viernes, octubre 07, 2011

¿Quién paga las promesas electorales?



Lo siento por los que os quedéis, pero este cura se va de puente hasta el día del Pilar y, como suele ocurrir en circunstancias puenteras, andará alejado de los ordenadores y las wi-fis, lo que podría (sólo podría) abocar a este blog a cinco días de silencio.

Como recado de oración, comedimiento y contricción, os dejo este gráfico y sus comentarios adjuntos.

Una de mis estadísticas macroeconómicas preferidas son las Cuentas Financieras de la Economía. Es una estadística europea, lo cual quiere decir que se hace en todo el ámbito de la UE; lo cual, por cierto, permite comparaciones interesantes desde muchísimos puntos de vista. Las cuentas financieras miden, o más bien estiman, la situación de la economía en lo que se refiere a los activos financieros, que son, básicamente, renta fija, renta variable, préstamos, fondos de inversión y reservas de seguro y fondos de pensiones. Miden tanto el balance, esto es, el valor presente de ese patrimonio o esas obligaciones, como la adquisición neta, es decir en qué medida, durante un periodo, el valor ha subido (adquisición) o ha bajado (venta neta). Por supuesto, al ser un balance, analiza activos y pasivos. Así pues, al analizar el activo de renta fija, está analizando los bonos que se poseen; y al analizar el pasivo, analiza los bonos que se han emitido (ergo se deben).

Siendo así la estadística bastante completa, hay que añadir que se estima por sectores institucionales. Por lo tanto, la cuenta se hace separada para: economía total, empresas no financieras, empresas financieras, hogares, administraciones públicas y resto del mundo.

Las Cuentas Financieras son utilísimas, por ejemplo, para estudiar el endeudamiento de las familias. Basta con ir al pasivo de los hogares y buscar los préstamos (que se desagregan en: a largo plazo -hipotecas-, y a corto -crédito al consumo). O el de las empresas. Como decía antes, se puede estudiar tanto el valor global de la deuda como, desde un punto de vista más dinámico, la adquisición neta.

Hay una línea del balance que, por ser la última, a menudo se mira poco. Se denomina otras cuentas pendientes de cobro y pago. Según describe la literatura, esta cuenta es un pequeño cajón de sastre donde hay de todo; pero está, sobre todo, la contabilización de la diferencia entre los ingresos o pagos devengados, y los ingresos o pagos realmente hechos líquidos.

Corolario: si acudimos al pasivo de las Administraciones Públicas, o sea sus obligaciones, y rastreamos esta línea, esto es la diferencia entre los pagos devengados por las AAPP y los realizados, encontraremos una aproximación a la deuda acumulada por las AAPP con sus proveedores.

El gráfico que os dejo suma la adquisición neta contabilizada en las Cuentas Financieras de forma acumulada, para que se pueda ver la evolución de dicha deuda. El perfil que muestra es bastante lógico. Los años finales de la pasada década fueron claramente aprovechados por las AAPP para realizar una adquisición negativa de pasivos por cuentas pendientes. El actor público utilizó, legítima y positivamente, los años de déficit bajo o inexistente para transferir esta realidad a sus proveedores.

Sin embargo, una cosa que nos dice el gráfico, a mi modo de ver, es que el agravamiento de esta situación no se puede adjudicar completamente a la crisis. Las Comunidades Autónomas salen de la zona negativa ya en el año 2000, lo cual contrasta mucho con los ayuntamientos, que lo hacen en torno al 2006, y con la Administración Central, que sí, efectivamente, no comienza a acumular una adquisición positiva de pasivos hasta que llega la crisis.

Y yo añadiría un detalle más. Si observais la serie de las CCAA, veréis que avanza un poco «a tirones». O sea, es un poco como una escalera. Tiene una evolución, digamos, estructural, que tiene una pendiente; y luego evoluciones coyunturales, que tienen muchísima más pendiente y que aceleran coyunturalmente la adquisición. En mi opinión, si se tiene en cuenta en el gráfico en qué años hubo elecciones autonómicas y municipales, se apreciará una correlación entre estos «tirones» y las elecciones. Justo antes de las votaciones, sobre todo, las CCAA intensifican su adqusición de pasivos. Y esto ha pasado también en elecciones autonómicas recientes que no se han producido en tiempo de crisis.

El efecto también es perceptible entre las corporaciones locales, aunque en menor medida. En el caso de las Adminsitraciones Públicas, lo que se aprecia es una línea constantamente creciente desde el 2005, que sugiere una estrategia constante de aumento de los compromisos en este punto, probablemente animada por el hecho de que la situación era muy buena, e inesperadamente «pillada» por la crisis.

Datos que, a mi modo de ver, plantean una cuestión inquietante, y es hasta qué punto las Administraciones Públicas, notablemente las autonómicas, financian sus promesas electorales a base de pagar con mayor renuencia a sus proveedores.

Gracias, Espíritu Santo, por los favores recibidos.