lunes, octubre 13, 2014

Sir John, 1: La incompetencia, las envidias y una enamorada fabrican un comandante en jefe



La Ciudad Vieja de La Coruña es uno de los lugares más pacíficos que existen. En la Ciudad Vieja hay un pequeño parque, y en el centro de ese pequeño parque, una tumba vacía. La tumba en la que una vez, ya no, estuvo el cuerpo del hombre a quien cabe el honor de ser el no coruñés históricamente más amado por los coruñeses. Bueno, hoy en día es posible que muchos coruñeses le otorguen ese entorchado a Bebeto, o a Juan Carlos Valerón; pero digamos que, durante mucho tiempo, ha sido sir John Moore quien ha merecido ese privilegio.

Los coruñeses, siempre proclives a desenfundar esa condición cosmopolita que, cuando menos ellos así lo piensan, los matiza, más que los diferencia, respecto del resto de los gallegos, han guardado como oro en paño esta figura, la figura de un general inglés a quien el destino había llamado para alcanzar la gloria venciendo a Napoleón, pero que hubo de morir en La Coruña. En una pared del parque donde lo enterraron, las autoridades, hemos de suponer que municipales coruñesas, grabaron unas elogiosas palabras, cuidadosamente seleccionadas, escritas por Moore sobre los gallegos; sellando con ello un pacto de fama, una mutua fidelidad, que se mantiene a su manera (manera ignorante, quiero decir; porque toda vida moderna desdibuja los mitos antiguos).

Me gustaría contaros, a lo largo de algunos capítulos, la historia de la presencia de Moore en España, de su triste fin, de su legado. Debéis sentaros cómodamente y tener una paciencia de días, porque la jornada es larga. Moore no bajó del cielo en La Coruña para morir como un Jesucristo moderno. En realidad, recorrió media península para llegar al puerto gallego, en unas condiciones que se adivinan, digamos, comprometidas. Si nos limitásemos a contar su batalla final y su muerte, no le haríamos justicia. Y perderíamos matices. Como éste que os quiero contar en este primer post, dedicado al porqué, a la razón última de que sir John Moore acabase en España. Que no es otra que las envidias, la rigidez y, al fin y a la postre, la incompetencia. Sin olvidar el papel jugado por una mujer.

jueves, octubre 09, 2014

Noticia de la zapatilla

La zapatilla y el zapato son las dos soluciones que tradicionalmente ha encontrado el hombre, y la mujer, para cubrirse los pies. El zapato, y la bota, han gozado siempre de la publicidad de ser calzado de exterior, mientras que la zapatilla, que siempre ha sido adminículo propio de la vida privada, ha de ser rastreada en la Historia con algo más de trabajo. Sin embargo, siempre ha estado ahí.

martes, octubre 07, 2014

Los cinco errores de la ministra Mato

Ayer por la tarde me vi, desde la ceca hasta La Meca, la rueda de prensa de la ministra de Sanidad, Ana Mato, con el tema de la infección por ébola de una enfermera. Lo que siguen son algunas reflexiones personales sobre lo que vi, aunque diré, así, de entrada, que difícilmente se puede preparar peor una comparecencia pública como aquélla.

Creo que la ministra, o su equipo, cometió ayer por la tarde muchos errores. Sin embargo, para no aburrir, he intentado resumirlos al máximo y, finalmente, se me han quedado en cinco. Los cinco errores de la ministra Mato. Aquí están, después de la publicidad:

lunes, octubre 06, 2014

Un caballo marcado con un cáliz

Hay un principio general del Derecho según el cual los muertos, puesto que están ya fallecidos y no son personas, no pueden poseer cosas; la posesión, como hecho generador de derechos y deberes, le queda reservada a las personas. Pero también es cierto que en el mundo hay una tierra en la que los principios generales no siempre se cumplen. Me refiero a Galicia, el lugar en el que yo crecí.

viernes, octubre 03, 2014

The Euzkadi Armada (y 3) Versión 2.0

Hoy ocurre por primera vez en este blog algo que ya me vengo suponiendo desde hace mucho tiempo que acabaría ocurriendo: el recauchutado de un post ya publicado. Éste de hoy, que hace el tercero de la serie The Euzkadi Armada (la primera toma está aquí, y la segunda aquí), fue publicado originalmente el 31 de mayo del 2010. Cuando lo escribí, era ya consciente de que el relato de la rendición de los batallones de gudaris en Santoña era muy esquemática y que, por lo tanto, tal vez algún día habría que revisitar el texto para completarlo. Pasados cuatro años, hace unos días, me puse a escribir un post específico sobre Santoña, y eso me hizo asaltar la duda de qué hacer. Podía, por una parte, escribir ese post independiente, y publicarlo como tal, tal vez haciendo alguna referencia a los posts anteriores. Pero esta posibilidad acabó por no gustarme; al fin y al cabo, convertiría el blog en un compendio de materiales dispersos, difícilmente acumulables por el lector, lo cual no es muy honrado con él.

