lunes, noviembre 07, 2016

Trento (8)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia y su intensificación bajo el pontificado del cardenal Caraffa.

El Papa Pío IV, en efecto, adoptó, desde el primer minuto de su pontificado, una posición pragmática. Entendía lo que muchos de quienes lo habían apoyado opinaban sobre los excesos de la Contrarreforma durante los años de Caraffa; pero, al mismo entendía que la Iglesia se encontraba en una situación muy comprometida que no aconsejaba, precisamente, ponerle la proa a los pocos o muchos que se comprometiesen con la defensa de la fe. Así las cosas, bajo su mandato la labor del Santo Oficio, ciertamente, no se ralentizó que digamos. De hecho, el Papa se aplicó desde el primer momento a recuperar a muchos de los que se habían escapado de las cárceles de la Inquisición durante los días convulsos de la agonía de su predecesor. Nombró a su propio sobrino, el también cardenal Carlos Borromeo, para que formase parte del Santo Oficio, donde se desempeñó con gran celo.

viernes, noviembre 04, 2016

EEUU (40)


Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.

Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson

Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.

Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.

Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.



Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.

Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España, que marca el comienzo de la fase imperialista del país.

Nada más terminar las negociaciones sobre las Open Door notes, un grupo de nacionalistas radicales chinos, organizados como la Orden de los Puños Literarios, Patrióticos y Armoniosos, normalmente llamados boxers para abreviar, se alzaron contra los extranjeros en su país, aprovechando las obvias facilidades que tiene un chino para descubrir a cualquier occidental a la legua. Fueron derrotados por una fuerza internacional de intervención, que es recordada en la famosa peli 55 días en Pekín; aunque por el camino habían producido centenares de muertos y la destrucción de muchos bienes materiales.

miércoles, noviembre 02, 2016

Una odisea equina

The Perfect Horse: The Daring U.S. Mission to Rescue the Priceless Stallions Kidnapped by the Nazis de [Letts, Elizabeth]


Quién: Elisabeth Letts.
Qué: The perfect horse. The daring US mission to rescue the priceless stallions kidnapped by the nazis.
Con quién: Ballantine Books. Fue editado en agosto de este año, así pues no es probable que haya traducción al español.
Cuánto: 16 napos en Kindle.
Nota (0 a 10): 7,5

miércoles, octubre 26, 2016

Trento (7)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia. Luego hemos pasado a los primeros pasos de la Inquisición en Italia.

El Papa Julio III era personalmente un hombre entrañable y de buen carácter. Como le suele ocurrir a las gentes de esa pata, era más bien asténico cuando se veía ante un enfrentamiento, de modo que lo que más prefería era no tener que decidir. Caraffa y Ghislieri eran todo lo contrario que él: eran decididos y echados para delante, constantemente exigentes. En este entorno, resulta lógico que el titular de la sede del Vaticano, por lo general, los dejase hacer.

lunes, octubre 24, 2016

Patarinos

De alguna manera, o de muchas, estas notas has de contemplarlas en relación con algo que ya hemos escritoaquí sobre los paulicianos; y. sobre todo, los bogomilos.


No hace mucho rato hemos asomado por la ventana de este blog a dos de las mayores herejías maniqueas de la Edad Media europea: los paulicianos y los bogomilos. A los bogomilos los dejamos, de hecho, amplia y sólidamente establecidos tanto en Constantinopla como en Bulgaria, que verdaderamente parecieron, en algún momento del siglo XII, sus sedes centrales permanentes. Pero las cosas iban a cambiar un poco; el bogomilismo estaba llamado a ser más multinacional.

miércoles, octubre 19, 2016

EEUU (39)

Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.

Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson

Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.

Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.

Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.


Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.

Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano y, luego, ya nos hemos metido de lleno en el nacimiento del imperialismo y la guerra contra España.

