Cuando Harry encontró a Frankie
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Un artículo
¿Democracia?
La ultraizquierda en la Casa Blanca, y el tenaz grupo de pecadores en el exilio
Ya no somos tan amigos
Quiero la Luna
Un jarro de agua fría
Si hay que romper, se rompe
… Y Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, espada de Trento, se bajó los pantalones
A lo largo de la vida, he tenido muchos profesores de inglés (ahora son profesores de mandarín); y, sobre todo en el caso en que han sido estadounidenses, les he recomendado que viesen la película Bienvenido Mr. Marshall. La cosa tiene su miga. Es bastante habitual que, cuando intimas con un estadounidense más o menos joven, te acabe confesando su extrañeza por lo profundo de los sentimientos antiamericanos que existen en España. Yo siempre les digo dos cosas. La primera, que no deja de ser una actitud hipócrita, porque la verdad es que los españoles odiamos a los estadounidenses, pero perdemos el culo por imitarlos; ahí está para demostrarlo la gala de los Goya, esos Óscar de Hacendado. La segunda es que los españoles somos muy pendulares; y hay que tener en cuenta que el odio a lo estadounidense cae de muy alto, pues fue, algún día, admiración perruna. Y es entonces cuando les recomiendo que vean la película de Berlanga; por si quieres, les digo, sumergirte en una época en la que, paseándote por Madrid, habrías sido la polla de Montoya.
España es un país básicamente mesogénico; esto quiere decir que
odia a su propia tierra. Por razones como ésta, en un mundo como el actual, en el
que sólo algunos departamentos de Historia de universidades latinoamericanas sostienen
con seriedad eso que llamamos Leyenda Negra, en ningún lugar del mundo tiene esta
interpretación histórica más adoradores que en España. Desde el siglo XVI, desde
las jornadas complejas de El Quijote y el modo picaresco de ver la vida,
los españoles estamos acostumbrados a odiar lo nuestro, y a admirar lo de otros.
Ingeniería alemana a su alcance; así se vendieron en España los primeros
coches Opel; que eran tan alemanes que se fabricaban en Aragón. Pero nadie habría
comprado un coche con el aliciente fabricado a tiro de lapo de los Monegros.
Un coche que funcione de puta madre no puede ser cosa de maños.
El odio a lo propio, siempre excesivo en nuestro caso, tiene
otra cara de la moneda, que es la admiración, excesiva también, hacia los otros.
El cine español de mi adolescencia trataba de convencernos de que todas las suecas,
casi todas las alemanas, y una gran mayoría de francesas e inglesas, eran todas
mujeres de pasarela que, además, follaban a las primeras de cambio. Lo cierto es
que las costas españolas empezaban entonces a petarse de señoras manteconas con
más lorzas que el muñeco de Michelin; pero nosotros queríamos creer que todas eran
diosas.
¿Qué sentido tienen estos párrafos en medio de esta serie sobre
Franco y los Estados Unidos? Pues lo tienen, porque este sentimiento; el sentimiento
de que los EEUU eran un país donde se ataban los perros con longaniza, todo el mundo
tenía tres o cuatro coches y varias casas, fue un sentimiento que no sólo albergaron
los españoles humildes, sino también sus gobernantes.
A Franco había muchas cuentas que no le salían. El generalísimo
era reo de la pregunta que, con retranca gallega, le hizo un día uno de sus mejores
amigos, el marqués de Suances, primer presidente de ese cubo de basura económico que
se llamó INI y ahora se llama SEPI (que fue un cubo de basura con la dictadura, y con la democracia, a las actuales pruebas me remito). Suanzes le dijo un día: “mi general, si estamos
tan bien, ¿por qué estamos tan mal?” Efectivamente, en la España del Nuevo Amanecer
había un montón de cosas que no nacían ni renacían ni a hostias. Faltaba, sobre
todo, parné financiero suficiente para financiar el crecimiento. Porque Franco,
incluso en los años de la autarquía, cuando se negaba a construir una economía (relativamente)
liberal y se obstinaba en considerar que un país se puede gestionar como se gestiona
a una división acorazada mixta; incluso entonces, digo, Franco tenía ideas que acabarían
plasmadas en eso que se llamó los Planes de Desarrollo; pero carecía de dinero para
llevarlas a cabo.
