viernes, marzo 18, 2022

El fin (34: La sublevación)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over     



En el conglomerado República-Guerra Civil, hay dos episodios que la historiografía dominante, y de consuno el sentir de los licenciados en Historia, prefieren no tocar: uno es las elecciones del 36 y el medio año que le siguió, con sus más de 200 muertos por la violencia política. El otro es el golpe de Casado. En ambos casos, la razón es muy parecida o, incluso, la misma: recordar estas mierdas le supone un problema a ideologías y partidos todavía existentes hoy en día. La institución española más golpista, de largo, es el ejército. Nadie ha dado tantos golpes de Estado contra regímenes legalmente constituidos como él. Por eso, el ejército español ha trabajado tanto en las últimas cinco décadas por convertirse en un mecanismo de solidaridad y ayuda, con plena fidelidad constitucional. Por detrás del ejército, están dos partidos políticos: el PSOE y Esquerra Republicana de Cataluña. ERC anota uno: la rebelión del 34; a lo que ahora, según puntos de vista, hay, o no, que sumar la DUI y el 1-0. El PSOE tiene otro: la mal llamada Revolución de Asturias, en realidad GERA (Golpe de Estado Revolucionario Anticonstitucional). Pero, claro, si consideramos la acción de Casado como otro golpe de Estado, entonces ya suma dos; puesto que en la habitación en la que Casado lo decidió todo estaban Julián Besteiro y Wenceslao Carrillo; en otras palabras, el PSOE no puede aducir que no estaba presente, y que no dijo que sí, amén Jesús Misericordioso. Eso sí, el suyo es un arabesco histórico de la leche, puesto que se habría dado el golpe de Estado a sí mismo, puesto que el primer ministro del gobierno de la República, Juan Negrín, no era sino militante del mismo PSOE. El mismo problema le acucia a la CNT, para la cual el recuerdo de la noche del día 5 de marzo de 1939 en el número 9 de la calle Alcalá no creo que le despierte, precisamente, una sonrisa.

Yo creo que por esta razón se habla tan poco del golpe de Casado en el debate histórico. No mola.

miércoles, marzo 16, 2022

El fin (33: Segis cogió su fusil)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal

Game over    



Armentia no tardó en atar cabos. La única forma de meterse en medio de una conversación militar privada, él lo sabía, era hacerlo desde la centralita telefónica del Gobierno Militar. Ergo, si el malencarado contertulio era capaz de hablarles, eso era porque las “Fuerzas de Ocupación de Cartagena” dominaban el Gobierno Militar. La peor noticia de todas es que, ahora, era imposible ya comunicar con seguridad con Espa. La Flota franquista iba hacia allá, disfrutando de seguridades de que no les iban a disparar; pero, ahora, eso ya no estaba tan claro, porque si los republicanos lograban reducir todas o alguna de las baterías, ellos no tendrían manera de saberlo. A su alrededor, sin embargo, todo el mundo sigue apostando porque Franco y el caballo blanco de Santiago van a aparecer por una esquina, arreando hostias a diesto y siniestro.

martes, marzo 15, 2022

Lectura: The Fires of Lust

Qué: The fires of lust. Sex in the Middle Ages
De quién: Katherine Harvey.
Dónde: Reaktion Books.
Cuándo: 11 de octubre del 2021
Cuánto: en Amazon, 22,86 lereles en tapa dura, 13,34 en blanda y 17,71 en formato digital.
Nota: 9 sobre 10.


La moderna historiografía, de un tiempo a esta parte, puede llegar a dar bastante asquito. Contar los porqués de esa repugnancia llevaría su tiempo, pero afortunadamente no es el tema de este post. En realidad, este post va de exactamente lo contrario.

lunes, marzo 14, 2022

El fin (32: Qué mala cosa es la procrastinación)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over   



Franco y Cervera estaban en la fase premasturbatoria: ¿será verdad lo que imaginamos sobre Cartagena  o no lo será?, cuando llegaron los mentados cablegramas justo antes de las doce y media, enviados por Barrionuevo. Lo que más preocupó a los nacionales, obviamente, fue el hecho de que su comunicante no supiera qué rumbo había tomado la Flota. Los barcos, ahora lo sabemos, habían decidido buscar un puerto propicio en África, Bizerta, para llegarse allí; pero las hipótesis posibles eran otras. Nada impedía imaginar, por ejemplo, que la decisión de la Flota fuese seguir en la guerra, y que decidiesen tirar hacia la URSS.

viernes, marzo 11, 2022

El fin (31: La salida de la Flota)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over  



Finalmente, Antonio Ruiz tomó una determinación. Consciente de su debilidad, lo era también de que, en ese momento, quien mecía la cuna cartagenera era el general Barrionuevo en el Parque de Artillería; porque Barrionuevo controlaba a Espa, y Espa era quien estaba en condiciones de garantizar, o no, que los barcos pudieran salir de Cartagena con todo su plumaje. Así pues, Ruiz telefoneó al general, le informó de que la Flota iba a partir ipso facto, y le rogó que las baterías no disparasen. Cuando obtuvo la palabra de honor de su contertulio, Ruiz, Morell, Semitiel y varios oficiales se metieron en varios coches y salieron a toda hostia hacia el puerto. Francisco Galán, solo y consciente de que con su filiación comunista duraría en tierra menos que un Lacasito, se fue con ellos. La Base, con ello, dejó de estar bajo el mando (teórico) del jefe designado por el primer ministro, y pasó a estarlo de los sublevados; quienes, por otra parte, dejaron que de allí se largase todo aquél que quisiera.

jueves, marzo 10, 2022

La estrategia norteamericana para el Indo-pacífico

Annuntio vobis magnum gaudium. 

