domingo, septiembre 10, 2006

La FEN

Una de las principales preocupaciones de hoy en día en España es la mala calidad de la educación y los resultados que de ello se derivan. Los estudios internacionales, especialmente el proyecto PISA que organiza la OCDE, no nos dejan en buen lugar. Esta situación nos lleva a los nostálgicos a sostener, una y otra vez, que para sistema educativo, el que nosotros tuvimos. Y eso es cierto; quiero decir, yo estoy honradamente convencido que un estudiante de bachillerato estaba obligado hace treinta años a un esfuerzo de estudio considerablemente superior al actual. Pero las cosas hay que situarlas en su correcto sitio: tampoco era orégano todo el monte.

Como aquí hablamos de Historia, la parte más importante de aquella enseñanza, por lo que tiene de histórica y olvidada es, me parece a mí, la FEN, o sea, la Formación del Espíritu Nacional, que todos los infantes del franquismo debíamos estudiar.

La FEN era, por supuesto, un conjunto de conocimientos que los alumnos debían estudiar, mediante los cuales demostraban un conocimiento suficiente de la organización del Estado franquista, sus instituciones y sus elementos fundamentales. Especialmente, los estudiantes, de entre 13 y 17 años más o menos, se aprendían las bases de la democracia orgánica, que era como se intitulaba el Movimiento Nacional. La democracia orgánica se basa en el principio rector de que la verdadera democracia no proviene de la representación de los partidos políticos, que en esta teoría se consideran corruptos, oligárquicos y otras cosas más; y propugna el gobierno por la propia sociedad a través de sus corporaciones o células básicas que, para la FEN y para Franco, eran: la familia, el municipio y el sindicato (entendido este sindicato no como central sindical libre como las que tenemos ahora, sino como una organización que englobaba a trabajadores y empresarios y era tutelada por el partido único, o sea la Falange). La expresión, que tal vez alguno de los miles y miles de españoles que no ha vivido el franquismo haya oído, de «diputado del tercio familiar» quiere decir, pues: diputado en Cortes que ha sido elegido para ello en representación del tercio reservado a los representantes de las familias (luego estaban los de los municipios, y los del sindicato).

He rescatado de mi biblioteca la Segunda Antología del Disparate publicada por Luís Díez Jímenez (editada por Herder, en Barcelona, 1979. Alcanzó un montón de ediciones). Su autor era un catedrático de instituto que se dedicó a compilar bestialidades de exámenes escritas por sus alumnos. Esta segunda antología recoge respuestas de exámenes producidas en los últimos años del franquismo, lo cual la hace útil para darnos un paseo, espero que divertido, por la percepción que nuestros infantes de entonces, que somos los pesados adultos de hoy, teníamos de esa cosa que se llamaba Movimiento Nacional.

Los alumnos, en general, repiten como loros, y a su manera, las fórmulas elegíacas que los libros de FEN utilizaban para definir las bases del franquismo. Ahí está, por ejemplo, ese alumno para el cual el municipio es el lugar donde se efectúan todas las cosas para el bien, que más parece la definición catecumenal del Cielo que la descripción de una institución política. Eso sí, algo habría oído este chaval, o chavala, en casa, cuando informa de que el alcalde es elegido a ojo. Seguro que quiso decir a dedo, como probablemente le había oído decir a sus padres, pero se equivocó.

La empanada mental con lo de la familia, el municipio y el sindicato era habitual. Le ocurre al alumno que contesta que el municipio se compone de la Alcaldía, la Diputación Provincial y el sindicato.

Luego está el que, aún sabiendo, no se enteró, o no se quiso enterar, de nada en clase. La FEN daba mucha matraca con las cuestiones relacionadas con la fraternidad entre españoles (aunque no nos hablaba de los horrores de la guerra civil ni cosas de ésas) y, por lo tanto, nos hacía estudiar bastante eso de la necesidad de diálogo entre españoles. Así pues, la pregunta de por qué es necesario el diálogo entre españoles era cuestión bastante común en los exámenes. Un estudiante recogido por Díez, ya he dicho que no sé si por ignorancia o por retranca, contesta a la pregunta de por qué es tan importante el diálogo entre españoles con la siguiente respuesta: porque contribuye al perfeccionamiento y enriquecimiento del léxico español. No me digáis que no merece medio puntito, al menos.

