lunes, noviembre 30, 2015

La misteriosa muerte del teniente Hans Albrecht Herzner

El teniente Hans Albrecht Herzner tiene un lugar reservado en la Historia como, tal y como se lo suele denominar, el militar que pudo empezar la segunda guerra mundial algunos días antes de que comenzase. Esto es así porque Herzner estaba al mando del grupo de comandos de la Abwehrstelle de Breslau que atacó el 25 de agosto de 1939 la estación de tren de Mosty, en el borde entre Polonia y la actual Eslovaquia. El objetivo de aquella acción era tomar el llamado Paso de Jablonkow, en realidad un túnel de tren cuya posesión haría más sencillo el paso de tropas alemanas que, ahora lo sabemos, se iba a producir pocos días después. Los alemanes, sin embargo, fueron repelidos por el ejército polaco.

Sin embargo, el objetivo de este post no es contar el suceso de Jablonkow, bastante conocido y por encima del nivel, me parece a mí, de los lectores habituales de este blog. Si quiero escribir estas líneas es porque el teniente Herzner tenía una historia antes de que aquella acción y la tuvo después; y es una historia que tiene ribetes de misterio con los que cabe especular.

Herzner estaba integrado en el Regimiento de Brandenburgo desde que dicha unidad fue formada el 15 de octubre de aquel bélico año de 1939. Luego participó en la acción fallida de Jablonkow y en mayo de 1940 fue enviado a Suecia en una operación encubierta con una identidad falsa, la del doctor Heinrich Herzog. Un mes después participó en la invasión de Francia. No se sabe muy bien cuáles eran sus cometidos, aunque se sabe que viajó de Cambrai a Compiègne, donde se firmó el armisticio, y luego a París. Un año después, estaba preparándose para tomar parte en la invasión de Rusia. Era, como podéis leer, un militar de ésos que se usa de perejil para todas las salsas.

Es conocido que la Abwehr, esto es la inteligencia militar alemana (por favor: nunca digáis, ni penséis, ni escribáis, cosas como la inteligencia militar nazi), a la que Herzner estaba vinculado desde el inicio, tuvo una labor muy importante conforme las tropas germanas penetraban Ucrania, incluso antes. Se ocuparon, sobre todo, de buscar partidarios del líder ucranio Melnyk que formasen un ejército oculto que realizase acciones de sabotaje coincidiendo con la llegada de los alemanes. Pues bien: la fuerza militar alemana encomendada de ayudar a estos insurgentes era la conocida como Gruppe Nachtigall, un batallón compuesto por tres compañías de ucranios y una carta de alemanes procedentes del Regimiento de Brandenburgo.

El Nachtigall entró en Ucrania el 21 de junio de 1941, y la mejor seña de la importancia que el ejército alemán daba a su misión es que lo hizo portando documentación que le otorgaba prelación de movimiento frente a cualquier otra unidad del ejército alemán, motorizada o no.  El 23, la unidad mixta ucranio-alemana entró en acción en las localidades de Naklo y Podziadz. A mediados de julio, se encontraban dando por saco en las zonas de Ludawka y Brahilow. El 17 de julio, mientras en España el franquismo preparaba la primera celebración de su Día de la Victoria, un raid aéreo soviético localizó el vehículo blindado donde iba Herzner, y le lanzaron una serie de pepinos que lo dejaron inservible. A causa de ello, el 10 de marzo de 1942 Herzner recibiría la medalla de asalto de infantería.

El 30 de junio, la unidad de Herzner se dirigió hacia Lvov, donde fue recibida en loor de multitud por unos ucranianos que ya tocaban con los dedos su independencia (anda que no tuvieron que esperar...). Sin embargo, estos procesos que involucran el empuje de las masas uno sabe cuándo los comienza, pero no cómo los termina. El caso de Lvov es de libro. Herzner y el resto de oficiales de la inteligencia alemana habían llegado allí para entronizar al Melnyk, al que tenían más o menos controlado. Pero, sin embargo, quien se llevó el gato al vodka fue un líder más de izquierdas, llamado Stefan Bandera. Bandera, mucho mejor dotado que Melnyk y desde luego que los alemanes para hacerle tilín a las gentes de la zona, proclamó por su cuenta y riesgo el Estado Ucranio, aunque no se puso él al frente del momio, que dejó para su adjunto Yaroskav Stetsko.

La declaración del Estado Ucranio de Bandera retrasó notablemente las acciones de los hombres de Herzner, que de hecho estaban todavía enfangados en interminables negociaciones cuando a la zona llegaron las primeras Einsatzgruppen. Estas task forces eran formaciones muy móviles que operaban coordinadas por la RSHA (Reichsicherheitsamt, esto es la Oficina Central de Seguridad del Reich), y estaban encomendadas de supervisar la aplicación de lo que denominamos Solución Final en todos los territorios ocupados. Jefe de la RSHA, y consecuentemente de estos grupos, era el famosérrimo Reyhard Heydrich, al que sin embargo le quedaba poco pues como sabéis fue asesinado en el verano del 42.