La firma del acuerdo de 1953 convenció a un montón de gente en
España de que había llegado ese mirlo blanco, el Pagafantas mundial que iba a arrostrar
con los costes del Nuevo Amanecer. A pesar de los términos del acuerdo, estrechamente
vigilados por el embajador Dunn; a pesar de que el pacto, por lo tanto, dejaba claro
que lo que Estados Unidos se comprometía a hacer era, básicamente, darle al ejército
español suficiente oxígeno como para poder ser un partner presentable
en la misión de proteger el Mediterráneo de las garras comunistas. A pesar de todo
eso, digo, los españoles, de a pie y de coche oficial, se hicieron un montón de
ideas, a cuál más ambiciosa, sobre la naturaleza e intensidad de la ayuda americana.
Por mucho que Washington intentó que Madrid tuviese claros los
términos del acuerdo, desde el primer segundo en que éste estuvo vigente, la actitud española
fue claramente la actitud de alguien que sabe que su socio tiene mucho dinero y,
por lo tanto, deja claro que espera que lo suelte. Pero se encontraría con sorpresas.
Como ya os he contado, cuando Estados Unidos firmó el acuerdo
con España, ya estaba vendiendo en casa un recorte en el gasto en ayuda exterior
que entendía debería afectar al flujo de ayuda a los españoles. De hecho, nada más
alcanzar el acuerdo y por lo tanto asegurarse el levantamiento de las bases que
quería, Estados Unidos se aplicó a realizar una revisión de NSC 72/6. Revisión que
está básicamente contenida en el documento NSC 5418/1.
Este documento bebe, fundamentalmente, del trabajo de William B. Dunham, que era
el responsable del Spanish Desk en el Departamento de Estado; y que, por lógica,
era la persona mejor informada para poder realizar esa revisión.
La principal novedad que incluye el nuevo documento, desde mi
punto de vista, es que supone sacralizar el acuerdo con España como relación bilateral.
Si recordáis, en NSC 72/6 se hablaba explícitamente de coordinación con Reino Unido
y con Francia e, incluso, de que el objetivo final deseable de todo debería ser
la integración de España en la OTAN. En este segundo documento, sin embargo, esta
vinculación con la opinión de los grandes socios europeos de los Estados Unidos
ha desaparecido; como ha desaparecido la voluntad más o menos explícita de integrar
a España en la alianza. La relación, pues, se ha convertido en una relación puramente
bilateral.
El nuevo documento, asimismo, es tan poco crítico con el carácter
dictatorial del régimen español, que yo creo que lo más preciso es decir que no
es crítico en lo absoluto. Ni Truman ni Acheson ni ninguna de las personas que en
su día estuvieron el gobernalle de la política exterior USA tocó pito en NSC 5418/1, y eso se nota. El nuevo
papel estratégico es mucho más pragmático; y asume, en consecuencia, que, para poder
integrar a España dentro de los objetivos de la defensa occidental, hace falta mirar
para otro lado cuando se habla de su régimen político.
España se benefició en este nuevo planteamiento estratégico del
hecho de que Estados Unidos seguía considerando, o por lo menos lo hacían algunos
analistas, que seguía quedándose corto en materia de presencia internacional. Una
de las grandes prioridades de la Administración estadounidense era disponer de suficientes
bases para bombarderos de largo alcance como para poder sobrevivir a un eventual
ataque soviético en Europa con capacidad efectiva de respuesta. España, sin embargo,
tenía en esto un hándicap, ya que las bases comprometidas en los acuerdos no eran
las más adecuadas para aparatos como los B-47.
El análisis realizado por los estadounidenses muestra que eran
bastante conscientes de la asimetría de expectativas que existía entre las dos
partes del acuerdo. De hecho, Washington era muy consciente de que los términos
de dicho acuerdo no iban a sacar a la población española de la pobreza; y, consiguientemente,
contaba con que la ayuda económica debería continuar después de 1955, cuando se
asignasen todas las cantidades inicialmente comprometidas.
