viernes, abril 24, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (27): Dawes el salvador

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


La noche del golpe, Hitler no sabía literalmente qué hacer ni por dónde tirar. Era bastante evidente que no había contado con encontrarse al gobierno derechista bávaro en contra y, sobre todo, la tenuidad de Ludendorff le decepcionó muy profundamente. A partir de ese momento, las cosas como son, Adolf Hitler dejó de pensar en el ejército alemán como un aliado incondicional de su movimiento, y comenzó a desarrollar una desconfianza permanente hacia el alto mando militar germano que permanecería ahí hasta su muerte.

jueves, abril 23, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (26): El putsch de la birra

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


El día 21 de octubre se produjo en Sajonia la situación que se produciría apenas unos años después en la localidad aragonesa de Jaca. Heinrich Brandler, el líder del KPD, decidió que, tras los últimos movimientos del gobierno de Berlín, lo mejor era dejar la revolución para otro día. Sin embargo, esta decisión no llegó a ser comunicada a un grupo de comunistas de Hamburgo que seguían al dirigente Ernst Thälman. El 23 de octubre, Thälman se convirtió, pues, en el capitán Galán de la Historia de Alemania, pues comenzó una revolución en la ciudad hanseática, convencido de que al mismo tiempo estaba ocurriendo lo mismo en otros puntos del país. Evidentemente, las fuerzas de represión no tuvieron que distribuirse, sino que se centraron en Hamburgo; en apenas un día habían dejado 21 revolucionarios, 17 policías y 61 civiles tumbados en la morgue. Pero la revolución había sido sofocada.

miércoles, abril 22, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (25): Pintan Renten (o sea, bastos)

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Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


Van den Buck era una persona mentalmente inestable que, de hecho, nada más publicar su libro y comenzar a cosechar éxito con él, comenzó a experimentar alucinaciones y a recluirse en una vida casi sin contacto con la gente. Había desarrollado una intensa manía persecutoria, en la que veía pruebas constantes de que el gobierno lo estaba espiando. A su estado mental no ayudó nada que estuviese enfermo de sífilis. Acabó en el sanatorio Grunewald de Berlín. Allí, el 30 de mayo de 1925, y teniendo apenas 49 años, se reventó los sesos con un revólver. Atrás dejaba su best seller, que lo fue incluso en el tiempo de la híper inflación, cuando la gente bastante tenía con encontrar un rulo de chope; y otro libro más interesante, publicado en 1905, que es una Historia del pueblo alemán.

martes, abril 21, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (24): Stresemann llega al poder

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Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


La invasión del Ruhr, obviamente, enervó las negociaciones para conseguir superar el stalemate en que estaba la cuestión del pago de las reparaciones. El 7 de junio, un gobierno alemán cada vez más a la defensiva envió una nueva nota. Proponía que la cuestión de lo que podía o no podía pagar el país se sometiese a un comité de expertos independientes. Asimismo, ofreció permitir la inspección militar en las industrias alemanas de toda la documentación financiera. Pero, sobre todo, por primera vez el Estado alemán ofrecía garantías sobre los pagos. Se ofrecía a formalizar una hipoteca sobre los activos considerados más valiosos en ese momento: la red ferroviaria y la infraestructura industrial (porque en la república de Weimar, como nunca había sido ministro Oskar Puenten, el ferrocarril era eficiente y puntual y, de hecho, era la infraestructura más valiosa del país). Con esa garantía, Alemania esperaba obtener un préstamo de 10.000 millones con el que garantizar buena parte de los pagos a corto plazo.

lunes, abril 20, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (23): El Ruhr

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Esto está chupado
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Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


Entre el 9 y el 11 de diciembre de 1922 se celebró la llamada segunda conferencia de Londres sobre las reparaciones. Una conferencia en la que estuvieron Los Cuatro: Andrew Bonar, Raymond Poincaré, Benito Mussolini y el belga Georges Theunis. Era la primera vez que Mussolini asistía a una conferencia internacional; y ya se buscó la manera de que una multitud fascista se agolpase delante de su hotel, para que pudiera salir al balcón a hacer sus típicos gestos de break dance fascista.

viernes, abril 17, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (22): Marasmo


 


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Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


En la conferencia de Brownie Street, por lo tanto, no se había acordado un nuevo calendario de pagos como quería Alemania. Ese calendario, sin embargo, comenzó a aplicarse por la vía de los hechos apenas 24 horas después de disolverse el embroque, ya que fue al día siguiente cuando el gobierno germano anunció que no pagaría. El 24 de agosto, el dólar alcanzó los 2.000 marcos. El 31 de agosto, la Comisión de Reparaciones decidió concederle a Alemania una moratoria especial de seis meses. Con eso, como dijo Henry Hill tras regresar de ser detenido, no tenía ni para el ataúd.

jueves, abril 16, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (21): Rathenau


 


Esto está chupado
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Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over