A ello hay que unir que la investigación en las fichas sobre Santoña me movía a matizar algunas de las cosas que decía en el post original. Así pues, resolví tomar dicho post original, incluirle el relato de Santoña, modificar el texto original donde fuese necesario; y convertirlo, por lo tanto, en un texto refundido nuevo. Una ventaja que le veo a esta estrategia es que centraliza los comentarios de los lectores, en lugar de dispersarlos. Eso sí, el post original tenía tres comentarios que, lamentablemente, en el proceso de edición, me he cargado. Lo siento, aunque la buena noticia es que creo que ya sé por qué, así pues espero que no vuelva a pasar.

Me he dado cuenta, haciendo esto, por cierto, de que tendré que repetir la jugada muy pronto: en cuando el relato de la vida de Leónidas Breznev llegue a la primavera de Praga. 

Si a alguien esta forma de hacer las cosas le parece molesta o abstrusa, lo lamento, pero es lo que hay. No tendría ningún reparo en fabricar el post de manera que fuesen transparentes al lector los cambios realizados pero, la verdad, no veo forma de hacerlo sin que me cueste un trabajo ímprobo.

A la lectura, pues.

lunes, septiembre 29, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (18)

El reformismo económico de Kosygin estaba basado en las obras y teorías de un economista polaco que, por entonces, era lo más de lo más entre los responsables económicos soviéticos, amén de mesmerizar a mucho economista occidental alternativo. Se trataba de Oskar Lange. Yevsei Liberman, un economista de la universidad de Kharkov en la URSS, puso de moda a Lange en un artículo publicado en el Pravda en 1962; publicación que contó con la expresa aprobación de Nikita Kruschev, que para entonces andaba más que preocupado por la tendencia irresistible que mostraba la economía soviética hacia eso que llamamos griparse. Desde entonces, el reformismo económico propugnado inicialmente por Lange pasó a llamarse libermanismo.

viernes, septiembre 26, 2014

Anschluss: el texto completo

Hola.

Sólo os dejo unas líneas para significaros que en la biblioteca de este blog he colocado un enlace a una versión completa de las notas sobre la Anschluss y su desarrollo. El texto ocupa unas 140 páginas a doble espacio, qué le vamos a hacer.

Como una pequeña recompensa para quienes se molesten en ir hasta ahí, dicho texto incluye un epílogo que no ha sido publicado como post, así pues sólo se encuentra en el pdf.

A disfrutar.

miércoles, septiembre 24, 2014

Anschluss (y 17: el fin)

Un referendo nacional, junto con una altamente improbable reacción de Italia que incluyese movimiento significativo de tropas en el Brennero, eran las dos únicas cosas que Hitler podía temer de su plan de anexión de Austria. La segunda, ya lo he dicho, la tenía razonablemente atada, aunque él sabía, casi mejor que nadie, que el Duce era una persona muy difícil de prever en sus reacciones. La primera no la esperaba, porque confiaba en sus terminales no formalmente nazis en el gobierno austríaco, fundamentalmente Guido Schmidt. Sin embargo Schmidt, y esto es una opinión personal más que el fruto de una investigación con conclusiones, también tenía unos límites como conspirador. Al contrario que Seyss-Ynquart, Leopoldo y el resto de los nacionalsocialistas austríacos, que tenían, por así decirlo, descontada la posibilidad de perder sus vidas en el caso de un enfrentamiento de Austria con Hitler que ganase la primera (lo que pasa es que reputaban esa posibilidad muy remota); al contrario que esta gente, digo, Schmidt aspiraba a no morir, en el caso de una reacción antinazi, fusilado en las tapias de un cuartel en el caso de vencer los legitimistas, o linchado en los alrededores de su ministerio y de su casa, caso de producirse una incontrolable reacción obrera. Fue ésta la razón, como digo à mon avis, que justifica que Kurt von Schuschnigg, al fin y a la postre, acabase manejando la hipótesis de un referendo, sin haber sido frenado con anterioridad.

