viernes, julio 11, 2008

El libro de Historias de la Ciencia

Alimentar un blog es una experiencia interesante y uno de los mejores ejemplos de que el mundo y la sociedad, antes y después de internet, son completamente distintos. A pesar de los muchos problemas, de que no escapa al fenómeno de la censura, y de otras muchas cosas, internet ha conseguido democratizar la expresión de ideas. En internet cualquiera puede ser historiador, o maestro, o especialista en Fórmula 1; es su gran virtud y, a la vez, su gran defecto.

Bloggers los hay de muchos tipos. Ayer, leyendo precisamente un blog, me enteré de que los hay incluso de 10 años. También he leído por ahí que hay mucha gente que piensa que los blogs son, básicamente, refritos.

Muchos autores de blogs, lejos de ello, realizan un esfuerzo de conocimiento altruista, probablemente porque para ellos es necesario. Por lo menos, es mi caso. Saber cosas tiene poco sentido si no compartes esa sabiduría. La persona apasionada por algo siempre se ha esforzado por hacer a los demás partícipes de los resultados de su pasión; eso, con internet de por medio, multiplica sus posibilidades.

En parte, escribir un blog te cambia la vida. Genera en tu interior una obligación con la que cada vez tienes más deseos de cumplir. Esta aparente incoherencia se produce por la sensación de comunidad. Cuando escribes un blog, alguien lo lee y tiene el detalle de darte algún tipo de retroalimentación, normalmente en forma de comentario público o privado (pero mejor si es público), la sensación que te embarga es la misma que tienes cuando, en cualquier tertulia, sientes que el resto de las personas en la mesa te ha escuchado y reflexiona sobre lo que le has dicho, aunque sea para discutirlo.

El escritor de blogs, sobre todo de blogs con contenido, currados, es alguien extraordinariamente generoso que por ello asume costes. Y lo mejor que podéis hacer vosotros, lectores, es ayudarle a sobrellevar esos costes; al fin y al cabo, es algo que ocurrirá en vuestro propio beneficio, si es que encontráis valioso el contenido del blog.

Es por ello que a todos vosotros os quiero recomendar que compreis el libro Historias de la Ciencia. Al parecer, y según informa su autor, de momento el enlace que he incluido es la única vía para la adquiisición.

Historias de la Ciencia es, en mi opinión, uno de los dos o tres mejores blogs que se hacen hoy en día en castellano. Tiene mala suerte, ciertamente, porque su campo de actuación, la ciencia, es un campo en el que la densidad de buenos blogs es un poco apabullante (mis otros blogs científicos que más me gustan son Curioso pero Inútil y Gaussianos). Ya sé que el concepto que mucha gente tiene de un buen blog es un blog que opine, que de caña, y esas cosas. A mí, sin embargo, me parece que un blog es tanto mejor cuanto más contribuye al conocimiento y la cultura.

Historias de la Ciencia es, en el fondo, el relato de un descubrimiento; el descubrimiento de la ciencia y sus maravillas por parte de Omalaled, su autor. Tal vez por eso me atrae tanto pues, como aficionado a la Historia, mi terreno es otro. Lo que haces cuando investigas la Historia no es descubrir, sino interpretar. Los hechos están ahí, son a menudo muy conocidos, y tú has de ponerlos en relación y construir con ellos interpretaciones coherentes. La ciencia, en este sentido, es más calentona. En el mundo de la ciencia, doblando cualquier esquina puede estar esperándote algo que cambia radicalmente tus puntos de vista.

Omalaled ha sacado un libro. Un libro recopilatorio de algunos de los muchos posts que ya ha realizado. Leerlo no os decepcionará, como no puede decepcionaros el propio blog. Y, además, como ya he dicho, será una forma de cerrar el círculo virtuoso que existe entre un buen blogger y sus pacientes lectores. Una forma de reconocer un trabajo y un esfuerzo y de seguir compartiendo, que es de lo que se trata.

Son, además, 10 cochinos euracos.