miércoles, octubre 31, 2007

La encuesta (I): Notas globales

Lo fue todo, no sólo dentro del Partido Socialista, sino del socialismo en sí. Fue la demostración andante de que el hombre no debe nunca traicionar sus convicciones, y que esta verdad es tan cierta que debe defenderse incluso contra las convicciones propias. A diferencia de tantas y tantas figuras que vemos desfilar por la Historia pensando exactamente la misma cosa desde el primer minuto hasta el final, él cambió de ideas y de planteamientos siempre que sintió la necesidad de hacerlo.

Quizá por eso mandar, mandar, lo que se dice mandar, nunca mandó gran cosa. Su momento de mayor poder fue quizá 1917, cuando rigió con destreza la organización de una huelga general revolucionaria que tenía que acabar con el capitalismo y como acabó fue como el rosario de la aurora. Años después seguía siendo un revolucionario puro, hasta el punto de que mientras otros correligionarios suspiraban por un sitial en el gobierno de la República, él porfiaba por negar esa posibilidad porque, decía, un revolucionario proletario no colabora con un burgués.

Amante de las purezas revolucionarias, no le dolían prendas ni de soltar una flor tras otra hacia regímenes políticos tan poco amigos de la revolución como el británico, y de desplegar una ecuanimidad y equilibrio en sus juicios como presidente de las Cortes que hoy es el día que la palabra «sectario» está aún por estrenar cuando es a él a quien se juzga.

Fue su error tal vez alimentar el crecimiento y la radicalización de su partido hasta que aquello se le fue de las manos. A finales de 1933, en el seno de su querida UGT, en la que él se suponía que mandaba, los teóricos de la dictadura del proletariado se hicieron oír y, como quiera que se les enfrentó, fue descabalgado y condenado a un ostracismo partidario en el que resultó cegado por otras estrellas rutilantes. Cuando el golpe de Estado revolucionario del 34 fracasó, ni siquiera fue a la cárcel a visitar a sus compañeros presos; cada vez eran menos compañeros.

Su historia termina en 1939 cuando, abrumado por una guerra perdida y el espectáculo de las muertes masivas que nunca puede agradar a un catedrático de Ética, no le tembló la mano a la hora de apoyar un golpe de Estado para acabar con todo aquello, aunque acabar con todo aquello equivaliese a entregar el país a manos de Franco. El general, siempre tan dado a la generosidad, lo dejó luego morir en prisión, como un perro olvidado por sus antiguos dueños, viendo pasar, supersónicos, los autos de la Historia mientras se muere en el arcén de la autopista, poco a poco, probablemente preguntándose compulsivamente, una vez y otra, en qué fallé, en qué pude fallar yo.

Julián Besteiro Fernández, con una nota media de 6,26, es el ganador de nuestra encuesta Ponle nota a los políticos de la República.

La victoria de Besteiro es, desde algunos puntos de vista, por goleada. No sólo es el político mejor valorado de la República; es que, además, ello es así porque le aprueban incluso quienes le odian. Además de ganar nuestro premio absoluto, también ha ganado (entre otros, pues ya volveremos a citarlo) el premio El más valorado por quienes no le valoran. La cosa es tal que así: tomando todas las calificaciones recibidas para cada político he estudiado la nota media que corresponde al percentil 25. Esto quiere decir la nota que deja por debajo sólo a la cuarta parte de las valoraciones, y por encima a las otras tres cuartas partes.

La nota registrada por el percentil 25 puede, por lo tanto, identificarse como la nota media que recibe cada político por parte de quienes le odian, de quienes no le valoran, de quienes le han dado notas bajas. Pues bien: Besteiro vuelve a sacar la nota más alta en el percentil 25, y lo realmente impresionante es que dicha nota está por encima de 5: 5,50, un punto y medio por encima del grupo de políticos que se sitúan detrás de él con un 4 (Miguel Maura, Indalecio Prieto, Manuel Azaña y Federica Montseny). Dicho de otra manera: aprueba incluso entre aquellos que deberían suspenderlo.

