jueves, abril 19, 2007

Latinos lejanos

Hay apuntes del presente que tienen bastante que ver con el pasado. Así pues, con el permiso de Wonka que, de los lectores que sé que tiene este blog, es el que más sabe de sociología, quisiera dejaros un apunte basado precisamente en eso.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) español realiza periódicamente lo que denomina un Latinobarómetro, basado en conocer el conocimiento e ideas que los españoles tenemos respecto de Latinoamérica. En el último hay un par de preguntas que me han llamado la atención.

Por ejemplo, se le preguntaba a los españoles qué país latinoamericano es el principal amigo de España. Pues bien: uno de cada dos españoles (52%), no contestó, lo cual lo interpreto como un ni puta idea, a mí qué me pregunta. La siguiente frecuencia más alta está lejísimos, es del 17,5%, y se refiere a quienes consideran que Argentina es nuestro mejor amigo en Latinoamérica. De seguido (7%) van los que piensan que ninguno (no tenemos amigos en Latinoamérica), seguido de México y Venezuela (5,8%).

La otra pregunta se refiere a la valoración de los principales líderes políticos americanos. Empezando por el nivel de conocimiento, el líder político más conocido en España, pues sólo un 3,6% de los encuestados declara no saber quién es, es Fidel Castro. Castro es, a decir de la encuesta, más conocido en España que Georges Bush, de quien dice no tener razón el 5,7% del personal. El 16% no conoce a Hugo Chávez, y el 34% no conoce a Evo Morales o a Luiz Inacio Lula da Silva. Como se ve, el pueblo español tiene cierta querencia por las figuras que se ven o se quieren ver tirando a Bolívar y tal. El 66% no sabe quién es Néstor Kirchner, el mismo porcentaje desconoce que Álvaro Uribe esté sobre la tierra, a Michelle Bachelet y a Alan García los desconoce aproximadamente el 70% de la peña y la guinda se la lleva el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez quien, a pesar de tener un nombre de pila tan fácil de retener en la memoria, es un desconocido para el 82% de los españoles adultos.

Entramos ahora en el aspecto de la valoración que, de cada uno, dan aquéllos que les conocen. En este punto, suelo hacerme yo una cuenta, que no sé si tiene valor científico, que es tomar los porcentajes de valoración más elevada (en la escala de 0 a 10, el encuestado califica al personaje con un 9 o un 10, o sea este tío es la rehostia) y compararlos con los de valoración más reducida (o sea, 0 o 1, más o menos vaya pedazo de cabrón).

El peor parado es Bush. Por cada español que lo consideran el compendio de todo bien sin mezcla de mal alguno, hay 60, repito, 60, que lo consideran un PdeC. El siguiente es Fidel Castro, que por cada hooligan a su favor en España tiene 22 opositores cerriles. Y le anda a la zaga Kirchner, cuyo ratio es de 18. Después viene Chávez (14 enemigos por cada amiguito), Tabaré (6), Evo Morales (4), Uribe y Lula (3), hasta llegar al único líder que tiene, mutatis mutandis, un enemigo acérrimo por cada amigo del alma: Michelle Bachelet.

Sí, sí. Ya sé que falta Alan García. Pero es que recordaréis de las clases de mates que una división por cero es imposible. Y eso es lo que pasa: de todos los encuestados, no hubo ni uno que le diese al pobre don Alan un 9 o un 10.

La reflexión que me ha provocado la lectura de estos datos es: ¿habrá sido siempre así? Obviamente, no podemos aseverarlo científicamente, puesto que la demoscopia es una ciencia relativamente moderna. Sin embargo, yo creo que hay cosas que leyendo quedan muy claras.

Por ejemplo, me llama la atención que, con la única excepción relativa de Cuba, cuanto más tiempo ha sido un país latinoamericano colonia española, más empeño parecemos poner en olvidarlo. ¿Dónde está Puerto Rico en toda esta historia? Parece como si los primeros que hubiésemos asumido que Puerto Rico no es sino un estado de los Estados Unidos hubiéramos sido los propios españoles.

También aprecio un fenómeno que, insisto, no puedo demostrar pero en el que creo: la indiferenciación de Latinoamérica. El hecho de que el país del que más nos acordemos (poco, pero el que más) a la hora de buscar un amigo sea Argentina viene a ser un síntoma de que hay cierta cohorte de españoles para la cual la palabra argentino y la palabra latinoamericano son sinónimas. Error que es injusto con todos los países del área, con Argentina incluso, pero lo es especialmente, en mi opinión, con México, un país que ha estado muy presente en la Historia reciente de España, especialmente durante los años del franquismo, y que parece totalmente olvidado en las conciencias de los españoles.

Si esta encuesta se hubiese hecho a mediados del siglo XIX, estoy seguro que, cuando menos entre las clases medias, habría aportado niveles de conocimiento muy superiores. España se ha sentido orgullosa de su labor en América hasta un punto, en el 98, en el que lo perdió todo y por ello se embarcó en una reflexión sobre todas las cosas que había hecho mal. De ahí nació, en mi opinión, todo un latinopesimismo, basado en la mala conciencia colonial que, por lo que se ve, es una mancha que hoy sigue extendiéndose.

Con todo, la evolución sociológica más formidable parece la relativa al vecino del norte. Porque tan sólo han pasado treinta o cuarenta años desde el actual paso de tu culo, Georges y aquella coplilla que cantaba el pueblo de Bienvenido Mr. Marshall, cuyo estribillo decía:

Americanos,
vienen a España
guapos y sanos,
viva el tronío
de ese gran pueblo
con poderío,
olé Virginia,
y Michigan,
y viva Texas, que no está mal,
os recibimos
americanos con alegría,
olé mi mare,
olé mi suegra y
olé mi tía.