El exitoso empresario catalán y el aprendiz de país desarrollado
De "Ésta es su vida" a la dimisión (aquí)
El Consejo de La Coruña
¡A las Cortes!
La carta de Vilá Reyes
Las explicaciones de Espinosa
La bomba se ceba
Que te calles la boca. Ya.
Franco se hace un Pedro Sánchez
El 29 de agosto sale a la calle el último número diario de SP. Rodrigo Royo, dando muestras de esa sempiterna incapacidad de que los hombres políticos hacen gala cuando se trata de comprender los mínimos elementos de la realidad empresarial, se queja de que su periódico, que él mismo reconoce que ha agotado el crédito de sus proveedores y carece de circulante para pagar a sus trabajadores, deba cerrar. Habla de un patrimonio propio de 170 millones de pesetas y, añade, “mis gestiones para conseguir un crédito, una hipoteca, un préstamo con garantía real, respaldado por nuestro patrimonio, han resultado totalmente infructuosas”. Así las cosas, achaca el cierre de su periódico, no tanto al hecho evidente de que no ha logrado vender lo suficiente como para generar un flujo de caja positivo, sino a “la innoble voracidad del gran capitalismo y de los grupos de presión que lo integran”. Éste coge al señor de Mercadona, y lo fusila. La cita, por lo demás, sirve para darse cuenta de lo que se parecen según qué discursos, a medio siglo vista.