sábado, enero 06, 2007

De gazapos

Hoy la cosa va de entretener y provocar la risa. A ver si lo consigo.

La errata periodística es una institución. Siempre ha existido y siempre existirá. Pero es un hecho que se da más en aquellos medios de comunicación donde la profesionalidad brilla por su ausencia.

El franquismo supuso el extrañamiento de media España que, como poco, tuvo dificultades para desarrollar sus capacidades. Esto afectó a nuestra ciencia, a la educación, al deporte incluso. Y el periodismo no iba a ser una excepción. Durante algunas décadas, yo diría que hasta que a mediados de los sesenta la formación del periodista comenzó a remontar el vuelo, los medios de comunicación, y sobre todo aquéllos de titularidad estatal (los periódicos y emisoras del Movimiento Nacional, y la tele, por supuesto pública) estaban repletos de profesionales difícilmente catalogables como tales; la combinación de este efecto con el hecho de que las técnicas entonces usadas para la realización de los periódicos propendían más a la errata que hoy en día, pues hoy, cuando menos, los procesadores de texto no nos dejan escribir cavallo; la combinación de todo esto, digo, multiplicó los errores.

Un escritor, Evaristo Acevedo, se dedicó durante años a ser implacable perseguidor de aquellas marcianadas. Fruto de dicho trabajo fue una serie de libros, que tituló El despiste nacional, que hoy se pueden encontrar en algunas librerías de viejo. Os los recomiendo. Lo que hoy me voy a aplicar a copiar es sólo una pequeñísima parte de las muchas y deliciosas risas que os va a provocar la lectura.

Las cursivas que leeréis a partir de ahora son, obviamente, mías.

Veamos, por ejemplo, el parte meteorológico que el periódico Falange, de Las Palmas de Gran Canaria, publicó el 1 de marzo de 1961:

«Un anticiclón canario suministra los polvos en el archipiélago. La presión atmosférica está descendiendo en Canarias por entrada de aire caliente en las capas bajas. Tiempo probable: seguirá el régimen de polvos en Canarias, con aire caliente».

Según algunas noticias, el régimen de polvos ha permanecido en Canarias no 24 horas, sino 45 años (y lo que te rondaré…). Lo que no sabía yo es que los polvos de los canarios dependen de los anticiclones. Dado que tienen muchos, será por eso que le llaman las Islas Afortunadas.

Otro periódico de ampuloso nombre, Patria, de Granada, publicó en 1960 una noticia que deja claro que hay personas que, por cambiar, hasta cambian, con la madurez, de padre:

«El mayor triunfo de la noche fue el éxito del español Eduardo Gamir, autor de la maravillosa decoración y adorno (para esa noche) de los salones y palacio de Versalles. Gamir, descendiente de diplomático hasta 1942, en que se dedicó por entero a su vocación artística (...)»

O esta otra del Diario de Barcelona de 1959, que demuestra que hay pueblos con costumbres muy distintas a las nuestras:

«En una ocasión, durante una recepción en el Kremlin, alguien brindó por la esposa de Kruschev y éste, levantando su cosa, dijo que se lo debía todo a su esposa.»

Y yo que creía que cuando se lo debes todo a tu esposa la cosa se levanta sola…

Otra muestra de las burradas que se pueden escribir cuando no se sabe escribir. Es del diario Córdoba, cuyo domicilio no tiene secreto, y se refiere a una concentración de ex combatientes (todos del mismo bando, claro) en 1961:

«DESFILE.- Formadas las unidades, se colocarán para oír la santa misa y estar presentes en la revista que efectuará el excelentísimo señor general gobernador militar, apoyando la cabeza en la esquina de la calle de la Concepción».

Hemos de suponer que los ex combatientes acabarían todos con una cefalea de campeonato.

Otra capullada, del mismo diario. Titular deportivo:

«Emocionante encuentro y reparto de goles en el Jaén-San Fernando: 0-0».

Excelente reparto: cero para ti, cero para mí…

La noticia que sigue es curiosa. ¿Es una errata? ¿Una broma? A saber. Yo la copio. Es de El Comercio de Gijón, octubre de 1965.

«En el barrio de la Luz y a consecuencia de las últimas lluvias se registraron diversas inundaciones a consecuencia de reventar un colector. Los bomberos sofocaron la inundación, que en algunas casas llegó a alcanzar medio metro de altura, especialmente en los portales. Pero la sorpresa fue grande al extraerse del mismo, entre otros objetos, más de sesenta bragas».

Hay que reconocer que, en esta noticia, hay muchos indicios de que su redactor era un perfecto ignorante. En la misma frase atribuye las inundaciones a dos causas distintas, luego dice que la inundación fue sofocada como si se tratase de un vulgar incendio, después dice que la inundación fue más severa en los portales, cuando, en realidad, allí se junto el agua no por ser portales, sino por estar a ras de suelo… Pero lo de las bragas... confieso que a lo de las bragas no le encuentro explicación.

Un redactor del Diario de Avisos de Santa Cruz de La Palma escribió, en 1963, que los agricultores habían reclamado «que en el Plan de Desarrollo se posterguen sus legítimos intereses»; con lo que demostró que no tenía ni puta idea de qué significa el verbo postergar.

Véase, también, esta semblanza de la actriz Liz Taylor publicada por La Nueva España de Oviedo en 1964. Que la lean especialmente los médicos, a ver si aprenden.

«En 1961, al principio del rodaje de Cleopatra en Londres, Liz pasó por una dolorosa experiencia que puso en peligro su vida. Fue preciso que le hiciesen la traqueotomía en una pierna para poder salvarla. Después de este accidente, ella había jurado no volver a poner los pies en Inglaterra».

Ni los pies ni, en consecuencia, la traquea…

Ésta se la dedico a mi amigo Omalaled, que me estará leyendo (espero): pecador: El Correo Español, 18 de octubre de 1960.

«En cuanto al control del cohete desde la Tierra, se hace destacar que la transmisión de los datos recogidos por radio desde ochenta kilómetros, que viene a ser la distancia que separa Marte de la Tierra, sería bastante difícil».

Vean ésta de Los Sitios, periódico de Gerona, publicada en 1962:

«Llegó la tarántula.

Ayer llegaron a la dehesa y se dirigieron hacia el paseo situado a continuación de la ronda de Fernando Puig, grandes camiones cargados con postes, lonas y demás enseres propios de las instalaciones desmontables y allí empezaron a levantar la “casa”, que nos enteramos se trata de un teatro.»

Tras atenta lectura de la noticia, lanzamos esta hipótesis: ¿no será que al redactor le informaron de la llegada a Gerona de la farándula, palabra que él, sólo por casualidad, desconocía?

En fin, por último, y para que se vea que no sólo la LOGSE hace estragos, ésta del ABC, de 1963, sacada de un artículo analítico sobre la situación de Hispanoamérica.

«Con mirada española no se puede contemplar sin emoción ese entrañable trozo de planeta que va desde el sur de río Grande hasta el cabo de Buena Esperanza».

Pues no. Lo que va desde el sur del río Grande al cabo de Buena Esperanza no es un trozo, sino un cacho enorme de planeta. Porque resulta que el cabo de Buena Esperanza no está en América, sino en África.

Ya sabéis: El despiste nacional. Si mercadeais cualquier día por ahí y lo veis, gastaros un par de euros. No os decepcionará.