jueves, enero 09, 2014

998

Hemos pasado las fiestas, de la forma más elegante posible, y ya nos encontramos, aquí, apostados en el artículo de este blog que hace el número 998. Esto es, estamos a dos del Año 1000 y los portentos que, tal vez, nos traiga aparejados.

Quienes sean fieles seguidores de este blog sabrán que hace tiempo afirmé que celebraría el post número 1.000 con una encuesta. Mentí. Lo voy a celebrar con dos.

La cosa tiene su explicación.

En realidad, en las últimas semanas he estado trabajando en diversas encuestas posibles. Elaboré una que incluía diversas preguntas y cuestiones, tales como cuál ha sido el mejor y el peor rey de España; qué diferentes niveles de responsabilidad otorgan mis lectores a los diferentes personajes de la II República en lo que concierne a la guerra civil; y tal. Sin embargo, algunos de mis cercanos me han atacado con el nada elegante argumento de que la encuesta quedaba superferolítica. «A la gente no le puedes pedir que conteste más allá de tres o cuatro preguntas», me decían. Luego, un día, en Facebook una amiga colgó un mensaje diciendo que su hijo había hecho una encuesta en internet para un trabajo en el colegio o en la universidad, y que por favor la contestásemos. Me conecté y la contesté; me pareció un coñazo. Entonces tuve que reconocerme que tal vez mis críticos tenían razón.

Esa encuesta sigue ahí, aunque guardada en el baúl de los recuerdos. Mientras tanto, yo cambié de estrategia. Me dije: hay que buscar un enfoque fácil. Un domingo, durante uno de mis habituales paseos mañaneros, sentado en la plaza de Oriente a los pies de Ordoño I, me vino la idea: el Hall of Fame de la Historia de España. Los N (siendo N entero y menor de, digamos, 25) españoles que han sido más importantes para nuestra Historia. Bingo. Un enfoque fácil, sencillo, en el que pueden tener opinión hasta quienes no sepan gran cosa de Historia.

A partir de ahí, la cosa se complicó again, como me suele pasar.

Primero pensé en una encuesta cerrada: una lista de personajes, a cada uno de los cuales se le pone nota, de 0 a 10 como en el viejo cole, para construir un ránking con el promedio o la mediana (decisión pendiente, aunque a mí me suelen gustar más las medianas, porque a la hora de valorar personas hay mucha gente que da por culo estirando la desviación típica). Entonces hice la lista. No sé por qué pensé en la Última Cena, así pues, para tener por lo menos 11, quise hacer una lista de 25. Cuando iba por la mitad, me di cuenta de que iban a tener que ser más. Traté de parar en 50, pero no pude. Me juré que en 75 paraba fijo, pero la verdad es que, y muy a mi pesar, paré en 100. Y aun me quedo corto, pues todavía no me han entrado ni Zapatero ni Aznar que, como todo el mundo saben, marcan un antes y un después en nuestra Historia.

Pero, claro, estábamos otra vez en las mismas: ¿verdaderamente, me dijeron los allegados, vas a pedirle a la gente que le ponga nota a 100 personajes? Hombre, no es tan así, porque se puede dejar en blanco a quien se quiera, pero...

En esas estaba cuando me acordé de Artur Mas. Él me dio la clave: ¡no hagas una pregunta, sino dos!

Así pues, tomé una decisión sobre el tamaño del Hall of Fame. Como éste es mi blog y aquí mando yo y a mí lo que me mola es el baloncesto, me decidí por el 5. Los cinco personajes (ojo: no necesariamente los cinco españoles) que conforman el quinteto titular de nuestra Historia, desde el punto de vista de que han sido más relevantes para su definición; sea, ojo, dicha relevancia positiva, o negativa. O sea, no quiero preguntar quién te cae bien. Quiero preguntar quién, en tu opinión, te ha hecho, en el sentido del verbo que utiliza el famoso y denostado anuncio televisivo de Campofrío.

De lo que se deduce que, en el post 1.000, colocaré dos encuestas:


  • La encuesta de frikis, con los cien candidatos, para quien quiera toquetearla y calificarla.
  • La encuesta para vagos, en la que simplemente se le pedirá que escriba los nombres de sus candidatos, sin más intervención. 
El resultado saldrá del cálculo ponderado de ambas encuestas.

He dicho.