Cuando Harry encontró a Frankie
El Lequerica Team
Estar, pero no estar
La cabeza caliente y los pies fríos
¿Qué somos: lyons, or huevons?
Franco se apunta un tanto
Política en revisión
Amigos sí, pero no tanto
OTAN, no
¡Ah, la canallesca!
El engaño
Esto hay que mejorarlo
Decepción
Consíguenos un poco de dinero más
Dudas americanas
Girando el gobernalle
Más dinero, papá
Puertas cerradas
OTAN, de entrada, no
Franco amaga, pero sólo amaga
Marruecos como problema
Fuera de Marruecos
¿Oposición? ¿Qué oposición?
Un artículo
¿Democracia?
La ultraizquierda en la Casa Blanca, y el tenaz grupo de pecadores en el exilio
Ya no somos tan amigos
Quiero la Luna
Un jarro de agua fría
Si hay que romper, se rompe
… Y Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, espada de Trento, se bajó los pantalones
Franco estaba dispuesto a demostrarle a los Estados Unidos lo inquebrantable de su compromiso con una política económica seria. El nuevo gobierno aplicó una restricción muy significativa de las importaciones no esenciales, y el 12 de abril anunció un cambio unificado de 42 pesetas por dólar. Aunque probablemente el objetivo era también cargarse las primas por exportación, finalmente hubieron de mantenerse, ante la imposibilidad de mantener una mínima salud del comercio exterior sin ellas.
Todo
aquello funcionó. El presidente Eisenhower comenzó a recibir mensajes diversos de
su Administración, abogando por la concesión a España de los 25 millones de dólares
que estaban en el alero. El gobierno estadounidense, en todo caso, hizo más que
eso. Abordó una nueva definición de su política respecto a España; redefinición
que es lo que se describe en el documento NSC 5710/1.
El principal
ambiente previo a la redacción de este documento es la recepción en Washington de
informes de la embajada en Madrid, en los que ésta decía, y justificaba, ser de
la opinión de que, por mucho que quisiera correr ahora el galgo español, nunca alcanzaría
la meta sin el aumento de la ayuda estadounidense; una ayuda, además, que cada vez
debería ser menos militar, y más económica. El embajador Lodge, que trabajaba sobre
el terreno y tenía muy claro lo descojonada que estaba aquella España, consideraba
que el país necesitaba hasta 80 millones adicionales, más 150 millones en exportación
de excedentes agrícolas en el año 1958. Eso viene a querer decir que, a finales de los cincuenta, España necesitaba estar pura y simplemente subsidiada por los Estados Unidos. En 1959, calculaban en la agregaduría comercial
de la calle Serrano, se podría empezar a aflojar. Y se recordaba: de no darse esos
pasos, España acabaría retornando al aislamiento, con consecuencias imprevisibles,
pues quien se queda sin amigos los busca en cualquier parte.
El nuevo
documento estratégico se basó, principalmente, en el análisis político y militar
que ya había hecho su predecesor. Sin embargo, se reconocían algunos cambios. El
continuado deterioro de la situación económica, razonaban los analistas del Consejo
Nacional de Seguridad, había provocado protestas de trabajadores y de estudiantes,
lo que había debilitado, relativamente, la posición del general Franco. Además,
el tremendo año 56 había servido para aflorar las disensiones y, en ocasiones, enfrentamientos
cainitas existentes en el seno del franquismo.
Estados
Unidos dice en el documento ser consciente de que el mayor reto de futuro que tenía
el régimen de Franco era lograr para los españoles una mejora en su nivel de vida.
Sin embargo, era un país estragado por la inflación, con presupuestos deficitarios,
con una recuperación problemática a causa de la expansión excesiva del crédito y
las consecuencias de espiral que habían tenido unas subidas salariales decretadas
desde el propio gobierno, realizadas pues sin avance de la productividad que las
respaldase.
A la
hora de plantear las alternativas que todo esto generaba para los Estados Unidos,
el papel venía a ajustarse básicamente al análisis realizado en el informe Prochnow,
que había dicho que Estados Unidos podía hacer una de tres cosas: o cesar toda ayuda
distinta de la de la Ley Pública 480 (excedentes agrícolas) una vez que se cumplieran
los compromisos militares iniciales; limitar la ayuda a lo estrictamente necesario
para que España cumpliese con el plan de construcciones ligado a las bases; mantener
un nivel de asistencia económica para lograr un robustecimiento de la economía española
que beneficiase también a la capacidad de sus Fuerzas Armadas.
