miércoles, octubre 10, 2007

Lavado de cara y cinco blogs que me hacen pensar

Los más perspicaces de entre los visitantes habituales de este blog notarán alguna cosa nueva hoy. Hay dos, y las voy a comentar por partes.



La primera es que nos hemos lavado la cara.



Un lector habitual, Jesús Sarmiento, se dedica al oficio, para mí mágico, de la infografía. Los infógrafos son esas personas que se dedican a dibujar utilizando para ello herramientas informáticas, y son especialmente utilizadas en la prensa, presentaciones corporativas, etc. Yo puedo decir que he conocido a varios infógrafos en mi vida, y que siempre me han parecido magos por las cosas que son capaces de hacer. En las manos de un infógrafo, lo gordo es delgado, lo pequeño grande y lo grande pequeño.



Un día Jesús sintió la inspiración de lo que él pensaba podría ser la cabecera de este blog. Siguiendo la llamada de la musa, parió el dibujo que veis, desde hoy, en la parte de arriba de la página. A mí me parece que queda chachi y que la idea (o sea, el conceto que la ilustración expresa) está muy bien hecho.



El dibujo original de Sarmiento no era exactamente así, pues incluía en el horizonte, cruzando la meseta de este a oeste, una fila de elefantes cartagineses al mando de Amílcar Barca. Pero los quité, por dos razones: a) porque Amílcar Barca nunca estuvo en Hispania, que yo sepa; b) porque enseguida me dí cuenta de que el detallito era obra de las malas artes de Tiburcio, que así lograba colocar en el dibujo a varios amigos, y sobre todo bastantes amigas, suyos.



Patente ha de quedar, por lo tanto, mi agradecimiento para Jesús, autor de esta obra altruista. Este editor de blog se siente honrado de ser objeto de la colaboración de otros.



La segunda novedad se encuentra en el sidebar de la derecha. Se trata de un pequeño banner que declara este blog como distinguido con el Thinking Blogger Award, algo así como premio a los blogs que te hacen pensar. La iniciativa parte de aquí. Se trata de un blog en inglés que, con la iniciativa, dice querer distinguir a los blogs que hacen pensar a las personas que los leen. Javier Carrasco, conciudadano que es de Bloguilandia a través del diario que veréis pinchando en su nombre, ha decidido que entre los cinco blogs que cada uno que es distinguido debe señalar debe estar el mío. Yo, por supuesto, se lo agradezco sobremanera. Aceptar el galardón da derecho a colocar el banercito en plan Yo soy la Hostia. Mola (y me refiero al verbo, no al general).



Eso sí, aceptar el galardón me obliga a mí a escribir aquí las referencias de al menos cinco blogs que a mí me hacen pensar. Cosa que no me cuesta demasiado.



En primer lugar, quiero y debo citar el blog personal de Tiburcio Samsa. Sinceramente, y no lo digo porque seamos amigos, creo que hay pocos españoles vivos que conozcan y entiendan Asia mejor que Tibur. Aquello está en la otra esquina del barrio, está poblado por personas de aspecto diferente al nuestro y con puntos de vista completamente distintos. Una vez Tiburcio me explicó las dos maneras distintas que tenemos un occidental y un oriental de enfrentarnos a la visión de una obra pictórica, y de aquello saqué la conclusión de que el suyo había sido un esfuerzo notable por comprender una mentalidad radicalmente distinta de la nuestra. En consecuencia, por mucho que a veces la moral paquidérmica me resbale el budismo me pille lejos, cuando quiero pensar suelo ir a visitarle.



Sin salir propiamente del ámbito oriental, también me hace reflexionar muchas cosas, la mayor parte de ellas positivas, el que me parece el mejor blog poético en español. Trátase de La mirada oblicua y digo que no se sale de la temática oriental porque es obra de una extraña mezcla de persona, china de Chamberí. Berna Wang es, en mi opinión, uno de los tres o cuatro poetas más inspirados de la actualidad, afirmación que debe hacerse teniendo en cuenta que los otros dos o tres están, probablemente, subvencionados. Acepta en su blog el reto nada fácil de liberar cuando menos un pequeño poema cada día. Yo, puesto que por una serie de razones no puedo estar delante de la radio cada mañana cuando su poema es leído en Radio 3, acudo periódicamente a su página a recargar el alma.



Para pensar, aunque en otro terreno distinto, está otro blog que también recomiendo en mi sidebar. Wonkapistas es uno de esos blogs que para leerlos necesitas estar en casa en las horas del asueto, cuando hasta el perro ya se ha dormido, o tener muy claro que el break en el trabajo va a ser largo. A Wonka no hay que leerlo; hay que releerlo porque, la primera vez, te dejas bastantes plumas. Es denso, intenso y meticuloso en sus análisis sociológicos y tiene, se le nota, alma de profesor.



¿Y de lo mío? O sea, la Historia. Pues, la verdad, veo pocos blogs. No quiero con esto elaborar crítica alguna; pretendo, únicamente, significar que no los he encontrado. Trataré de equilibrar esta carencia mía (que eso es) haciendo una confesión que tal vez suene torpe: suplo la carencia de blogs históricos con la lectura de blogs políticos.



A mí me parece que el político que se mete a hacer un blog (a hacer un blog: no confundir con el que tiene uno y coloca un post cada siete meses, que de eso también hay; o el que lo tiene para pegar los artículos que publica en prensa) es loable. El blog es un medio inesperado de contacto con la gente que yo creo que es muy necesario para el servidor público, y reconfortante para el ciudadano. A lo mejor, hasta debería haber una ley que obligase a los diputados y senadores a tener un blog sí o sí. El fraude de hacer que te lo escriban siempre está ahí, pero eso es otra cosa.



Yo procuro leer de todo y, dentro de ese de todo, tengo dos preferencias que, quizá, se equilibran una a la otra. Me gustan muy especialmente los blogs de Joaquín Leguina y Gustavo de Arístegui. El primero por lo extraordinariamente bien que escribe, que creo que lo distingue muy especialmente dentro de un entorno, entre los políticos, en el que se da mucho lo de sujeto + verbo + predicado, y así mucho. Y a los dos porque tienen una rara habilidad que es la que, a mi modo, define a un intelectual; entendiendo por intelectual aquella persona que elabora pensamientos. Hay dos tipos de intelectuales en política: uno, el malo, está formado por aquellos que, cuando los lees, necesitas estar de acuerdo con ellos. Son intelectuales que argumentan poco y que lo que hacen básicamente es defender sus ideas, motivo por el cual, para quien no las comparte, se hacen aburridos. El intelectual político de calidad es aquél que ofrece unos argumentos y/o datos con la habilidad de hacer interesante su lectura incluso cuando no los compartes pues eso mismo, no compartir dichos argumentos, se convierte para ti en un reto intelectual. Reto intelectual que a veces pierdes, lo cual te lleva a cambiar tus planteamientos iniciales.



Tales son, pues, mis nominaciones. Éstos son algunos de los lugares que visito en esta red cuando me da por pensar.



No quiero terminar este post sin agradecer de nuevo su paciencia y comprensión a Calvin, que es el responsable del cambio de plantilla con el dibujo de Jesús y tal, pues yo, de edición HTML y estas cosas, sé bastante menos que de ingeniería nuclear.