miércoles, noviembre 28, 2012

Soixante huit (5: De culo y contra el viento)

De esta serie se ha publicado ya un primer, segundo, tercer y cuarto capítulo.


Resumen de lo publicado: En un alarde de furia democrática, los hobbits baten un récord casi inigualable, consistente en mandar a tomar por culo en el mismo día a dos teóricos aliados suyos, cuyos discursos no les molaban del todo. Para completar la astracanada, los que estaban a favor de echar a uno, estaban a favor de proteger al otro; actitud ésta que contribuye a elevar la confusión sobre hacia dónde se dirige la Revolución Hobbit. Días después, la mentada revolución dará una vuelta de tuerca violenta más, con el ataque de un grupo de hobbits a un local de los nasgul, del que no dejan ni las pelusas. Sauron, inmediatamente, promete vengarse, y en Hobbiton todo Dios se acojona.

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Los comités 22 de marzo convocan para el 2 y 3 de mayo sendas jornadas antimperialistas. A pesar de los negrísimos presagios de violencia con que se rodea a esta fecha, únicamente un pequeño acto de este tipo se produce en la Sorbona. A las 7 de la mañana, cuando no hay nadie en el edificio salvo el personal de limpieza, se declara un incendio en un pequeño despacho, cedido a la FGEL (Fédération des Groupes d’Etudes de Lettres), miembro de la UNEF, tres de cuyos grupos están afiliados a la FER, Fédération des Étudiants Revolutionnaires, que es como se ha renombrado a sí misma la CLER el 28 de abril. Cuando los bomberos terminan su trabajo, encontrarán en una pared la pintada de una cruz céltica envuelta en un círculo: el viejo emblema de la OAS, ahora utilizado por L’Occident.

Mucho más impacto tendrá el anuncio que en la misma universidad parisina hará, mediante pasquines, el Mouvement d’Action Universitaire, MAU. El MAU hace pública la celebración, el 30 de abril, en la sala Louis Liard de la Sorbona, de una reunión de profesores de la universidad, de diversas procedencias según el manifiesto, que han decidido no corregir los exámenes de ese año. Lo cual supone un aprobado general; el sueño de casi todos los estudiantes, y de todos los vagos.

Consciente, quizá, el MAU de que en su asamblea no estaban todos los profesores universitarios, propone una serie de medidas para “convencer” a los ausentes de sus postulados: sabotaje sistemático de los exámenes, incluyendo el robo o destrucción del material necesario para su producción o la difusión de las preguntas; o destrucción de la documentación con los resultados de las pruebas allí donde hayan sido realizadas. Por supuesto, las pruebas orales serán automáticamente intervenidas por hordas de demócratas. Y, al loro, porque el propio manifiesto dice: “No es tiempo aun de publicar todas las propuestas de acción”.

En la tarde, el SNE Sup califica este comunicado de “broma pesada”. El decano de Letras de la Sorbona, es casi inigualable latinista Marcel Durry (en mayo del 68 estaba casi al final de su vida pública, pues murió diez años después. Había sido expulsado de su cátedra por los alemanes en 1941, era caballero de la Legión de Honor, y devoto gaullista) hace público un comunicado, en el que anuncia que los exámenes se realizarán como se ha previsto y que no se convocarán más pruebas que las ya anunciadas.

Mientras tanto, en Nanterre, en realidad lo más importante, lo que más influencia ha tenido, ha sido el atentado de la mañana, finalmente reivindicado por L’Occident mediante una nota. Ya os he dicho que la famosa amenaza de días atrás, después de que los prochinos hubiesen destrozado una exposición sobre Vietnam organizada por fuerzas de derecha, había tenido gran importancia para la moral general de mayo del 68. Los estudiantes revolucionarios, desde aquél día y más aquel 2 de mayo tras el incendio de la Sorbona, temían que los fafs, los fascistas, tomasen Nanterre a hostias. Por ello, se aprovisionaron de cascos, palos y todo lo que pillaron.

Sobre ser esta situación ya potencialmente explosiva, más lo será después de que se sepa que ocho estudiantes, todos ellos pertenecientes al movimiento 22 de marzo, han recibido una citación del rector de la Universidad de París para comparecer el 6 de mayo, para deponer testimonio ante la Comisión de Disciplina de la Universidad. Estos 8 son:


  • Daniel (o Danièlle) Schumann (del que no parece haber información muy específica posterior a estos hechos).
  • Daniel Cohn-Bendit.
  • Olivier Castro (uno de los líderes del movimiento, al parecer es autor de un documental sobre los hechos realizado ese mismo año para la televisión).
  • Jean-Pierre Duteuil (activista de claras tendencias anarquistas. Fundó en 1964 la Liaison des Étudiants Anarchistes LEA, que se reunía, por cierto, en los locales de la CNT española en el exilio parisino. Tras mayo del 68, siguió ligado a Cohn-Bendit como periodista y, en lo político, colaboraba con la Organisation Révolutionnaire Anarchiste ORA y la Organisation Communiste Libertaire OCL. Impulsó la fundación de las Éditions Acratie, en las que ha publicado en el 2008 el libro Mai 68, un mouvement politique, en el que [por cierto, en línea con las tesis de estas notas] le niega al proceso su carácter de movimiento cultural y lo afirma como movimiento político-revolucionario, “opuesto a toda jerarquía”).
  • Yves Fleichsl (dirigente de la primera hora. No hay muchas referencias de él hoy en día; parece ser que abandonó París para ir a Vincennes, a continuar sus estudios. Pero todavía tengo pendiente averiguar qué fue de él).
  • Michel Pourny (militante de la UNEF; no tengo más datos)
  • Jean-Louis Ploix (hay un pintor, nacido en 1943, con ese nombre, bastante afamado; ignoro si es el mismo, pero por edad podría serlo)
  • René Riesel (dirigente de tendencias más bien anarquistas, en 1973 se hizo agricultor y dirigente sectorial, y en los últimos noventa ha protagonizado diversas movidas contra los trasgénicos y tal).


Para terminar de mejorar el tono de tensión, la FNEF derechista le pone una demanda a los profesores asistentes de Sociología afiliados al SNE Sup por “incitación a la violencia”.

A mediodía, los estudiantes toman un salón de actos para proyectar una serie de películas sobre la guerra de Vietnam y las movilizaciones del Black Power en Estados Unidos. A las 3 de la tarde, en esa misma sala, había de comenzar una clase de Historia del profesor René Rémond (Monsieur Rémond no era en modo alguno un profesor contrario a los planteamientos del movimiento de Nanterre; es probable que por eso eligiesen los estudiantes su sala. Cuando el conflicto se generalizó, sin embargo, labró algo de distancia respecto de las movilizaciones).

Como se acaba de leer en el paréntesis, Rémond estaba lejos de ser un facha peligroso. Pero eso no le evitó ser recibido, a las tres, cuando entró en la sala con 200 estudiantes, por el expeditivo método de lanzarle un banco a la cabeza, que afortunadamente no le dio; pero que, en todo caso, le convenció de que se encontraba ante uno más de los muchos actos de socialismo democrático de aquellos días, por lo que huyó, que se dice mal y pronto, cagando melodías; mientras los estudiantes, ejem, agresores, entonaban La Internacional.

No lejos de aquella aula, en otra parecida, la UEC ha creado un intitulado Comité de Defensa de las Reivindicaciones Estudiantiles (que ya vemos que para entonces se estaban defendiendo a bancazo limpio), que se postula, tras una nota de Brémond llamando a la calma, para ejercitar ese control y echar a los provocadores. En realidad, esta auto-postulación no es más que otra artimaña de los comunistas de la UEC para dar por saco a los del 22 de marzo. De hecho, una cosa que las notarías comunistas de Mayo del 68 suelen callar es que en este Comité incluso aceptaron la asistencia de estudiantes de derechas, tan deseosos como ellos de ponerle palos en las ruedas al Movimiento de Nanterre. La política hace, verdaderamente, extraños compañeros de cama.

El bancazo a Rémond y todo lo que está pasando acojona al movimiento 22 de mayo que, además de decretar el abandono de la facultad esa tarde-noche (todo el mundo cree que en la mañana siguiente va a entrar L’Occident a hostia limpia) le reprocha a los maoístas, con razón, la creación de una sicosis de guerra en la facultad.

En medio de estas amenazadas el 22M organiza una reunión con la JCR, la UJCM (m-l), la FER, la MAU y la UNEF. Teóricamente, es para organizar una manifa en solidaridad con el SDS pero, en medio de las discusiones, llega la noticia de la cita disciplinaria recibida por “los ocho”. Eso cambia las cosas. Se convoca un mitin al día siguiente, en París, y la ocupación de la Sorbona el día 6 de mayo, de allí en cuatro días, coincidiendo con la cita.

A última hora de la noche, el decano Pierre Grappin hace pública una nota. Y, esta vez, el ministro Peyrefitte está perfectamente enterado.

Todos los trabajos en Nanterre han quedado suspendidos.

C’est de la folie…