A pesar de que el tiempo había operado en favor de Franco, convirtiéndole
en una figura menos temible en los países democráticos, lo más probable es que fuese
el miedo a aparecer ante el mundo como el baluarte de una dictadura en plena Europa
lo que movió a los estadounidenses a decantarse por la segunda opción. Por lo tanto,
lo que se haría sería mantener una ayuda a España que estaría pensada de acuerdo
con los objetivos de los propios Estados Unidos, y no las necesidades del país receptor
(que eran muy superiores). Todo esto pasaba por conseguir una economía algo más
sólida, un gobierno estable, y unas Fuerzas Armadas algo más capaces; pero todo
ello ligado siempre a las necesidades estadounidenses. Al igual que en el documento
anterior, Estados Unidos se comprometía a apoyar a España en su intención de ingresar
en diversos organismos multilaterales, el principal de ellos la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE.
La consecuencia de todo ello fue que las importaciones que España
realizó desde los Estados Unidos como consecuencia de las políticas de ayuda fueron
inútiles a la hora de frenar completamente la inflación. En tal circunstancia, la
diferencia, España la compraba tras conseguir préstamos que avalaba con reservas
de oro; en la práctica, pues, eran préstamos que venían avalados por los ingresos
futuros de las exportaciones y el turismo.
La embajada en Madrid propuso que la ayuda en 1959 fuese de 50
millones de dólares, más 100 millones de exportaciones bajo la Ley Pública 480.
Se buscaba con ello que España pudiera mantener su saldo del comercio exterior sin
tener que seguir sangrando reservas, y que mejorase el consumo interno. Estados
Unidos consideraba que, para el logro de sus objetivos, y tras años de implicación
con el régimen franquista, todo pasaba por el mantenimiento del régimen. Y los estadounidenses
cada vez tenían más claro que la supervivencia de Franco pasaba por el bienestar
del español medio.
Éste, sin embargo, era eso que se llama un análisis ceteris
paribus; se hace contando con que las circunstancias no van a cambiar. Pero
siempre surge algo. España se enfrascó en la guerra del Ifni, una guerra que le
costó unos 10 millones de pesetas diarios; y ahí las posibilidades de recuperación
económica se desplomaron. En 1958, el gobierno firmó el entonces mayor presupuesto
de su historia: 48.000 millones de pesetas, de los cuales 11.000 eran presupuesto
militar.
La situación era comprometida. A finales de ese año, el ministro
Castiella solicitó a los estadounidenses la concesión a España a 30 millones de
dólares del fondo presidencial para contingencias. Los americanos dieron la mitad.
Días después, Alberto Ullastres, ministro de Comercio, y el mismísimo
general Franco, firmaron al pie de un informe que le enviaron al embajador Lodge.
En dicho informe venían a decir que la ayuda económica concedida hasta entonces
por Estados Unidos había sido guay, pero poca. Además, se quejaban de que la cooperación
militar entre ambos países estaba causando una serie de gastos extraordinarios.
Con unas notables dosis de cinismo, Franco venía a responsabilizar a Estados Unidos
y sus necesidades defensivas, que habían provocado la firma de los acuerdos de 1953,
del aumento del presupuesto militar español. Y se acordaba, ahora, de que tener
un ejército más fuerte no le serviría de nada si la economía no le acompañaba; algo
que, muy probablemente, había aprendido ahora, de labios de sus primeros ministros
tecnócratas. En una fecha tan tardía, frisando ya los años sesenta, Franco sacaba
la carta de la discriminación sufrida por España en el Plan Marshall. En suma, decía,
lo justo sería que aquel año se concediesen 30 millones de dólares del fondo presidencial
de contingencias, más un adelanto por parte estadounidense del valor de los bienes
de equipo que España debía comprar en el marco de los acuerdos, más 170 millones
(100 más de lo ofrecido por Estados Unidos) de excedentes agrícolas.