Las noticias del acuerdo de Rapallo dinamitaron definitivamente la conferencia de Génova, que se cerró el 19 de mayo sin pena ni gloria. Todo lo que se le arrancó a los países participantes fue un cierto compromiso, no muy serio la verdad, de que mantendrían sus monedas apegadas al valor del oro. A finales de mayo, el gobierno alemán todavía no había legislado los nuevos impuestos que deberían proveer los 60.000 millones de marcos exigidos por los aliados. En lo que sí cumplieron los alemanes fue en la exigencia aliada de que se reforzase la autonomía del Reichsbank. Eso se legisló el 26 de mayo.

miércoles, abril 15, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (20): El pacto germano-soviético de Rapallo


 


Esto está chupado
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Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

El 1 de febrero, en un movimiento que era pura lógica de los acontecimientos, Walter Rathenau asumió la cartera de Exteriores del gobierno alemán. De su mano, y de la mano de las formaciones políticas más o menos templadas que estaban detrás del gobierno y de las votaciones que le permitían no caer, Alemania tomó una clara identificación, que diríamos hoy, atlantista. Bueno, como diría Mariano Rajoy: o no.

martes, abril 14, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (19): El default de 1922


 


Esto está chupado
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Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 


El resultado del informe de Los Cuatro sobre la partición de la Silesia septentrional colocó al gobierno Wirth (aunque, como veremos, técnicamente debemos hablar del primer gobierno Wirth) en una situación insostenible. El 22 de octubre, en consecuencia, el Ejecutivo dimitió.

lunes, abril 13, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (18): Tiros en la Selva Norte


 


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Los socialistas sofocan la revolución socialista
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El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
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Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
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Adolf Hitler recibió el aval inmediato de la militancia del partido en un acto el 29 de julio. En ese momento, sin embargo, nadie esperaba que aquel tipo fuese a convertirse en el gran líder de las derechas alemanas. En realidad, la mayor parte de los representantes políticos y gonzalomirós de la época tendían a adscribirle el papel de un Juan Bautista del movimiento panalemán. En primer lugar, había muchas personas que, con un discurso muy así en plan Kiko Llaneras, se apoyaban en el dato (completamente cierto) de que Hitler era un líder básicamente muniqués que, fuera de su pecera, respiraba con bastante dificultad. Por esta razón, los más acerados de entre los analistas venían a decir que el líder carismático de las derechas alemanas no había surgido todavía; Hitler, por lo tanto, era un discurseador habilidoso que, el día que llegase un tipo realmente listo, tendría que dar un paso atrás.

jueves, abril 09, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (17): Bajada de pantalones


 


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Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
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El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
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El 24 de marzo, el presidente Ebert declaró estados de emergencia en Sajonia y Hamburgo. Se prohibió todo tipo de reunión y la publicación de periódicos comunistas. En ese punto los dirigentes comunistas, que como os he dicho ya no eran capaces de garantizar que muchas de las acciones violentas teóricamente cometidas en defensa de los derechos proletarios no fuesen acciones de puro y simple robo, trataron de recuperar el control sobre las masas obreras llamando a la huelga general. Su convocatoria, sin embargo, fue débilmente secundada por unos trabajadores que estaban ahora bajo la bota policial. El 1 de abril, se puede decir que las fuerzas de seguridad controlaban la situación. 14 policías habían resultado muertos y 67 heridos; la cuenta entre los rebeldes era de 145 muertos y 51 heridos.

miércoles, abril 08, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (16): Fuck you, pay me


 


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Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Al contrario de lo que esperaba Berlín, el tema de las reparaciones no es que se discutiera poco en Spa; es que los aliados ni siquiera lo pusieron en el orden del día. Los germanos decidieron hacer virtud de aquel silencio; y, por ello, el 12 de julio el ministro Walter Simons envió a los aliados una propuesta que contemplaba 30 pagos anuales en concepto de reparación; pero no le ponía apellidos a estos pagos, es decir, no fijaba las cantidades. Alemania trataba de arrimar el tema reparaciones al concepto de proporcionalidad: se pagaría lo que se pudiese pagar. Por eso ni siquiera hacía una valoración global de las reparaciones a pagar; sólo definía que Francia recibiría el 52%, Reino Unido el 22%, Italia el 10%, Bélgica al 8%, y el 8% para el resto.

martes, abril 07, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (15): La república de las minorías gobernantes


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

El tema de Munich, en todo caso, no fue la única réplica provocada por ese terremoto que conocemos como golpe de Kapp. Todavía nos queda hablar del área bañada por el Ruhr.

viernes, marzo 27, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (14): De amnistías y nenazas


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

El golpe de Kapp provocó, como primera providencia, una declaración de los aliados en el sentido de que no tendrían ningún tipo de relación con un gobierno alemán asentado en un poder militar no democrático. Con todo, lo más importante fue la rebelión interior. La política de brazos caídos y no colaboración de los funcionarios públicos fue tan radical y generalizada que Kapp ni siquiera fue capaz de encontrar una secretaria que pasara a máquina sus proclamas. El Reichsbank hizo oídos sordos a las exigencias del teórico nuevo Tesoro alemán, que quería se le transfiriese dinero con urgencia. Los sindicatos, por lo demás, convocaron una huelga general salvaje.

