viernes, marzo 05, 2021

Islam (20: las tribulaciones de ser un shií duodecimano)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro


En el califato búyida había dos grandes fuentes de soldados para las fuerzas armadas, que eran, al fin y a la postre, las garantes del poder. Por un lado, estaban los daylamíes, que eran los mercenarios caspianos que los habían acompañado en su extensión hacia el sur. Y, por otro, estaban los turcos que, como hemos contado, ya habían sido el backbone de la fuerza de los antiguos califas. Los daylamíes eran shiíes y los turcos suníes; así pues, en los cuartos de banderas no era muy común que se sentasen juntos a cantar Margarita se llama mi amor. Más bien, se hacían putaditas y putadones, que fueron aguantando más o menos hasta el 972, que decidieron que ya no podían más, y que se iban a dar de hostias de una puta vez. 

miércoles, marzo 03, 2021

Islam (19: un califato y dos creencias bien diferenciadas)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro


Con el tiempo, la práctica mayoría de los partidarios de Jafar al-Sadiq se convirtió en partidario de Musa al-Kazim. Esto, para el shiismo duodecimano, fue una gran aportación, puesto que Sadiq aportó al movimiento un importante número de eruditos del Corán que formaban su grupo estrecho de colaboradores. Al-Sadiq, por otra parte, es el último imán de los shiíes que fue enterrado en Medina.

lunes, marzo 01, 2021

Islam (18: shiíes)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro

Comencemos por entender que para los shiitas, la palabra imán tiene un significado muy preciso y, por lo tanto, no se puede andar jugando a aplicarla a unos y a otros. Un imán es dos cosas: un descendiente de El Profeta; y una persona inspirada divinamente. Por lo tanto, es el líder por derecho de la comunidad musulmana.

viernes, febrero 26, 2021

Islam (17: suníes)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 


En los doscientos años, más o menos, posteriores a El Profeta, el Islam se enfrentó al reto de codificarse; un reto cuyo principal objetivo era impedir que la interpretación de la ley de Alá fuese fragmentándose en diferentes interpretaciones geográficas. Por mucho que este efecto era algo inevitable para una religión universal y tan difundida, en el siglo IX sobre todo los intentos por evitarla fueron muchos.

miércoles, febrero 24, 2021

Islam (16: yo por aquí, tú por Alí)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 


En el año 945, un señor de la guerra procedente del sur del Mar Caspio llamado Ahmed bin Buwayh logró entrar en Bagdad con sus tropas. La capital califal tenía un califa, Mustakfi, pero era ya un gobernante mierdero sin poder, una especie de musulmán Calvo-Sotelo. Tan poco poder tenía que Ahmed, cuando concluyó que el tipo le caía mal, simplemente lo depuso y colocó en su lugar a su propio hermano, Muti. Aquel gesto marcó uno de los puntos más bajos del califato, la orgullosa institución que había sido levantada para gobernar a los musulmanes del mundo mundial desde algún tipo de legitimidad religiosa, y que ahora dependía en su totalidad de la longitud de las espadas que la apoyaren. Buwayh, ciertamente, no eliminó el califato abásida; simplemente, lo convirtió en su satélite, para así poder absorber toda su legitimidad histórica. Esto funcionaría todavía durante doscientos años; dos siglos durante los cuales los abásidas ya nunca recuperarían el control efectivo sobre su Imperio.

lunes, febrero 22, 2021

Islam (15: de cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 


A la muerte de Mansur, el sucesor en el califato, ya totalmente consolidado como una institución monárquica hereditaria, fue su hijo, Mohamed Mahdi, quien sería califa durante diez años hasta el 785. He dicho “totalmente consolidada”, pero eso, en realidad, no es cierto. Es cierto en el sentido que, como entidad política, el califato abásida estaba plenamente consolidado. Pero en el terreno espiritual, la legitimidad de los cabezas de la nación musulmana no estaba tan clara. De hecho, una de las grandes obsesiones de Mahdi durante su reinado fue convencer al mundo musulmán de que la regla de que los musulmanes habrían de ser comandados por un descendiente de Alí y Fátima era una condición excesiva. Su éxito, sin embargo, fue muy relativo.

viernes, febrero 19, 2021

Islam (14: los abásidas)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 


El reinado de Marwan, yo creo que afortunadamente para la Historia del Islam, no duró mucho. La cascó en el 685, año en el que fue sustituido por su hijo, Abdul Malik. Fue este Abdul, mucho más dotado para el mando, el que terminó la pelea contra los grupos pro Zubair y pacificó el Imperio.