Tiburcio el proboscídeo ha vuelto. 

Resulta que el otro día estaba yo paseando por Madrid cuando di en pasar cerca de mi cacharrería preferida. Entenderéis que me extrañó enormemente ver a un elefante saliendo de ella; los elefantes, el dicho lo dice, no suelen entrar en las cacharrerías. El hecho de que este elefante, de hecho, estuviese saliendo del comercio con sumo cuidado, sin rozar ni una sola de las porcelanas en exposición con sus abundantosas carnes, me hizo ver que no era un elefante cualquiera. Era Tiburcio Samsa, el elefante asiático que en su día publicó artículos en este blog. 

Así que le invité a tomar un poco de heno, él, yo unas chistorras; y le dejé que me contase su vida. La verdad, lo mejor será que os la cuente él si quiere, pues debo confesar que me dormí en varias partes. No obstante lo dicho, si una idea se me quedó grabada de aquella larga conversación (unas dieciocho horas; en el bar-terraza ya no sabían cómo ni dónde ponerse) fue que Tiburcio tiene últimamente una suerte de estrés postraumático de anticipación a causa de la evolución que podría tomar el área Indo-pacífica en el futuro. Yo le aconsejé que tratara de centrarse en temas más abarcables, como el futuro laboral de Rociito; pero ya sabéis que los elefantes son tercos por naturaleza, y como consecuencia de que siempre están de mala hostia porque pasan demasiado tiempo de pie y el sexo les resulta trabajoso. 

Así pues, le pedí que escribiera un texto sobre la materia, haciendo un poco de Historia sobre la actitud de los Estados Unidos en el área. Y me lo mandó. 

Así pues hoy, de forma extemporánea al calendario que solemos llevar, aquí tenéis la aportación de Tiburcio, a la que espero que sigan otras (entre otras cosas, le he propuesto que volvamos a escribir cartas cruzadas).

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La estrategia norteamericana para el Indo-pacífico © Tiburcio Samsa

 

Antes de ponerme a hablar sobre la Estrategia Norteamericana para el Indo-pacífico que EEUU desveló el pasado 11 de febrero, quiero hacer un poco de Historia. 

Cuando cayó el Muro de Berlin, la atención norteamericana se dirigió básicamente a Europa y a Oriente Medio. En Europa se trataba de encontrar un acomodo a los países que acababan de salir de la órbita comunista y de gestionar como se pudiera la crisis de Yugoslavia. Oriente Medio venía siendo el otro escenario predilecto de EEUU. 

Asia importaba, pero no era una prioridad. Las alianzas militares con Corea, Filipinas y Japón le aseguraban una suerte de muro de contención en la plataforma continental de Asia. El Sudeste asiático era el dominio de ASEAN, seis Estados pro-occidentales en aquellos momentos (al final de la década serían diez y ponerles la etiqueta de pro-occidentales sería más complicado) que conferían estabilidad de la región. En el sur de Asia existía un juego de suma cero  entre Pakistán y la India, que proporcionaba regularmente pequeñas sorpresas desagradables, pero nada  lo suficientemente gordo… hasta que ambos países desarrollaron con poco tiempo de diferencia el arma nuclear. 

Y, finalmente, estaba China. EEUU había logrado un golpe maestro en 1973, cuando estableció relaciones diplomáticas con China y puso a la URSS en una situación difícil en Asia. En la década de los ochenta, el rápido desarrollo económico chino fue una buena noticia para Wall Street y para los decisores norteamericanos. Wall Street encontró que China era El Dorado, una tierra de oportunidad, un mercado de mil millones de personas con ganas de consumir; lo de que China podía ser un rival económico temible sólo vendría mucho después. Para los decisores políticos, China también era una buena noticia. La expectativa era que a medida que se desarrollase económicamente, el país se iría democratizando y se incorporaría de buena gana en el orden liberal establecido por EEUU tras la II Guerra Mundial. 

La presidencia de George W. Bush fue el momento en el que EEUU echó por la borda su victoria incontestable en la Guerra Fría. Las guerras que había iniciado alegremente en Afganistán e Iraq absorbieron buena parte de su energía. Asia siguió sin recibir toda la atención que merecía y el ascenso fulgurante de China no fue apreciado en su justa medida hasta que no llegó la crisis de 2008 y EEUU descubrió que la colaboración china era necesaria para que la economía global no se hundiera. 

Fue con Obama que EEUU se hizo consciente que había tenido a Asia dejada de la mano de Dios (o de China) durante demasiado tiempo y que debía regresar a la región. En noviembre de 2011, ante el Parlamento australiano, Obama anunció su giro hacia Asia (“pivot to Asia”). La fecha no es casual. Fue el año en que EEUU se retiró de Iraq y, aunque dejó tras de sí una situación complicada, pudo desentenderse, aunque fuera parcialmente, de la que había sido su principal preocupación durante los ocho años precedentes. En Afganistán, aunque el incremento de tropas decretado en 2009, no había dado los resultados esperados, en 2011 aún podían albergarse esperanzas de conseguir estabilizar el país e incluso pensar en una transición futura en la que ya no harían falta las tropas extranjeras en el país, porque las fuerzas afganas se bastarían. Finalmente, en 2010 la economía había tenido un crecimiento positivo y parecía que lo peor de la crisis de 2008 había pasado. 