jueves, marzo 26, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (13): El golpe de Kapp


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Los alemanes recibieron pronto cierto apoyo en su oposición al tratado de Versalles. Por ejemplo, la del economista inglés John Maynard Keynes, quien calificó el tratado de “Paz Cartaginesa”, en el sentido de que era una paz que buscaba arrollar, destruir en realidad, al vencido. El problema que veía Keynes era que los padres de esa idea, en su opinión, no habían sabido, o no habían querido, valorar el hecho de que Alemania no colapsaría sola, sino que las consecuencias serían para toda Europa. Asimismo, Keynes argumentaba que en el tratado de Versalles había un montón de querellas territoriales que se habían cerrado en falso, por lo que aquello no era sino la convocatoria de nuevas sesiones de hostias a cámara lenta.

miércoles, marzo 25, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (12): El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

La Alemania de Weimar, por lo tanto, se convirtió en algo nuevo. No fue una Staatenbund o federación de Estados, como había sido en los tiempos del Sacro Imperio; como tampoco fue un Bundesstaat o Estado Federal, como había sido bajo el káiser; sino un Estado central unitario cuyo poder emanaba del pueblo alemán en su conjunto, o Volksstaat (lo cual quiere decir, automáticamente, que, según la teoría de los iluminados "España no existe hasta la Constitución de 1812", Alemania no existió hasta 1919, y Bismarck fue canciller de una cofradía rociera). El principal problema que se desplegaría pronto es que resulta demasiado arriesgado crear un Estado en el que manda el pueblo, obviamente a través del parlamento, si luego dicho parlamento acaba siendo un sudoku proporcional.

martes, marzo 24, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (11): El sueño erróneo de Hugo Preuss


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Ni qué decir tiene, el conocimiento en Alemania de las condiciones de los aliados provocó un tsunami de encabrone. El tema no sólo era el futuro de blood, toil, sweat and tears al que estaba abocado el país; algo de lo que muchos de sus ciudadanos todavía no eran muy conscientes, pues toda sociedad moderna está básicamente poblada por especímenes del homo sapiens que están convencidos de que el dinero brota de los árboles y que “los ricos” lo van a pagar todo. El peor problema era la sensación de que los aliados habían traicionado a la Alemania buena, pacifista y amigui que había surgido en la república de Weimar.

lunes, marzo 23, 2026

Cómo conocí a vuestro Führer (10): El error Trianon


 


Esto está chupado
Esto no está chupado
Abdica de una vez, coño
Atrapados en la derrota de otro
Problemas en el paraíso de las izquierdas
Los socialistas sofocan la revolución socialista
Munich
El joven desclasado de la Mendemannstrasse de Viena
El nacimiento de un Führer
El error Trianon
El sueño erróneo de Hugo Preuss
El día que Hitler escuchó una conferencia sobre “cómo destruir el capitalismo”
El golpe de Kapp
De amnistías y nenazas
La república de las minorías gobernantes
Fuck you, pay me
Bajada de pantalones
Tiros en la Selva Negra
El default de 1922
El pacto germano-soviético de Rapallo
Rathenau
Marasmo
El Ruhr
Stresemann llega al poder
Pintan Renten (o sea, bastos)
El putsch de la birra
Dawes el salvador
El Plan Dawes
Polarización
Mein Kampf
La consolidación del portelismo alemán
La muerte de un presidente
Presidente en los minutos de descuento
Locarno
Rebelión en la granja
Give peace a chance
Las derechas en el gobierno
Puñetazo en la mesa en Tannenberg
Adolf Hitler, líder del 2,3% de los alemanes
Bailando en la boca de un volcán
La última hora de un titán
El canciller que no quería ser canciller
La motosierra económica
El tsunami hitleriano
El parlamento menguante
Bancarrotas
Brüning se desinfla
A veces quien gana, pierde; y quien pierde, gana
El gobierno Papen
Aquella tarde en que Joey Zasa se le apareció a Paul Ludwig Hans Anton von Beneckendorff und von Hindenburg
Papen vs Schleicher
Game over

 

Si el autor de este blog fuese Gabriel García Márquez, podría escribir: “Muchos años después, cuando, interno en el el campo de concentración de Buchenwald, el capitán Karl Mayr vio llegar a los hombres que lo iban a asesinar, habría de recordar el día en que se fijó en aquel alumno llamado Adolf Hitler”. Mayr, efectivamente, murió en febrero de 1945 en Buchenwald, y murió asesinado. Su pecado: haberse convertido en un socialdemócrata y un anti nazi. La fecha, por lo demás, es muy reveladora. Apenas quedaban unas semanas para el final de la guerra. El tema huele a postrero ajuste de cuentas por parte del hombre que un día estuvo a sus órdenes y que, obviamente, veía el cambio ideológico de Mayr como una traición.