miércoles, mayo 13, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (39): Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes

"


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El año 1927 empezó movidito para el gobierno. Otto Gessler, el ambicioso ministro de Defensa que incluso había llegado a abandonar la militancia de su partido para poder seguir pillando moqueta, dimitió el 14 de enero. Como de costumbre en estos casos, lo hizo por motivos personales relacionados con su salud; pero la verdad de las cosas es que ya no podía esconder los indicios de que su ministerio estaba financiando un rearme. Esto es lo que se acabó conociendo como el escándalo Febus.

En el centro de todo estaba un capitán llamado Walter Lohmann, que era el jefe de la división de transporte marítimo. Lohmann había recibido importantes fondos para diversos proyectos, que incluían ventas de armas, el desarrollo de un submarino, o la construcción de depósitos de combustible. Lo que hizo el capitán fue fibrilar importantes sumas de dinero hacia una empresa de producción de cine llamada Phoebus o Febus, que estaba secretamente dedicada a crear campañas de opinión pública proclives al rearme. Lohmann se convirtió en accionista de esta compañía y, algunos meses después, operó, junto con Gessler, de garante de un importante préstamo. Entre unas cosas y otras, capitán y ministro, ministro y capitán, le habían chutado en vena a la compañía unos 10 millones de Reichsmarks.

La idea de Lohmann era que el dinero llamase al dinero. Que aquellas campañas tuviesen como resultado que personajes interesados en financiar el rearme pusieran dinero, y así el asunto se multiplicase. El pobre militar alemán, por lo tanto, no era consciente de que, la mayoría de las veces que confías en gentes del cine para que te echen una mano, el resultado final es que ellos terminan forrados, y tú, como el gallo de Morón. En los últimos meses de 1927, las chulísimas inversiones de Lohmann daban 200 millones de pérdidas. Gessler, político al fin y al cabo, le dijo a Lohmann que, si aquello salía a la luz, se comería el marrón él solo. Para entonces alboreaba el invierno de 1927, y la Febus había entrado en bancarrota. Lógicamente, como la UCO no es tonta, en cuanto puso sus manos por orden del juez en la contabilidad de los hombres de la cultura, se encontró los préstamos recibidos desde el Ministerio de Defensa; y, por supuesto, se coscó de la movida Servinaboide que había allí dentro, con un capitán del ejército convertido en accionista de la compañía a la que estaba financiando con pasta pública. Así que el 14 de enero, juzgando que la poltrona ministerial ya no le servía de nada, Gessler dijo que tenía un bultito en la rodilla y que se iba. El 19, dimitió Lohmann. Conforme el escándalo fuese cogiendo momento, se cobraría otra víctima, ya a finales de septiembre de aquel año, en la persona de Hans Zenker, el jefe de la Marina alemana.

Gessler era caza mayor. Entre una cosa y otra, llevaba como ocho años de ministro de Defensa. La decisión de quién lo sustituiría, en unos momentos además en los que el ministerio olía a mierda, no era fácil. En realidad, quien tomó esa decisión fue Von Schleicher, que fue quien le sugirió al presidente Hindenburg el nombre de Karl Eduard Wilhelm Groener o Gröner, que había sido primer intendente del ejército imperial al final de la guerra.

En medio de este ambiente tan interesante, el cuarto gobierno Marx, aunque en realidad no lo supiera, se acercaba al colapso. El tema fue la ley de educación. Os la había dejado, párrafos atrás, aparcada en una comisión del Reichstag, puesto que el gobierno, aunque tenía votos suficientes para sacarla adelante, consideraba necesario obtener un mayor consenso sobre la misma. El 15 de febrero de 1928, Karl Theodor von Guérard, miembro conspicuo de Zentrum, anunció que su partido había decidido abandonar la coalición de gobierno, cuando tuvo claro que la ley de educación, que había empezado a capotar, tenía un serio riesgo de no pasar la votación del Reichstag. ¿Qué había pasado? Pues, básicamente, que el DVP, es decir el partido de Stresemann, había cambiado de idea y ahora quería bloquear la ley.

En esa situación, Hindenburg cosió un acuerdo con Marx, y con todos los partidos parlamentarios, para que el gobierno del canciller siguiese en el machito para poder abordar una serie de asuntos urgentes que fueron definidos en una lista que se conoció el 27 de febrero.

Una de esas cuestiones inaplazables concernía a la Marina. El tratado de Versalles había dejado a Alemania únicamente con sólo seis grandes buques de guerra que, además, sólo podían ser sustituidos por buques que no sobrepasaran las 10.000 toneladas largas o imperiales (una tonelada larga venían a ser 1,016 toneladas métricas). Esto dejaba abierta la posibilidad de construir buques blindados o Panzershiffe, es decir, cruceros armados hasta los dientes que eran por lo tanto capaces de combinar armamento pesado y velocidad. Este tipo de barcos fueron conocidos por los británicos como Pocket Battleships. El plan alemán era gastarse 100 millones de Reichsmarks en construir cuatro en los años por venir.