Las ideas claves del discurso de Obama fueron: 
  1. EEUU está poniendo su economía en orden y una economía potente es la base de una acción internacional vigorosa. 
  2. EEUU es una potencia pacífica (no, después de las guerras de Iraq y Afganistán, no se refería a que rechazase el uso de las armas; se trataba de una mera constatación geográfica) y no volverá a olvidarlo.
  3. Asia-pacífico es la región con mayor crecimiento y resulta crítica para el bienestar de los norteamericanos.
  4. Su visión para Asia-pacífico era la de un continente próspero y en paz, donde se respeta el Derecho Internacional y no se ponen obstáculos al comercio y a la libertad de navegación (curiosamente esa visión no era muy diferente de la del Primer Ministro japonés Shinzo Abe, cuando acuñó el concepto de Indo-pacífico en 2007).
  5. Aunque la economía y la prosperidad estén muy bien, Obama no descuidó la cuestión de la seguridad y la defensa y advirtió de que EEUU mantendría una presencia militar potente en la región. 
  6. Y, siendo Obama, el discurso incluyó referencias a los derechos humanos, el buen gobierno y la libertad. EEUU, después de la etapa de Bush, volvía a integrar los valores y principios en su política exterior, aunque a veces sonase más a desiderátum que a realidad. 

Aunque no la mencionase en su discurso, el elefante en la habitación era China. No pocos analistas encontraron que parte del discurso olía a contención del gigante asiático. Años más tarde, el propio Obama aclararía su postura con respecto a China: “Nuestro objetivo no es oponernos a China. Nuestro objetivo no es contener a China. Nuestro objetivo es asegurarnos de que las reglas y normas internacionales son respetadas y esto incluye el área de las disputas internacionales.”

El giro hacia Asia de Obama trajo algunos logros: un mayor acercamiento a la India, a Vietnam, a Myanmar, en plena transición a la democracia, a Filipinas (al menos mientras gobernó Benigno Aquino; con Rodrigo Duterte las cosas cambiarían y no para bien). Su mayor éxito fue la conclusión del Acuerdo del Partenariado Transpacífico, un acuerdo comercial de nueva generación, que quería establecer el estándar de los Tratados de Libre Comercio del siglo XXI. El Acuerdo unía a EEUU y otros 11 países de Asia-pacífico, entre los que se contaba Japón, la tercera economía mundial. Además, el Acuerdo dejaba fuera a China, quien, si quería ingresar en él, tendría que aceptar unas normas en cuya gestación no había participado. 

Pero el giro hacia Asia también tuvo un fracaso importante. Cuando China, enfadada porque en el FMI y el Banco Mundial no se le otorgaba el peso que estimaba que merecía, creó el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, EEUU decidió no entrar en él y pidió a sus aliados que tampoco lo hicieran. Que dos de sus aliados más estrechos, el Reino Unido y Australia, decidieran adherirse al BAII a pesar de todo, fue un golpe a su prestigio. Viendo las cosas con el beneficio del tiempo, posiblemente hubiera sido mejor para EEUU haberse adherido al BAII. Siempre es mejor estar en un club grande, aunque no te guste mucho, que quedarte fuera. 

La política asiática del Presidente Trump se basó en dos premisas: 

  1. China era el gran rival al que había que contener. 
  2. Había que reducir el déficit comercial con la región.

Como objetivos eran sensatos y plausibles. Otra cosa es el caos con el que se ejecutaron. En su primer día de mandato Trump sacó a EEUU del Acuerdo del Partenariado Transpacífico malbaratando el gran logro de Obama en la región. Y a partir de ahí todo el resto de la política norteamericana con la región fue cuesta abajo. 

En esta rápida exposición de la política asiática norteamericana, he tratado de ser lo más objetivo posible. La he escrito porque creo en el poder explicativo de la Historia. Para entender por qué EEUU publica justo ahora una Estrategia para el Indo-pacífico y analizar su contenido, es preciso conocer lo que ocurrió antes. También la he escrito para contrastarla con lo que la propia Estrategia dice de la política asiática de los últimos presidentes norteamericanos:

“… Al final de la Guerra Fría, Estados Unidos consideró, pero rechazó la idea de retirar nuestra presencia militar, comprendiendo que la región tenía un valor estratégico que no haría más que crecer en el siglo XXI [me parece empobrecedor reducir la interacción de EEUU con Asia tras la II Guerra Mundial a la mera decisión de si mantener la presencia militar o no. Más interesante me parece, por ejemplo, su contribución a la fundación del Banco Asiático de Desarrollo en 1966. Por otra parte, me maravilla que los planificadores norteamericanos ya tuviesen la vista puesta en lo que ocurriría 50 años más tarde, en pleno siglo XXI]. Desde entonces, las administraciones de ambos partidos políticos han compartido el compromiso con la región. La Administración de George W. Bush comprendió la importancia creciente de Asia [será por eso que inició las malhadadas guerras de Iraq y Afganistán] y se implicó estrechamente con la República Popular de China, Japón y la India [no sé cómo sentará este párrafo a los países no mencionados en él]. La Administración Obama aceleró significativamente la priorización norteamericana de Asia, invirtiendo nuevos recursos diplomáticos, económicos y militares allí. Y la Administración Trump también reconoció que el Indo-pacífico era el centro de gravedad del mundo [esto es tan cierto como que fue incapaz de desarrollar una política coherente y a largo plazo con la región].”

Toda estrategia digna de ese nombre debe comenzar describiendo cuál es la situación existente a la que va a responder. La Estrategia norteamericana empieza de manera suave y hasta anodina, diciendo que “Estados Unidos es un poder indo-pacífico” y que la región alberga a más de la mitad de la población mundial. Nada que no hubiera podido encontrarse en un artículo de la wikipedia. 

Lo interesante llega en el quinto párrafo, que comienza así: “Este enfoque norteamericano que se está intensificando [se refiere a la creciente atención que EEUU presta al Indo-pacífico] se debe al hecho de que el Indo-pacífico se enfrenta a desafíos crecientes, en particular de la RPC... [el texto escoge referirse en todo momento a China como la RPC, la República Popular China]”. Siguen dos párrafos abultados, que detallan todas las amenazas que proceden de China. 