En el terreno puramente político, los hombres de poder en la
Casa Blanca eran perfectamente conscientes, también, de que, quisieran ellos lo
que quisieran, el acuerdo firmado con la Administración franquista supondría el
apuntalamiento de la dictadura. Pero también argumentaban, no sin razón, que tampoco
parecía existir ninguna alternativa viable, mucho menos estructurada. Por lo tanto,
concluían los funcionarios estadounidenses, era evidente que Estados Unidos tendría
que colaborar estrechamente con España; pero debería ser especialmente escrupuloso
a la hora de situarse extramuros de las intenciones políticas del régimen. El objetivo,
en definitiva, era que España abandonase definitivamente las veleidades que tenían
algunos de los grupos del poder, sobre todo los falangistas, en el sentido de que
no implicarse en la defensa del bloque occidental. Esto probablemente requeriría
que el país estuviese más integrado en las instituciones internacionales; pero lo
que no podía ocurrir era que se crease la sensación internacional de que la dictadura
española tenía en Estados Unidos a un avalista.
Aquí tenéis el documento.
Número 918
Declaración política del Consejo de Seguridad Nacional
Top secret
NSC 5418/1
Washington, 10 de junio de 1954
Política de Estados Unidos respecto de España
Consideraciones generales.
1.- La localización de España, geográficamente estratégica, es
extremadamente importante para la defensa de Europa occidental y Oriente Medio,
así como para la seguridad del área OTAN y los Estados Unidos.
a.- España constituye una importante adición a las bases situadas
en el mundo desde las cuales las fuerzas áreas estratégicas estadounidenses pueden
lanzar operaciones en respuesta a grandes agresiones.
b.- El uso de instalaciones militares en España hace posible
el control del estrecho de Gibraltar y del Mediterráneo occidental, y provee una
dispersión mayor de bases útiles para operaciones ofensivas y defensivas.
c.- La operación de fuerzas militares apropiadas desde España
puede influir en las operaciones militares en casi cualquier dirección en un área
que incluye todo el Mediterráneo, las secciones orientales de las rutas del Atlántico
norte y central, África noroccidental y toda Europa occidental.
d.- España puede proveer también profundidad en la defensa de
Europa occidental en caso de ataque de la URSS.
e.- Aunque España no es un miembro de la OTAN, su cooperación
es esencial desde un punto de vista militar si la NATO debe prepararse estratégicamente
para enfrentarse a un ataque armado. Más allá, el uso por EEUU de las bases militares
en España es de la mayor importancia para que los Estados Unidos puedan descargarse
con mayor efectividad del papel que tienen asignado en la OTAN.
2.- Tres acuerdos firmados por los Estados Unidos y España el
26 de septiembre de 1953, proveen, para el desarrollo y uso por Estados Unidos de
base en España, así como para el fortalecimiento de la posición militar española,
a través de ayuda tanto militar como económica. La implantación de estos acuerdos
se espera que contribuya de forma material a la defensa de Europa occidental y a
la seguridad del área de la OTAN.
3.- Para apoyar este programa de cooperación miligar con España,
los Estados Unidos informaron a,l gobierno español, en el momento de la firma de
los acuerdos, de que, en relación con la ayuda prevista ern dichos acuerdos, los
Estaos Unidos pretendían proveer un programa total de 465 millones de dólares en
un periodo de cuatro años, sujeto a aprobación del Congreso. El gobierno español
fue también informalmente conducido a comprender que unos 350 millones se concretarán
en ayuda militar, con lo que quedan 115 millones para asistencia económica y técnica.
Dado que los fondos para ayuda militar equiparán menos fuerzas que las España desea,
y teniendo en cuenta que los fondos de ayuda económica estarán totalmente obligados
antes del año 1955, se puede anticipar que después de dicho año España requerirá
asistencia por encima de los 465 millones citados.
4.- España (nominalmente una monarquía, pero sin rey ni regente)
es un Estado autoritario en el cual la fuerza y estabilidad del régimen se asienta
básicamente en la posición del general Franco. El gobierno consigue sus apoyos principalmente
del ejército, la Iglesia, los intereses empresariales y terratenientes y el Partido
Falange. De todos estos elementos, el más importante es el ejército, que está firmemente
bajo el control de Franco. Su prestigio se verá robustecido por la ayuda estadounidense
y el programa de bases.
