Brest-Litovsk 2.0
La ratonera de Kiev
Cambian las tornas
El deportador que no pudo con Zhukov
La sociedad Beria-Malenkov
A barrer mingrelianos
Movimientos orquestales en la cumbre
El ataque
El nuevo Beria
La cagada en la RDA
Una detención en el alambre
Coda
Todo había comenzado algunos meses antes, en 1952, cuando el doctor Vladimir Nikititch Vinogradov se había puesto serio con Stalin y le había dicho que bajase el pistón en el curro. La respuesta de Stalin fue el arresto inmediato de Vinogradov. Entra entonces en escena Milhail Dimitrievitch Riumin, vicedirector del MGB y él mismo, por lo tanto, una especie de Beria clonado. Riumin estaba buscando la manera de ganar puntos delante del jefe y, cuando se dio cuenta de la extremada desconfianza con que Stalin miraba a los médicos, tuvo en cuenta además el fuerte tono antisemita producido por el juicio contra el Comité de Leningrado y, en general, la política abiertamente anti israelí de la URSS. Así que sumó dos más dos, y se decidió a preparar un sonoro caso basado en la conspiración de una serie de doctores que tenían encomendada la salud de altos dirigentes comunistas, a los que estarían ayudando a caminar hacia la muerte; doctores que eran, en su mayoría, judíos.