Pero el plan tenía enemigos. El SPD, el DDP y el KPD consideraban que aquello era un gasto superfluo. El 25 de marzo, la mayoría de los votos en el Reichstag apoyó la construcción del Panzerkreuzer A; pero seis días después el Reichsrat, votó una llamada al gobierno para no comenzar la construcción hasta el 1 de septiembre de 1928; en la práctica, pues, estaba buscando que un nuevo gobierno decidiese desechar la idea.

En paralelo, Alemania se preparaba para unas nuevas elecciones. Las elecciones de 1928 fueron una convocatoria en la que se hizo bastante patente que algunos, muchos incluso, alemanes, comenzaban a estar un poco hasta los huevos de las formaciones políticas de Weimar. La durísima crisis económica de años atrás había tenido sus víctimas especiales; y ahora estas víctimas, considerando que los políticos no habían hecho lo suficiente en su favor, comenzaban a sentirse atraídos hacia soluciones modelo Soria Existe. Fruto de esta tendencia fueron formaciones como el WP, Wirtsschaftspartei des Deutschen Mittlestandes, partido de las clases medias; el CNBL o Christslich-Nationale Bauern und Landvolkpartei, el Partido Nacional Cristiano de los Agricultores y Ganaderos (que se escindió del DNVP); o el VPR, Volksrechtspartei o Partido de la Justicia del Pueblo. Pero había muchos más, hasta 41. La mayoría, reivindicando los derechos de las clases medias, que se consideraban las grandes paganas de la crisis.

El DNVP fue a las elecciones mostrando las reformas que había conseguido impulsar en el gobierno, sobre todo en el ámbito agrario. Zentrum hizo una campaña furiosamente anti DVP, por haberse cargado la ley de educación; este partido reaccionó haciendo una cerrada defensa de las escuelas públicas, y centrando sus mensajes en su principal activo, que obviamente era Stresemann. El DDP centró su campaña en la defensa de la república y en la promesa de que, con ellos en el ejecutivo, Renania quedaría liberada en un plis plas. El SPD hizo campaña sobre todo en las áreas industriales de las ciudades, su principal stronghold. Algo que lógicamente hizo también el KPD, que, con Thälmann al frente, se había convertido en una organización estalinista sin fisuras.

Había uno que se estrenaba. Adolf Hitler estaba en prisión en las elecciones de 1924, así que era la primera vez que se presentaba como líder del NSDAP. Hubo de lidiar con el hecho de que en Prusia tenía prohibido hablar en público, prohibición que de hecho no fue levantada hasta septiembre de 1928. Asimismo, tampoco le ayudaba nada que el tono económico general fuese bueno, con cierto optimismo en los hogares, lo que dificultaba el voto follonero.

El principal elemento de debilidad de los nacionalsocialistas, sin embargo, era su división estratégica en torno al segundo de sus apellidos (el socialismo). Los nazis del norte de Alemania, que eran los socialistas de la partida, habían convencido a un renuente Hitler a adoptar una cosa que se llamó Plan Urbano; en corto, el Plan Urbano era una serie de medidas y mensajes diseñados para incrementar el voto nacionalsocialista en las grandes ciudades industriales. De alguna manera, los socialistas del NSDAP le vinieron a decir a su líder: tú intentaste en convertir el partido en una formación sostenida por el dinero de los grandes empresarios, y fracasaste; así que ahora nos toca a nosotros ensayar un partido asentado en el apoyo de las masas obreras.

Por esta razón, la campaña de 1928 es, en mi opinión, la más socialista de las campañas del nacionalsocialismo alemán. El discurso estuvo presidido por las críticas violentas hacia “el capitalismo judío” y los partidos de las clases medias, responsables, en esta tesis, de haber traído, la corrupta, ineficiente, traidora y cobarde república de Weimar.

Aquello, sin embargo, y como Hitler ya había imaginado, no funcionó. Las masas obreras de las ciudades industriales, que tenían más que suficientes mensajes, y mucho más claros, en los partidos de izquierda tradicional, por lo general le dieron la espalda al NSDAP. Sin embargo, fueron bastante más exitosos entre la población rural, que estaba literalmente hasta los cojones de todo.

Como orador, Hitler se centró en sus mítines en atacar la política de Stresemann. El 17 de abril, en Munich, él, que en realidad como canciller nunca haría nada para hacer pensar que quería romper los términos de Locarno, calificó ese acuerdo de “deuda monstruosa”.

Una semana más tarde, en la Bürgerbräukeller muniquesa, fue Stresemann quien dio un mitin. Fue su último gran acto electoral. El 9 de mayo, colapsó a causa de una infección tiroidea, que le generó un serio desarreglo renal. Aquel verano, incluso tuvo un pequeño infarto.

Las elecciones se celebraron el 20 de mayo. El ganador fue el SPD, que sacó un 29,76% de los votos, 9,15 millones, lo que le garantizó 153 escaños, es decir 22 más que en las elecciones anteriores. Era el mayor triunfo electoral socialista desde 1919. Para regocijo de la izquierda, el único otro partido que subió en votos fue el KPD, con un 10,62%, 3,26 millones de votos y 54 escaños.

