lunes, mayo 21, 2012

Adivinanzas (José María Chao)

Pues sí, las respuestas, como siempre, iban bien tiradas. Hay quien dijo Vigo porque el protagonista de la anécdota, José María Chao, era de Vigo; pero la respuesta más precisa era Santiago de Compostela, porque fue allí donde este liberal a machamartillo, químico y farmacéutico, estableció su botica.

Lo de la carta dejemos que lo cuente, mejor que yo, el poeta gallego Curros Enríquez, en el delicioso libro dedicado a glosar la vida del hijo de José María, Eduardo Chao:

Paseábase un día en su despacho el general Eguía, de infausta memoria. Aquel tigre, a quien Fernando VII había hecho capitán general de Galicia, no debía hallarse de muy buen humor.

De pronto, entró en su despacho uno de sus ayudantes.

- Mi general -hubo de decirle-; acaban de entregarme este pliego urgente para VE.

- ¡Ábrelo! -Replicó el general secamente, sin dejar su paseo ni levantar la cabeza.

El oficial abrió el sobre.

- ¡Mi general! -Volvió a decir-: El pliego trae un segundo sobre, que dice: Urgentísimo y reservado.

- ¡Ábrelo! -Volvió a decir el general; y continuó paseando.

El oficial abrió el segundo sobre.

- ¡Mi general!, hay un tercer sobre, y dice: Reservadísimo. Del Rey, para el general Eguía.

El general se detuvo.

- ¡Veamos! -Dijo, alzando la frrente y recogiendo el pliego de manos de su ayudante.

Dirigióse a su mesa, se sentó en su sillón, y apoyando el pliego en uno de los cajones que tenía abiertos, introdujo el índice por uno de los dobleces y rompió el sobre.

En el mismo instante se oyó una fuerte detonación; la mesa salió en pedazos, y el general y la silla rodaron pòr el suelo.

Cuando se levantó, tenía una de las manos destrozada.

- ¡Aun me queda la otra para ahorcar al culpable! -Dijo; y luego, reparando en los restos de la carta explosiva, cuyo fulminante había rozado el general con el dedo, añadió-: ¡Nadie más que Chao es capaz de inventar obra tan perfecta!