Tras esos dos párrafos viene el párrafo penúltimo, donde se enumeran a uña de caballo y de manera apocalíptica todos los otros retos a los que se enfrenta el Indo-pacífico: el cambio climático, la pandemia del covid-19, los programas nuclear y misilístico de Corea del Norte, los desastres naturales, la escasez de recursos, los conflictos internos, los desafíos al buen gobierno… Pero es el último párrafo el que deja claro cuáles son de todas las amenazas señaladas las tres principales: la RPC, el cambio climático y la pandemia.

La enumeración de las amenazas me deja un poco perplejo, es como si los redactores hubieran hecho una lluvia de ideas delante de unas cervezas a ver qué amenazas se les ocurrían. ¿No hubieran podido detallar un poco más? “Los conflictos internos” es algo tan amplio que no quiere decir nada. “Conflictos internos causados por una distribución muy desigual de la riqueza” ya especifica más de qué va el problema y permite comenzar a pensar en soluciones. 

Ese último párrafo hace dos cosas más. La primera es definir las herramientas que EEUU empleará para responder a los retos identificados: modernizar sus alianzas de longa data, fortalecer los partenariados emergentes e invertir en organizaciones regionales. Llama la atención que la misma potencia que dijo que iría a Iraq sola si hacía falta, veinte años después ponga en el centro de su Estrategia indo-pacífica el recurso a la ayuda de terceros. La segunda cosa que hace es definir su visión para el Indo-pacífico: una región libre y abierta, más conectada, próspera, segura y resiliente. 

Analizo los textos de la misma manera que disuelvo una aspirina en un vaso. Los leo con atención una o dos veces. Luego me detengo, reflexiono un momento y veo cuál es el poso que ha quedado en el fondo del vaso, cuáles son las ideas que se me han enganchado al cerebro. En este caso, lo que me viene a la cabeza es que esto va de China y de los Beatles (“with a little help of my friends”). 

A continuación vienen los cinco grandes objetivos que EEUU quiere conseguir en la región:

  • Promover un Indo-pacífico libre y abierto. Este objetivo incluye dos partes muy distintas. La primera se refiere al tipo de sociedades que EEUU quiere promover,- abiertas-, y esto incluye instituciones democráticas, una prensa libre, una sociedad civil vibrante, colaboración para luchar contra la manipulación informativa, lucha contra la corrupción… En resumen, el fortalecimiento “de las instituciones democráticas, el Estado de Derecho y el buen gobierno democrático y responsable”.

EEUU lleva en su ADN la defensa de los valores de la democracia y la libertad en su acción exterior, y eso está muy bien. Pero después de todo el debate sobre los valores asiáticos y la asertividad creciente de los países asiáticos en estas cuestiones, me pregunto si no convendría entablar un diálogo con Asia sobre qué tipo de sociedades queremos, que cumplan unos mínimos que permitan a sus ciudadanos una vida segura y digna, y nos satisfagan a ambos continentes. 

La segunda parte del objetivo trata del marco geopolítico en el que se deben desarrollar estas sociedades libres. La Estrategia avanza los siguientes puntos: 1) Que los cielos y los mares de la región estén gobernados por las normas de Derecho Internacional; 2) Un ciberespacio seguro, fiable, interoperativo. De los cuatro escenarios bélicos posible (tierra, aire, mar y ciberespacio) sólo el primero no es citado. 

  •  Construir conexiones dentro y más allá de la región. Es un objetivo curioso, que mezcla churras con merinas. La mayor parte del texto habla de crear partenariados: con los países con los que tiene alianzas (Australia, Japón, Corea, Filipinas y Tailandia), fortaleciendo las relaciones con los socios regionales punteros incluyendo a la India, Indonesia, Malasia, Mongolia, Nueva Zelanda, Singapur, Taiwán, Vietnam y las islas del Pacífico, animando a que sus socios fortalezcan sus relaciones entre sí. El elenco de países con los que EEUU ya tiene o quiere tener partenariados es tan amplio que yo diría que si eres un país del Indo-pacífico y no figuras en esta lista, como que eres un poco basurilla.

EEUU apuesta, al igual que la UE en su estrategia por ASEAN. ASEAN es el referente en la región. Además, se halla en el centro del Indo-pacífico. Aunque suela funcionar por debajo de su potencial, es una Asociación a la que conviene mimar y reforzar. 

La conectividad, que parece una palabra anodina y referida únicamente a infraestructuras, tiene más enjundia geopolítica de lo que parece. En 2013 el presidente chino Xi Jinping lanzó su Iniciativa de la Franja y de la Ruta para conectar Eurasia, que se ha convertido en el gran juego geopolítico del continente. Existen dos grandes escuelas sobre lo que hay que entender por conectividad. Para China, se refiere básicamente a infraestructuras físicas. Para Europa y EEUU el concepto es mucho más amplio: engloba la conectividad digital, los contactos entre sociedades civiles, el establecimiento de un régimen comercial igual para todos… 

Dada la importancia que tiene la conectividad, sorprende que EEUU la meta como a capón aquí y la despache con unas cuentas frases inconexas: “Nos asociaremos para construir la conectividad regional poniendo el énfasis en el área digital, así como en el mantenimiento del Derecho Internacional, especialmente en el espacio marítimo. Por el camino, construiremos puentes entre el Indo-pacífico y el Euro-atlántico y, cada vez más, con otras regiones, mediante agendas compartidas que lleven a la acción colectiva. Promoveremos nuestra misión mediante una coordinación estrecha en Naciones Unidas”. Un poco de batiburrillo, ¿no? Ya puestos, podían haber mencionado a la galaxia de Andrómeda, que va camino de fusionarse con la Vía Láctea. 

