lunes, noviembre 17, 2008

(Pequeña) crónica de un post anunciado

Cuando sean las 2.40 horas de la madrugada del jueves que viene, hará 33 años exactos de uno de los hechos más relevantes para la Historia reciente de España: la muerte del dictador Francisco Franco.

Como suele ocurrir con los hechos que son Historia pero de los que uno ha sido contemporáneo (yo tenía 13 años aquel 20 de noviembre), el hecho en sí ha despertado siempre mi curiosidad. Yo no sé si todas las personas de mi generación estarán de acuerdo, pero para mí la muerte de Franco me sirvió para darme cuenta de muchas cosas. Tomé conciencia, por ejemplo, del concepto de cambio, cambio general, cambio social, político, histórico; algo que no existía hasta entonces en mi vida (ni siquiera mediando el asesinato de Carrero). También fue la primera vez que ví televisión en color, en un bar de La Coruña que la tenía de algunas semanas atrás y que se aprovechó, como si de una final de la Champions League se tratara, del hecho de que Televisión Española retransmitió todos los actos funerarios en color.

Así pues, no me ha sido difícil acopiar materiales y notas sobre la muerte de Franco. Es algo sobre lo que he leído no poco y sobre lo que he vuelto a leer estas últimas semanas, espoleado por alguna que otra necesidad personal de conocimiento.

Comencé a escribir un post. Una cosa fue llevando a la otra. El tema se fue complicando. Al principio, comencé pensando en unos párrafos sobre la enfermedad. Entonces me di cuenta de que no es fácil encontrar los partes médicos en su día hechos públicos durante la misma; así pues, los copié e hilé un relato derivado de dichos partes. Cuando había hecho esto, me dí cuenta de que la enfermedad de Franco no era nada sin lo que la rodeó: el problema de Marruecos, la negociación con Estados Unidos, la actitud de Juan de Borbón, las peleas entre las familias del franquismo y, por supuesto, los fusilamientos de septiembre. Así que empecé a contar todo esto.

El post ya no es un post. Es un coñazo infumable de más de 30.000 palabras.

Un amigo me dijo que había mirado en Google y que parece ser que el post más largo tiene unas 25.000 palabras. Podrías batir el récord, me dijo. Bueno. Tampoco es que me importe mucho.

Pero ahí estará. El jueves, 20, a las 2,40 horas de la madrugada, hora española, lo colgaré. Macho que soy, pretendo hacerlo en un solo post, aunque no sé si superaré algún umbral de blogger que me obligue a partirlo en cachitos. En todo caso, al inicio del post colocaré un vínculo en el que se podrá bajar una versión en pdf, para los que tengan impresora y cartuchos de tinta de sobra.

Aún estais a tiempo de huir.