Los libros de FEN, además, estaban repletos de palabras que empezaban por in. El jefe del Estado era inviolable. El territorio de España, inseparable. La familia, inmanente e indestructible (debo recordar que no había divorcio; entonces en España, como decía Gila, sólo existía el Ahí Te Quedas). Esta cascada de conceptos, bastante difíciles de entender para un púber, eran habitual fuente de confusiones. Así, un alumno informa de que la familia es indeformable e indisolvente; o sea, más o menos la identificaba con algún mineral especialmente duro. Otro dice que la familia debe ser inseparable y nunca se debe blasfemar de ella; cabe sospechar que medio entendió los párrafos de su libro sobre la raíz cristiana de la célula familiar.

Sobre el Estado, el primer concepto está claro: es uno. Esa respuesta es machacona, aunque, en realidad, la que era una no era tanto el Estado como España (que, además de Una, era Grande y Libre. Los antifranquistas tenían un chiste con esto, pues decían que España, obviamente, era Una, porque si hubiera Otra, todos estaríamos en ella). Pero, a partir de ahí, la empanada. Leed: El jefe del Estado tiene que ser uno, tiene que se invisible, tiene que ser indeclinable y tiene que ser Sumo Soberano.

Otra cosa que estudiábamos, y mucho, eran los derechos y deberes de los españoles, o sea, el llamado Fuero de los Españoles, una especie de ley medio constitucional medio orgánica que establecía los derechos que asistían a los ciudadanos. Las declaraciones de estado de excepción consistían, precisamente, en la suspensión de artículos de dicho Fuero.

Aunque cueste creerlo en los tiempos de Gran Hermano y la guerra de de audiencias, en los tiempos que relato la serie de televisión más famosa era española y se llamaba Crónicas de un Pueblo. Se rodaba en un pueblo muy cerca de Madrid, Santorcaz, y en ella se planteaban diversas situaciones más o menos costumbristas que daban pie para que el Alcalde disertase un par de minutos sobre el Fuero de los Españoles en lo que atañese a la situación descrita en el capítulo. O sea, como si Maragall se hubiese inventado una telecomedia para explicar el Estatut y, encima, la gente la viese. Y eso de la gente la viese lo digo porque, en verdad, era bastante forzada. Un niño se rompía una pierna y el alcalde, viendo marchar la ambulancia, se ponía a perorar, frente a los preocupados padres, sobre las garantías que el Fuero de los Españoles otorgaban a la hora de recibir asistencia sanitaria adecuada.

Deberes de los españoles era, en este contexto, otro de los clásicos de FEN. He aquí una respuesta curiosa: Todo español domiciliado en España debe devoción a la Patria y sus movimientos. Bastante bien, si no fuera porque el libro no hablaba de la Patria y sus movimientos, sino de la Patria y el Movimiento Nacional. Tengo por mí que eran pocos los infantes que llegaban a entender que el Movimiento no era algo que se moviese.

En estas circunstancias, tampoco es de extrañar que los estudiantes de entonces tuviesen una visión más bien blurred de su reciente Historia. Para muestra, esta delirante descripción de la II República que ahora tanto queremos recordar: Aquí existió la organización de Sagasta de la CEDA, que era un organismo que reinaba durante la coalición azaño-cedista; también reinó Franco en Marruecos. Lo que se dice tirar cinco dardos, cinco, y no clavar ni uno en la diana.

No existen pruebas de que los militantes de la CNT o de la FAI encontrasen al estudiante que definió en un examen a los anarquistas como especie de comunistas masones. Cabe especular que a este púber los anarquistas le parecían (o le habían dicho que eran) lo peor de lo peor y juntó, al definirlos, las dos bestias negras de su época, es decir el comunismo y la masonería.

Pero, ya digo: esto de la ignorancia puede ser fingido. Para muestra, esta repuesta a la pregunta «Qué es el Movimiento Nacional»: Es el movimiento por el que Franco consiguió que los españoles dejaran de moverse. Para mí que esta respuesta lleva toda la carga de mala leche, y cashondeo andalú, de aquél otro alumno que, en el examen de religión, escribió: Jesús fue llevado al monte Calvario, donde fue crucificado junto con otros dos ladrones.