  • Impulsar la prosperidad del Indo-pacífico: EEUU pondrá en marcha un nuevo marco innovador, del que sólo dice que ayudará a las economías de la región a aprovechar las rápidas transformaciones digitales y a adaptarse a la transición económica y climática. EEUU elaborará nuevos enfoques comerciales que respondan a estándares elevados laborales y medioambientales. Otras cosas benéficas que hará: asegurar que los ciudadanos recojan los beneficios de los cambios económicos, trabajar para promover la resiliencia y cadenas de valor diversas, abiertas y predecibles… Me he cansado de parafrasear. Parece la carta a los Reyes Magos.

 En el último párrafo, se vuelve a colar como de rondón la conectividad en su aspecto de infraestructuras, digital y de telecomunicaciones. Es la parte más sólida de este objetivo; creo que hubiera merecido la pena dedicar un objetivo solo a la conectividad.

  • Apoyar la seguridad del Indo-pacífico. La parte más interesante es aquella en la que dice que priorizará su principal fuerza asimétrica: su red de alianzas de seguridad y partenariados. Nuevamente hay una lista de agraciados: Australia, Japón, Corea, Filipinas, Tailandia, India, Taiwán, los Estados insulares del Pacífico. Corea del Norte se hace merecedora de un párrafo específico y no para llamarla guapa precisamente.
  • Forjar la resiliencia regional a las amenazas transnacionales del siglo XXI (lo que en otros sitios se llama las amenazas no-tradicionales a la seguridad). Estas amenazas son el cambio climático, el uso sostenible de los océanos, las pandemias. El abanico de amenazas es sorprendentemente corto. Por una vez en un documento estratégico norteamericano no se menciona el terrorismo. China, aunque no aparezca mencionada en el apartado de objetivos, es más acuciante.

Los objetivos son importantes, pero a mí siempre me ha gustado fijarme en las acciones. Hay dos cosas importantes. La primera es que acciones y objetivos estén acompasados. La segunda que las acciones sean concretas. 

La redacción de los objetivos resultaba un tanto embarullada y el resultado es que la redacción de las diez acciones propuestas para implementarlos también hubiera podido encajar en los objetivos. 

Reconozco que las acciones tienen sensatez y buscan, no siempre con éxito, tener algo de concreción.  El enfoque geopolítico y de seguridad de las mismas es palmario. Por ejemplo, la acción de dirigir nuevos recursos al Indo-pacífico incluye expandir “la presencia y cooperación de la Guarda Costera norteamericana” y “recentrar nuestra asistencia para la seguridad en el Indo-pacífico”. Otra de las acciones se titula directamente “Reforzar la disuasión”. Se anuncian una Iniciativa de Disuasión Pacífica y una Iniciativa de Seguridad Marítima y se señala que por medio del AUKUS (la alianza militar entre Australia, el Reino Unido y EEUU) se verá la vía para entregar a Australia lo antes posible submarinos de propulsión nuclear. 

Varios de los objetivos se refieren al tipo de marco geopolítico que EEUU quisiera que prevaleciese en el Indo-pacífico: 

  1. Una ASEAN central en la región y pro-occidental; esto último no se dice expresamente, pero se infiere (“Fortalecer una ASEAN empoderada y unida”).
  2. Una India que juegue un papel de liderazgo fuerte en la región; no hace falta especificar que es con el fin de que haga de contrapeso a China (“Apoyar el ascenso continuo y el liderazgo regional de India”).
  3. Un Japón y una Corea reconciliados (“Expandir la colaboración EEUU-Japón-Corea”). Uno de los grandes quebraderos de cabeza para EEUU en los últimos años ha sido el desencuentro entre sus dos principales aliados en el Noreste de Asia, Corea y Japón. Ello supone un obstáculo mayor en un dossier tan complicado como el del programa nuclear norcoreano.
  4. Un Quad eficaz y convertido en un actor importante en el Indo-pacífico (“Ofrecer resultados en el Quad”). El Quad, que une a Australia, EEUU, la India y Japón, comenzó siendo un ornitorrinco, es decir algo que no se sabía muy bien si aspiraba a ser alianza militar, asociación política o grupo de amiguetes. La Estrategia parece encauzarlo hacia una asociación de cooperación para un sinfín de actividades (responder al covid-19 y a la seguridad sanitaria global, trabajar en tecnologías críticas y emergentes, construir una red verde de transporte marítimo, fijación de estándares elevados de infraestructuras…). No sé si el Quad va camino de ser la mamá de Tarzán en el Indo-pacífico o si se convertirá en un ornitorrinco con esteroides; 
  5. Unos Estados insulares del Pacífico resilientes. Los Estados insulares del Pacífico se encuentran entre los países más amenazados del mundo por el cambio climático; esta situación se ve agravada por su falta de capacidades. La Estrategia norteamericana, entre otras cosas, abordará las deficiencias de infraestructuras de estos países, les ayudará en la gestión de sus abundantes recursos pesqueros, les facilitará el transporte (uno de los grandes desafíos de estos Estados es conectar sus islas poco pobladas y muy alejadas unas de otras). 