5.- Aunque la amenaza de disturbios populares por las bajas condiciones
de vida que se produjeron en la primavera de 1951 parece haber perdido fuerza, el
mayor problema doméstico del gobierno sigue siendo satisfacer los requerimientos
del pueblo español en lo tocante a su nivel de vida, que es más bajo que el de cualquier
otro país europeo occidental, salvo Portugal. La posición del gobierno ha sido reforzada
por desarrollos internacionales, particularmente la firma del Concordato con el
Vaticano el 27 de agosto de 1952; y la firtma de los acuerdos militares y económicos
con los Estados Unidos. En opinión de muchos españoles, estos acuerdos han incrementado
el prestigio internacional de España y las esperanzas de mejoras económicas. Además,
la oposición clandestina no comunista, debilitada por la acción policial, se ha
visto aún más debilitada por los que se ha visto como una alianza con los Estados
Unidos, en los que la oposición confiaba para el lobro de sus objetivos políticos.
En consecuencia, la posición del gobierno del general Franco es, probablemente,
la más fuerte desde 1940, y en este momento no existe alternativa efectiva al gobierno
existente.
6.- Si el sector agrícola no se ve obstaculizado por una sequía
prolongada, la economía española probablemente mostrará una mejora moderada en los
próximos años. La ayuda económica estadounidense y el programa de bases ayudará
a generar incrementos modestos en la producción industrial y agrícola. Lo que no
se puede estimar ahora es el impacto inflacionario del programa. Sin embargo, no
es probable que haya progresos sustanciales en la solución de las principales debilidades
económicas de España. La economía permanecerá durante muchos años generalmente débil,
con la mayor parte de la población experimentado un nivel de vida bajo.
7.- En el caso de que Franco muera, un régimen sucesor compuesto
por los mismos elementos intentaría probablemente continuar sus políticas interna
y externa. Parece probable que dicho régimen sucesor sería capaz de preservar la
estabilidad, aunque no al mismo nivel que existe actualmente en España. Sin embargo,
se podría desarrollar una lucha por el poder, con resultados que no pueden estimarse.
8.- El programa de cooperación militar hispano-estadounidense
ha recibido un apoyo público amplio en los Estados Unidos. En todo caso, elementos
importantes no comunistas de Europa occidental y, en menos medida, en los Estados
Unidos, permanecen hostiles al gobierno español y consideran que los Estados Unidos
deberían no presionar para forzar cambios en el sistema político español para traer
libertades democráticas como la libertad sindical, la libertad religiosa, de Prensa,
etc.
9.- Las relaciones con España deben guiarse por el hecho de que
los Estados Unidos tendrán que cooperar estrechamente con el gobierno de Franco
para asegurar la implantación efectiva de unos acuerdos militares de gran valor
para la seguridad de Estados Unidos. Los Estados Unidos deben esforzarse para evitar
cualquier identificación con las políticas del gobierno español que no sean requeridas
para la implantación de estos acuerdos. Mientras continúan usando su influencia
para persuadir a España para que adopte políticas consistentes con los intereses
estadounidenses, es importante que los Estados Unidos eviten dar pasos que pudieran
ser interpretados como tentativas de interferencia en los asuntos internos de España.
Estos paso serían vistos como una amenaza a su seguridad por el gobierno español,
y serían consideradas por la mayoría de los españoles, que mantienen una xenofobia
histórica, como una interferencia extranjera en sus asuntos. La base fundamental
de la cooperación, de la cual depende la ejecución de los nuevos acuerdos, sería
en ese caso obstaculizadas, si no destruidas.
10.- Los intereses fudnamentales de los Estados Unidos respecto
de España residen en: a) el éxito del programa hispano-estadounidense de cooperación
militar, económica y técnica, con énfasis en el desarrollo y la seguridad de las
bases estadounidenses en España. B) La mejora de relaciones entre España y las naciones
de la OTAN, de manera que España quede lo más vinculada posible a los planes occidentales
para la defensa regional, así como obtener la participación de España en la OTAN
en el momento adecuado. Y c) La estabilidad interna continuada y la orientación
no comunista de España.
11.- En todo caso, el rechazo de algunos miembros de la OTAN
a tener tratos co España como un aliado, las difíciles relaciones entre España y
Francia y Gran Bretaña, así como como la desconfianza española hacia las organizaciones
multilaterales y los acuerdos de seguridad colectiva, y particularmente la falta
de fe española en algunos miembros de la OTAN, harán que la estrecha colaboración
española en la defensa occidental y la eventual participación de España en la OTAN sean objetivos difíciles de conseguir.