lunes, septiembre 22, 2014

Anschluss: (16: el NSDAP comienza a hacer de las suyas, y Von Schuschnigg camina hacia La Luz)

El 15 de febrero, a las siete de la tarde, en el café Luitpold de Munich, comenzó la celebración de la victoria por parte de los nacionalsocialistas emigrados en Alemania. La verdad es que no todas las personas que se dejaron ver por allí estaban muy felices. Los viejos miembros del grupo de la Teinfaltstrasse, prácticamente todos ellos acogidos en Alemania, habían leído adecuadamente la noticia de que Seyss-Ynquart iba a entrar en el gobierno austríaco, y entendido que era muy probable que ni siquiera regresasen a Viena. Leopoldo, Tavs e Inder Mauer sabían que, a poco que Austria se pusiera de canto, Berlín cedería a la hora de permitir que no regresasen a Viena. De aquel primer grupo sólo quedaban en Austria Jury, protegido por Menghin y Globotschnigg. Hitler nunca les perdonó que permitiesen que la policía vienesa se hiciese tan fácilmente con una documentación muy comprometedora que podría haber dado al traste con la Anschluss si el gobierno austríaco la hubiese manejado de otra manera (lo cual equivale, más o menos, a decir si se no se hubiese dejado manipular por Guido Schmidt, valedor real de que dichos papeles nunca viesen la luz).

jueves, septiembre 18, 2014

Anschluss (15: la ¿respuesta? de Europa)

Una vez que los dos responsables de política exterior se encontraron dentro del gabinete de Hitler comenzaron, como decíamos, las negociaciones propiamente dichas. La principal dificultad de las negociaciones, en realidad, fue la total indiferencia que mostró Hitler hacia los detalles de la misma. Él ya había dicho lo que tenía que decir, y ya había anunciado lo que iba a hacer. En realidad, todo lo que se estaba hablando en ese momento se la pelaba.

lunes, septiembre 15, 2014

Cannae

A estas alturas de la película, ya es para mí evidente que a una parte nada irrelevante de los lectores de este blog les va la marcha de la guerra clásica. Es por esto que le voy a dedicar algunas líneas a Cannae, la gran victoria de Aníbal.

miércoles, septiembre 10, 2014

Anchsluss (14: Berchtesgaden)

El 12 de febrero de 1938 fue sábado. Los periódicos del domingo, en Viena, se publicaron a base de generalidades, sin ofrecer ningún detalle realmente preciso de la jornada histórica del día 12. Por su parte, los diarios franceses e ingleses iban incluso más allá, sugiriendo una imposición de las tesis austríacas. Todos los funcionarios exteriores austríacos habían recibido la instrucción de referirse al encuentro casi con displicencia, otorgándole el trato de encuentro de trámite dentro del lógico devenir de los acuerdos de julio. A la hora del crepúsculo dominical, en las oficinas del poder en Viena se estaba a la expectativa de conocer exactamente el minuto y resultado del encuentro, pero en una ausencia total de inquietud. Sin embargo, entre las personas más finamente agudas en su capacidad de análisis, la zozobra por la excesiva tardanza que se tomaban las noticias en llegar fue acreciéndose.

Al final de la tarde, poco a poco, fue sabiéndose la verdad.

lunes, septiembre 08, 2014

La guerra griega

El hombre guerrea en todos los rincones del mundo prácticamente desde el principio de los tiempos. Así pues, la guerra es un hecho total, global decimos hoy, que pertenece a todas las culturas y que, por lo tanto, a la vez ha moldeado y sido moldeada por ellas. Para nosotros, occidentales (pido perdón a mis lectores asiáticos), los principios de nuestra forma de hacer la guerra son también los principios de nuestra civilización: y es por eso que tal vez convenga escribiros unas notas sobre la guerra griega, que podemos considerar, un poco, nuestra primera forma de hacer la guerra.

viernes, septiembre 05, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (17)

Leónidas Breznev era un producto genuino de la forma de hacer política en la URSS, entre moderna, medieval y florentina; y por eso sabía bien algo que, en realidad, saben todos los políticos del mundo mundial, y es que el sillón del poder donde se sientan cuando llegan al mismo no tiene respaldo.

miércoles, septiembre 03, 2014

Interludio veneciano

Me asomo un breve momento en la ventana recordando que, en los comentarios a mi reciente post sobre la Historia de Venecia hubo un corresponsal que, en los comentarios, solicitó algo de bibliografía. También asumía (indicio de que me conoce) que soy renuente a hacer esas cosas porque tengo la costumbre de alimentarme con referencias no muy fáciles de encontrar. Esa asunción me libera a mí de tener que dar explicaciones.