Más allá de las cuestiones geopolíticas y de seguridad, me llama la atención la preocupación por la tecnología. ¿Un indicio de que teme estar perdiendo la carrera tecnológica con China? Una de las acciones previstas es “Apoyar tecnologías abiertas, resilientes, seguras y de confianza”. Esta acción pone el énfasis en las tecnologías de telecomunicaciones y digitales, indicando en qué sector tecnológico EEUU ve las mayores amenazas y oportunidades. Aunque haya una sola acción que hable en su enunciado de la tecnología, lo cierto es que las alusiones tecnológicas abundan entre las acciones. Por ejemplo, en la acción de “Ser un socio en la construcción de la resiliencia en las islas del Pacífico”, se dice: “… coordinar para responder a los déficits de las infraestructuras del Pacífico, especialmente en las tecnologías de la información y las comunicaciones”. Otro ejemplo aún más palmario se ve en “Ofrecer resultados en el Quad”, cuando habla de que “[el Quad] promoverá los trabajos en tecnologías críticas y emergentes, pilotará la cooperación en cadenas de valor, despliegues tecnológicos conjuntos, y propondrá principios tecnológicos comunes...”

Siendo EEUU, no podía faltar una referencia a principios y valores. La novena acción es “Apoyar el buen gobierno y la responsabilidad”. EEUU quiere ayudar a los Estados a tomar sus decisiones de manera independiente y, para ello les ayudará a erradicar la corrupción. También se asociará con gobiernos, sociedad civil y periodistas para garantizar que tengan la capacidad para sacar a la luz y mitigar los riesgos de interferencias extranjeras y manipulaciones informativas. Me llama la atención de que las tres últimas líneas de la acción se centran en Birmania (EEUU recupera el viejo apelativo, en lugar de “Myanmar”, adoptado por los militares hace unos años). “EEUU seguirá apoyando a la democracia en Birmania, trabajando estrechamente con los aliados y los socios para presionar a los militares birmanos a que provean en retorno a la democracia, incluyendo mediante la implementación creíble del Consenso de los Cinco Puntos” (la referencia al Consenso de los Cinco Puntos acordado por ASEAN como salida a la crisis birmana, es un espaldarazo de EEUU a la Asociación). La situación en Birmania es especialmente grave, pero llama la atención que ningún otro país sea singularizado de la misma manera. 

Dadas las numerosas referencias a la conexión que hay entre la prosperidad norteamericana y el Indo-pacífico, habría esperado encontrar en las acciones un mayor énfasis en la economía. Sin embargo, sólo una de las diez acciones tiene un claro contenido económico, la segunda, que es precisamente la más breve. EEUU dice que lanzará el partenariado económico que ya anunció en los objetivos. Lo que se dice aquí sobre lo que aportará el nuevo partenariado no difiere de lo que ya se dijo en la parte de los objetivos.



Y en esto que he contado se resume la Estrategia. ¿Qué conclusiones podemos sacar de ella? Yo he sacado una muy clara: me divierto más cuando comento novelas. 


miércoles, marzo 09, 2022

El fin (30: Llega a Cartagena el mando que no manda)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over 



En Capitanía, la noticia de que hay un mando organizado en nombre de Franco cae como un aldabonazo. Un aldabonazo que, además, rompe el principal tapiz urdido durante las horas anteriores, puesto que Barrionuevo renueva las amenazas a los buques de la Flota si no se largan de la rada. No hay que olvidar que dentro de la Capitanía hay toda una tendencia, la de Oliva, que es de la misma cuerda de Barrionuevo; y que las personas partidarias de este punto de vista no han podido ni siquiera ser formalmente detenidos, porque las personas que mantienen el frágil mando en Capitanía en espera de Ruiz (que está durmiendo en las afueras) no se sienten con fuerzas para hacerlo sin que el tiro les salga por la culata.

lunes, marzo 07, 2022

El fin (29: La oportunidad del militar retirado)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over


Antonio Ruiz, marino del Cuerpo General, era un militar de cuyas fidelidades republicanas no cabía dudar. Había sido subsecretario de Marina como consecuencia de ser una persona de elevadísima confianza de Indalecio Prieto. De todas formas, este nombramiento presenta sus dudas. En términos generales, las fuentes contemporáneas vienen a decir que Antonio Ruiz fue formalmente nombrado jefe de la Base, y que recibió las instrucciones pertinentes. Sin embargo, en vida Ruiz al parecer siempre negó que el nombramiento le fuese oficialmente comunicado y mucho menos que le diesen instrucciones precisas sobre cómo actuar. Aquí puede haber la confluencia de dos timos. El primero de los timos es el de las fuentes negrinistas, obsesionadas con demostrar que, en las últimas boqueadas de la guerra, el gobierno republicano seguía funcionando como un gobierno más o menos normal, cosa que yo creo que no era así. Por otra parte, dado que Ruiz no se dio ninguna prisa por llegar a Cartagena y de hecho pernoctó fuera de la ciudad, es probable que la memoria del buen marino estuviese tratando de limpiar el borrón de, quizá, haber aceptado la misión que le dio el gobierno republicano con renuencia, consciente de que lo que había en Cartagena era un follón de la hostia; por lo que no es descabellado pensar que él mismo adoptase la estrategia de acercarse a Cartagena muy, muy despacio, a ver si el problema se solucionaba solo.

viernes, marzo 04, 2022

El fin (28: El Día D)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over



El Consejo Asesor del SIE, que no se reunía desde el 27 de febrero, lo hizo aquel 4 de marzo, mientras Cartagena hervía. En dicha reunión, Mariano Tráver, que seguía conduciendo la misma porque Taboada seguía en zona nacional, dio cuenta de que se había visto con Serrano, y que lo había encontrado con un bajón de la hostia. Serrano le contó a Tráver que Franco había roto las negociaciones con las personas del bando republicano dispuestas a las mismas, afirmando que sólo había la opción de rendirse o sufrir el ataque final de las tropas nacionales. Serrano quería tener una reunión con “los representantes de los partidos políticos” para ver si hacían algo; también dijo estar esperando a un emisario del general Miaja. Negrín, contó, venía a Madrid para asumir sus plenos poderes. Como vemos por este testimonio, la información que tenía la Junta Política de FET y de las JONS sobre la marcha real de los contactos era muy imprecisa. Da la impresión que, tras la marcha de Taboada de Madrid, incluso el SIE quedó fuera de juego.