miércoles, febrero 17, 2021

Islam (13: el martirio de Husein bin Ali)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 


A la llegada de la demanda califal de sumisión, Husein se hizo el orejas, dijo que sí tenía que pedir el comodín del público, que si esto, que si lo otro, y se hizo un anti-Mahoma, puesto que, si su abuelo había huido de La Meca a Medina, él huyó de Medina a La Meca. Allí recibió mensajes de Kufa invitándole a ir a la ciudad, lo cual tiene su lógica pues, para entonces, Kufa se había convertido en la ciudad del Islam donde más fuerza tenía la idea de que la grey musulmana debía ser gobernada por descendientes directos de El Profeta. Husein envió a su primo Muslim bin Aqeel para  explorar el terreno. El musulmán al que un día cantó Raphael (ya sabéis: yo soy Aqeel) regresó a La Meca diciendo que en Kufa todo Cristo (bueno, es un decir...) era partidario de Husein. Pero, claro, eso no eran ellos los únicos que lo sabían. También lo sabía Yazid, quien se apresuró a enviar a Kufa al gobernador de Basora, Ubaydullah bin Ziyad. Ziyad, por supuesto, se dedicó a pasearse por Kufa como los matones de Don Tomassino la villa de Corleone tras la huida de Vito Andolini.

lunes, febrero 15, 2021

Islam (12: la monarquía omeya)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 



Cuando los árbitros se reunieron, Abu Musa, el representante de Alí al cual, al parecer, éste había nombrado no demasiado convencido, resultó, como de alguna manera habían temido los partidarios del yerno del Profeta, tangado por sus negociadores. La negociación fue tan difícil, y permaneció tan embarrada, que finalmente sólo se llegó a un acuerdo definitivo: definir la muerte de Osmán como una muerte ilegal. Conscientes de esta conclusión sería muy problemática, habiendo en la nación musulmana grupos que habían tenido fuertes razones para oponerse a Osmán e incluso matarlo, se trató de mantener este acuerdo en secreto; pero Radio Macuto lo distribuyó rápidamente.

viernes, febrero 12, 2021

Islam: 11: ¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro

 

En efecto, la piedad de Alí, o más bien la de la mayoría de sus tenientes, alguno de los cuales llegó a decirle en Siffin que, si seguía atacando a los sirios, se haría acreedor del destino de Osmán, hizo que ocurriese lo que casi nunca ocurre, y es que el jefe militar que claramente va ganando la batalla aceptase negociar con su enemigo. Para que nos entendamos, lo de Alí en Raqa viene a ser como si Francisco Franco se hubiese sentado a negociar con Negrín en el invierno del 38 por el bien de la unidad entre españoles. Tal vez este símil nos ayude a entender hasta qué punto Alí colocaba los elementos de unidad religiosa por encima de todo lo demás, incluso su interés personal por el poder. Muawiya, ya más tranquilo, propuso que cada una de las partes designase un negociador. Estos dos hombres arbitrarían todos los conflictos existentes, siempre en base a la doctrina del Corán. Por su parte, el gobernador de Siria nominó a Amr bin al-As, el conquistador de Egipto. Alí, por su parte, fue obligado por la vertiente devota de su gente a nominar a alguien situado en un punto medio entre sus posiciones y las del sirio (Abu Musa al-Ashari, el de Kufa). Abu Musa había permanecido neutral durante el enfrentamiento de Alí con el trío de la bencina Talha-Zubair-Aisha; no era, desde luego, un hombre que se batiese el cobre por Alí, por mucho que éste hubiera sido su mentor.

miércoles, febrero 10, 2021

Islam (10: al fin y a la postre, perro no come perro)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 

La muerte de Osmán llevó la violencia al mismo centro del imperio musulmán. Paradójicamente, muchas de las críticas por la nueva situación recayeron sobre los hombros de Alí. Verdaderamente, Alí era el máximo responsable de haber mantenido la seguridad de Osmán, califa al que debía obediencia, obediencia que muchas veces demostró de forma neta. Pero, por otra parte, también era evidente que el yerno de Mahoma consideraba que el califa ahora muerto no gobernaba de acuerdo con las mejores reglas del Islam.

lunes, febrero 08, 2021

Islam (9: Osmán, el candidato del establishment)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 