Esto me hace pensar que, tal vez, Julián Besteiro simboliza hoy ese consenso que tirios y troyanos parecen incapaces de conseguir cuando cada uno habla de su República y de su guerra civil.

Este primer post, además de a Besteiro, está dedicado al estrecho elenco de políticos de la República que han aprobado en esta prueba, es decir han sacado notas medias superiores a 5.

Inmediatamente detrás de Besteiro se ha situado, con una nota media de 5,53, Federica Montseny. Esta militante anarquista que llegó a ministra de la República ha tenido un golpe de riñones impresionante en los últimos días de la encuesta, subida, sobre todo, a lomos de las de su sexo y condición, es decir de las mujeres. Como veremos el día que hable de los resultados por sexos, para las féminas que han contestado la encuesta la combinación perfecta es, sin duda, mujer y anarquista.

El rally de Federica ha dejado sin el segundo puesto que tuvo durante mucho tiempo Manuel Azaña, icono de la República donde los haya. Con una nota de 5,50, le han arrebatado la medalla de plata los adictos al Omega 3, es decir las personas en la segunda madurez, entre los cuales este hombre que lo presidió todo en la República, incluso la propia República, se ha hundido lo suficiente como para perder por un cortacabeza contra esa señora que probablemente no le caía ya demasiado bien en vida, así que ahora no sé si le soltará cuatro frescas en la muerte. Azaña, a mi modo de ver, es víctima de lo discutido de su figura que, quizá, se va haciendo más discutida con los años; lo digo más que nada porque concita sus principales viveros de votos entre los que son muy jóvenes o están en lo mejor de lo mejor.

Si es que hay otra vida y desde ella se pueden leer blogs, supongo que Indalecio Prieto estará dejando escapar una risita diabética al comprobar que él sí, él sí se ha librado (5,12), convirtiéndose así en el segundo socialista de la lista de los aprobados. Pero lo que le provocará la risa será pensar que le ha sacado 10 puestos (ahí es nada) a Largo Caballero, y 12 a Negrín. Estará pensando: ¡chuparos ésa!

Fue Prieto veleta al viento de la República, ora socialdemócrata de libro, ora comprador de armas para implantar la dictadura del proletariado; y parece que la jugada le ha servido ante la Historia. Supo explotar algunas de sus principales virtudes, una de ellas la de organizador, para dejar huellas incólumes como ministro de Obras Públicas, más una labor incansable como gran coordinador de la pelea contra Franco durante dos años que lo agotaron casi totalmente. No me cae demasiado bien este Prieto, pero debo reconocer su espíritu de superación y su capacidad de gestión, motivo por el cual tampoco me parece tan injusto este aprobado. A los que estudiamos la Historia siempre nos quedará la duda de qué habría sido de la República si alguna vez Prieto hubiese presidido su gobierno.

En quinto lugar, raspando ya el suspenso, don Niceto Alcalá-Zamora, un producto del antiguo régimen que se supo reciclar. Dicen los que conocieron aquellos tiempos que cada vez que don Niceto tomaba la palabra en las Cortes, el diccionario de la Real Academia se ponía cachondo. Ha habido y habrá pocos oradores más brillantes que él, aunque también le pasa un poco como las malas películas, que aguantan mal el paso del tiempo. Un mucho inteligente, no lo fue sin embargo a la hora de refrenar su natural maniobrero, y eso fue lo que, lamentablemente, le perdió. Alcalá-Zamora quiso ser el tropezón de todos los gazpachos republicanos, intentando inventar esa coña tan en boga ahora de la conquista del electorado de centro. Hizo un uso excesivo de sus prerrogativas como presidente de la nación durante el bienio de derechas, que petardeó todo lo que pudo; pero como Roma no paga traidores, se encontró a la vuelta de la esquina con la respuesta de sus otrora amiguitos, que lo cesaron por un truqui jurídico bastante basto. Era, ya, 1936, y don Niceto sobraba en la ecuación republicana. Sin embargo, la encuesta viene a demostrar que todavía tiene sus partidarios.

Y aquí se acabaron los aprobados. El resto, suspendidos. He aquí, en esta primera toma, las calificaciones globales.

Dolores Ibárruri, dirigente del Partido Comunista, icono de las izquierdas durante la guerra civil. Famoso se hizo su No pasarán (copiado de los franceses en la primera guerra mundial) y su es mejor morir de pie que vivir de rodillas. Sobrevivió al franquismo y llegó a presidir, como miembro de la mayor edad, una sesión de las Cortes democráticas. 4,87.

José Calvo Sotelo: ex ministro de la dictadura de Primo de Rivera, líder del Bloque Nacional de las derechas, asesinado pocos días antes de comenzar la Guerra Civil: 4,82.

José María Gil-Robles, líder de la Confederación Española de Derechas Autónomas (Ceda); ministro del gobierno durante el bienio de las derechas. De hecho, su ocupación de la cartera de Guerra es el motivo esgrimido por el PSOE y la UGT para llevar a cabo el golpe revolucionario de 1934, ante la sospecha de que Gil-Robles aprovecharía el puesto para dirigir una involución incluso de corte fascista. 4,8.

Miguel Maura, líder de los conservadores republicanos, ministro del Interior en el primer gobierno de la República; dimitió por la declaración de laicismo de la Constitución republicana. 4,66

Andreu Nin, dirigente de tendencias anarquistas que finalmente recaló en el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), enfrentado con el PC. Fue secuestrado durante los sucesos de mayo del 37 en Barcelona y trasladado a Alcalá de Henares, donde se supone que fue asesinado. Su muerte se atribuye a los servicios secretos soviéticos. 4,59.

Lluis Companys. Líder de Esquerra Republicana de Catalunya. Heredero político de Françesc Maciá, lo sucedió al frente de la Generalitat. Dirigió la defección de Cataluña contra el Estado español en octubre del 34. Tras la guerra, fue capturado en Francia, devuelto a Franco, quien lo fusiló. Acudió a su fusilamiento descalzo para morir en contacto con la tierra catalana. 4,55.

Manuel Portela Valladares. Político republicano gallego. Presidió el gobierno al final del bienio de las derechas, pilotando desde esa posición un proyecto para crear un partido de centro con Alcalá-Zamora. Tras las elecciones, visto el triunfo del Frente Popular, abandonó precipitadamente el gobierno, creando una situación en la que los propios vencedores eran quienes debían juzgar su victoria, propugnando con ello las escandalosas decisiones de la Comisión de Actas. 4,44.

Ángel Pestaña. Líder, junto con Salvador Seguí, de la vertiente sindicalista del anarquismo español, menos preocupada por acabar con el capitalismo que con obtener mejores condiciones para los obreros. Firmó el Manifiesto de los Treinta que defendía dicha política frente al revolucionarismo de la FAI. En 1934, fundó un partido, llamado Sindicalista, que murió con él. 4,44.

Francisco Largo Caballero. Líder carismático del PSOE, conocido como «el Lenin español». Uno de los mejores ministros de Trabajo que ha tenido España, posteriormente se sintió cada vez más presionado por la competencia de la izquierda más extrema, por lo que llevó al PSOE por una senda revolucionaria que radicalizó la República y llevó al propio PSOE a dirigir un golpe de Estado revolucionario, la mal llamada Revolución de Asturias. Fue presidente del Gobierno durante la guerra civil, aunque fue cesado por desavenencias con los comunistas (llegó a echar al embajador de la URSS de su despacho). 4,30.