13 comentarios:

  1. Me he petado de risa ... muy pero que muy bueno.

    Salud!

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  2. Genial! Y eso que solo tengo 24 años y esa época no la viví ni de lejos, pero de tanto oir a mis padres la conozco un poquito, y el artículo es único y genial :)

    Queremos más ;)

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  3. Je, je. Muy bueno. Los adoctrinamientos y el "aborregamiento" son cosas que me sacan de quicio.

    Respeto las religiones, pero no soporto los catecismos;los partidos políticos son parte fundamental de la democracia, pero los lemas, consignas y discursos elementales son bochornosos, más aún cuando los repite un concejal de provincias que tiene un poco "empanado" el mensaje que quiere dar su partido; las empresas son parte fundamental para el desarrollo económico, pero ese mensaje evangelizador sobre la misión, la visión, la calidad, el espíritu corporativo...¡Puaj!

    Por un lado está la Filosofía con mayúsculas, y por otro los listillos que fabrican un batiburrillo de ideas para controlar a la gente y que justifican sus inmensos sueldos a cambio de conocimientos huecos.

    Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda. Gracias por tu artículo.

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  4. Estaba escribiendo sobre la educación en los años 60, que "padeci" en persona y me he encontrado con esta perla. Muy buena nota, mucho mas esclarecedora que toda una historia academica al respecto. Por cierto que he citado el enlace en mi blog.
    Un saludo
    Angel

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  5. klingsor_@hotmail.com7:58 a.m.

    Muy bien, muy buena esta entrada...Yo viví aquellos años en los que se estudiaba la famosa FEN, un rollo patatero, y aún conservo los textos, como una reliquia histórica. La verdad, a mí me tocaba mucho las narices la dichosa asignatura, con el correspondiente cuaderno que había que ir elaborando poco a poco a lo largo del curso. De todas formas, hoy tenemos algo parecido: La Educación para la Ciudadanía es una especie de FEN de estos tiempos que corren. Si al régimen franquista le interesaba meternos en la cabeza a los bachilleres de antaño lo que era el franquismo, hoy, al gobierno, le interesa también que sus escolares "traguen" sus postulados, que, dicho sea de paso, enseñan de todo menos a ser un buen ciudadano. Otro rollo. Los mismos perros... con diferentes collares...
    Muy bueno el artículo, repito, y acertadísimo. ¡Enhorabuena!

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    1. Hola, Klingsor...
      soy un maestro de Zaragoza, tengo 56 años y me encanta recordar este asunto.
      Poco efecto hizo en nuestra generación los esfuerzos del Régimen para nacionalsindicalizarnos.... de hecho, comprobamos que a la mayoría de nosotros fue terminar el Régimen y mandar a cascala su ideología... me gustaría saber qué métodos pedagógicos utilizan en los países del Magreb, por ejemplo, cuando viene aquí a trabajar y siguen con Al-a, Alá, Alá...
      Pero bueno, a lo que iba.
      Tengo grabada en la mente una lámina que había en un libro de FEN allá por el año 72 o 73.... era el libro, de tapas de cartón, abrías el libro y estaba el Doncel de Sigüenza,,,,, las páginas del libre eran a doble columna, casi todas,, y había intercaladas unas láminas preciosas, que son las que busco.
      Concretamente, me ronda en el subconsciente una lámina dedicada a la poesía de Machado sobre la escuela ( o sea: la lámina de Caín y Abel en la pared, monotonía de lluvia tras los cristales, un anciano enjuto y seco, mil veces ciento, cien mil, truena el maestro, etc ).
      Me gustaría conseguir ese dibujo y alguno más de aquel libro... a ver si puedes ayudarme, te lo agradecería.
      Mi correo es jrgopeguip@gmail.com
      Gracias
      Jesús Ruiz de Gopegui Prado
      Zaragoza

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  6. Anónimo4:28 p.m.