En la asamblea en la que habían irrumpido, Bakr y Omar se encontraron con otro compañero del Profeta, Said bin Ubadah, un ansar de gran importancia por ser líder de una de sus tribus fundamentales, los khazraj. Era el más que probable líder resultante de la votación de los ansar si ésta no se hubiera visto interrumpida. Aunque Said estaba enfermo, todo parece indicar que no tragó con la oferta de los dos compañeros del Profeta. Es posible incluso que Omar tratase de intimidarlo; pero el hecho es que Said no juró fidelidad a ninguno de los dos; ni a Abu Bakr aquel día, ni a Omar cuando, dos años después, Bakr falleciese y él adquiriese el liderazgo.

viernes, febrero 05, 2021

Islam (8: Abu Bakr y los musulmanes catalanes)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 

La muerte de Mahoma, cuya calidad como líder indiscutible de la grey musulmana nadie,  obviamente, osó discutir nunca, marca el inicio de las divisiones entre los musulmanes. Como acabamos de contar, el Profeta la cascó en el año 632 y, prácticamente sin solución de continuidad, desaparecer él y comenzar una guerra civil entre musulmanes fue todo uno. Las tribus islamizadas debían elegir un nuevo líder, partiendo desde luego de la base de que la elección se produciría, sí o sí, entre los compañeros del Profeta durante la vida de éste; es decir, el Islam se planteó una lógica, y estricta, estrategia continuista. Por otra parte, y puesto que entre los primeros musulmanes el elemento tribal tenía una gran importancia, la segunda gran condición fue que el nuevo lider fuese un coraichita, esto es, la tribu a la que el propio Mahoma había pertenecido.

miércoles, febrero 03, 2021

Islam (7: La consolidación)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 



En todo caso, a pesar de estas acciones problemáticas, llegado el año 630 se puede decir que ya todo el mundo en La Meca, y muy particularmente su clase alta comerciante, está ya convencido de que El Profeta controla las rutas de las caravanas y que, por lo tanto, es necesario parlamentar con él. Al Abbas y Abu Sufyan, ambos antepasados de las futuras dinastías musulmanas, serán los principales valedores de un acuerdo. El acuerdo que pasa por la conversión y por el control total de la ciudad por parte de Mahoma, quien se apresta a prohibir la venta de vino, de carne muerta, de ídolos, así como de dar dinero a los adivinos.

lunes, febrero 01, 2021

Islam (6: El Foso)

 El modesto mequí que tenía the eye of the tiger

Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 

La excavación del foso cumplió a la perfección su primera función, que era dejar patidifusos a los atacantes. Los árabes de la época no desconocían esta técnica, pero estaban muy poco acostumbrados a usarla. De hecho, los relatos tradicionales insisten en que Abu Sufyan necesitó de toda su autoridad para convencer a sus tropas de que atacasen.

viernes, enero 29, 2021

Islam (5: Ohod)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger
Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 

Una de las tribus judías de Medina, los banu qainuqa, fue finalmente el objetivo principal del Profeta. Mahoma, en efecto, planificó y llevó a efecto una operación en el curso de la cual los asedió durante quince días en su judería, hasta que los judíos decidieron rendirse sin plantar batalla. Los banu qainuqa, sin embargo, eran tradicionales aliados de los jazrach, esto es una de las dos tribus árabes del Yatrib; así, pues, aunque Mahoma al parecer había pensado en realizar una matanza, fue disuadido de ello por Abdalá ben Ubay, sayid de los jazrach. Y resultaría un tanto sarcástico que precisamente nosotros, los españoles, fuésemos a pensar que las intenciones de Mahoma demuestran su pretendida brutalidad; nosotros que nueve siglos después de estos hechos (abril del 624), nos estábamos portando tan cojonudamente con los hebreos hispanos... En fin, los qainuqa acabaron marchándose, en muchos casos, a Siria; y los mahometanos obtuvieron un más que jugoso botín.

miércoles, enero 27, 2021

Islam (4: El Profeta desmiente las apuestas en Badr)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger
Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 


Los intentos de Mahoma por acercarse a los judíos se concretaron, sobre todo, en su decisión de mantener la qibla o dirección de la oración hacia Jerusalén. Además, todos los sabbath acudía a la cercana mezquita de Qoba para dirigir una plegaria de mediodía, y ordenaba ayunos alineados con las tradiciones hebreas. Cuando nada de esto le sirvió, lo intentó con una movida que conocemos como la Constitución del año I. Esta regulación preveía la formación de un conglomerado de tribus que se sometían a la autoridad de Mahoma, pero conservando la autonomía de que siempre habían disfrutado. Mediante un tratado así, esto es lo importante, los árabes mediníes conservaban todos los pactos allegados entre ellos y, sobre todo, con los judíos; era una medida claramente diseñada para no despertar la renuencia de los hebreos. Mahoma quedaba designado juez hakim de todas las disputas y, asimismo, general o caid de las tropas. Se trata, por lo tanto, de una gobernación del oasis de Yatrib que no entra a definir prelación religiosa alguna y que, por lo tanto, orilla todos los temas espinosos, conservando los niveles de autonomía que tenían todas las partes con anterioridad.

lunes, enero 25, 2021

Islam (3: ¡Vente p'a Medina, tío!)

