lunes, abril 13, 2009

Cine, cine, cine, cine..

Con permiso de la audiencia, un pequeño off topic.

Estos últimos días, la gran novedad en España ha sido la formación de un nuevo gobierno. Entre los nuevos ministros ha tocado cambio al frente del de Cultura. El Ministerio de Cultura es un marmolillo que cuesta en torno a 850 millones de euros, aunque más de 200 millones son costes de personal que supongo habría que seguir pagando aunque no existiese, porque los funcionarios no se iban a volatilizar. Así pues, la cuestión del to be or not to be de este ministerio es si hace más falta gastarse 600 kilos en otra cosa. Mi opinión es que sí.


La nueva ministra de Cultura viene del cine y, además, por lo que he podido leer, lo primero que ha hecho al llegar a su nuevo destino ha sido nombrar director general de Cine. Así pues, todo parece indicar que cuando menos durante esta etapa oiremos hablar mucho de cine; lo cual está bien, porque es un asunto del que todo el mundo tiene opinión, porque quien más quien menos ha visto alguna vez alguna peli, cosa que no se puede decir del teatro, de los libros o del ballet.


Y dentro del asunto del cine será epicéntrico, cabe imaginarlo, el asunto de la supervivencia del cine español, o sea quién tiene la culpa de que esté hecho unos zorros. Para las gentes del cine la culpa es de esta ventanita, o sea internet. Según esta teoría, el cine no es mejor porque sus beneficios como industria quedan seriamente dañados por todos aquellos que se bajan pelis por la jeró.


Os haré una confesión. Quienes me conocen bien en mi vida, digamos, real, me tienen por freak por varias razones (una de ellas, para qué negarlo, el hecho de que mis dos grandes aficiones sean leer libros de Historia y jugar a la XBox, que ya comprendo yo que es una macedonia un poco difícil de tragar), entre las cuales se encuentra el hecho de que jamás, repito, jamás me he bajado una película de internet. Conozco el EMule, el Ares y tal, por referencias. Todo lo que veo en deuvedé lo pago religiosamente en la FNAC o en el MediaMarkt. Sobre el pirateo de libros, la verdad, aunque quisiera piratear los que me interesan, me daría igual, porque no los encontraría.


Pero que yo no practique el P2P no quiere decir que me vaya a tragar, así, sin más, la teoría ésta de que el tráfico de películas en internet es el culpable de que al cine español le vayan mal las cosas.


Vayamos con los datos.


Las fuentes son el propio Ministerio de Cultura, el Padrón Municipal y la Contabilidad Nacional. He tomado los datos relativos a la recaudación y número de espectadores del cine español en los últimos años, así como las cifras de población y el Producto Interior Bruto. Porque estas cosas hay que ponerlas siempre en relación con una base. La base de la gente que va al cine a ver pelis españolas es toda la gente que hay (la población); y la base de la recaudación del cine español es la riqueza de la economía, lo cual es, mutatis mutandis, el famoso PIB.


Sé bien que los datos de recaudación y espectadores del 2008 han sido ya publicados. Pero no los he usado por la simple razón de que, realmente, me parece que adjudicarle lo que haya pasado en el 2008 al P2P, con la crisiplona que nos está cayendo encima es, simple y llanamente, vivir en otro mundo. Me ha parecido que un análisis más racional debería excluir este año. Aunque por si alguien quiere los gráficos hasta el 2008, en las próximas horas veré la forma de colgarlos.

Como el PIB es la hostia de grande en comparación con la recaudación del cine español (cosa que supongo que hasta los de la Academia ésa de los Goya verán lógico; a menos que quieran que España sea una enorme sala de cine), la tasa que he hallado es la de euros recaudados por el cine español por cada 100.000 euros de PIB. El resultado es éste:




En el año 2007 se ve una tendencia muy clara al descenso que comenzó en el 2005, y que situó la tasa en 8 euros recaudados por cada 100.000 euros de PIB. Lo cual es exactamente la mitad de lo que alcanzó en el 2001, el año más elevado de la serie contemplada, en que se fue a 16 euros por cada 100.000.


Esta gráfica es muy, muy parecida a la referida a la otra ratio que he hallado, que es más simple: espectadores del cine español expresados en porcentaje sobre la población total. Ésta es una medida muy cruda porque el que va a ver cine español no va una sola vez, así pues en realidad hay doble, triple, cuádruple contabilidad, y aún más. Pero lo que importa es la tendencia.




El volumen de espectadores del cine español, salvo en años muy especiales como el 2001, aspira a llegar al 50% de la población en los años buenos, pero también ha iniciado una senda descendente, aunque yo diría que más moderada que si la medimos en términos económicos. El cine español, por lo tanto, parece que está perdiendo menos espectadores que pasta. Tiende, pues, a ser menos rentable.


Y bien, ¿qué podemos decir de todo esto en relación con la proposición de teorema «el cine español pierde fuelle por culpa de internet?» Pues, en mi opinión, la respuesta es: cierto, siempre y cuando la implantación de internet, y su uso, sea un hecho volátil.