Diego Martínez Barrio. Político radical-socialista, ocupó carteras ministeriales e incluso dos cortas presidencias del gobierno; una, en 1933, cuando los sucesos de Casas Viejas erosionaron el gobierno Azaña y se hizo preciso organizar las elecciones que ganarían las derechas; y otro tras el golpe de Estado, durante el cual Martínez Barrio trataría de convencer al general Mola, en célebre conversación telefónica, de que parase la sublevación a cambio de entrar en el gobierno de la República. En todo caso, la guerra le pilló siendo presidente de las Cortes, por lo que tuvo un papel muy importante en el exilio. 4,26.

Juan Negrín. Médico y diputado del PSOE, ocupó durante la guerra civil primero el Ministerio de Hacienda y después la Presidencia del Gobierno. Es el principal actor del traslado del oro español a Moscú y representó la República irredenta, aunque en la realidad trató de pactar con Franco algún final acordado para la guerra, aunque lo hizo tan tarde que para entonces el general se sabía ganador. Tanto durante la guerra como después, fue duramente acusado de ser un mero monigote de los comunistas. 4,24.

Santiago Casares Quiroga. Político republicano gallego, tiene el triste mérito de ser el presidente del Gobierno en el momento del golpe de Estado de 1936. Siempre se le ha reprochado que no se enteró de nada y que tampoco dio importancia a los hechos en las primeras horas. 4,18

Marcelino Domingo. Político radical-socialista catalán, ocupó varias carteras ministeriales. 4,00

Alejandro Lerroux. Líder del Partido Radical, al inicio de la República estaba al frente de la formación política más madura y hecha de todas las que apoyaban el nuevo régimen. Cinco años después, dicha formación ya no existía. Tiene fama de ser uno de los políticos más corruptos de la Historia; Miguel Maura llegó a decir de él que si le nombrasen ministro de Justicia las sentencias se venderían en la Puerta del Sol. 3,90.

Santiago Carrillo. Militante de las Juventudes Socialistas, fue derivando poco a poco, como toda esta organización, a favor del Partido Comunista. Tuvo y tiene una larga vida en la política española pues es uno de los escasísimos miembros de esta lista que sobrevivió al general Franco. 3,89

José Giral. Político radical-socialista cuyo principal papel en la Historia de España fue presidir un brevísimo gobierno tras el golpe de Estado del 36. 3,68.

José María Aguirre y Lecube. Político del PNV, presidió el gobierno vasco ya en la guerra civil, cuando la autonomía vasca fue concedida. 3,60.

Joaquín Chapaprieta. Político independiente, en su inicio gassetista, llegó a presidir el gobierno durante el bienio de las derechas. Aplicó recetas tecnócratas, pero el país no estaba para esas cosas. 3,57.

Juan García Oliver. Dirigente del POUM, jugó un papel muy importante en la relación de fuerzas de Cataluña tras el golpe del 36 hasta los sucesos de mayo del 37. 3,50.

José Antonio Primo de Rivera. Líder de Falange Española y de la Falange Española y de las JONS tras la fusión con la organización de Ramiro Ledesma. Considerado representante del fascismo español, en 1936 fue encarcelado a causa de las acciones violentas de sus militantes. Fue fusilado en Alicante el 20 de noviembre de 1936. 3,10.

Félix Gordón Ordax. Político radical-socialista, factótum de sus fuerzas parlamentarias durante buena parte de la República. 3,10.

José Díaz. Líder del Partido Comunista durante la República. 2,88.

José Martínez de Velasco. Político del viejo Partido Liberal dinástico, en la República fundó el llamado Partido Agrario, que respondía fundamentalmente a los intereses de los terratenientes de la meseta norte. Fue ministro en los bienios derechistas. Al estallar el golpe de Estado fue encarcelado en la Modelo, por lo que fue uno de los políticos asesinados en los sucesos que siguieron al incendio del establecimiento penitenciario. 2,40.

Antonio Goicoechea. Líder de Renovación Española, el partido monárquico alfonsino de corte claramente conservador. 1,50.