lunes, marzo 09, 2026

Lilí Marlén

De aquí al verano, Adolf Hitler va a ser, de una forma u otra, el anfitrión de los lectores de este blog. Estás avisado. Primero hablaremos sobre cómo llegó el nacionalsocialismo al poder; un tema sobre el que mucha gente tiene ideas apenas embrionarias (por no decir que no falta quien piensa auténticas imbecilidades); y que yo creo que es muy interesante conocer. Luego, si todo va bien, hablaremos específicamente del conflicto entre la Alemania nacionalsocialista y Polonia. Ésta, pues, va a ser la primavera de Hitler.

Hoy empezamos con un pequeño aperitivo. 


Hubo un tiempo, honradamente hoy no lo sé, en el que no había canción más militar que Lilí Marleen. Yo serví en el ejército hace ahora algo más de 40 años, y la canté cienes y cienes de veces; tantas como desfilé en la instrucción. Así que creo que le voy a dedicar unas líneas.

Lili Marleen, Lilli Marlene, Lily Marlène o Lilí Marlén, que todo depende de que el soldado que la cante sea alemán, inglés, francés o español, es una canción compuesta por el compositor alemán Norbert Schültze, con letra de Hans Leip. Fue compuesta en 1938, a las puertas del estallido de la segunda guerra mundial, aunque la letra de Leip fue escrita en 1915, durante la primera. Schültze fue un compositor muy prolífico que murió ya en el siglo XXI (en el 2002, creo) y que hubo de ser desnazificado tras la guerra, porque hizo bastantes trabajos para la propaganda nazi. Aquí os dejo, por ejemplo, su marcha militar Panzer rollen in Afrika vor.



Según algunos testimonios, que he encontrado especialmente difíciles de confirmar, esta letra formaría parte de un libro de poesías que se tituló El organillo del puerto. Su primer título fue Das Lied eines jungen Wachtpostens, es decir, la canción de un joven centinela

Por razones que no termino de entender, tengo comprobado que mucha gente liga la canción a la figura de Marlene Dietrich, uno de los primeros sex symbol del cine mundial. Sin embargo, esta impresión es errónea. La que popularizó la canción fue Lale Andersen, una cantante que supo explotar como pocas esa voz de mujer en tonos graves, compatible con la imagen de la cantante andrógina tan de moda en la Alemania de entreguerras, como atestiguan series como Babylon Berlin.

Hay que decir que la canción, compuesta, como habéis leído, en todo lo gordo del poder nacionalsocialista en Alemania, y muy pronto acogida con gran gusto por los soldados del ejército germano, fue, sin embargo, acogida con frialdad por los mandamases nazis. Josef Göbels la consideraba “macabra y sentimentaloide”; y dio orden de retirarla de las emisiones radiofónicas. Para entender la razón de esto, he encontrado la letra de la canción que cantó una compañía vienesa que estuvo de gira por España en el año 1943. Era ésta:

Cuando al partir viniste siempre fiel
a decirme adiós a la puerta del cuartel.
Te prometí y juré también
soñar, pensar, mi solo bien
en ti, Lilí Marlén
en ti Lilí Marlén.

Surge ante mí un rostro encantador
como allí le vi de un farol a resplandor
Ríe tu boca y dice. “¡Ven!”
mis besos van a ti también
A ti, Lilí Marlén.
A ti, Lilí Marlén.

La vida aquí acaso perderé
de cuanto sufrí ni un recuerdo dejaré
Cuando lo sepas llorarás
pero después sonreirás.
¿A quién Lili Marlén?
¿A quién, Lilí Marlén?

Niebla y sopor invitan a soñar
y pensando en ti no quisiera despertar
Sueño que aún, juntos los dos,
como al partir te digo adiós
¡Adiós, Lilí Marlén!
¡Lilí Marlén, adiós!

Es obvio que si unos austríacos estaban girando con esta canción, es porque se convirtió en una versión muy común en Alemania. Y es lógico que a Göbels no le gustase, porque es una letra que de enardecimiento guerrero tiene más bien poco. En realidad, es una letra, se podría decir, “suavemente pacifista”.

A Göbels le pasó, sin embargo, un poco lo que le ocurriría, años después, a las emisoras norteamericanas en Viet Nam con Sweet home Alabama: los soldados se dedicaron a protestar y a enviar cartas, hasta que el hombre fuerte de la propaganda nacionalsocialista tuvo que doblar la cerviz.

La canción se hizo viral, so to speak, en 1941. Radio Belgrado, controlada por los alemanes y que se usaba para emitir hacia el norte de África, comenzó a emitirla constantemente. La historia que cuenta la letra: un soldado que se despide de su amada frente a su cuartel bajo la luz de un farol, era lo suficientemente universal como para captar el gusto de otros soldados incluso enemigos de Alemania.

Como consecuencia, cuando acabó la guerra, Lilí Marlén se convirtió en una canción de orden mundial, representada en más de veinte idiomas, y con cuarenta letras diferentes. Variaciones que, por lo general, nunca abandonaron el tono general de la historia, pero con cambios relevantes. La versión japonesa, por ejemplo, se titulaba Por ti quiero luchar, morir y resucitar. Lilí Marlén se cantó en la guerra de Viet Nam, y ha habido unidades militares que la han escogido como marcha oficial.

La letra original es ésta:

Vor der Kaserne, vor dem grossen Tor

stand eine Lanterne und shet sie noch da vor,
so wolln wir da uns wie der sehn,
bei der Lanterne woll wir stehn
wie einst, Lili Marleen
wie einst, Lili Marleen

Es decir:

Frente al cuartel, ante la gran puerta,
había una linterna, y todavía se puede ver allí,
así que nos veremos allí así,
junto a la linterna nos pararemos,
como una vez, Lili Marleen,
como una vez, Lili Marleen

La versión española más difundida es especialmente odiada por los alemanes, porque se deshace de la Lanterne, es decir, del farol bajo cuya luz soldado y novia se despiden; lo cual, para muchos de ellos, es una especie de sacrilegio.

Cuando al despedirte fuiste siempre fiel
a decirme adiós a la puerta del cuartel
te prometí y juré también
al regresar, Lilí Marlén
Por ti al frente voy
Por ti, Lilí Marlé

Así la cantábamos en el CIR de Santa Ana en Cáceres mientras marcábamos el paso. Y hay que decir que al coronel del cuartel aquello no le gustaba mucho pues, como solía decirnos, ¡Al frente se va por la Patria, coño! Y lo decía él, claro, que no había visto un frente en su puta vida ni, como él mismo confesaba, había disparado jamás una bala salvo en maniobras.

Los argentinos, siempre más atentos a las technicalities de todo en general, sí que desarrollaron, a través de Enrique Cadano, una versión más literal, que fue la que se cantó en la América hispana.

Bajo la linterna, frente a mi cuartel
sé que tú me esperas mi dulce amado bien
y tu corazón al susurrar
bajo el farol, latiendo está
Lilí, mi luz de fe
eres tú, Lilí Marlén

Probablemente, los españoles que más cantaron esta canción, puesto que entraron en directo contacto con ella, fueron los combatientes de la División Azul. Ahora bien, su letra fue muy creativa

Al salir de España sola se quedó
llorando mi marcha la niña de mi amor
Cuando salía el tren de allí
le dijo así mi corazón:
que sólo piensa en ti
soñando con tu amor.

Cuando vuelva a España con mi División
llenará de flores mi niña su balcón
Yo seré entonces tan feliz
que no sabré más que decir.
Mi amor, Lilí Marlén,
mi amor es para ti.

Otro teatro en que la canción tuvo una vida muy intensa fue la guerra de Argelia. Los franceses habían adaptado la canción desde el principio, con una versión bastante literal; pero la resucitaron durante el conflicto.

Devant la caserne, quand le jour s'enfuit

la vieille lanterne, soudain s'allume et luit
C'est dans ce coin que tous les soirs
on s'attendait, remplis d'espoir
tous deux, Lili Marlène
tous deux, Lili Marlène.

Otrosí:

Frente al cuartel, cuando el día se desvanece,
la vieja linterna se enciende de repente y brilla.
Era en este rincón donde cada noche
nos esperábamos, llenas de esperanza.
Nosotros dos, Lili Marlène.
Nosotros dos, Lili Marlène.

En fin, espero que sepáis perdonar este casi off-topic de hoy, fruto de la nostalgia de un ser que fue en su día secuestrado por el Estado durante doce meses sin más objetivo de hacer el gilipollas mientras perdía su trabajo y tenía que recomenzar su carrera profesional desde cero por el bien de la jodida Patria. Como ya he dicho al principio de este texto, una de las cosas que más hice durante todo aquel tiempo (lo cual ya lo dice todo sobre la enorme utilidad de mi servicio militar) fue cantar esta canción a todo pulmón mientras me destrozaba la planta del pie derecho estampándolo contra el suelo con un golpe seco, mientras el instructor marcaba: "¡Pa-so!", cada nueve pasos. 

Ambas cosas: Lilí  Marlén y el pie convertido en un torrezno de Soria, son mis dos aportaciones fundamentales a la amada Patria de los cojones. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario