miércoles, junio 05, 2013

Soixante huit (21: Coda sangrienta)

De esta serie se ha publicado ya un primersegundotercercuartoquintosexto,  séptimooctavo, noveno , décimo, décimo primer,  décimo segundodécimo tercer, décimo cuarto, décimo quintodécimo sextodécimo séptimo,  décimo octavodécimo noveno y vigésimo capítulo.

Resumen de lo publicado: El anuncio de Sauron de convocar elecciones en la Tierra Media ha terminado por dividir a hobbits, enanos y Rojirrim, que empiezan a tratarse los unos a los otros como si nunca hubieran sido amigos. Poco a poco, los enanos comienzan a amagar con dejar la huelga y volver a las minas, merced a las instrucciones recibidas por sus reyes de que lo importante es ir ahora a los comicios a encenderle el pelo al Señor Oscuro. Los hobbits, así las cosas, se quedan más solos que nunca.
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Aquel 10 de junio, un grupo de chicos y chicas maoístas de la UJC-ml regresa en París de una movida de apoyo a los huelguistas de la Renault. Bastante cansados, acaban de almorzar. Están al borde del Sena. Si hemos de creer a la versión policial, el grupo llega a un control de las fuerzas de seguridad y varios de ellos, intentando evitar el control, se lanzan al agua. Una chica es rescatada del agua viva; pero un chico joven, a pesar de los esfuerzos policiales (siempre según ellos mismos), perece ahogado. Se trata del joven de 17 años Gilles Tautin, alumno del instituto Stéphane-Mallarmé.

La versión que los chicos cuentan a la prensa es bien diferente. Según ellos, un número muy elevado de policías apareció de algún lugar y ellos, sabiendo que la mañana de aquel día militantes de su organización habían sido detenidos en la misma zona, huyeron. Los policías les persiguieron profiriendo diversos gritos, entre ellos llamadas a disparar. Por eso, decían, se tiraron, agotados por la marcha y recién almorzados, al agua helada.

Esto ocurre a las cuatro de la tarde. Antes de las cinco, ya hay unas mil personas congregadas en la Place Saint-Michel, en el Quartier Latin. Durante toda la tarde, en todo París las acciones se multiplicarán, con un elevado nivel de violencia. La comisaría del quinto arrondisement es asaltada, y dos coches policía resultan quemados. Regresan las barricadas, y algunos cócteles Molotov.

El día 11, la UNEF llama a una manifestación a las siete de la tarde. El Movimiento 22 de Marzo, los Comités de Acción, los CAL, por su parte, están organizando una demostración de claras resonancias prochinas, una Larga Marcha de Jóvenes hasta Flins. Debe durar dos días y comenzar a las 12 de aquel día (esta idea será adaptada en España con las marchas anti-OTAN desde Madrid hasta Torrejón). Sin embargo, la policía, que como es bien sabido no es tonta, ha seguido aprendiendo de sus errores, y en la tarde de aquel día bloquea y cierra el boulevard Saint-Michel, dificultando enormemente la manifestación de la UNEF.

Ese mismo 11 de junio, en Sochaux, factoría de Peugeot, pasan cosas. A las cuatro de la mañana, tras la autorización de Raymond Marcellin, flamante nuevo ministro del Interior, y del propio Pompidou, la policía ha ocupado la fábrica. A las 10 de la mañana, los obreros realizan un ataque para recuperarla. Los enfrentamientos son muy fuertes. Tanto que, cuando se detienen, en el suelo queda el cadáver del obrero de 24 años Pierre Beylot. Testigos presenciales aseguran haber visto a un policía apuntar parsimoniosamente su pistola, tirando a dar. Además, otro obrero, Henri Blanquet, 40 años, ha sido alcanzado por una granada en la cabeza, causándole una fractura de cráneo de la que morirá en unas horas. Serge Hardy, 36 años, perderá una pierna. Joël Royer, un joven comunista, un pie. La batalla campal durará 18 horas.

Pocas horas después de estos gravísimos incidentes, un dirigente sindical, en un arrebato de sinceridad, o tal vez de rabia revolucionaria, fija el sentir de Francia: “hace quince días, la noticia de los muertos de Sochaux habría acabado con el régimen político. Pero hoy, la opinión pública lo considera un hecho rechazable, pero casi normal”.

Así es, exactamente, cómo Francia acepta y fagocita el ahogado maoísta y los muertos de Sochaux; algo que tenía que pasar habiéndose puesto los estudiantes y obreros como se han puesto. En realidad, el 10 y 11 de junio, las muertes que, de haberse producido antes, habrían sido oro molido para Mayo del 68, ahora son su puntilla.

