jueves, noviembre 08, 2007

La encuesta (3): Ellos y ellas

AVISO: Con este post se abre un periodo de silencio que durará unos cuantos días. Supongo que la próxima vez que podréis leer una nueva anotación será el lunes 19 de noviembre. El día 12 salgo para Santiago de Chile, donde pasaré unos días durante los cuales no creo que escriba (aunque todo puede pasar). Mientras tanto, esto es lo que hay, porque Tiburcio no está para muchos ruidos; ha pillado un contrato en prácticas en el Circo Americano y con las tres representaciones diarias anda como el culo; si por ventura vais al circo, fijaros que al salir la fila de elefantes hay uno, el tercero, que va como quien no quiere la cosa dándole tompazos en los cojones al que va delante. Ése es Tibur.

Hay una cosa que me gustaría dejar clara porque justo cuando iba a postear este comentario ha llegado el de Anónimo sobre el valor estadístico de la encuesta. A ver: el valor estadístico de la encuesta es nulo. Esto lo sé hasta yo que soy de letras. Cualquiera que se repase los post que he escrito al respecto verá que, entre otras lindezas, lo califico de juego de amiguetes, que es lo que es. Un estudio estadístico serio sobre la materia de la que trata esta consulta es algo absolutamente inútil. Si en abril del 2006 (según el CIS) un 43% de los españoles desconocía quién es Josu Jon Imaz, un 17% Josep Lluis Carod, y un 15,6% Gaspar Llamazares, que están todo el día dale que te pego en la tele, ¿qué porcentajes reales de conocimiento arrojarían Alejandro Lerroux o Indalecio Prieto? Aquí no se trata de otra cosa que de esparragar un rato.

Anyway, en esta tercera toma de la encuesta Ponle nota a los políticos de la República me voy a ocupar de las valoraciones de los votantes clasificados según su sexo.

¿Somos los hombres iguales que las mujeres? Lo dudo mucho. Machos y féminas tendemos a ver las cosas diferentes y a pensar diferente; ésta es una de las razones, aunque no la única, de que este mundo sea tan divertido. Si nos atenemos a la encuesta, los datos no hacen más que abonar esta tesis. O sea:

El premio Le Molo a Ellos se lo lleva Julián Besteiro, ganador ya de nuestro primer premio absoluto, con una calificación de 6,39. Sin embargo, no se lleva el premio Le Molo a Ellas. Este premio es, increíblemente, para Ángel Pestaña (8,5); y digo increíblemente porque en mi anterior post, en el que traté el asunto del nivel de conocimiento, ya dije que el de Pestaña era muy bajo; podemos concluir, por lo tanto, que no sólo lo conoce poca gente, sino que esa poca gente es básicamente femenina, y además le tiene en alta estima.

Inmediatamente después, y es quizá quien merece el premio dado que ha recibido más votos, se sitúa Federica Montseny (8 puntos de media). Ambos son, pues, de la misma cuerda. Las féminas que han contestado nuestra encuesta se decantan claramente por la bandería rojinegra; aunque quizá no les guste recordar que ésa es, también, la combinación de colores de la Falange.

El tercero en discordia, con una calificación de 7, es Dolores Ibárruri. Dicho de otra forma: de dos mujeres que había en la lista de 30, las dos son votadas entre las tres primeras por nuestras encuestadas. Ellas se votan a ellas. Y, ¿por qué no habrían de hacerlo, si nosotros también practicamos el mismo deporte?

Una diferencia fundamental entre hombres y mujeres es el nivel de exigencia: entre los hombres hay tan sólo cinco políticos que aprueban: el mentado Besteiro más Azaña (5,42), Alcalá-Zamora (5,22), Prieto (5,18) y Federica Montseny (5,08). Las chicas, sin embargo, aprueban a… ¡19 políticos! Caray con la diferencia, ¿no?

A los tres ya mentados (Pestaña, Montseny, Ibárruri), los aprobados femeninos son para: Azaña (6,71), García Oliver (6,67), Besteiro y Companys (6,57), Portela Valladares (6,33), Carrillo (6,14); Martínez Barrio, Domingo, Negrín y Casares (6 puntos); Prieto (5,57); Largo (5,29); Alcalá-Zamora (5,14); y Miguel Maura, Calvo Sotelo y José Díaz, cada uno con un 5 raspadito.

Pestaña es el político de la República en torno al cual más se diferencia la valoración de hombres y de mujeres: ellas le dan 4,3 puntos más de nota. Le sigue García Oliver, con una diferencia de 3,7 puntos. Bueno, Pestaña y García Oliver no compartieron partido, pero sí universo: el de la izquierda más radical. Todo parece indicar, por lo tanto, que es en esos predios donde se dirimen las diferencias de sexo en cuanto a juicio histórico.

Los hombres, por su parte, valoran mejor que las mujeres, aunque con diferencias muy pequeñas, a Gil Robles, a Andreu Nin (correligionario de García Oliver; o sea, no entiendo nada), Lerroux y Alcalá-Zamora.

Si observamos la desviación estándar de las calificaciones, que por lo tanto nos dicen qué personajes obtienen valoraciones más extremas, entre los hombres el premio Ellos no se Aclaran es para Juan García Oliver, con una desviación típica de 3,6 puntos, seguido del lehendakari Aguirre (3,24) y de Pasionaria (3,11 puntos).

¿Y entre ellas? ¡Pues se acabó la guerra de sexos! El premio Ellas no se Aclaran es también para Juan García Oliver, 3,51 puntos, seguido a muy corta distancia (3,46) por su correligionario Nin.

La parte baja de las desviaciones es más difícil de juzgar, porque en ella se encuentran, habitualmente, los poco votados. De entre los registros que veo correspondientes a políticos razonablemente votados, veo que en los hombres las opiniones son sólidas para los políticos de derecha, pues personajes como Gil-Robles, Calvo-Sotelo o Maura tienen bajas volatilidades; fenómeno que entre las mujeres está más repartido y ligeramente escorado a la izquierda. Especialmente remarcable es el caso de Juan Negrín, que con una desviación de 0,71 puntos revela haber recibido votaciones prácticamente homogéneas en el campo femenino.

Y hasta aquí hemos llegado de momento. Ya sólo nos quedan los tramos de edad. Nos vemos en diez días, o asín.