Con la guerra contra España, Estados Unidos inauguró una nueva etapa en su existencia, y yo diría que en la existencia de la guerra internacional. Hasta 1898, más o menos, todas las guerras en las que se había visto envuelta una nación tenían una clara razón de ser para ella; o bien estaba siendo agredida, o bien lo estaban siendo sus intereses, o bien tenía ambiciones expansionistas, vengativas o de orden religiosos que en su tiempo se reputaban legítimas. En 1898, sin embargo, Estados Unidos ni tenía un interés amenazado, ni podía considerarse mancillado en su honor por nada. Todo lo que tenía era una sospecha respecto del Maine, tan feble que ni siquiera a las primeras de cambio la comisión de investigación, a pesar de que le habría encantado, fue capaz de estatuir la culpabilidad española en el evento. Cuba fue la primera vez que Washington se metió, con armas y bagages, en un fregado que no le iba directamente. No sería la última. El Washington Post lo dejó bien claro en un preclaro editorial, en el que escribió: “Parece que tenemos una nueva conciencia: la conciencia de nuestra fuerza. Y que tenemos el apetito de enseñarla”.

domingo, octubre 16, 2016

Bogomilos

De alguna manera, o de muchas, estas notas has de contemplarlas en relación con algo que ya hemos escritoaquí sobre los paulicianos.

Si en el Alta Edad Media europea había un lugar que estaba fértil para la crianza de las herejías y, muy notablemente, del maniqueísmo, ése lugar era la península de los Balcanes. Aquellos territorios que, no hacía mucho, habían provisto al Imperio Romano de sus mejores soldados, había visto cómo su estrella declinaba con la derrota de Adrianópolis. Los Balcanes fueron sucesivamente invadidos por los godos, los hunos y los avaros, todos ellos con bastante malas intenciones respecto de la población local, que por ello abandonó su incipiente existencia urbana y prefirió irse a vivir al culo del mundo, en la altura de las muchas montañas de la zona. Allí, sobre todo en los Cárpatos, el balcánico de toda la vida habría de resurgir con nombres como valaquio o rumano. Pero, sobre todo, los amplios espacios que dejaron libres en la región estos balcánicos de origen fueron ocupados por los eslavos.

jueves, octubre 13, 2016

Trento (6)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia.

Luego hemos entrado a ver el grave problema que supuso la penetración de la Reforma en Italia.

Todos aquellos esfuerzos papales, como decíamos, acabaron en el cesto de los papeles y, de hecho, no pocos de quienes fueron fichados entonces por el Vaticano acabaron malamente. En realidad, Roma haría, ante la seria amenaza protestante en Italia, aquello que se le daba mejor hacer que, sin duda, era ponerse de canto y comenzar a repartir hostias, y no precisamente en su sentido litúrgico.

lunes, octubre 10, 2016

Ego cum isto boneto

Este post se lo dedico al doctor,
a la persona,
que un día pronunció delante de mí
las dos palabras malditas:

"Es maligno".




De la Humanidad hay cosas que están claras, y otras que no tanto. Pero una está fuera de toda discusión: alberga, con seguridad, más tontos que rodamientos. En la nómina del género humano pace una cantidad inacabable de mistabobos, tontos de la mata de habas, creyentes disparatados y gentes de otros variados pelajes, que creen, simple y llanamente, no lo que ven ni lo que pueden adverar, sino lo que quieren creer. De esta audiencia tan nutrida han vivido siempre los charlatanes, mejor o peor intencionados. En el fondo, este post, sin hablar de esta gente, la hace protagonista.

martes, octubre 04, 2016

Trento (5)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús, así como su desarrollo final como orden al servicio de la Iglesia.

Al contrario de lo que pueda parecer en un principio, la Reforma luterana, cuando se produjo, tuvo un importante impacto en la península italiana. Los cristianos de la península, que eran casi todos, se mostraron desde el principio muy interesados por la doctrina de la justificación absoluta por la muerte de Jesús y la fe, lo cual no es de extrañar puesto que a quien creía en ella lo liberaba de la presión y la disciplina de los sacerdotes, que en Italia, como en España, era muy estrecha.

miércoles, septiembre 28, 2016

Trento (4)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos. Luego hemos empezado a contar las andanzas de la Compañía de Jesús.

La Compañía de Jesús nació en el momento más necesario para el papado. Escandinavia e Inglaterra habían salido ya de su ámbito de influencia, y en Alemania la lucha se estaba perdiendo claramente. Sin embargo, lo más importante en el Vaticano no era eso. Lo más importante eran las fuertes tendencias de oposición que se apreciaban en los bastiones católicos de Europa, como Francia, Italia o España, donde había mucha gente que estaba bastante hasta los huevos de los escándalos de la Curia. Una de estas personas era el emperador en persona, Carlos, quien demandaba una reforma a fondo de la institución.

lunes, septiembre 26, 2016

EEUU (38)

Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.

Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson

Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.

Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.

Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.

Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.

Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland. Después nos hemos enfrentado al auge del populismo americano.