El 2 de julio, estas brigadas de limpieza hicieron las primeras detenciones de partidarios de Bandera. El día 12 cayeron el propio Bandera y Stetsko. Tenían órdenes muy claras de Berlín en el sentido de que Hitler deseaba una Ucrania independiente lo mismo que deseaba trillarse los huevos en un pasapurés. El hecho nos demuestra que Heydrich era, desde luego, mucho más poderoso en Berchtesgaden que el almirante Canaris, jefe de la Abwehr y por lo tanto principal muñidor del proyecto de sedición y secesión ucranio. El 30 de julio, Canaris visitó la Nachtigall pero, si hemos de creer a Herzner que lo contó en una carta, no se paró ni para mear.

Herzner expresa su enorme mosqueo en varias cartas que por entonces le escribió a uno de sus camaradas, el teniente Oberlander; un hombre, por cierto, que treinta años después de todo aquello protagonizaría un escándalo político, pues llegó a ser ministro de los Refugiados en uno de los gobiernos de Konrad Adenauer, tras lo cual fue acusado desde la Alemania dizque Democrática de haber sido un criminal de guerra durante su servicio en la Nachtigall. Lo importante, en todo caso, es que la demolición rápida realizada por los alemanes del montaje ucranio encabronó en gran manera a Herzner.

Y no era la primera vez.

Antes he dicho que el teniente Herzner tenía una historia antes de Jablonkow. Y es cierto. En el otoño de 1938, Herzner había sido nada menos que el jefe de una pequeña partida de comandos que había llegado a tener la misión de matar a Hitler. A mediados de septiembre, la totalidad de la partida había sido reclutada y se encontraba dispersa en una serie de apartamentos en Berlín. Hemos hablado de esta intentona cuando describimos el intento más serio de matar al Führer. El encargado de arrestar a Hitler era el mayor Friedich Wilhelm Heinz, quien al contrario que los jefes de la conspiración como el general Beck o Hjamlar Schacht, no quería detener al Führer, sino matarlo. Pero Herzner también estuvo implicado en aquella acción.

Las diferencias entre los propios conspiradores, combinada con la visita de Chamberlain a Hitler en Berchtesgaden el 15 de septiembre, frustraron la operación. Dos semanas después, el 27, Hitler comenzó a movilizar sus unidades, por lo que los conspiradores se dieron cuenta de que mantenerse en Berlín seria cada vez más difícil. Al parecer, el grupo de Herzner preparó un plan para asaltar la Cancillería el 28, pero ése fue el día en que Mussolini convocó una conferencia urgente con Francia, Gran Bretaña y Alemania, frustrando la operación por incomparecencia de Hitler. Además, aquella conferencia rebajó notablemente la tensión bélica, haciendo parecer a algunos conspiradores que ya no era necesario el golpe.

¿Qué supo la Gestapo de aquella conspiración? Parece claro que no mucho, puesto que, aunque hubo alguna detención y tal, la aparición de algunos de sus protagonistas en la bomba que casi mata a Hitler demuestra que nunca tuvieron una información perfecta de la intentona del 38. La duda, sin embargo, lleva a la pregunta de qué sabían (ésta vez, sí) los nazis de Herzner; hasta qué punto conocían sus tendencias contrarias a ellos. Se podrá pensar que el hecho de que Herzner estuviese en todas las pomadas demuestra que los nazis confiaban en él. Pero ese pensamiento no es sino una consecuencia de la errónea concepción de las cosas que demuestra todo aquél que utiliza expresiones como el ejército nazi. Herzner estaba encuadrado en la Abwehr, y la Abwehr estaba al mando del almirante Canaris, él mismo un conspirador contra Hitler. Es perfectamente planteable que los jefes de la inteligencia militar protegiesen, por así decirlo, a un elemento que los nazis sospechaban no les era muy afecto. Pero también es posible que con el tema ucranio se saltase una tecla.

Los hechos son que Herzner fue gravemente herido en el verano de 1942 y transferido al Instituto Médico de Hohenlychen para su recuperación. Hohenlychen era un establecimiento ortopédico que estaba a un tiro de piedra del tristemente famoso campo de concentración femenino de Ravensbrück. Allí, Herzner fue inmovilizado durante dos semanas en escayola, tras de lo cual le fue retirada y pudo moverse. Al quinto día tras esa retirada, fue llevado a unas canoas de rafting en el lago Zenn. Teóricamente, el ejercicio era parte de su recuperación. Pero es muy probable que no estuviese en condiciones de llevarlo a cabo. De hecho, según el testimonio de un oficial presente, sólo podía sujetarse en canoa usando una mano. Acabó por caer de la embarcación. Para colmo, se adujo que su desaparición no había sido advertida en un primer momento. Comenzaron tarde a buscarlo y tardaron nada menos que 20 horas en encontrar su cuerpo en unas aguas cuya profundidad máxima era de siete metros. Todo esto ocurrió el 3 de septiembre de 1942.