España, asimismo, proponía quedar exceptuada de la denominada
enmienda Cooley, llamada así por el congresista Harold D. Cooley. Esta enmienda,
aprobada por el Congreso en agosto de 1957, incluía una nueva sección en la Ley
Pública 480 que contemplaba la cesión de créditos en moneda extranjera a inversores
estadounidenses y extranjeros, por hasta un 25% del valor acumulado en excedentes
agrícolas. Para El Pardo, la enmienda Cooley era la puta muerte pelona porque, en
la práctica, escamoteaba muchas operaciones, y mucho dinero, del estricto control
de las operaciones crediticias concedidas en el marco de la ayuda estadounidense
que se había acostumbrado a ejercer.
El encabrone de Franco con todas estas historias se hizo patente
a través de un ministro retirado: Martín Artajo. Artajo pronunció un discurso en
la Cámara de Comercio Estadounidense en Madrid en el que se despachó a gusto. Dijo
que la asistencia militar estadounidense había rico rácana. Dijo que la evolución
de la geopolítica y la guerra exigía una revisión de los tratados. En materia económica,
acusó a los estadounidenses de no haber permitido una adecuada dotación de bienes
de equipo. Que la ayuda económica estadounidense debería haber sido “lo más parecido
al Plan Marshall”; pero que no.
Washington,
3 de octubre de 1957
Informe
de evolución sobre España
(periodo
cubierto: desde el 27 de marzo de 1957 hasta el 8 de octubre de 1957)
A: Sumario
del progreso operativo en relación con los grandes objetivos del NSC
1.- Sumario
de evaluación. Las relaciones entre Estados Unidos y España permanecen cordiales,
y se han hecho progresos satisfactorios en el logro de los objetivos de Estados
Unidos. A despecho de algunos problemas que se enumeran en la Sección B, el gobierno
español ha mantenido una política de cooperación. La posición anti comunista española
se ha mantenido firme.
a.- La
construcción de las bases para el uso de Eseteados Unidos ha continuado según lo
agendado, de forma que ya poseen capacidades de emergencia. Sin embargo, España
ha mostrado su inquietud por el emplazamiento de las bases cerca de grandes ciudades
(véase parágrafo 4).
b.- Con
la excepción de la Marina, que ha hecho un progreso muy lento en la absorción de
la ayuda estadounidense a causa de sus problemas presupuestarios, la utilización
de la ayuda MAP por las fuerzas armadas españoles continúa mejorando hacia unos
niveles satisfactorios, y el registro de su entrenamiento se considera excelente.
c.- Los
representantes oficiales españoles han cooperado a fondo con los grupos de la OEEC
[Organización Europea de Cooperación Económica] que han estudiado una asociación
de España más profunda; asunto sobre el que el Consejo de la OEEC no ha alcanzado
todavía una decisión. Los representantes españoles también han mostrado interés
por integrarse en el Fondo Monetario Internacional, el Banco Internacional de Reconstrucción
y Desarrollo, y la Corporación Financiera Internacional. Asimismo, han estado estudiando
las consecuencias para España del mercado común europeo y el espacio de libre comercio.
Los representantes españoles han mostrado un interés creciente en ser miembros de
la OTAN. Ha habido algunas mejoras en las relaciones entre España y Francia y Gran
Bretaña.
d.- Las
fuerzas de seguridad permanecen leales a Franco. Aparentemente, hay algún debilitamiento
limitado de las fuerzas que normalmente apoyan al régimen, en el cual Falange y,
en menor medida, la Iglesia evidencian esfuerzos para identificarse con ideales
“populares”. Manifestaciones de trabajadores, estudiantes y otros opositores políticos
continúan, aunque no se considera que constituyan una amenaza política para el régimen
mientras se pueda evitar un deterioro pronunciado de la situación económica. En
otro sentido, en respuesta a demandas populares crecientes de un más elevado nivel
de vida, el gobierno ha garantizado salarios y ha hecho otras concesiones. Estas
demandas son continuadas y, entre otros factores, contribuyen a presionar sobre
la inflación, amenazando la estabilidad económica de la que parcialmente depende
la estabilidad política.
2.- Necesidad
de una revisión de la política aplicada. A la vista de lo ya expuesto, no se recomienda
en este momento una revisión de la política
de Estados Unidos hacia España (NSC 5710/1)
B.