12.- Los acuerdos hispano-estadounidenses representan un cambio
importante respecto de los años de la posguerra mundial, cuando España estuvo ampliamente
aislada. Mediante la firma de estos acuerdos, España ha reconocido que es deseable
un grado de cooperación en el interés de la seguridad colectiva. Desde el punto
de vista del gobierno español, este nuevo concepto de cooperación internacional
tiene el objetivo de robustecer a España internamente y se limita básicamente a
la colaboración bilateral con los Estados Unidos y con Portugal. España no se siente
llamada a alinearse estrechamente con otros miembros importantes de la OTAN, como
Gran Bretaña o Francia. No hay indicaciones (en realidad, hay signos en sentido
contrario) de que el gobierno español haya querido aceptar los objetivos que animan
el Pacto del Atlántico Norte o de la Comunidad de Defensa Europa. En toco caso,
de producirse una guerra generalizada, Franco casi con seguridad permitiría a los
Estados Unidos usar las bases en España.
13. España no es miembro de las Naciones Unidas. Su integración
ha sido impedida por resoluciones en 1946, aunque se ha convertido en un miembro
activo de diversas agencias especializadas de la ONU desde que dichas resoluciones
fueron modificadas en 1950. España probablemente sería candidata a entrar en la
ONU si tuviese la seguridad de que tiene el apoyo de la mayoría de las naciones
occidentales, incluso aunque un veto soviético le bloquease la entrada. El gobierno
estadounidense ha informado dos veces al español de que apoyaría los objetivos de
una candidatura española:
14. Uso y desarrollo de las potencialidades de la posición geoestratégica
española y de sus fuerzas armadas, para la defensa común de occidente.
15. Los españoles cada vez entienden mejor la importancia del
concepto de seguridad colectiva e cooperación internacional, tanto política como
económica.
16. Mejora de las relaciones entre España y las nacionales de
la OTAN, para con ello:
a. Vincular a España, lo más fuertemente posible a los planes
occidentales de defensa regional.
b. Conseguir una actitud cooperativa española respecto de los
objetivos de la OTAN,
17. Continuidad de la estabilidad interna española, su orientación
anti comunista, y sus estrechas relaciones con los Estados Unidos. Elementos de
acción:
18. Proveer asistencia adecuada en materias militar, económica
y técnica, diseñada:
a. Para dar apoyo al programa de cooperación hispano-estadounidense
establecido en los acuerdos de 26 de septiembre de 1953.
b. Para desarrollar fuerzas que incrementarán la capacidad española,
primariamente para defender la península ibérica, inclusión hecha de las bases españolas
ocupadas por Estados Unidos.
19. Implementar la ayuda económica y militar, así como los programas
de desarrollo de la ayuda y las bases, de la mejor forma para apoyar los objetivos
de Estados Unidos en España mientras, en la medida que sea practicable, se evita
afectar negativamente a la economía española.
20. Utilizar la relación única de Estados Unidos con España para
promover una cooperación más estrecha entre España y los aliados de la OTAN.
21.
a. Trabajar para evitar cualquier identificación con las políticas
del gobierno español que o sean requeridas para la implantación efectiva de los
acuerdos bilaterales.
b. Continuar usando la influencia estadounidense para persuadir
a España para que adopte políticas compatibles con los intereses estadounidenses,
pero evitando dar pasos que pudieran ser interpretados como intentos de inmiscuirse
en los asuntos internos españoles.
22. Apoyar la participación española en actividades y organizaciones
internacionales de naturaleza financiera y económica, cuando ello sea apropiado.
23. Dirigir la política hacia.
a. El incremento de la comprensión y conocimiento por parte de
española de los objetivos de la política estadounidense, incluyendo en particular
los esfuerzos de defensa común de las naciones occidentales.
b. Impulsando una asociación más activa y estrecha de España
con la comunidad de naciones occidentales.
24. Impulsar contactos culturales más amplios entre americanos
y españoles en el interés de la construcción de influencias en España que sean favorables
a los objetivos estadounidenses, incluyendo programas tanto oficiales com privados
para un mayor intercambio de estudiantes, líderes intelectuales, personal militar
y técnico e individuos privados.
26. Impulsar la candidatura española para entrar en la ONU en
el momento adecuado, y apoyar dicha candidatura cuando se presente.
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