El padre del teniente, Richard Herzner, que era arquitecto, no se mostró nada convencido por las explicaciones dadas por las autoridades, e inició una valiente lucha contra las mismas. El 3 de noviembre le escribió una carta al coronel doctor Siegfried Handloser, jefe de los servicios sanitarios de las Fuerzas Armadas. En dicha carta, acusaba a las autoridades médicas de Hohenlychen de graves negligencias en el caso de su hijo, y se preguntaba cómo era posible que una persona que estaba tan mal físicamente como su hijo podía haber sido adscrita a un ejercicio como aquél sin siquiera haberle asegurado a la barca por un arnés de seguridad o dispositivo parecido.

La verdad es que Herrn Herzner tenía elementos de sobra para agarrarse a la hora de reclamar por negligencia. Sin ir más lejos, el hospital había hecho público un comunicado sobre el suceso en el que había informado que la muerte del teniente se había producido por "ahogamiento mientras nadaba". ¿Nadando, un tipo que cinco días antes estaba en una cama convertido en una momia de escayola?

El 15 de marzo de 1943, el doctor Handloser respondió al padre de Herzner. Decía en su carta que había hecho una investigación de la que se deducía, sin género de duda, que la muerte había sido un accidente. Añadía que la causa real del fallecimiento no podía ser adverada, puesto que no se había autorizado una autopsia. Y añadía: "el tratamiento mediante nado fue personalmente adscrito por el profesor Karl Gebhardt, quien puso al más experimentado fisioterapeuta a cargo de su realización". Añadía que Herzner había sido examinado antes de comenzar el ejercicio, y que tras caer de la canoa la búsqueda había comenzado inmediatamente.

Richard Herzner contestó una semana después. Había hecho los deberes. Le recordaba al doctor Handloser que, en realidad, había un solo testigo de los hechos, un oficial compañero de su hijo, quien lo había visto caer al agua, pero que no avisó en el momento porque, aparentemente, realizar trayectos de buceo era parte del tratamiento. Seguía, pues, reclamando una corrección en el certificado de defunción (que decía simplemente: "ahogado en el lago Zenn"). El 22 de abril, recibió la notificación de que dicho apunte en el registro había sido finalmente modificado. Ahora decía que Herzner había muerto "mediante ahogamiento en el curso de un tratamiento natatorio".

Aquí terminó la presión del padre de Herzner. Lo que buscaba ya lo tenía, esto es: la asunción oficial de que su hijo había muerto durante un tratamiento que se le había llevado a cabo para curarse de unas heridas que se le habían producido al servicio de su país; lo cual supongo que le haría acreedor de algún tipo de pensión, que es lo que lógicamente buscaba. Pero para nosotros, 70 años después, el tema tiene otras derivadas.

¿Fue asesinado el teniente Hans Albrecht Herzner?

El móvil de posible asesinato es múltiple. En realidad, hay tres. En primer lugar, Herzner había intentado matar a Hitler en el 38, cosa que tal vez la Gestapo acabó por descubrir. En segundo lugar, conocía la primera acción de guerra alemana, y la podía referir. Y, en tercer lugar, conocía también las acciones de la unidad Nachtigall, así como las barbaridades cometidas por los Einsatzgruppen en Ucrania, y muy posiblemente simpatizaba con la causa nacionalista ucrania, que a Hitler le sobraba.

El arma y la oportunidad bien pudieron facilitarla los médicos que lo trataban que, como sabemos ahora, no eran trigo limpio precisamente. El doctor Handloser fue imputado por crímenes de guerra y contra la Humanidad en Nuremberg. El 20 de agosto de 1947 fue encontrado culpable y sentenciado a cadena perpetua, donde murió el 3 de julio de 1954.

Por lo que se refiere al terapeuta que prescribió el tratamiento de Herzner, doctor Karl Gebhardt, además de jefe médico del sanatorio donde estaba el teniente era el principal consultor clínico de la organización médica de la SS, presidente de la Cruz Roja del Reich y, también, uno de los médicos de Heinrich Himmler. También acabó en el banquillo de Nuremberg, donde fue condenado a muerte el 20 de agosto de 1947, y ejecutado en Landsberg. Uno de los adjuntos de Gebhardt, el doctor Kurt Heissmeyer, se dedicaba a investigar formas de muerte que, en las autopsias, pudieran pasar por fallecimientos por causa natural.

El III Reich, pues, pudo tener tanto motivo como arma y oportunidad para asesinar al teniente Herzner. Pero no podemos saber con exactitud si fue así. Éste es uno más de los muchos misterios de la segunda guerra mundial.