miércoles, marzo 02, 2022

El fin (27: Si ves una bandera roja, dispara)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over   



Sin embargo, lo que Galán no podía saber, dado que Negrín no se lo había contado (y es que es probable que no lo supiera), era que, como os he explicado hace algunos párrafos, en Cartagena no había un movimiento al que estuviesen apuntados todos. Tenéis que entender, en este sentido, que en Cartagena, como en la posición de Casado en Madrid, no había nadie que, de verdad de la buena, estuviese en inteligencia con los nacionales. Lo que estaba pasando no lo estaba teledirigiendo Franco; si así hubiera sido, habría habido una sola conspiración, un solo movimiento, un solo objetivo. Allí, sin embargo, cada uno estaba haciendo lo que se le ocurría. Galán no podía saberlo, pero cauterizando a Ramírez sólo estaba cerrando una de las puertas del centro comercial.

lunes, febrero 28, 2022

El fin (26: Las muchas sublevaciones de Cartagena)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over  



Esa mañana del 4, en todo caso, la Capitanía de la base era un hervidero. Hay reuniones, más o menos formales, encuentros casuales, conversaciones de cantina; todo ello, sin embargo, converge en un concepto fundamental: la mayoría de los oficiales está por la labor de oponerse al mando de Galán en cuanto llegue. El personal, en Cartagena, tiene ya la cabeza puesta en una rendición; muchos están calculando las posibilidades de poder activar amistades o conocimientos en el bando nacional que les puedan servir de agarradera. Que, en ese entorno, llegue un tipo a decir que hay que seguir luchando viene a ser como decirle al coyote que siga persiguiendo al correcaminos cuando le acaba de caer una piedra encima.

viernes, febrero 25, 2022

El fin (25: Buiza se queda solo)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over 



El 4 de marzo, Casado sostiene una nueva entrevista: Cipriano Mera. Mera se citó con Casado no en la Posición Jaca sino en el domicilio del militar. Mera y su jefe de EM, Antonio Vegarini, como jefe y coordinador del IV Cuerpo de ejércitos, controlaban la única tropa con la que en realidad podía contar Casado para su movimiento. Mera, en todo caso y como sabemos, llevaba ya en marzo de 1939, como poco, siete u ocho meses protestando, incluso oficialmente, por el descarado favoritismo por los comunistas que se producía en el ejército de la República; así pues, sus dudas, si es que las tuvo, fueron pocas. Como ya hemos visto, no había quedado muy contento con las explicaciones de Negrín.

miércoles, febrero 23, 2022

El fin (24: Casado pone la quinta)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over

Modesto, en sus memorias, afirma que tras los nombramientos del día 3, él intimó a Negrín para que le permitiese destituir a Casado, pero que el jefe del gobierno no quería darle el mando del ejército a un comunista por temor a la respuesta que se podría producir. Era, todavía, demasiado pronto. En la misma línea incide Antonio Cordón, quien escribe que, durante la preparación de los nombramientos, Negrín le dijo que tanto Miaja como Casado debían ser cesados y separados del mando, pero que había que hacerlo “con cautela”; por eso diseñó unos cambios por etapas de los que, lo más seguro, los del día 3 de marzo eran sólo la primera parte. Otro comunista, Jesús Hernández, afirma que los nombramientos del día 3 fueron el resultado de presiones del Partido Comunista; pero, estando como estaba de retirada como comunista cuando escribió esas páginas, afirma que él no participó (lo cual tiene poco pase, si es que las presiones existieron, lo cual es bastante probable). Tagüeña, por su parte, afirma que estuvo trabajando esos días con Domingo Girón, secretario del PCE en Madrid, revisando todos los miembros comunistas en el ejército que defendía Madrid, puesto que su objetivo era neutralizar a Casado. Tagüeña, sin embargo, anotó en sus memorias que cuando llegó a Madrid se encontró con que los mandos, por lo general, eran muy fríos con los comunistas y, de hecho, anota con satisfacción lo bien que lo trató Barceló en su puesto de mando de La Pedriza.

lunes, febrero 21, 2022

El fin (23: El decretazo)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over   


En el Cervantes, buque insignia de la flota, se reunieron: el jefe de Estado Mayor de la Flota, capitán de navío José Núñez Rodríguez; el jefe de flotillas de destructores, capitán de corbeta José García Barreiro; el jefe de Estado Mayor de dichas flotillas, capitán de corbeta Gregorio Gómez Meroño; el jefe de la segunda flotilla de destructores, capitán de navío Manuel Núñez Rodríguez; comandante del Cervantes, capitán de navío Diego Marón; comandante del crucero Libertad, capitán de navío Eduardo Armada; comandante del crucero Méndez Núñez, capitán de fragata José Luis Barbastro; comandante del destructor Lepanto, capitán de fragata Federico Vidal; comandante del destructor Almirante Valdés, capitán de fragata Juan Oyarzábal; comandante del destructor Almirante Antequera, capitán de fragata Ricardo Noval Ruiz; comandante del destructor Almirante Miranda, capitán de fragata David Gasca; comandante del destructor Gravina, José Ruiz de Ahumada; comandante del destructor Escaño, capitán de fragata Luis Núñez de Castro; comandante del destructor Jorge Juan, capitán de fragata Luis Abárzuza; comandante del destructor Ulloa, capitán de fragata José Figuera; comandante del destructor más difícil de pronunciar de la Marina española, el Sánchez Barcaiztegui, capitán de fragata Álvaro Calderón; y los comisarios Bruno Alonso (general de la Flota), Bernardo Simó (Cervantes), Pablo Toucet (Libertad), Juan García (Méndez Núñez), Ángel López (Lepanto), Luis Molinuevo (Almirante Valdés), Ildefonso Torregrosa (Antequera), César Barona (Miranda), Nicolás Furió (Gravina), Antonio Bolufer (Escaño), Víctor Salvador (Jorge Juan) y Alejandro Rodríguez (Ulloa). Y Buiza, claro.