El DNVP fue el gran perdedor de aquellas elecciones. Consiguió un 14,3% de los votos, 4,38 millones, pasando de 103 escaños a 73. Sus pérdidas fueron especialmente fuertes en aquellas regiones alemanas dominadas por los, por así decirlo, autónomos del sector primario. Claramente, los beneficios que el partido decía haber fibrilado al campo con su presencia en el gobierno no habían sido considerados suficientes.

Zentrum se llevó el 12,1% del voto popular, 3,71 millones de votos, con 61 escaños, pagando las consecuencias de su desunión en el tema educativo. El DVP consiguió el 8,7%, 45 escaños; es decir, ni siquiera el gran éxito de Stresemann en Locarno había servido. El DDP, que había permanecido fuera del gabinete Marx, no por ello dejó de perder votos, con un 4,8% de los votos, 1,47 millones, y 25 escaños.

Los partidos tradicionales de clase media habían perdido votos por el auge de los partidos especializados. En total, el WP, el CNBL y el VPR capturaron el 12% del voto, con 34 escaños.

En lo que toca al NSDAP, tampoco le fue lo que se dice de coña. Con 810.127 votos, 2,37% del voto popular, sacaron 12 escaños. Entre otros, estos escaños fueron para Göbels, Strasser y Göring. Como ya os he dicho, el gran talón de Aquiles del partido habían sido las grandes zonas industriales. Sus mejores caladeros de votos eran Franconia, donde había sacado un 8,1%, Suabia, con el 6,2% y el Palatinado (5,7%). Hitler, personalmente, perdió apoyos en áreas alemanas fronterizas con Austria, a causa de haber apoyado las reivindicaciones de Mussolini sobre el Tirol meridional, que había sido cedido a Italia tras la guerra y que ahora el líder italiano se quería quedar para siempre.

En suma, las elecciones de 1928, cuando nadie lo sabía pero quedaban apenas cinco años para que el tipo que había sacado el 2,3% de los sufragios se convirtiese en canciller, habían sido una victoria sin paliativos para las izquierdas. Éstas, de hecho, recuperaban el umbral sicológico del 40% de los votos que habían perdido en 1924; y, por medio, las fuerzas del centro habían perdido el soporte del 30% y las derechas el del 20%. Todo esto, claro, porque había más de un 10% del voto que ahora estaba en una nebulosa, entre derechista y centrista, formada por los llamados partidos especializados u oportunistas. En mi opinión, nadie supo ver lo verdaderamente importante: la porosidad del voto, ante una situación incierta, ante la sensación de que la grave crisis económica había tenido paganos y gente que se había ido de rositas, ante la evidencia de un entorno político fuertemente inestable; ante esa situación, la porosidad del voto avanzaba a marchas forzadas.

Ante estas elecciones, el gabinete Marx dimitió el 12 de junio. Por pura lógica electoral, Hindenburg le encargó la formación de gobierno a Hermann Müller, líder del SPD. La situación tras las elecciones apuntaba a una auténtica Gran Coalición de amplio espectro con el SPD, Zentrum, el DVP y el DDP. El DVP anunció que sólo entraría en el gobierno de Alemania si el SPD le daba boleta en el gobierno de Prusia; algo que Otto Braun, el primer ministro prusiano, no quería hacer ni en pintura. En todo caso, la formación que tenía diputados suficientes para ser bisagra era Zentrum; pero los católicos eran muy renuentes a participar en el gobierno. Dijeron que se lo podrían plantear si Joseph Wirth era nombrado vicecanciller, pero los socialdemócratas se negaron en redondo; hubieron de conformarse con un ministerio. El DDP y el BVP estuvieron de acuerdo en participar.

Todo eso, sin embargo, era mucho más frágil de lo que parece. Las negociaciones, obviamente, eran con los líderes de los partidos; pero éstos dejaban bien claro que no podían garantizar que, en votaciones cruciales, sus diputados fueran a respetar ninguna disciplina de voto. Así las cosas, Müller decidió abandonar la idea de una gran coalición, y se decidió por el Plan B, es decir, el gobierno de personas más que de partidos. De hecho, al primero que tentó fue a Stresemann, que estaba ingresado en un sanatorio en Baden-Baden; y que de hecho negoció con Müller sin contarle nada a su partido, por lo que fue gravemente censurado.

El 28 de junio se anunció el gabinete Müller, segundo de su nombre ya que el político había sido brevemente canciller en 1920. Era la primera vez desde 1923 que el SPD participaba en un gobierno con: Carl Severin (Interior y Territorios Ocupados); Rudolf Wissell (Trabajo); y Rudolf Hilferding (Finanzas). Por el DVP estaban: Gustav Stresemann (Exteriores); y Julius Curtius (Economía); Stresemann fue incluido en el gobierno a pesar de que el mismo 28 de junio le comunicó a Müller que estaba hecho una puta mierda y que no podía ocupar su despacho. El DDP tenía otros dos miembros: Erich Koch-Weser (Justicia) y Hermann Dietrich (Alimentación). Zentrum, inicialmente, sólo tenía el titular de Transportes, Theodor von Guérard. El BVP tenía a Georg Schätzel (Correos). Como independiente, Wilhelm Groener siguió en Defensa.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario