Una política cuestionable
Peseta grande, ande o no ande
Secos de crédito
Conspiradores
Las cábalas de Mussolini
March
Portugal
Los sueños imposibles del doctor Negrín
Dos modelos enfrentados
Dos bandos, dos modelos
La polémica interminable sobre la eficiencia del gasto bélico
Rosario de ventas
De lo necesario, y de lo legal
¿Y si Putin tiene una colección de monedas de puta madre?
La guerra del dinero
Echa el freno, Madaleno
Un mundo sin bancos
“Escuchado en la radio”
El sindiós catalán
Eliodoro de la Torre, el más vasco entre los vascos
Las repúblicas taifas
El general inflación
Bombardeando pasta
Los operadores económicos desconectados
El tema impositivo (y la recapitulación)
March fue, sin duda, el gran
financiador del bando nacional. Puso en manos de Mola una cartera de valores
que no debía de bajar de los 600 millones de pesetas. Se la informó poco
después de empezada la guerra en presencia del coronel de Estado Mayor Federico
Montaner, quien, aparentemente, fue el muñidor de los temas financieros del
golpe. No está claro, cuando menos para mí, la naturaleza de la entrega. Porque
lo que sabemos es que March entregó una lista de valores que poseía, no los
valores en sí. Así pues, no fue tanto dar el dinero, como demostrar que lo
tenía, y que lo podía dar.