sábado, octubre 04, 2008

Adivina, adivinanza: un rey gafe

Lamento no estar asomándome por esta ventana en estos días. Una contractura muscular en el brazo derecho tiene la culpa. Aún me quedan unos días de cabestrillo cuando no sea necesario escribir y eso. Pero, bueno, le robo unos minutos al relajo muscular para dejar estas líneas.


Si os pregunto a vosotros, obviamente aficionados a la Historia, por la boda de un rey de España que fuera movida y desgraciada, con seguridad me contestaríais: la de Alfonso XII, o sea la boda en la que Mateo Morral tiró una bomba y organizó la de Dios es Cristo.

Hay un rey de España, sin embargo, que en mi opinión tuvo una boda mucho más desgraciada. Lo de Alfonso XII fue un atentado. Pero lo de este rey fue un auténtico contradiós. En las jornadas previas a la boda, y en la misma boda, se produjeron tantos fallecimientos que el ilustre padre (ojo, relectores: ayer sábado, agilipollado por los relajantes musculares, escribí suegro erróneamente), también rey, acabaría gritando: "¡No más muertes!"

La única pista que os daré: cuando este rey se casó, no era rey.

Seguro que alguien lo pilla.