Para muestra, bien valen las decisiones que toma el Gobierno el miércoles 12, un aldabonazo impensable apenas unos días antes: todas las manifestaciones en el área de París quedan prohibidas durante el periodo electoral; y, en segundo lugar, en virtud de una ley de 10 de enero de 1936 contra las milicias privadas de partido, toda una serie de grupos y grupúsculos son disueltos: la JCR, la UJC-ml, el Movimiento 22 de Marzo, el Groupe Révolte, la Voix Ouvrière, la FER…

En ese ambiente, en la noche del viernes 14 al sábado 15, con una patronal cada vez más intransigente, más renuente a llegar a acuerdos, los empresarios hacen una serie de proposiciones que los sindicatos juzgan calderilla; pero, aun así, aceptan someterlas a referendo. Cuando los obreros sean llamados a votar en las fábricas, el lunes 17, se encontrarán el llamamiento de una CGT agotada, y deseosa de poder centrarse en las elecciones, de votar la vuelta al curro.

En la emblemática factoría de Billancourt, el 78% de los trabajadores votan por la vuelta al trabajo. En la CGT orgasman: el sueño de un nuevo sindicalismo que les desplace se acaba de ir a tomar por donde amargan los pepinos. El apoyo al regreso al trabajo es del 75% en Cléon, del 79% en Mans, del 70% en Choisy. En Sandouville, se vota a mano alzada; la asamblea se peta de palmas al aire. La CFDT, opuesta al regreso al trabajo, sólo consigue una casi-victoria en Flins. En aquella fábrica, que tiene un mártir aún caliente sobre sí, la propuesta de la CGT gana con un 58%.

Eso sí, han conseguido subidas salariales de hasta el 14%, mayores derechos sindicales, reducciones de jornada, y el pago (sin recuperación del otro 50) del 50% de las jornadas de huelga.

Citroën seguirá muy pronto a Renault. Y, de hecho, el martes, día 25 de junio, de la huelga ya casi no queda nada.

El 13 de junio, la radio alberga un debate político entre Pierre Mendes-France, la Gran Esperanza Roja, y el político de la UDR Jean-Marie Jeanneney; ambos son candidatos rivales a la rivera del Ysère, en Grenoble.

Jeanneney no se anda con chiquitas. Le espeta a Mendes-France que ha comprobado, con tristeza, que él ya no es el político que creía que era, porque con su presencia en Charléty vous vous placiez en dehors de la République et de la démocratie, c’est-a-dire du respect des lois et du suffrage universel… usted se colocó fuera de la República y la democracia, del respeto a las leyes y del sufragio universal. Y no le faltaba razón al gaullista grenoblino; por algo no quería hablar Mendes-France en Charléty cuando vio la deriva de “nuevo orden revolucionario” que había tomado aquel mitin.

Mendes responde apelando a los sentimientos. Toda mi vida, he estado con las fuerzas de la renovación, y convencido de que es a los jóvenes a los que hay que escuchar para llegar a nuevas formas en política. Y más, declama como Edith Piaf: je ne regrette pas d’avoir assisté au meeting de Charléty, bien que je ne sois pas d’accord avec tout ce qui s’y est dit. O sea, que yo estuve, pero no estoy de acuerdo con todo lo que se dijo. Y tal. Y tal.

El domingo 23 de junio, Francia vota. Los resultados de la primera vuelta son (entre paréntesis, señalo el resultado de 1967):

Partido Comunista, 4.435.357 votos, 20,3% (22,51%).
PSU, 874.212 votos, 3,94% (2,21%).
FGDS (Fédération de la Gauche Démocratique et Socialiste), 3.654.003, 16,50% (18,90%)
PDM (Centro): 2.290.165, 10,34% (12,64%).
UDR, 9.663.605, 43,65% (37,73%).
Giscardianos no integrados en la UDR, 917.539, 4,14% (3,66%).

Cada uno puede valorar estos resultados como quiera. Pero parece bastante claro que las ganancias de la izquierda se ven más que equilibradas con las del gaullismo. Y, además, el PSU, verdadero representante de Mayo del 68 en aquellas elecciones, se queda lejos del millón de votos que se había marcado como objetivo.

La segunda vuelta no cambiará las cosas. La Cámara de 485 diputados queda como sigue:
UDR, 294 (ganando 97, que se dice pronto).
Giscardianos, 64 (43 en la Asamblea disuelta).
Centristas, 28 (pierden 15).
Comunistas, 34 (pierden 39).
FGDS, 57 (pierden 61)
La PSU, que optaba a tres escaños, los perdió todos.
La gran metáfora final de mayo del 68 es ésta:

Pierre Mendes-France, que acabará siendo el gran representante del nuevo orden de aquella revolución; que se ha convertido, después de Charléty, en el candidato limpio, honesto, solidario, de izquierdas; el verdadero Gandalf El Blanco de aquella revolución (que para entonces ha olvidado al actual eurodiputado Cohn-Bendit), pierde, en la segunda vuelta, su escaño por Grenoble. Por 138 cochinos votos.

¿Sabéis por qué perdió Pedrito aquella segunda vuelta?

Pues porque, en el enfrentamiento final entre el candidato de la derecha y el de la izquierda, ni un solo comunista del distrito le votó.


Para que luego digan que Mayo del 68 fue La Gran Oportunidad de la Izquierda.