lunes, diciembre 10, 2012

Soixante huit (7: El salto cualitativo)


De esta serie se ha publicado ya un primer, segundo, tercer, cuarto, quinto y sexto capítulo.

Resumen de lo publicado: Al final, como era de esperar, acaba montándose. Las huestes de Sauron ocupan Hobbiton para controlarla, no sin provocar con ello el nada secreto orgasmo de los Rojirrim, que en las horas impares declaran su solidaridad con los "hermanos hobbits", y en las pares hacen asambleas donde se solazan con la idea de que los orcos "no dejen ni las raspas de esos sucios pies grandes". En el mercado de Hobbiton, los hobbits se reúnen para ver qué hacer ante la escalada de la situación, pero son rodeados por los orcos, que les invitan a salir de la lonja en grupos pequeños. Los hobbits, sin embargo, se encabronan y comienzan a lanzar cascotes elfos sobre los orcos, causando heridas a varios de ellos, muy graves en un caso. Al final de la jornada, Sauron anuncia la invasión de la Tierra Media.

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Manifestantes de Mayo del 68 portan el maniquí de un policía antidisturbios. Obsérvese en la foto lo poco, poquísimo, que ha cambiado la estética de la resistencia clandestina.





La misma noche que el rector Roche anuncia el cierre de la Sorbona comienzan las reacciones. El SNE Sup, por ejemplo, saca una nota urgente solidarizándose con los estudiantes y llamando a la huelga general de profesores. La UNEF, por su parte, llama a todos los estudiantes de la región de París a unirse a la manifestación del 6. Cerca ya de la medianoche, los estudiantes que fueron detenidos son liberados en las comisarías, aunque 27 de ellos lo hacen imputados de cargos de posesión de armas prohibidas.

A la una de la mañana, se produce una reunión de prácticamente todas las organizaciones estudiantiles a la izquierda del Partido Comunista, además del SNE Sup: el 22M, por supuesto; pero también el MAU, la UNEF, los ESU, la JCR, la FER y la UJC (m-l).

UNEF, ESU y FER hacen frente común en la demanda de una llamada a las organizaciones sindicales. El resto, sin embargo, consideran que esa sería una respuesta demasiado tradicional que rompería la espontaneidad del movimiento (es extraño el voto en contra de la UJC (m-l) a esta propuesta, teniendo en cuenta que los maoístas siempre han defendido que el conflicto estudiantil debe convertirse en un conflicto obrero; sin embargo, la negativa tiene su lógica, porque la propuesta habla de convocar a los sindicatos mayoritarios, que son organizaciones donde el maoísmo tiene una presencia prácticamente testimonial). La UNEF, en todo caso, acabará por hacer por sí sola el llamado a las organizaciones sindicales.

Esa noche del jueves, 4, tras todo el movidón de la Sorbona con cierre incluido y antes de la reunión de madrugada, la principal actividad ha estado en un pequeño piso en el número 28 de la rue Monsieur-le-Prince, donde tiene su sede el SNE Sup. La directiva del sindicato profesoral celebra una reunión presidida por su secretario general, Alain Geismar (procedente de una familia judía alsaciana, militó en el ESU durante sus años estudiantiles en la Escuela de Minas. Dos años antes de los sucesos que ahora relatamos, se ha salido del PSU. Pasado Mayo del 68, organizará la Gauche Prolétarienne GP, de tendencia maoísta; actividad que le costará la cárcel. En 1986 recaló en el Partido Socialista, donde le nombran Inspector Nacional de Educación. Participa en el gobierno de Michel Rocard, primero en el ministerio de André Laignel, y luego con Lionel Jospin, tanto cuando fue ministro de Estado como, ya con Edith Cresson, fue nombrado ministro de Educación Nacional. Se retiró en el 2004. En el 2008 publicó sus memorias de Mayo del 68, un puntito autojustificativas).  Esta reunión repasa los intensos sucesos del día, durante los cuales los dirigentes del SNE Sup han multiplicado sus contactos con el SGEN, es decir el sindicato de enseñantes de la CFDT, o Confédération Française Démocratique du Travail, un sindicato de izquierdas, de orígenes cristianos pero no confesional, para unirlos a las protestas.

El SGEN (CFDT), sin embargo, marca distancias con las movidas. Condena la brutalidad policial, pero al mismo tiempo “rechaza toda solidaridad con grupos cuya acción incoherente compromete una reforma real y podría hacer popular la política educativa gubernamental”.

Por lo que se refiere al SNES, Syndicat National des Enseignements de Second Degré, mayoritario en la enseñanza secundaria y de tendencias comunistas, condena la violencia policial y el cierre de las facultades, sin más. Lo más probable es que el camarada Marchais ya les hubiera dicho, aquella noche, que, solidaridades, las justas.