 

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger
Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 




Entre los primeros adeptos a la causa de El Profeta también cabe contar a Zaid ben Haritha; esclavo de Jadicha, fue manumitido por Mahoma. Asimismo, también se cuentan en la primera hora Said ben Abi Waqas, sobrino de Amina, la madre de Mahoma; Osmán ben Afan, nieto de al-Mutalib, yerno del propio Mahoma y a quien la Historia verá llegar a califa, aunque no termine de la mejor manera posible; Az Zubair ben al-Awam, sobrino de Jadicha y primo de Mahoma, otro del que también volveremos a hablar en estas notas. Y otros. No hay que olvidar, porque de nuevo establece la tradición estrechos contactos con el cristianismo, a conversos como Bilal ben Rabah, un esclavo abisinio liberado por Abu Bakr, cristiano, que acabaría siendo el primer muecín del Islam.

viernes, enero 22, 2021

Islam (2: Los otros sólo están equivocados)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger
Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro 



Mahoma permanece velado para la Historia durante los primeros cuarenta años de su vida, puesto que son también los menos interesantes, o no interesantes en lo absoluto, para su misión religiosa. Se casó con una mujer, Jadicha, que tenía veinte años más que él y que aportó una generosa dote que probablemente, a juzgar por los hechos posteriores, Mahoma no sólo supo administrar sino que acreció; de donde se ha colegido, muy a menudo, que debía de ser una persona muy avispada para los negocios, esto es una persona de fuerte mentalidad estratégica, un árabe Ibex; un emprendedor capaz de crear start-ups camélidas exitosas. Jadicha y Mahoma, por lo demás, se profesaron un amor muy sincero, tanto que hay quien piensa que de no haber muerto ella antes que él, tal vez el Islam sería hoy una religión monógama (cosa que, en cualquier caso, considerando las costumbres preinstaladas en una sociedad tribal como la árabe, es bastante difícil de creer).

miércoles, enero 20, 2021

Islam (1: el modesto mequí que tenía the eye of the tiger)

El modesto mequí que tenía the eye of the tiger
Los otros sólo están equivocados
¡Vente p’a Medina, tío!
El Profeta desmiente las apuestas en Badr
Ohod
El Foso
La consolidación
Abu Bakr y los musulmanes catalanes
Osmán, el candidato del establishment
Al fin y a la postre, perro no come perro
¿Es que los hombres pueden arbitrar las decisiones de Dios?
La monarquía omeya
El martirio de Husein bin Alí
Los abásidas
De cómo el poder bagdadí se fue yendo a la mierda
Yo por aquí, tú por Alí
Suníes
Shiíes
Un califato y dos creencias bien diferenciadas
Las tribulaciones de ser un shií duodecimano
Los otros shiíes
Drusos y assasin
La mañana que Hulegu cambió la Historia; o no
El shiismo y la ijtihad
Sha Abbas, la cumbre safavid; y Nadir, el torpe mediador
Otomanos y mughales
Wahabismo
Musulmanes, pero no de la misma manera
La Gran Guerra deja el sudoku musulmán hecho unos zorros
Ibn Saud, el primo de Zumosol islámico
A los beatos se les ponen las cosas de cara
Iraq, Siria, Arabia
Jomeini y el jomeinismo
La guerra Irán-Iraq
Las aureolas de una revolución
El factor talibán
Iraq, ese caos
Presente, y futuro


Mal que nos pese a quienes creemos en más bien poca cosa, la Humanidad actual, tal y como la conocemos, se la debemos, para bien o para mal, a dos hombres cuyo oficio fue ser líderes religiosos: Pablo de Tarso, y Mahoma. Sobre el auténtico teórico e inventor del cristianismo ya he escrito en este blog largo y tendido (como comprobarás visitando la Biblioteca); será sobre Mahoma que despliegue ahora algunas notas que permitan al lector conocerlo. Aquí no se discute quién porta la verdad, sino algo relativamente distinto, como es el nacimiento y desarrollo del Islam; un proyecto religioso, moral, político y militar que, por la rapidez y la extensión de sus éxitos, puede con justicia compararse con las más ambiciosas extensiones que ha conocido la Historia.