[Se me comunica por la Conferencia Episcopal que, si he conseguido escribir el párrafo anterior sin que Eborense encuentre un solo error, disfruto de indulgencia plenaria sobre los muchos pecados cometidos en las últimas dos semanas]

viernes, febrero 18, 2022

El fin (22: Negrín dijo "no" y Buiza "a la mierda")

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
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El 1 de marzo (es, cuando menos, la fecha más probable), el gobierno español republicano se reúne en Madrid. Era miércoles, y su principal decisión fue comunicarle a Diego Martínez Barrio que ahora corría el escalafón constitucional y, consecuentemente, si Azaña había dimitido, le correspondía a él, presidente de las Cortes, asumir la alta magistratura y presentarse en el Foro. Cipriano Rivas Cherif, cuñado de Azaña y biógrafo suyo, indica en su libro que, nada más enviarle a Barrio el cablegrama con su dimisión, Azaña le hizo una serie de comentarios sarcásticos en los que venía a decir que al presidente de las Cortes le iba a dar un jare de la hostia cuando lo leyese, porque él tampoco quería regresar a España. El gobierno Negrín, más que probablemente consciente de todo esto, le comunicó el 1 de marzo que lo consideraban presidente y que se ponían a sus órdenes.

miércoles, febrero 16, 2022

El fin (21: El último zasca de Cipriano Mera)

El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over   


No podemos saber exactamente en qué día, pero sí que fue de los últimos de febrero, los cenetistas se reúnen en un local del Sindicato de Espectáculos Públicos sito en el número 29 de la calle Miguel Ángel. Fue un encuentro muy masivo para el momento (dos centenares de militantes) y duró siete horas. Estuvieron todos los anarquistas que todavía tenían puestos de mando militares, con Mera a la cabeza. Estaban Rafael Gutiérrez Caro, José Luzón, Feliciano Benito, Juan Gallego Crespo, Manuel López o el ex ministro Juan López. Fue, en realidad, la última reunión que tendrían los libertarios antes de la recuperación de la democracia. Dice José García Pradas, uno de los asistentes, que el repaso que hicieron de la situación los convenció, no de que era imposible resistir, sino que era incluso imposible hacer una buena paz. Se acordó crear un Comité Regional de defensa con autoridad sobre todos los demás órganos anarquistas. Eligieron por unanimidad a Eduardo Val como secretario y después votaron para formar parte del Comité a Benigno Mancebo, Melchor Baztán, Manuel González Marín, Manuel Salgado, Manuel Amil y García Pradas.

lunes, febrero 14, 2022

El fin (20: Azaña se abre)

 El Ebro fue un error

Los tenues proyectos de paz
Últimas esperanzas
La ofensiva de Cataluña
El mes de enero de las chinchetas azules
A la naja
Los tres puntos de Figueras
A Franco no le da una orden ni Dios
All the Caudillo's men
Primeros contactos
Casado, la Triple M, Besteiro y los espías de Franco
Negrín bracea, los anarquistas se mosquean, y Miaja hace el imbécil (como de costumbre)
Falange no se aclara
La entrevista de Negrín y Casado
El follón franquista en medio del cual llegó la carta del general Barrón
Negrín da la callada en Londres y se la juega en Los Llanos
Miaja el nenaza
Las condiciones de Franco
El silencio (nunca explicado) de Juan Negrín
Azaña se abre
El último zasca de Cipriano Mera
Negrín dijo “no” y Buiza dijo “a la mierda”
El decretazo
Casado pone la quinta
Buiza se queda solo
Las muchas sublevaciones de Cartagena
Si ves una bandera roja, dispara
El Día D
La oportunidad del militar retirado
Llega a Cartagena el mando que no manda
La salida de la Flota
Qué mala cosa es la procrastinación
Segis cogió su fusil
La sublevación
Una madrugada ardiente
El tigre rojo se despierta
La huida
La llegada del Segundo Cobarde de España
Últimas boqueadas en Cartagena I
Últimas boqueadas en Cartagena II
Diga lo que diga Miaja, no somos amigos ni hostias
Madrid es comunista, y en Cartagena pasa lo que no tenía que haber pasado
La tortilla se da la vuelta, y se produce el hecho más increíble del final de la guerra
Organizar la paz
Franco no negocia
Gamonal
Game over  



Este mismo día 25, Franco reacciona a las dos reuniones del SIPM con Casado. Y su reacción es fría y distante. El Generalísimo, según todas las trazas, no comparte el optimismo de sus interlocutores sobre lo bien que va la negociación de la rendición. Se podría decir que Franco, que la verdad para estas cosas se vestía por los pies, ha calado a Casado. El coronel le vendió a Centaño y a Guitián que tenía la intención de favorecer algo así como un espectáculo mundial, consistente en la entrada en triunfo de las tropas nacionales en Madrid. Aparentemente, sin embargo, Franco ha decidido que todo eso es farfolla, oropel, y que lo que verdaderamente pretende Casado es lo que, en efecto, pretenderá al inicio de las negociaciones de Gamonal: convertir una rendición en un armisticio. Convertir una derrota en un pacto. Convertir la imagen de Vercingetórix entrando en Roma cargado de cadenas por el cuadro de la rendición de Breda.