Grandes problemas o dificultades operativos a los que se enfrentan los Estados
Unidos
3. Ayuda
económica. La situación económica de España sigue siendo precaria. En los últimos
seis meses, la producción agrícola e industrial en España hna continuado en niveles
altos y crecientes, y el gobierno ha tomado algunas medidas para combatir la inflación
reduciendo el nivel de préstamo público y elevando el tipo de redescuento. En todo
caso, las presiones inflacionarias siguen siendo fuertes, y es muy probable que
demandas para nuevos incrementos salariales siguen presionándola al alza. La necesidad
de ayuda financiera del exterior se mantiene. Esta necesidad ya se reconoció en
NSC 5710/1, documento que fue aprobado por el presidente el 14 de mayo de 1957.
Nuestra misión en Madrid estima que el nivel global de materias primas programado
para España en el FY (financial year) de 1958 desde el programa Defense
Support y la Ley Pública 480 deberían aproximarse a los 175 millones de dólares.
La rama ejecutiva solicitó 30 millones, y el Congreso ha votado recientemente 340
millones de Defense Support para España y, a la luz de la disponibilidad
de fondos de la Ley Pública 480, Título I, y las actuales expectativas de cosecha
enm España, se está considerando un posible programa tentativo de unos 60 millones
en fondos de la Ley Pública 480. Así, los programas que actualmente se proyectan
añadirían unos 100 millones de dólares, más un monto parecido si España se califica
para el Development Loan Fund. Mantendremos los desarrollos políticos y económicos
en España bajo estrecha vigilancia para evaluar un nivel mínimo realista de programas
de ayuda para España, y buscar una acción positiva por parte del gobierno español
para estabilizar la economía.
4. Vulnerabilidad
atómica. El argumento de que nuestras bases en España incrementan la probabilidad
de que España sea un objetivo de un ataque soviético, en el caso de hostilidades,
ha sido reiterado por los españoles desde las primeras negociaciones de 1953. En
1956 hubo alguna evidencia de preocupación creciente en el gobierno español en lo
tocante a vulnerabilidad frente a un ataque atómico. En este año, los militares
españoles han estado presionándonos para obtener armas de defensa aérea más avanzadas,
incluyendo misiles. En abril, el ejército español sugirió que un comité técnico
estadounidense de alto nivel visitara España para estudiar la relocalización de
las bases, actualmente situadas cerca de las grandes ciudades españolas de Madrid,
Sevilla y Zaragoza. El general Franco le contó al general Twining [JEM del Aire]
que, si la guerra se produce dentro de los siguientes tres años, por supuesto Estados
Unidos puede usar las bases; pero que oficiales expertos de ambos países deberían
considerar la construcción de bases estadounidenses adicionales para sustituir la
de Torrejón, y así reducir el valor de Madrid [y de El Pardo; esto lo pongo yo]
como objetivo militar. A finales de mayo, el embajador español [Areilza] hizo una
solicitud oficial para la visita de un equipo técnico de alto nivel este verano,
reiterando, al mismo tiempo, que España está comprometida con compromisos adquiridos
en los acuerdos con nosotros. Un equipo técnico de la USAF [fuerza aérea estadounidense]
visitará España para colocar la vulnerabilidad española en perspectiva, comparada
con la de otros países de la Europa occidental, proveyendo inteligencia sobre la
prioridad relativa de España como objetivo, el efecto de detonaciones nucleares
en España u otros lugares de Europa. Este equipo ni discutirá ni hará recomendaciones
relativas a la defensa aérea, o la asistencia militar. El calendario de la visita
lo estableceremos cuando conozcamos el de las discusiones Estados Unidos-España
sobre los programas de ayuda del FY 1958 refinados, y preferentemente antes de la
activación de las bases.
5.- Incremento
del personal militar estadounidense en España. El actual personal militar (incluyendo
empleados civiles y dependientes) es de unas 7.000 personas. Con la activación de
las bases nuevas, que actualmente están a punto de completarse, el número de personal
militar en España se espera que se incremente hasta 19.500 personas en el año que
viene. La introducción de nuevos contingentes de personas puede ser la causa de
algunos problemas surgidos durante el periodo de ajuste.
