domingo, noviembre 25, 2007

La herencia de Prieto

Supongo que los lectores de este blog que están en España o se encuentran informados sobre lo que aquí pasa no expresarán contrariedad alguna ante la afirmación de que si el gobierno actual tiene un miembro sometido hoy a crítica y ciertas dosis de rechazo social, ese alguien es la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. De todos los puestos gubernamentales, el de Fomento (u Obras Públicas, como se llamaba antaño) es el más cabrón. Casi ningún ministro de Fomento, por no decir ninguno, aguanta de ministro lo suficiente como para inaugurar las obras que planifica. Así pues, para tener éxito en sus inauguraciones, el ministro de Fomento siempre necesita que sus antecesores hayan sido listos; y, al tiempo, todo ministro listo sabe que no será él el que saboreará esas mieles, pues para cuando sus maravillosas ideas sean realidad, él o ella ya serán carne de cañón política y estarán amortizados. 

Es mi opinión que para ser ministro de Fomento hace falta ser ingeniero de caminos, en cuyo caso te va la marcha; tener muchas ganas de ser ministro, en cuyo caso te da igual ocho que ochenta; tener mucho sentido de la disciplina política, en cuyo caso huelga toda reflexión en torno al cargo; o ser un poco gilipollas, en cuyo caso la reflexión no es que huelgue, es que no se produce por razones obvias. A la ministra Álvarez le han crecido en los últimos tiempos los enanos, especialmente en Barcelona, lugar donde no es muy apreciada en el momento presente, según pude comprobar personalmente hace bien pocos días que anduve por allí. 

Parece ser que todo tiene que ver con la excesiva rapidez con que se ha querido acabar las obras del tren de alta velocidad que deberá unir a Madrid con Barcelona; hecho éste que no es sino una anécdota más dentro de toda una historia, la de la construcción de trenes de alta velocidad en España, que comenzó hace ahora unos veinte años y que ha sido, desde entonces, un puro dislate. 

A día de hoy, nadie nos ha explicado convincentemente por qué la primera línea de alta velocidad en España fue la línea Madrid-Sevilla. La verdad es que da gusto ir a Sevilla en el AVE, que así se llama el tren (Alta Velocidad Española); pero más gusto nos daría, la verdad, ir a Barcelona, y, salvo la familia Alba y algún que otro empresario, la verdad es que los que viajamos por razón de trabajo vamos mogollón de veces a la Ciudad Condal por cada vez que vamos a Sevilla. Yo creo que esta convicción está tan hondamente enraizada en la conciencia de todos que los políticos de todos los colores han hecho todo lo posible por terminar el AVE a Barcelona lo antes posible y, claro, como lo mejor es enemigo de lo bueno, la han cagado. 

Pero no es de esto de lo que quiero hablar en este post. De lo que quiero hablar es de que el otro día escuché a esta señora ministra defenderse de las muchas peticiones de dimisión que está recibiendo argumentando que no pensaba hacerlo (cosa que ya habíamos notado) y, entre otros argumentos, declarándose algo así como heredera de los mejores planificadores de obras públicas dados por el socialismo patrio, entre los que citó a Indalecio Prieto. Y, sí. Prieto fue, desde luego, uno de los mejores ministros de Obras Públicas que recuerda la Historia de España. Clarividente como pocos y escasa, cuando no nulamente influido por conocimientos ingenieriles de los que carecía, Prieto fue, durante su etapa ministerial, un excelente planificador que, entre otras cosas, dejó trazado un plan de accesos ferroviarios a Madrid que fue realmente adelantado a su tiempo. 

Pero la declaración de la ministra me hizo gracia. Me la hizo porque recordaba haber leído algún que otro discurso parlamentario de Prieto que, no sé, lo mismo el actual gobierno no quiere apuntar en esa herencia que tiene tan a gala adjudicarse. He pasado un par de días metiendo las narices en libros pretéritamente leídos, hasta encontrar los subrayados que recordaba yo vagamente haber señalado en el pasado. 

El 30 de noviembre de 1932, hace pues 75 años y siendo ministro de Obras Públicas, las palabras de Prieto en el Congreso fueron éstas: He venido observando en este año y medio de Gobierno que en España la devoción por los intereses generales del país, la devoción por los intereses generales del Estado es algo muy debilitado, que no lo siente el alma española con la emoción y la intensidad que es necesaria para construir el país. He observado que todos tiramos hacia nuestra región, hacia nuestra comarca, hacia nuestro pueblo, hacia intereses más o menos locales y que, con frecuencia, en el afán desmesurado que ponemos por servirlos, comprometemos y lesionamos más altos intereses, como son los de la nación española. Interesante cita, me parece. 

¿De qué hablaba Prieto en este párrafo? Pues de política hidráulica. Y, más concretamente, de las obras hidráulicas en el Levante español, es decir en las provincias de Valencia, Alicante, Murcia y Almería. ¿Qué cosa dice? Leamos: Todo ese litoral, completando sus actuales zonas de regadío, regando las ciento cuarenta y tantas mil hectáreas de tierra de condiciones prodigiosas que están aún por regar, allí donde no es necesario improvisar nada porque hay mano de obra diestra, enamorada de su labor, hay tierra preparada, hay sol, hay, en fin, todas las condiciones, y falta exclusivamente el agua; creo, repito, que ese litoral es una de las bases económicas más firmes de la reconstrucción española y, sin perjuicio de proseguir con ritmo más acelerado que actualmente las obras de la cuenca del Ebro, en la del Duero y en la del Guadalquivir, entiendo, y lo hago ahora con esa generosidad de quien no tiene allí lazos políticos que defender, que la preferencia debe ir encaminada en el plan futuro a la realización de las obras para las zonas de regadío en el Levante español, desde Sagunto, en la provincia de Valencia, hasta Vera, en la provincia de Almería. 

Y, tras defender las obras de trasvase a Levante, concluía, entre aplausos, su discurso, con esta petición: Debemos aislar de los riesgos del vaivén político obras de esta naturaleza cuya realización, uniendo todas las voluntades, juntándose todos los espíritus y sumándose todas las energías, nos haría acreedores a la gratitud de España, por haber cumplido un alto deber

Siendo ya oposición, el 23 de febrero de 1934, Prieto se levantó en el Congreso para defender su política pretérita, ante los ataques de un diputado llamado Vidal y Guardiola. Entre las suyas se pronunciaron estas palabras: Si el señor Vidal y Guardiola apetece una relación de preferencias en orden a las cuentas hidrográficas, para realizar con mayor prontitud las obras preferidas y atendiendo, no solamente a la feracidad de las tierras, sino a la preparación de los hombres para su cultivo, a aquella educación de regadío que no se puede improvisar y que en las zonas donde el esfuerzo del labrador, con auxilio del agua, convierte las tierras en vergeles, tiene antecedentes en el tiempo de los árabes. Sí, yo diría a su señoría que la primera preferencia mía, distante enormemente de los intereses locales que me correspondería defender, sería para el Levante español, porque allí están realizadas ya todas, absolutamente todas las condiciones que pueden apetecerse para que el incremento de los regadíos en gran escala pueda proporcionar productos provechosos, no solamente para la comarca, sino para la nación entera

Visto lo visto, siempre que leo estas citas me pregunto: si Prieto hubiera tenido que votar el Plan Hidrológico, ¿qué habría votado? Así las cosas, no sé, la verdad, si querrá la ministra recoger la herencia.

9 comentarios:

  1. Anónimo3:40 p. m.

    Querido amigo, sigo tu weblog asiduamente me parece 100 % de altisima calidad y siempre he estado en la linea critica-objetiva pero hoy, y dado que como Aragones que soy el tema "me toca mas de cerca" he podido observar un toque demagogico al respecto y como no pretendo disertar largamente lo esquematizo:
    -En la epoca del discurso de Indalencio, españa era un pais enormemente rural-agricola, hoy por hoy, las cosas no son, ni de lejos, asi y el interes del trasvase obedece a "aspectos mas ludicos".
    -Lo que se pide desde Aragon (ahora de la mano de PSOE, antaño de la mano del PP ...) es unicamente que se cumpla y respete la Ley del agua que es bastante preterita a toda la "movida" del trasvase.
    -En 1932 sobrenetiendo que, cuando se hablaba de trasvasar-para-regar, no se hablaba de regar inmensos campos de golf y parques acuaticos.
    Te dejo una URL que tal vez te pueda interesar: http://www.heraldo.es/mentiras/

    ResponderBorrar
  2. Querido amigo Anónimo, si revisas el post verás que en él no se describe, en punto alguno, mi opinión sobre la polémica sobre los trasvases entre cuencas.

    En segundo lugar, si escribí el post es porque creo que hay una parte del razonamiento de Prieto que sigue ahí. En materia económica es fundamental la asignación eficiente de recursos, es decir, inviertes allí donde más vas a sacar; y esto no es algo que tenga que ver con el capitalismo salvaje: cualquier mediopensionista que se vea en la tesitura de elegir entre meter sus ahorros en un depósito al 4,75% y otro al 3,5% está haciendo asignación eficiente de recursos.

    Así las cosas, lo que hay que discutir es dónde es eficiente llevar el agua. Y discutirlo de forma desapasionada, como pedía él en uno de los párrafos que he copiado. El resultado final de la discusión, si ésta se plantea como se debe, es lo de menos.

    Muy conectado con lo que acabo de escribir, hay otro hecho más que hace interesante el post (dicho sea, ejem, con inmodestia), que es la constatación de que la polémica sobre de quién es el agua ya existía hace setenta años. Tiempo más que suficiente como para que el personal hubiese aprendido que hay cosas que deben ser objeto de pactos de Estado.

    ResponderBorrar
  3. Anónimo6:05 p. m.

    Sera paranoia mia pero insisto en que segun leo tu relato, veo claramente parcialidad en los comentarios y donde mas patente se hace es en la parte final con tu pregunta maniquea sobre la herencia que conviene / no conviene recoger. De todas formas, tu hablas de rentabilidad, pero obvias que, si puedes obtener beneficio ahi donde esta el "recurso" hasta un niño de primaria deduciria que es mucho mas rentable que realizar una super obra faranoica para llevar ese recurso lejos, amen de que a la postre acabas creando una desigualdad en el sentido de que los que "ya tienen" tendran mas y los que "no tienen" les quitas la posibilidad de tenerlo. Tal vez en un estado de corte comunista esto seria irrelevante, luego parte de lo obtenido en el levante se re-invierte en aragon y todos *felices* pero esto, convendras conmigo en que ni se ha hecho, ni se hara, ergo, volvemos al punto anterior: justo / injusto. Ademas, añadele a toda la controversia matices de indole medioambiental (ahora tan de moda) y tendras resuelta la ecuacion.

    ResponderBorrar
  4. Anónimo, no se trata de paranoia. Se trata de tu libertad al interpretar el texto de otro; libertad que no seré yo quien te coarte. Si lo ves, lo ves. Yo contra eso no puedo hacer nada (ni quiero).

    La otra parte de tu comentario da para una discusión muy jugosa, aunque no aquí; entiendo que habrá blogs de materia económica en los que dirimir esa cuestión. Por mi parte, todo lo que te puedo decir, desde el punto de vista de un aficionado a la Historia, es que ésa es la madre del cordero: ¿a dónde hay que llevar el agua? ¿Hay que moverla miles de kilómetros para hacerla rentable o la rentabilidad está a seiscientos metros de la orilla? Setenta años son muchos años para haber podido contestar a esta cuestión y el hecho de que siga exactamente donde estaba hace siete décadas, en mi opinión, lo dice todo sobre lo constructivo que, hasta el día de hoy, ha sido el diálogo.

    ResponderBorrar
  5. Anónimo6:35 p. m.

    No me cabe la menor duda de que ese tema ha sido hiper-politizado en manos de unos y de otros ( si leiste la URL que te deje, es casi de las primeras cosas que pone, primero fue PP VS Borrell-PSOE y ahora PSOE VS PP-Tocino ... En cualquier caso te aseguro que, cifras en mano, uno siente verguenza ajena con los niveles inversionistas de "un lado" frente "al otro lado" como para que encima tenga que "tragar" con inversiones acromegalicas para llevarse recursos. Una ultima cuestion, Te hacen unas tapas / cervezas / cena por Madrid ? llevo ya unos cuantos meses leyendote y barruntando la idea de proponerte algo asi.

    ResponderBorrar
  6. Amigo Anónimo, este blog siempre está dispuesto a ser objeto de sobornos y alharacas. No obstante has de armarte de la paciencia que me tienen los míos pues, aunque no lo notes (hoy en día se puede publicar en internet desde cualquier parte) me muevo mucho y las probabilidades de que no me pillases en el Foro son bastantes.

    ResponderBorrar
  7. Anónimo9:35 p. m.

    Al César lo que es del César. Cierto es que Don Inda fue un magnífico Ministro de Obras Públicas, pero no es menos verdad que fue uno de los más nefastos ministros de Hacienda que se recuerdan.

    ResponderBorrar
  8. Anónimo10:44 p. m.

    Pues hay que reconocer que Prieto sí parece que fue un buen planificador. Hace unos años, estando en Burgos, vi a unos jóvenes, de las Nuevas Generaciones (del PP), recogiendo firmas por lo del trasvase del Ebro. A favor del mismo, se entiende, y en contra de los que en su momento se oponían.

    La idea que me vino entonces (y que no vi que nadie en ese momento defendiese), fue que porque no hacían campaña para enviar agua de la cuenca del Duero. Pues otra cosa no, pero agua, a la meseta superior le sobra (al menos, en la cuenca alta del Duero). Y por simple cuestión de altimetría, seguro sería muchísimo más fácil el trasvase a Levante.

    Me alegro de haber encontrado hoy aquí que hubo ya un ministro de fomento que tuvo una idea similar.

    ResponderBorrar
  9. Creo que el razonamiento de Prieto era acertado y no lo digo porque fuera "ovetense" ;)

    Al margen. Soy de la opinión de que si se necesita agua, y sobra en otros sitios, antes de que se pierda en el mar...

    Saludos

    ResponderBorrar