Estamos ya en el último cuarto del siglo XIX; una época en la que van a pasar muchas cosas, no sólo en los Estados Unidos sino también en el mundo entero. El año 1873 fue testigo de un pánico de negocios muy intenso que provocó una caída generalizada de los precios. Aquella deflación, unida a la mayoría de edad experimentada por ese proceso que conocemos como Revolución Industrial, provocó una enorme competencia entre los países más ricos del planeta. Todos ellos, sin excepción, se entregaron a la conquista de mercados y de provisiones de materias primas a través de políticas coloniales. Estados Unidos no permaneció ajeno a aquel fenómeno; de hecho, para el país había comenzado eso que Gore Vidal ha llamado su etapa imperial.

miércoles, septiembre 21, 2016

Trento (3)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma y la reacción bottom-up que generó en las órdenes religiosas, de los camaldulenses a los teatinos.

La esencia de los jesuitas no es algo nuevo. La íntima unión entre el mundo caballeresco y religioso, entre la cruz y la espada, es algo con lo que la religión católica llevaba coqueteando, y más que coqueteando, desde los siglos de las cruzadas. En Europa, sin embargo, esta identificación colaborativa hacía desaparecido en buena medida, con la única excepción de España. España, ya en los tiempos del Renacimiento, era diferente. Como nación, tenía una especificidad que ninguna otra nación de Europa podía mostrar, y era ese proceso que aquí conocemos como la Reconquista, esto es, el largo camino de siglos por el cual la religión cristiana recuperó de manos del moro el solar que un día había sido suyo.

lunes, septiembre 19, 2016

Trento (2)

Recuerda que en esta serie hemos hablado ya, en plan de introducción, del putomiérdico estado en que se encontraba la Europa católica cuando empezó a amurcar la Reforma.

En el año 1012, un religioso llamado Romualdo, residente en Camaldoli, pueblo toscano cercano a Arezzo, había fundado una orden religiosa que tomó su nombre del lugar donde nació; sus acólitos pasaron a llamarse camaldulos o, más comúnmente, camaldulenses. Los camaldulenses se consolidaron como una vertiente especialmente dura de la regla benedictina, que es uno de los grandes pilares de la vida monástica católica. Los camaldulenses vivían en ermitas, concentrados en pequeñas células separadas unas de otras, que únicamente se unían en el oratorio a las horas de oficios divinos. Llevaban una vida rigurosa que incluía periodos prolongados de silencio total. No podían comer carne rien du tout.

jueves, septiembre 15, 2016

Trento (1)

Hace tiempo que quería plantearme escribir la Historia de la contrarreforma católica y, muy especialmente, el Concilio de Trento. La verdad, es un pedazo de la Historia de Europa que me apasiona de forma especial, y que de hecho encuentro verdaderamente interesante. Hay momentos históricos que presentan perfiles especialmente intensos, y la Contrarreforma es uno de ellos. Pocas veces antes, y pocas veces después, ha estado Europa tan sometida a tensiones y críticas en una situación tan dividida. La Contrarreforma es la responsable de que muchas cosas en nuestras vidas sean como son, por mucho que nosotros, con ese narcisismo contemporáneo de quien cree que todo lo que no ha ocurrido el mes pasado no tiene importancia para su vida, creamos que ésos son tiempos rancios que no nos conciernen. 

Lejos de ello, el siglo de Trento tiene muchas cosas que hoy tenemos por modernas: ruptura sistémica, desarrollo de nuevas soluciones, conflictos diplomáticos larvados en los cuales las partes pasaban de amigas a enemigas con gran facilidad... En realidad, estamos hablando de unos tiempos más modernos de lo que creemos. En última instancia, ya sabes: es mi blog, y eso quiere decir que escribo sobre, literalmente, lo que me apetece.

Ponte cómodo. El viaje será largo, porque hay bastantes cosas que contar.

lunes, septiembre 12, 2016

El jefe de Estado que se tiró de un tren

Hay mucha gente en este mundo que cree en la bondad intrínseca del voto. Quiero decir, gentes que admiten que una persona puede equivocarse, pero ocho o diez millones, ni de coña. La consecuencia lógica de pensar esto es pensar que lo que la gente vota siempre está bien votado y que el pueblo es intrínsecamente sabio.

Como idea, no esta mal. Como realidad, es una gilipollez.

