martes, septiembre 01, 2009

The Godfather (2)

Casi todo el mundo está de acuerdo en que Francis Ford Coppola consiguió con la segunda parte de El Padrino el más difícil todavía de rodar una segunda parte de un relato que resultó ser mejor que la primera. Pero no fue la ilusión la que movió eso, porque Coppola no tenía ningunas ganas de hacer aquella segunda parte. De hecho, se negó seis veces a rodarla, hasta obligar a la Paramount a reconocer en público que no lo iba a hacer. Casi descartado Coppola, el candidato más cercano fue Martin Scorsese; excelente elección, desde luego, pues Scorsese es el otro gran director de películas sobre la Mafia, aunque con un estilo bien distinto al de Coppola. Finalmente, Coppola aceptó a cambio de una condición que luego no ejecutaría: exigió la potestad de poder destruir a los Corleone a lo largo del argumento de aquella segunda parte que, para él, además, tenía que ser complementaria a la primera, pero en modo alguno una continuación. Tanto es así que una de las cosas que Coppola quería era que Brando repitiese en el film, lo cual lo convertía en una precuela (y se nota en la versión final, pues hay casi una hora de flashback a los orígenes de Vito Corleone en Nueva York; escenas que Brando no pudo filmar por ser ya demasiado mayor).

Otro que tampoco quería rodar una segunda parte era Pacino, que temía quedar encasillado en el papel. Aceptó con la condición de que Michael Corleone fuese un personaje de unos setenta años; cosa que tampoco ocurrió finalmente.

Para el papel de Hyman Roth se pensó en Elia Kazan, aunque finalmente hubo que echar mano del maestro de actores Lee Strassberg. Por cierto que Coppola visitó a Kazan en un día muy caluroso, motivo por el cual lo encontró escribiendo desnudo de cintura para arriba. Esa visión de un hombre mayor desnudo de cintura para arriba se le quedó grabada y de hecho la utilizó en la película, pues hay una escena en la que Strassberg interpreta a un Hyman Roth que recibe a Michael semidesnudo.
Otro caso curioso del casting de esta segunda parte es Bruno Kirby, que interpreta al joven Clemenza en las escenas en las que conoce a Vito Corleone. Kirby tuvo que engordar un montón para el papel (como Renée Zellweger para interpretar a Bridget Jones) y estudiar siciliano, pues no lo hablaba. Es un pequeño misterio cómo un actor en principio tan poco dotado para hacer el papel pudo llevárselo; quizá le gustó a Coppola en un papel de hijo de Richard Castellano (el intérprete de Clemenza en la primera parte) que hizo en la televisión. El trabajo que realizó, en todo caso, fue de primera.

Asimismo, cabe destacar a Michael V. Gazzo, que entró en la película haciendo el papel de Frankie Pentangeli, a causa de la cabezonería de Castellano, quien empezó a darle la brasa a Coppola con que había que desarrollar la historia de Clemenza, darle, por así decirlo, un argumento propio dentro del argumento. Coppola entonces decidió matar a Clemenza y hacer aparecer a Pentangeli como el heredero de sus negocios.

En la escena inicial, la fiesta de comunión de Anthony Corleone en Lago Tahoe, se supone que ocurre en verano. Pero hacía un frío de cojones, motivo por el cual todos los actores que vemos en la pantalla llevan toneladas de ropa interior de franela por debajo de su ropas de verano. No fue la única desgracia del rodaje. En Santo Domingo, donde se rodaron las escenas cubanas, llovió casi todo el rato y Pacino enfermó de neumonía.

Las escenas neoyorkinas protagonizadas por De Niro, por cierto, están rodadas en la calle Sexta de la ciudad, entre las avenidas A y B. La isla Ellis donde Vito Andolini es dejado en cuarentena tras llegar a Estados Unidos es en realidad un mercado de pescado en Trieste, Italia. El cuartel militar donde el FBI retiene a Pentangeli era un correccional de Chino, California. Asimismo, la escena en la que Vito llega a Nueva York y ve la estatua de la libertad desde el barco fue rodada en Roma. La estatua se colocó después.

En el rodaje de esta segunda parte de El Padrino hay elementos que son puro Coppola. Por ejemplo, quizá recordéis la escena en la que el joven Vito Corleone, ya convertido un mafioso de cierto peso, trata de ayudar a una amiga de su mujer a la que su casero calabrés quiere echar por culpa de un perro. Corleone se dirige al casero con una oferta conciliatoria y el otro le manda a la mierda. Pero algunos días después, cuando descubre quién es Corleone, va a verle para darle todas las facilidades. Al final de la visita, Corleone le invita a un café pero el casero, acojonado, declina la invitación y hace todo lo posible por marcharse.

Pues bien: Coppola estropeó a propósito el mecanismo de la puerta, pero no se lo dijo al actor. Así pues, el casero calabrés de la escena está luchando verdaderamente por abrir una puerta que no se abre, por lo que la escena tiene un realismo total. De hecho, el actor, al finalizar la toma, estaba convencido de que la había cagado.

Otra interpretación convincente es la de Gazzo /Pentangeli en su declaración ante el comité del Senado. Aunque esta autenticidad tiene otros orígenes. Gazzo se presentó al rodaje completamente mamado, tanto que hubo que esperar una hora a que se despejase un poco. Su actitud en la escena se debe, por lo tanto, a que la rodó con un resacón de puta madre.

Aún y a pesar de lo meticuloso que es Coppola, la película no puede evitar tener cagadas jodidas. Por ejemplo, Hyman Roth le dice a Michael Corleone en Cuba que su instinto le dice que ha recibido dos millones de dólares. Pero esa información sólo puede tenerla Roth por intermedio de Fredo, y en dicha escena Michael aún no sabe que su hermano le ha traicionado. Asimismo, cuando De Niro mata a don Fanucci, se reencuentra con su familia, coge al bebé Michael y le dice que le quiere mucho. Pero si al inicio del flashback hemos visto a un Fredo recién nacido y la mujer de Vito nunca aparece embarazada, ¿cómo es posible que en ese momento haya nacido ya Michael? Como tercera cagada, citaría la escena del robo de la alfombra por parte de Vito y Clemenza. Para poder enrollarla, mueven una mesa sobre la cual hay una lámpara. Pero la lámpara ni tiene cable ni, en consecuencia, está conectada a enchufe alguno.

En una característica propia de la moral americana, una película tan violenta como El Padrino no deja de evitar elementos escabrosos, sobre todo sexuales. El caso más claro es el de Deanna Dunn, la mujer de Fredo que se emborracha en la fiesta de la comunión. En la película es su única, fugaz, aparición, y no se nos dice nada de ella (salvo el malicioso comentario de la mujer de Vito Corleone en el sentido de que hace buena pareja con el jeta con el que se ha ennoviado su hija Connie). La novela de Puzo nos cuenta más cosas. Nos cuenta que es una actriz venida a menos que entra en contacto con los Corleone después de hacerle unas cuantas mamadas a un amigo de Johnny Fontane. Detalle que, obviamente, no aparece en la película.

Por cierto que, el vividor novio de Connie se llama en la película Merle Johnson. El papel fue interpretado por el actor Troy Donahue, cuyo nombre real resulta ser... Merle Johnson.

Por supuesto, en esta segunda parte siguió el uso por parte de Coppola de su propia familia. Por ejemplo, el dibujo que Anthony deja en la almohada de su padre Michael fue realizado por Gian Carlo Coppola para su padre. Asimismo, cuando Morgana King puso objeciones a meterse en un ataúd para la escena del funeral de mamá Corleone, Coppola le amenazó con usar a su propia madre para ello.