Porque la gráfica lo es; en los dos casos. Un gráfico volátil es un gráfico que tiene picos y valles. Cuanto más altos los picos y más profundos los valles, más volátil. La volatilidad refleja variabilidad o, si se prefiere, tendencias menos claras que cuando no existe. Si tienes, o alguna vez tienes, participaciones en un fondo de inversión, verás que tu gestora te informa periódicamente de su volatilidad; es una forma de indicarte hasta qué punto te puedes fiar de que tu fondo de inversión vaya a tener una tendencia clara (al alza o a la baja).


Ciertamete, el cine español, en el 2007, no está en una buena situación. A juzgar por su historia reciente , los 8 euritos por cada 100.000 de valor añadido bruto que recaudó, y los treinta y pico espectadores de cada 100 habitantes que logró movilizar, palidecen ante las cifras del pasado. Pero no de todo el pasado. De hecho, los mejores resultados del cine español se dan en los años 2001, 2003 y 2005, relativamente cercanos a los de la crisis. Los ratios del siglo pasado son iguales o peores que los del 2007.


Si hemos de creer el teorema, por lo tanto, tendríamos que concluir que en España, entre los años 1996 y 1999, las ADSL se abarataron que lo flipas, el personal se tiró en plancha a internet, en los colegios dieron tutorías sobre P2P y el personal se dedicó a bajarse películas a tutiplani. Pero luego llegó el efecto 2000 y, sobre todo, el efecto 2001, en los que el desarrollo de internet en España, de forma inexplicable, se frenó en seco. Los hogares se dieron de baja de sus ADSL en masa, el Papa excomulgó a los católicos que usasen el P2P, la práctica fue prohibida en siete u ocho comunidades autónomas. Como consecuencia, los resultados del cine, siempre partiendo de la base de que el factor que los explica es el P2P, experimentaron una inmediata mejora. La gente volvió a los cines y volvió a dejarse allí la pasta. Aunque no tardaron en arrepentirse, porque regresaron a la actividad internetera poco a poco pero, eso sí, con un perfil de dientes de sierra para despistar y que no pareciese todo aquello una conspiración.


Lo único claro en esta gráfica es la tendencia descendente de los últimos dos años. Que, en todo caso, se corresponde con la ascendente del final de los noventa, año en el que, esto supongo que lo admitirá cualquiera, no existía un efecto internet tan claro. Es más: todo lo que ha hecho la difusión de internet (y del P2P) es mejorar, incrementarse. En ese caso, ¿cómo es posible que hasta el 2005 el cine español muestre una senda volátil pero en general ascendente? ¿Existe la piratería sólo desde el 2006?


La verdad, para mí, es como casi todas las verdades que tienen que ver con el análisis económico. El mundo es mucho más entretenido y divertido de cómo lo ven los directores de cine; los hechos no son explicados por un factor, sino por varios. Está el P2P, probablemente. Pero también el nivel de renta. Y, probablemente, la evolución de la pirámide de población y el tipo de espectador que el cine español va buscando; es al menos mi opinión que en el cine español proliferan excesivamente las cintas que no le dicen nada a un espectador con, digamos, más de 38 años.


Y hay un factor que, a menudo, los analistas catódicos olvidan: la calidad. El cine español, a mi modo de ver, debería preguntarse si está generando calidad suficiente como para conseguir unas ratios crecientes. Si sus películas del año N son mejores que las del año N-1, o iguales, o peores. Por aportar mi granito de arena, diré que en lo que a mí obviamente más me importa, que es el cine histórico, los productores españoles tienen una espinilla que no se la estallan ni con clearasil. Desde luego, el gran referente (Hollywood) no está como para dar lecciones, que cagadas en películas históricas han tenido muchas, y muy, pero muy gordas. Pero eso de mal de muchos bla bla bla es una gilipollez.


El cine histórico español es muy malo. Se hacen películas situadas en El Escorial y se muestra el monasterio tal cual está hoy, sin molestarse en averiguar que en la fecha en que ocurren los hechos relatados no estaba terminado. Esto por citar la última de la que he tenido noticia. En general, además, el cine histórico, o simplemente situado en el pasado, suele ser un mero soporte para colocar en él personajes con perfil actual. Si filmas una película ambientada en una escuela monástica de la Edad Media no puedes colocar dentro de la misma a un alumno y una alumna que parezcan sacados de Física o Química.


La evolución de los resultados del cine español no presenta tendencias unívocas. Presenta bajadas y subidas, en ocasiones muy exageradas (véase el bienio 2000-2001, por ejemplo) que no pueden explicarse con fenómenos regulares como la mejora de las rentas de los particulares, que en esos años era continuada, o la difusión de internet, que no ha experimentado pasos atrás. Esas varaciones, esa pequeña o grande volatilidad, tiene que tener otra explicación. Y esa explicación no puede casi ser otra que el cine español a veces gusta y a veces, no.


La señora ministra hace bien en hablar del P2P. Es su obligación. Pero algún mensajito a los creadores en el sentido de que hay que dejar de hacer bodrios tampoco vendría mal.


En fin, como decía, la próxima ya irá de Historia, again.