6.- Procedimientos
operacionales en las bases para el uso de Estados Unidos y España. Nuestros acuerdos
con España prevén que todas las estructuras construidas en bases estadounidenses
en España estarán “bajo la bandera y el mando español”. Algunos de los procedimientos
que gobernarán las operaciones en las bases de uso conjunto cuando estén actividades
en un futuro cercano, siguen elaborándose.
Anexo
A
GRANDES
DESARROLLOS ADICIONALES NO CUBIERTOS EN EL INFORME DEL OCB [Operations
Coordinating Board]
1.- España
y la URSS
a. Repatriados.
De los cerca de 2.300 españoles que han sido repatriados desde la URSS, entre 120
y 150 han regresado a la URSS, y se reporta que al menos 300 están esperando permiso
para abandonar España. El gobierno español está haciendo esfuerzos que demuestran
la inquietud que le provoca el potencial de propaganda para la URSS que se derivaría
de que un número sustancial de repatriados retornase a la Unión. Esta inquietud
ha provocado la creación de una comisión interministerial para gestionar los problemas
de los repatriados, que hace esfuerzos para encontrarles trabajo y vivienda, con
un gasto de un millón y medio de pesetas (24.000 a 36.000 dólares) al mes en asistencia.
Excepción hecha de unos pocos casos urgentes, el gobierno español ha cerrado los
permisos de salida para repatriados.
b. Otros
desarrollos. De acuerdo con el Ministerio de Asuntos Exteriores, los soviéticos
han continuado realizando aproximaciones a España en este periodo buscando establecer
algún tipo de relaciones oficiales. Sin embargo, la cuestión del retorno del oro
español recibió por parte soviética un rechazo de plano a la hora de reconocer cualquier
responsabilidad, tal y como se publicó en Pravda el 5 de abril. Además, el
18 de abril, una emisión en español de Radio Moscú advirtió al pueblo español contra
la integración en la OTAN. En el mismo tono que otras advertencias recientes a miembros
de la OTAN, la emisión advirtió a los españoles de que todo territorio usado como
base para la agresión sería objeto de respuesta.
2.-.
España y la OTAN. El 20 de marzo el Congreso, y el 11 de abril el Senado, acordaron
unánimemente “que el Departamento de Estado debe continuar haciendo uso de sus buenos
oficios en el objetivo de conseguir la más rápida participación posible de España
en la NAT, y en la OTAN como miembro. El sentido de esta resolución resultó aceptable
para la rama ejecutiva.
3.- Acuerdo
de fuerza nuclear. El 16 de agosto de 1957, España y los Estados Unidos firmaron
un acuerdo expandido de cooperación sobre usos civiles de la energía atómica. Este
acuerdo supera el de julio de 1955, y autoriza nuevos intercambios de información,
así como la venta o lease de hasta
500 kilos de uranio 235 para uso en investigación, energía experimental y reactores
de energía en un término de diez años.
4.- Encuentro
entre Franco y Salazar. Los líderes español y portugués se encontraron el 8 y 9
de julio en Ciudad Rodrigo, cerca de la frontera portuguesa. Fue el quinto encuentro
de ambos desde 1938. Informan de que discutieron sus relaciones respectivas con
nacionales latinoamericanas, su posición respecto del Mercado Común Europeo, y su
posición respecto del problema argelino.
5.- Conversaciones
franco-españolas. El 24 de agosto, el señor Maurice Faure, ministro francés de Asuntos
Exteriores, visitó San Sebastián para mantener conversaciones con su homólogo español
Castiella. Es la primera vez desde la segunda guerra mundial que un representante
oficial francés con rango ministerial ha visitado España, y se toma como un síntoma
de mejora de las relaciones entre ambos países.
6.- Relaciones
entre España y Marruecos. El curso de estas relaciones se ha visto negativamente
afectado pro enfrentamientos entre bandas del Ejército de Liberación Marroquí y
las tropas españolas en Ifni, que han sido reforzadas en mayo. Las medidas españolas
para garantizar la seguridad han provocado protestas marroquíes; el rey de Marruecos
instruyó a su embajador en Madrid para que exigiese negociaciones para el retorno
del Ifni a Marruecos. Las conversaciones entre Faure y Castiella del 24 de agosto
provocaron protestas airadas en la Prensa nacionalista marroquí e incrementó las
tensiones entre Marruecos y España.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario