miércoles, julio 28, 2010

El folletín del verano

Bueno, dentro de unos días me piro. Creo que tengo acceso a internet a través de una cosa que se llama 3G. Pero escribir se me va a dar mal. Tengo el proyecto de leer mucho, sacar muchas fotos y escribir poco.

No obstante lo dicho, este blog no se queda en silencio. Más bien todo lo contrario. Tras pensarlo un rato largo de dos minutos y pico, he decidido que, durante lo que queda de verano, me voy a salir. El ritmo normal es de un post cada dos o tres días. Pero ahora vamos a pasar, durante el verano, al anormal ritmo de un post diario.

En el siglo XIX había una tradición que era, por así decirlo, el Supervivientes de su época. Se trataba del folletín, palabra que está, creo, prestada del francés. Cada día, en los periódicos, además de las noticias y esas cosas, se publicaba un capítulo corto de una historia que, en ocasiones, llegaba a ser bastante larga. Historias de amor o de guerra diseñadas por sus autores para encandilar al público y aportarle una lectura periódica que los tuviera más bien en tensión. Muchos fueron los escritores famosos que publicaron en forma de folletín.

Hoy en día, los folletines han caído en desuso, entre otras cosas porque los propios periódicos se usan menos. No obstante, no ha mucho tiempo que autores como Eduardo Mendoza han publicado alguna de sus obras en verano en este formato. Yo creo que es un formato que nunca muere; lo cual quiere decir que creo que es un formato aplicable, también, a las nuevas tecnologías.

Por eso he pensado en este divertimento, consistente en publicar un folletín en la red. Hay dos formas de escribir un folletín. La que podríamos llamar de Eça de Queiroz (así escribió, por ejemplo, El misterio de la carretera de Sintra), consistente en parir un buen argumento e ir escribiendo día tras día el capítulo necesario; y la forma planificada, consistente en escribir toda la historia y, sólo después, convertirla en capítulos de folletín.

La que yo voy a publicar este verano es del segundo tipo. La oportunidad de Judas, que así se llama la obra, está ya completamente escrita y ocupa unas 175.000 palabras. Lo cual quiere decir que yo, en este momento, ya conozco las dos claves de la novela, a saber: quién mató a Anselmo López, y por qué. Aunque también se podría decir que no lo sé, porque el final es un poco abierto. Hay que llegar al final para verlo, claro.

He dividido parte de la obra en 44 tomas de folletín que, por lo tanto, Blogger, si funciona bien, irá desplegando desde hoy o mañana hasta los primeros días de septiembre. Cada día, una toma. Cada toma incluye el texto en pantalla y un hipervínculo con el que, si todo va bien, el lector se podrá bajar el texto completo de cada toma. Tras una serie de consultas a amables lectores del blog introducidos en el mundo del E-book, he llegado a la conclusión de que, puesto que todo el mundo dice que el formato Rich Text Format es el más fácil de convertir para los lectores de libros electrónicos, éste es el formato en el que estarán los ficheros. El que tenga un libro electrónico, que se convierta el fichero y lo lea ahí si le apetece. El que no, siempre puede bajárselo, imprimirlo o leerlo en pantalla.

La toma 44 termina en la madrugada del 20 de noviembre de 1975. En ese punto, lector, todo lo que sabrás es que Carlos Luján, inspector de policía, ha resuelto el misterio del asesinato de Anselmo López. Pero no sabrás más. El resto, es decir la descripción de lo que Luján logró averiguar finalmente, después de un cuarto de siglo de investigaciones, está en una toma 45, que publicaré algunos días después de la 44. ¿Y por qué así? Pues, como el gallego del chiste: por joder...

Un par de apreciaciones «técnicas»:


1.- Disculpa los cambios de estilo y tamaño de letra en el texto en pantalla. He hecho lo que he podido, pero el editor de textos de Blogger es la hostia de jodido, la verdad, cuando le pegas textos de otras fuentes, por ejemplo OpenWriter, como es el caso.

2.- Importantísimo: la novela tiene, shit you little parrot, más de cien notas al pie. Esto tiene que ver con el hecho de que le tengo una especial tirria a los diálogos forzados. O sea, en una serie de TV, o en una novela, dos tipos que son economistas están hablando y uno dice: «hay que ver los datos del PIB»; y el otro contesta: «¿te refieres al conocido método macroeconómico para medir el valor añadido generado por una economía en un determinado periodo?» Para evitar estas mierdas, prefiero poner sólo el primer diálogo, con una nota al pie que explique qué es el PIB.

He intentado, por lo tanto, que mis personajes, en su mayoría falangistas, hablen con naturalidad. Pero para que lo hagan necesito meter una nota al pie para explicarle al lector, por ejemplo, quién es ese «Gregorio» al que en un determinado momento se refiere un personaje.

Al partir las tomas del folletín creé un fichero unitario para cada una, y el programa, por lo tanto, rompió la serie de las notas al pie. Así pues, en las tomas en las que hay notas, éstas empiezan por el número 1; cosa que obviamente no pasará el día que cuelgue en la biblioteca el fichero con el texto completo. Debes tener en cuenta esto, como debes tener en cuenta que el editor de Blogger manda, en cada toma, todas las notas al final (cosa lógica, porque no tiene páginas). Alguno de mis amigos pre-lectores me ha informado de que el RTF convertido a Kindle conserva las notas fetén, hipervinculándolas al texto que completan; de otras conversiones, sin embargo, no tengo información.

¿Qué espero de ti? Bueno, yo no te pido que me bajes una estrella azul, entre otras cosas porque la dicha petición es una horterada de la hostia. Tampoco te pido, por cierto, que pagues por esta lectura. Escribí la novela para divertirme y pretendo continuar la diversión. Así de simple. Por si no te has fijado, todo este blog está bajo licencia Creative Commons por la cual puedes leer sus textos, copiarlos, enviarlos, reenviarlos, regalarlos, etc.; lo que te apetezca, con dos limitaciones. Una es que ganes dinero con ello. La otra es que modifiques la obra.

Lo único que te pido es

que la leas, si tienes tiempo, y ganas, y el género te mola;

que le cuentes a quien tú creas que puede estar interesado que este folletín está en marcha. Más lectores tenga, más feliz seré;

que me hagas saber tu opinión y, sobre todo, me critiques aspectos argumentales o de ambientación. He invertido en este texto muchas horas de investigación, notas, fichas y cosas de ésas. Todo eso me ha servido tan sólo para darme cuenta de que una novela histórica no deja de ser siempre un fraude, porque es imposible, repito, imposible ser capaz de reproducir un ambiente pasado, los hechos que ocurrieron, etc. Así pues, la ambientación es todo lo limitada que soy yo, o sea mucho.



Esto es lo que te pido. Lo que espero, sinceramente, es que disfrutes.