La gente, más a menudo de lo que creemos, no solo vota gilipolleces, sino que vota a perfectos gilipollas. No me refiero al típico político, tipo Aznar o Zapatero, del que unos dicen que es galgo y los otros que podenco. Me refiero a gente tonta del culo o inútil total, a los que ni su madre defiende. Por increíble que pueda parecer, este tipo de personajes también llega lejos. Hoy os quiero referir la historia de uno de estos; un tipo desbaratado, como cantaban Los Payasos de la Tele de don Pepito y don José. Un persona que estaba mal de la cabeza, y no es una forma de hablar; pero que se las arregló para ser, ahí es nada, presidente de la República Francesa.

miércoles, septiembre 07, 2016

Estados Unidos (37)

Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.

Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson

Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.

Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.



Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.

Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.

Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland. Ya de vuelta, hemos contado los turbulentos años del congreso de millonarios del presidente Harrison, y su política que le llevó a perder las elecciones a favor, otra vez, de Cleveland.

En buena parte, este resultado del regreso de Cleveland no se debe a él; se debe al nacimiento, al oeste del Mississippi, de un nuevo partido, conocido como los populistas, que consiguió un millón de votos y cuatro Estados para su candidato, el general James B. Weaver de Iowa. Y es que la penúltima década del siglo supone para Estados Unidos el auge del populismo como estrategia política.

lunes, septiembre 05, 2016

La herejía pauliciana

En el año 1717, una viajera inglesa, lady Mary Wortley Montagu, visitó la vieja Constantinopla y su, por así decirlo, zona de influencia histórica. Entre las ciudades que visitó estaba Filipópolis (actualmente Plovdiv, la segunda ciudad más poblada de Bulgaria). En una carta en la que refiere dicha visita, Mary Wortley cuenta que ha encontrado en la ciudad a una secta de cristianos que se hacen llamar a sí mismos paulinos; que poseían una iglesia en la que, según sus tradiciones, Pablo de Tarso había predicado. La viajera inglesa no lo sabía, pero acababa de encontrar los últimos (bastante romanizados ya) vestigios de una secta gnóstica, los paulicianos, que había tenido no poca importancia un milenio antes del momento en que ella visitó la actual Bulgaria. Lo suficientemente importante como para que en esta ventanita les dediquemos unos párrafos.

jueves, septiembre 01, 2016

Estados Unidos (36)

Recuerda que ya te hemos contado los principios (bastante religiosos) de los primeros estados de la Unión, así como su primera fase de expansión. A continuación, te hemos contado los muchos errores cometidos por Inglaterra, que soliviantaron a los coloniales. También hemos explicado el follón del té y otras movidas que colocaron a las colonias en modo guerra.

Evidentemente, hemos seguido con el relato de la guerra y, una vez terminada ésta, con los primeros casos de la nación confederal que, dado que fueron como el culo, terminaron en el diseño de una nueva Constitución. Luego hemos visto los tiempos de la presidencia de Washington, y después las de John Adams y Thomas Jefferson

Luego ha llegado el momento de contaros la guerra de 1812 y su frágil solución. Luego nos hemos dado un paseo por los tiempos de Monroe, hasta que hemos entrado en la Jacksonian Democracy. Una vez allí, hemos analizado dicho mandato, y las complicadas relaciones de Jackson con su vicepresidente, para pasar a contaros la guerra del Second National Bank y el burbujón inmobiliario que provocó.

Luego hemos pasado, lógicamente, al pinchazo de la burbuja, imponente marrón que se tuvo que comer Martin van Buren quien, quizá por eso, debió dejar paso a Harrison, que se lo dejó a Tyler. Este tiempo se caracterizó por problemas con los británicos y el estallido de la cuestión de Texas. Luego llegó la presidencia de Polk y la lenta evolución hacia la guerra con México, y la guerra propiamente dicha, tras la cual rebrotó la esclavitud como gran problema nacional, por ejemplo en la compleja cuestión de California. Tras plantearse ese problema, los Estados Unidos comenzaron a globalizarse, poniendo las cosas cada vez más difíciles al Sur, y peor que se pusieron las cosas cuando el follón de la Kansas-Nebraska Act. A partir de aquí, ya hemos ido derechitos hacia la secesión, que llegó cuando llegó Lincoln. Lo cual nos ha llevado a explicar cómo se configuró cada bando ante la guerra.


Comenzando la guerra, hemos pasado de Bull Run a Antietam, para pasar después a la declaración de emancipación de Lincoln y sus consecuencias; y, ya después, al final de la guerra e, inmediatamente, el asesinato de Lincoln.

Aunque eso no era sino el principio del problema. La reconstrucción se demostró difícil, amén de preñada de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso. A esto siguió el parto, nada fácil, de la décimo cuarta enmienda. Entrando ya en una fase más normalizada, hemos tenido noticia del muy corrupto mandato del presidente Grant. Que no podía terminar sino de forma escandalosa que el bochornoso escrutinio de la elección Tilden-Hayes.

Aprovechando que le mandato de Rutherford Hayes fue como aburridito, hemos empezado a decir cosas sobre el desarrollo económico de las nuevas tierras de los EEUU, con sus vacas, aceros y pozos de petróleo. Y, antes de irnos de vacaciones, nos hemos embarcado en algunas movidas, la principal de ellas la reforma de los ferrocarriles del presi Grover Cleveland.


En todo caso, conforme estas legislaciones de control se fueron desplegando quedó claro que se estaba aplicando una terapia estatal a un problema que era interestatal. En 1886, dos sucesos convencieron a la Casa Blanca de que no podía seguir sin intervenir en el asunto ferroviario. El primero de ellos fue un voluminoso informe que se hizo público en enero, y que detallaba las conclusiones de una investigación senatorial sobre las prácticas ferroviarias que había sido dirigido por el senador Shelby M. Cullom de Illinois. El informe le atizaba de lleno a los consejos de administración de las compañías ferroviarias y establecía la necesidad de una comisión federal que los controlase. En octubre de ese mismo año, el Supremo falló el denominado como caso Wabash, que venía a ser como una enmienda a la totalidad de Munn versus Illinois, puesto que concluía que los Estados no podían fijar tarifas dentro de sus límites si la línea ferroviaria afectada salía hacia otro Estado.

martes, agosto 30, 2016

Enemigos por Alá

Saudi Arabia and Iran: Power and Rivalry in the Middle East de [Mabon, Simon]



Qué: Saudi Arabia and Iran. Power and rivalry in the Middle East.
Quién: Simon Mabon.
Dónde: I. B. Tauris.
Cuánto: 19 pavos y 34 pollitos en la tienda Kindle.
Nota: 8,5 sobre 10.



Es vicio común de quien desconoce algo contra lo que alberga algún tipo de prevención contemplar ese algo como una realidad monolítica y sin fisuras. Esto le ocurre muy a menudo a muchos dizque conocedores del franquismo, al que observan como una larga noche de cuarenta años en la que no se movió la menor disensión; siendo lo cierto que todos o casi todos de los fieles seguidores del general se pasaron aquellas cuatro décadas dándose entre ellos unas hostias como panes (algunos de ellos incluso se intercambiaron alguna que otra granada de mano sin seguro). Lo mismo le ocurre a mucha gente con el mundo musulmán; gente que cree que basta declamar eso de que Alá es Grande para que todos los musulmanes se muevan en la misma dirección. Si formas parte de ese "mucha gente", sería bueno que te leyeses este libro.

El mundo musulmán, en realidad, es un dédalo de sensibilidades, y de ambiciones que se apoyan en esas sensibilidades para sobrevivir en la lucha de poder. Has de pensar, sin ir mas lejos, que tanto el presidente Hosni Mubarak, que fue destituido por la primavera egipcia; como los Hermanos Musulmanes que capitalizaron aquella revolución en su inicio; como el general al-Sisi que finalmente dio un golpe de Estado contra éstos; todos, todos ellos, son musulmanes. No hay en los sucesos de Egipto ni un adarme de conspiración judeomasónica o cosa parecida. 

El mundo musulmán es muy vario, y a una de sus principales quebradas está dedicado este libro, esto es, a la descarada rivalidad existente en eso que llamamos Oriente Medio entre el, por así decirlo, modelo iraní, y el modelo saudita (mal llamado árabe; aunque, bien pensado, mucho peor es motejar a los persas de árabes, y lo hace un huevo de gente). 

Simon Mabon es profe e investigador en la universidad de Lancaster, universidad que tiene un departamento de Política, Filosofía y Religión dentro del cual está integrado. De una forma muy meticulosa y sistemática, dedica este libro a estudiar las diferencias existentes entre estos dos modelos políticos y sociales, y las consecuencias que ello tiene en materia de política de exterior. Obviamente, la primera de las cosas que hay que contar es que, puesto que desde que el Imperio Romano entró en modo run-off la ambición geopolítica se ha acostumbrado a travestirse de problema religioso o de conciencia, el primer elemento que separa a persas de saudíes son sus creencias. Ser islámicos ambos, lejos de unirlos, los separa.