    Merece la pena recordar los autores de algunos de los textos de FEN: Fuentes Quintana (vicepresidente económico en 1977-78), Velarde Fuertes (vocal del Tribunal de Cuentas actual), Efrén Borrajo (director general de Trabajo con UCD), etc. En conjunto proponían una economía de iniciativa privada, con intervención del Estado y orientación social. Esos textos serían perfectamente asumibles por los socialdemócratas actuales.
    Habría problema, en cambio, con uno de los grandes clásicos de la Formación del Espíritu Nacional, "Luiso", de José María Sánchez Silva (1959), editado luego con el título de la película que se hizo: "María, matrícula de Bilbao".
    Sería un problema porque no predicaba la memoria histórica, sino la reconciliación de los españoles, que se produce entre el armador y el exiliado.
    Al mismo tiempo "Luiso" abogaba por la promoción de la mujer (Veinte años antes de que naciera la ministra Aído) y la fraternidad entre ideologías opuestas, como se pone de manifiesto en el episodio de auxilio al buque ruso, mandado por una capitana.
    En fin, hay una cosa que, por lo menos en los años 60, ya no existía en absoluta, y era la menor sombra de fascismo. En los libros que yo estudié se decía que el fascismo era "intrínsecamente perverso", de acuerdo con la doctrina de la Iglesia y lo mismo que se aplicaba al comunismo.
    Esa FEN, por cierto, hizo posible la transición a la democracia, la prescripción (en 1969) de todos los delitos, de cualquier naturaleza, cometidos durante la guerra civil, y la Amnistía de 1976, aplicable sólo para los delitos terroristas cometidos en los años anteriores.
    No deja de tener gracia que los protagonistas de la guerra civil, desde Franco a la Pasionaria, abogasen por medidas reconciliadoras, en sintonía con la práctica totalidad de ex combatientes, mientras que algunos nietos de aquella pobre generación abanderen una maniquea -y radicalmente falsa- política de resentimiento.

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  7. Anónimo12:04 p.m.

    No me hace ninguna gracia su comentario.
    En tono jocoso y despreciativo se puede comentar cualquier cosa como enjuiciar a nuestras madres por la educación que nos daban.
    Señor, yo estudié en un colegio de Tetuán, e hice el exámen de Reválida el año 1948. No había tal asignatura de FEN.

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  8. he oído recientemente que años después del franquismo se produjo una película titulada
    "FEN: formación del espíritu nacional" en el que se criticaba los métodos de enseñanza usados por los colegios de la época franquista. ¿alguien sabe dónde puedo encontrarla?

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  9. Anónimo9:39 p.m.

    He topado con esta página buscando información sobre un programa de bachillerato del año 62 que ha caido en mis manos por casualidad, me he divertido mucho leyéndolo, es mejor tomarse ciertas cosas con humor, por que sino a ver cómo se encajan frases como esta, del programa de la asignatura de Religión del 2º curso:
    "VI. La Inquisición española, tribunal mixto , pese a todos sus inconvenientes y errores, cumplió una misión histórica de amplios beneficios históricos o patrióticos"

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    1. Anónimo2:50 p.m.

      Preste atención a que el comentarista reconoce en la Inquisición inconvenientes y errores. Pero cree que cumplió una misión histórica positiva. Lo que Ud y otros muchos hacen es juzgar el pasado con criterios de hoy, cuando debe juzgarse con los criterios de entonces. Puede suceder que lo que Ud hoy hace con la mejor intención otros en el futuro lo juzguen equivocado. Así que considere el pasado con espíritu más abierto. Seguro que no todo fue malo en la Inquisición, por ejemplo supuso un avance claro en la elaboración de los casos judiciales, en la fijación de algunos derechos de los reos...etc.

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  10. Anónimo1:15 p.m.

    Cosas muy extrañas suceden en este país. Me acabo de comprar un librito para niños de 4 a 7 años, escrito en catalán. Su título : L´abecedari de la independencia. Si eso no es la FEN catalana que venga Dios y lo vea. Por lo menos el franquismo esperaba a la pubertad para hablar del concepto nacional.

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  11. Anónimo1:22 p.m.

    respecto al chiste era más amplio: españa era una porque si hubiera dos todos nos iráimos a la otra, era grande porque en ella cabían todos, hasta los americanos y era libre porque cada uno podía ser del partido que quisiera: del madrid, del barcelona...

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