Con todo, la principal novedad de aquella jornada del 6 se ha producido a mediodía, cuando seis de los estudiantes que han sido arrestados en el día anterior son finalmente conducidos ante la Chambre Correctionelle, esto es son definitivamente juzgados.


  • Jean-François Raguet, 24 años, llevaba una porra casera (Raguet, conocido por sus compañeros de instituto como “el bolchevique”, era entonces militante de la OCI, Organisation Communiste Internationale, trotskista lambertista, y era miembro del servicio de orden de la UNEF. Enquistado en su vida estudiantil, es la quintaencia del universitario eterno; se ha presentado durante muchos años a los exámenes para convertirse en profesor de Filosofía. Todavía en 1998, 30 años después de mayo del 68, fue excluido por un año en la Sorbona).
  • A Jean Barbaza, 21 años, le han intervenido un hacha en el maletero de su coche.
  • A la pareja formada por Marc Fenetrier (22 años) y Sylvie Riedacher, 21, les han intervenido en su coche un hacha y una barra de hierro.
  • A Georges Tcherkezoff, 19 años, le han intervenido un tirachinas para lanzar piedras.
  • A Marc Vernant, 19 años, le han intervenido una herramienta que usaba como arma.
  • A Dominique Colombani, 20 años, le han intervenido otro hacha.


Todos estos detenidos son acusados de poseer armas de sexta categoría (“objetos susceptibles de ser peligrosos en el curso de una manifestación”). Entre los abogados que les defienden se destaca, enseguida, Henri Leclerc (que será en los noventa, de hecho, presidente de la Liga Francesa por la Defensa de los Derechos del Hombre. Abogado defensor de diversas personas, siempre en temas de libertades civiles, ha tenido entre sus clientes a personajes públicos como Dominique de Vilepin e, incluso, el ahora famoso Dominique Strauss-Kahn, en su caso con la periodista Tristane Banon. En el 2011, formó parte del equipo de campaña de Martine Aubry en las primarias socialistas que perdió frente a François Hollande). Las apelaciones de Leclerc y de su compañero Michel Blum, asistidos por un tercer abogado con un nombre muy propio para su labor (Michel La Guardia), en el sentido de que las armas portadas por los estudiantes son un signo protector frente al clima de violencia en la universidad (argumento que, es, en parte, cierto), hace que las consecuencias para los detenidos sean menores: Raguet, Barbaza, Fenetrier, son condenados a tres meses de prisión y 300 francos de multa; Tcherkezoff, Vernant y Riedacher, a dos meses y 200 francos; y Dominique Colombani, a un mes y 200 francos. Todos ellos son indultados. Sin embargo, como veremos, ésta es sólo la primera intentona, y no la más importante. Estos juzgados no son los que tienen acusaciones de violencia más fuertes, o más probadas.

Cerca de las nueve y media de la noche, son liberados. Cuatro horas después, tras largos interrogatorios, lo son Daniel Cohn-Bendit, Jacques Sauvageot y Pierre Rousset (hijo de un famoso escritor de la primera mitad del siglo, David Rousset, a quien personas como Jorge Semprún consideraban un gran olvidado de la literatura francesa, es posible que sea el mismo Pierre Rousset que milita en el NPA o Nuevo Partido Anticapitalista francés). Al mismo tiempo, los vespertinos parisinos están saliendo en la calle para informar que el brigadier Brunet está en coma.

El sábado día 4, la acción estudiantil da un paso más con la creación de comités de acción. El centro de París aparece esa mañana empapelado de manifiestos llamando a su constitución. También anuncian la creación, durante la noche anterior, del llamado Comité de Defensa contra la Represión, que ha sido formado por los maoístas de la UJC (m-l). Pero éste es sólo el primero de los comités. En una dinámica muy de guerrilla (recuérdense las muchas juntas creadas en la España que luchaba contra el francés) en pocos días habrá un comité por cada facultad, casi por cada curso; un comité de acción en cada baño, en cada cagadero. Los manifiestos los definen como organizaciones totalmente centradas en la agitación. Son células de base al más puro estilo revolucionario, según el catón trotsko-maoísta. El sábado día 4, por si antes le quedaba algo (éste cronista, desde luego, piensa que Mayo del 68 nunca fue de eso), la creación de los comités de acción acaba con todo viso que permitiese considerar M68 como un movimiento político-cultural, de rebelión pacífica, basado en églogas más o menos imaginativas pintadas en una pared (que es, paradójicamente, el recuerdo que se trajeron la mayoría de los 234 millones de jóvenes españoles que aquel año estudiaban en París). Tal vez Cohn-Bendit y los otros anarquistas asamblearios que lo iniciaron no se diesen cuenta todavía. Pero, en fecha tan temprana, la concepción de Mayo del 68 como un enfrentamiento frontal con el orden establecido, destinado a derribarlo; y la idea, de honda raigambre maoísta, de realizar esta labor mediante una alianza y supeditación final a la clase obrera, está, ya, plenamente vigente. De hecho, el movimiento de Geismar de intentar implicar al SGEN y al SNES en una huelga profesoral, puede interpretarse de dos modos. En el modo Rita Irasema, podemos pensar que lo que intentaba el dirigente sindical de los profesores era apoyar a los estudiantes. En un modo más maoísta, esto es más coherente con el punto de vista ideológico y estratégico adoptado por el propio Geismar al implicarse en la Gauche Prolétarienne, se puede pensar que lo que se intentaba era mutar el conflicto estudiantil en un conflicto profesional y obrero. Que, oh casualidad, es lo que acabará pasando.

El movimiento del 4 de mayo es un intento de los grupúsculos de ultraizquierda de superar el liderazgo semioficial de la UNEF, el sindicato de estudiantes. Les estructures du syndicat UNEF ne suffisent pas, ne sont pas adaptées, clama uno de los manifiestos que aquella mañana de sábado se distribuyen a tutiplén por el boulevard Saint-Michel. Otro de los manifiestos habla, en su titular, de la necesidad de formar los comités pour developper la revolte commencée vendredi. Esto es, aquellos manifiestos entienden la movida del viernes como el comienzo de algo, de un enfrentamiento. Un enfrentamiento global porque, si bien estos papeles siguen hablando de la lucha contra la burocracia universitaria, añaden, además, “et le pouvoir gaulliste”.

Al día siguiente, domingo, se celebra una sesión especial de la segunda Cámara Correccional, para juzgar a otros siete jóvenes detenidos el viernes anterior durante la manifestación. El mero hecho de esa sesión revela hasta qué punto el Gobierno está intentando, en ese momento, evitar los incidentes el lunes. La cámara casi nunca ha celebrado sesiones en domingo.

Sin embargo, hay países en los que la Justicia es independiente. O, tal vez, es que el Gobierno, el Poder, nunca pensó que necesitaría tener terminales en las cortes encargadas de juzgar los delitos y faltas de los jovenzanos, cual son las cámaras correccionales. El caso es que aquellos jueces, obligados a currar en domingo, harán lo que les parezca, y haciéndolo echarán gasofa a la hoguera. 

Roger Grosperrin, subdirector de la Prefectura de Policía; Jacques Quilichini, jefe de una de las compañías de fuerzas de intervención; y Leon Demurier, comandante de los gardiens de la paix, tratan de convencer a los magistrados de que los jóvenes deben recibir duras penas, entre otras cosas por los hasta 70 heridos que ha habido entre las fuerzas policiales.

Los juzgados son:


  • Jean Clément, estudiante de Letras y presidente de los estudiantes cristianos de la Sorbona. Será condenado a dos meses de prisión y 200 francos de multa.
  • Marc Lemaire, auxiliar de química. Le caen dos meses y 600 francos.
  • Guy Marnat-Damez, estudiante de quinesiterapia [sic]. Dos meses y 600 francos.
  • Bernard Malabre, estudiante de Bellas Artes, será juzgado en junio (el agente que le acusa está enfermo). El sábado anterior, por estar detenido, Malabre no se ha podido presentar a un examen, y ha perdido el curso.
  • Yves Lescroat, estudiante de arte y arqueología. Dos meses y 200 francos (una persona con este nombre ha escrito varios libros de arte, entre ellos sobre la catedral de Rouen; teniendo en cuenta los estudios del joven juzgado en mayo del 68, podría tratarse de la misma persona).
  • Daniel Legros, un pastelero de Montrouge; le caen tres meses y 300 francos, pero será indultado.
  • Jean-Pierre Leboleux, estudiante de Derecho. 15 días de prisión, con indulto, y 500 francos.


El comité nacional de la UNEF se reúne en la tarde del domingo, nada más conocerse los fallos. Se lanza un manifiesto anunciando una huelga general indefinida, además de la manifestación el lunes a las seis y media de la tarde.

El gobierno, a través del ministro Peyrefitte, también reacciona esa tarde argumentando, en un comunicado, que no puede dar carta de naturaleza a un proceso de conflicto permanente.

A las diez de la noche, Alain Geismar, como secretario general del SNE Sup, que horas antes ha hecho un comunicado conjunto de solidaridad (pero sin comprometer la participación en la huelga) con el SGEN y el SNES, da una rueda de prensa. Geismar reclama la liberación de todos los estudiantes detenidos (esa misma tarde, unos cuantos lo han sido mientras repartían pasquines de la UNEF) y se adhiere a la huelga, como acabamos de ver, sin haber logrado arrastrar a las otras organizaciones.

Horas después, 20 profesores universitarios, entre los cuales hay dos premios Nobel (Alfred Kastler y Laurent Schwartz) firman un manifiesto en el mismo sentido.



El lunes, 6 de mayo, el día en que el salto cualitativo de Mayo del 68 se habrá de ver bien claro, el Quartier Latin amanece sitiado por la policía.