He pensado muchas veces, al leer este libro y otros tantos sobre la materia, cómo se le puede explicar a un occidental la magnitud y significado de las diferencias o cismas existentes entre el shiísmo y el sunismo o, menor deberíamos decir, el wahabismo, que es la escuela sunita abrazada por la familia al-Saud, que como es bien sabido son los Caponatos de ese Barrio Sésamo llamado Arabia Saudita. Sinceramente, la ruptura generada por el protestantismo luterano creo que no sirve, por mucho que efectivamente sirviese como disculpa para jugar cartas geopolíticas, como hizo Enrique VIII de Inglaterra, o nuestro Carlos I de España, V de Germania. En realidad, creo que para entender bien los elementos de estas diferencias habríamos que ir a referencias más cultas, y pensar, sobre todo, en las polémicas surgidas en el primer milenio del cristianismo en torno, sobre todo, a la naturaleza de Jesucristo y su relación con Dios; polémica solventada por bastante poca elegancia por la Iglesia católica oficial con ese constructo que conocemos como Santísima Trinidad; y que, además, se explica, en buena medida, por una lucha telúrica entre dos fuerzas, normalmente conocidas, simplificando, en Oriente y Occidente, por dominar la una a la otra; por dominar el mundo, puesto que el mundo, para ellos, equivalía básicamente a eso que los escritores del pasado llamaban el ecumene circunmediterráneo, que es una expresión que la sueltas un domingo de paella y tu cuñado ya no vuelve a decir de ti que eres un ignorante.

Dado que el tema musulmán es discusión también común de las reuniones dominicales familiares, este libro te va a dar muchos elementos de conocimiento para intervenir en esos debates y hacer eso que tanto te gusta de decirle a tu padre, con media sonrisa en la boca, que no tiene ni puta idea, y además demostrarlo. Shiísmo y wahabismo tienen serias diferencias teológicas, diferencias que, además, en mi opinión se ven agravadas, como ya he tenido ocasión de comentar, por el hecho de que las dos creencias juntas no han tenido jamás una autoridad teológica única e inapelable, como sí le ocurre al orbe cristiano con la figura (discutida y discutible) del Papa. Sin embargo, las diferencias entre shiíes y wahabitas no pasarían (que ya es mucho) de competiciones de fidelidad creyente, si no fuese por el hecho de que el área en el que desarrolla esa competencia, Oriente Medio, es un área de gravísimos enfrentamientos geopolíticos y donde además la pasta, literalmente, mana de la tierra a chorros.

Una de las virtudes, y digo bien virtudes, del libro de Mabon, es el escaso papel que juega en sus páginas el problema palestino. Muy a menudo, el análisis (interesadamente) superficial sobre la situación en Oriente Medio acude al conflicto árabe-israelí (en realidad, musulmán-hebreo) para explicar la mayoría de las cosas. A mí me da la impresión de que el autor del libro que estoy citando aquí ha querido, conscientemente, demostrar en sus páginas que, si bien el conflicto palestino es de gran importancia, existen otros vectores de tensión que ni siquiera pasan por los confines del actual Estado de Israel o por los de la demandada patria de los palestinos. En realidad, el elemento nuclear de los problemas descritos en el libro es la revolución jomeinista en Irán (de la que ya hemos hablado aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí) y sus consecuencias desde el punto y hora que generó en la zona del Golfo Pérsico una potencia política, económica y militar de corte shií que tenía una clara aspiración de recoger el testigo del arabismo un día propugnado por Abdel Nasser en Egipto. El papel de Irán, exacerbado por la revolución, se ha encontrado algunos caminos expeditos gracias a la crisis y desaparición como poder organizado de Irak, tras las dos guerras del Golfo.

Irán y Arabia Saudí conforman dos modelos diferentes dentro de la ideología geopolítica musulmana. El shiísmo, como corresponde a una rama del Islam que concede importantes dosis al sacrificio e incluso al martirio, tiene, o a mí me lo parece, una tendencia natural hacia los humildes. El wahabismo es una teología más propia para un país que quiere ser teocrático y monárquico (no se olvide que un nombre como Arabia Saudita viene a equivaler a que Reino Unido se llamase oficialmente United Windsors' Kingdom, o nosotros España Borbónica...). Es difícil que dos formas tan diferentes de ver el Islam, y su misión en el mundo, puedan cohabitar pacíficamente; máxime si tenemos en cuenta que en toda creencia musulmana la ciudad de La Meca juega un papel fundamental, y que Arabia Saudita es, precisamente, el país guardián de su mezquita y, consecuentemente, de sus obligatorias peregrinaciones. Esto hace que shiísmo y wahabismo se tengan que relacionar sí o sí, lo cual no deja de ser un problema.

Ya es difícil, como digo, que, en esencia, dos visiones tan diferentes del Islam puedan cohabitar en paz; pero menos aun lo es, tal es creo yo una de las tesis fundamentales del libro de Mabon, tras la revolución iraní. La revolución que expulsó del país al sha Pahlevi y colocó en el poder al imán Jomeini supuso la creación de un foco irradiador en el Golfo Pérsico, visceralmente antiamericano, con una identidad musulmana propia. En ese entorno, es lógico que los Estados Unidos consolidasen un pacto de hierro con Arabia Saudita para conseguir mantener su presencia en la zona; pero, en realidad, el enfrentamiento entre persas y árabes va mucho más allá de una postura respecto de los intereses occidentales en el área, puesto que ambos están luchando por la preeminencia en la zona; por un liderazgo zonal.

Ambos sistemas, el shií y el wahabita, adolecen de tensiones internas. En el caso de Irán, sobre todo, puede citarse su diversidad de religiones, que es mayor de lo que comúnmente se sospecha, agravada por el hecho de que, en la práctica, a veces Irán acaba por ser un país en el que es más fácil ser, por ejemplo, judío que sunita. Esta diversidad de religiones también es una diversidad de identidades que introduce en el país, a pesar de su fuerte identidad histórica, tendencias centrífugas (que son mucho más evidentes en Irak). Por último, cabe citar la propia evolución del Estado iraní, esto es de su revolución, que en algunos momentos ha parecido dar pasos hacia una moderación que, sin embargo, ha quedado posteriormente desmentida, para luego ser capaz de firmar un pacto nuclear con los Estados Unidos; visto con perspectiva temporal, da la impresión de que Irán está bailando una yenka ideológica que tal vez sea una estrategia o tal vez venga a significar que, simple y llanamente, no sabe para dónde tirar. Irán tiene un sistema seudoparlamentario muy imperfecto que se lo pone muy difícil a las tendencias reformadoras o evolutivas; pero eso no quiere decir, necesariamente, que esas tendencias no tengan rincones por donde fluir y, ya se sabe, be water, my friend...

En el caso de Arabia Saudita, las tensiones son también muy perceptibles. El hecho de que se trate de un país con una escasa identidad como tal (carece de Historia propia, cosa que los iraníes se ocupan de recordar muy a menudo) y de que su estructura sea básicamente tribal, introduce elementos de dispersión y debilidad que la familia reinante ha tratado de mitigar mediante la curiosa estrategia de multiplicar su número, para así poder aspirar a alianzas y casamientos varios que le permitan controlar el polvorín tribal. Con todo, el principal problema que tiene Arabia es su lucha con elementos más fundamentalistas que ella misma, que no acaban de entender su entente con los Estados Unidos, amén de otras actuaciones en los campos político y religioso. Ya ha tenido el país serias advertencias de todo esto, quizás la más grave de todas los conflictos surgidos en 1979, cuando un grupo de fundamentalistas trataron de tomar el control de la mezquita de La Meca.

Irán está permanentemente atenta a estos movimientos de la sociedad árabe, tratando de abrir zanjas entre la misma y la familia que la gobierna. Las apelaciones a la masa social árabe, nos dice Mabon, son constantes entre los persas cuando se dirigen a la sociedad árabe, en un intento de trabar una vinculación entre ellos mismos y esa sociedad, la "gente corriente" que, según la tesis shií, no se siente representada por sus gobernantes. Al lector español tal vez le suele esta aproximación retórico-política. Con todo, Arabia Saudita cuenta con una minoría shií que podría operar como una especie de quinta columna; Mabon, sin embargo, parece apostar, aunque no lo diga así, por un estallido en otro teatro, que es Bahrein. Bahrein pertenece al conjunto de Estados de la península arábiga y, por lo tanto, es una nación de influencia saudita; pero tiene una fuerte población shií, lógicamente muy proclive a escuchar los mensajes que llegan de Teherán.

Resulta curioso, tristemente curioso, que, a pesar de que es común escuchar y leer críticas hacia las grandes potencias por su desempeño insensible en la geopolítica, estos dos actores, parece, han terminado por desarrollar los mismos usos que esos gigantes a los que critican. En ambos casos, en efecto, Irán y Arabia han creado sus terminales, sus grupos influidos o financiados, que son los que en realidad se dan de hostias. Por lo tanto, así como cuando Estados Unidos y la URSS se quisieron arrear sin que se notase lo hicieron en lugares como Corea o Vietman, estos dos actores del Golfo Pérsico también se buscan sus amigos que defiendan sus cosmovisiones mediante la violencia, más allá de sus propias fronteras.  En parte, la guerra de Siria se explica por ello.

Libro, pues, clarificador y muy bien documentado, escrito por un autor que sin duda sabe de lo que escribe. Capaz de sorprender en varias de sus páginas y, sobre todo, de aportarle al lector curioso una visión más completa de aquello que trata de desentrañar. Todo esto lo hace recomendable.

miércoles, julio 20, 2016

La caída del Imperio (y 14: el final)

Ojo, que con este post me piro de vacaciones. Dejo el imperio cautivo y desarmado, pero prometo volver en septiembre con la Historia de los Estados Unidos y, probablemente, también con la crónica de los concilios de Trento. A bientôt.

  1. Las envidias entre Valente y Graciano y el desastre de Adrianópolis.
  2. El camino hacia la primera paz con los godos.
  3. La llegada en masa, y desde diversos puntos, de inmigrantes al Imperio.
  4. La entrada en escena de Alarico y su extraño pacto con Flavio Stilicho.
  5. Los hechos que condujeron al saco de Roma propiamente dicho.
  6. La importante labor de rearme del Imperio llevada a cabo por Flavio Constancio.
  7. Las movidas de Gala Placidia hasta conseguir nombrar emperador a Valentiniano III.
  8. La movida de los suevos, vándalos y alanos en Spain. 
  9. La política de recuperación del orgullo y el poder romanos llevada a cabo por Flavio Aecio.
  10. La entrada en acción de Atila el huno.
  11. La guerra de Atila en Europa oriental, y su consolidación.
  12. La (no muy triunfante) campaña occidental de Atila, y su muerte.
  13. La deriva hacia la nada del Imperio occidental.

Visto cómo se desarrollaron las cosas, no es nada aventurado decir que tal vez el emperador León, consciente de que no tenía muchos más méritos que Antemio para ser emperador oriental y que éste tenía un importante predicamento militar, no pactase con él la solución por la que se hizo emperador con sede en Rávena. Y no sería nada extraño considerar que, tal vez, una de las condiciones que puso Antemio para aceptar fue el apoyo de Constantinopla a sus operaciones africanas. Porque el hecho es que el Imperio Oriental se metió en la expedición de hoz y coz, financiándola con auténticos pastones.

miércoles, julio 13, 2016

La caída del Imperio (13: lo de los hunos se acaba, y los romanos de mal en peor)

  1. Las envidias entre Valente y Graciano y el desastre de Adrianópolis.
  2. El camino hacia la primera paz con los godos.
  3. La llegada en masa, y desde diversos puntos, de inmigrantes al Imperio.
  4. La entrada en escena de Alarico y su extraño pacto con Flavio Stilicho.
  5. Los hechos que condujeron al saco de Roma propiamente dicho.
  6. La importante labor de rearme del Imperio llevada a cabo por Flavio Constancio.
  7. Las movidas de Gala Placidia hasta conseguir nombrar emperador a Valentiniano III.
  8. La movida de los suevos, vándalos y alanos en Spain. 
  9. La política de recuperación del orgullo y el poder romanos llevada a cabo por Flavio Aecio.
  10. La entrada en acción de Atila el huno.
  11. La guerra de Atila en Europa oriental, y su consolidación.
  12. Su paso a la ofensiva en el oeste de Europa.

Si la suerte de Roma después del conjunto de invasiones y guerras a que se tuvo que enfrentar en los primeros años del siglo V no era como para tirar cohetes, el futuro que le esperaba a los hunos tras la muerte de Atila no era mejor. La Historia de los hunos, de hecho, es remarcable tanto desde el punto de vista de su ascensión como del de su caída. Si para la primera apenas necesitaron cuarenta años, para la segunda no se tomarían más allá de quince o dieciséis.