de noviembre de 1969, Richard Nixon sorprendió a propios y extraños. Aquel hombre venía ambicionando la presidencia de los Estados Unidos de mucho tiempo atrás. Había perdido su oportunidad, que terminaría por ser sólo su primera oportunidad, frente al que es, quizás, el mayor peso pesado que nunca se ha subido al ring de la política americana: John Fitzgerald Kennedy. A pesar de ser un neto perdedor, o quizás por eso mismo, Nixon era de esos políticos que, como los feos en las discotecas, saben que la clave, para ellos, es aguantar. Aguantar. Aguantar. Y aguantó hasta que las primeras figuras de la política estadounidense de los sesenta, siempre enfangada por el maloliente vertedero de Vietnam, fueron abandonando (o siendo asesinadas), y le llegó la suerte. El desastre de Tet convenció a Lyndon Johnson de no presentarse a la reelección, y eso colocó al Partido Demócrata en una pelea muy reñida que, probablemente, tenía que haber ganado o Robert Kennedy o Eugene McCarthy, ambos pacifistas. El asesinato de RFK lo cambió todo y dio alas al candidato sustituto de LBJ, Hubert Humphrey. Nixon, frente a frente a un candidato bastante parecido a él, finalmente pudo ganar. Y, unos meses después, sorprendió a todos los que esperaban una presidencia anodina.