Hecha esta apreciación, con gusto informo a ése y cualquier otro lector que, ni opinión, el mejor libro que se puede leer sobre la Historia de Venecia es la Historia de la República de Venecia de León Galibert. La edición española de 1857, que es la que referencia Google Books y que yo, lamentablemente, no poseo, es una delicia. La edición francesa de diez años antes la venden a través de Amazon por 380 euritos de nada. El libro se ha reeditado en español hace unos cinco años, pero aun así no es barato (unos 50 napos). Tengo la impresión de que, por ese precio, hay que ser un poco friqui veneciano para que compense, a pesar de su indudable calidad.

Más allá, también es recomendable el libro de Carlos Diehl Una república de patricios: Venecia. Fue editado en 1943 e ignoro si hoy es difícil o no encontrarlo.

Si lees italiano (no es mi caso), siempre tienes la oportunidad, para conocer los mejores tiempos de Venecia, de buscar en la red algún recurso digitalizado de la monumental Historia de Italia de Francesco Giuciardini. En español se hicieron ediciones, pero tengo por mí que son difíciles de encontrar. Es rarísimo encontrar incluso artículos breves sobre Venecia que no lo citen.

Algo dice sobre Venecia, muy poco, la excelentérrima obra de Auguste Bailly, Bizance. Yo tengo una edición de 1948, en francés (París, Librerie Arthème Fayard); por lo que veo en Uniliber, nunca se ha publicado una traducción al español de la obra. La verdad, recomendar aquí este libro no pega mucho; pero es tan bueno que quien me haga caso y lo lea no me lo va a reprochar.

Que se dé bien.

martes, septiembre 02, 2014

Imprescindible




Qué: La financiación de la guerra civil española.
Quién: José Ángel Sánchez Asiaín.
Con quién: Editorial Crítica.
Cuánto: 1.328 páginas.

He pasado una parte no desdeñable de estas vacaciones de verano leyendo este libro. No me arrepiento ni del más mísero minuto de todo ese tiempo.

lunes, julio 21, 2014

La aventura veneciana

A los ojos de este simple lector de historias pasadas, resulta sorprendente lo poco, por no decir poquísimo, que habitualmente se habla de la república veneciana cuando se tratan los ejemplos del pasado, digamos, meritorios. Quien no encuentra interesante la historia de la aventura veneciana está dando de lado un experimento que consiguió, entre otras cosas, mantener un monopolio económico durante un milenio; esto es algo que está fuera del alcance de la mayoría de los mortales que viven fuera de El Vaticano.

lunes, julio 14, 2014

El hombre que sabía hacer bien las cosas (16)

Hablando en plata, los enemigos de Nikita Kruschev en el aparato administrativo soviético intentaron llevárselo por delante en 1957, pero no lo consiguieron. De aquella derrota aprendieron muchas personas, entre ellas, Leónidas Breznev; y, por eso, cuando llegó el momento no cometieron los mismos errores.

viernes, julio 11, 2014

Anschluss (13: la conspiración)

El 4 de febrero de 1938, el canciller Adolf Hitler procedió a realizar en el ejército alemán la purga de generales demasiado poco nazis u obedientes que le había anunciado días antes a Rudolf Hess. La operación siguió con la jubilación anticipada de muchos de los miembros de la escala diplomática con mayor experiencia, aunque también con más criterio. De una forma indirecta, esta purga fue también contra algunos de los representantes de la gran industria que, como siempre ocurre con el sector del dinero, no estaban muy tranquilos con la perspectiva de una guerra; pues una guerra es una cosa que lo mismo la ganas que la pierdes, y ése es un entorno vital en el que el gran capital no está acostumbrado a moverse.

miércoles, julio 09, 2014

Anschluss (12: un complot descubierto, y un cambio de planes)

1938, que por supuesto es el año que sigue a este tan interesante de 1937, es, para el Gobierno austríaco, el año en el que ya se tiene que tomar absolutamente en serio todos los rumores y noticias en el sentido de que los nacionalsocialistas están pensando en complotar contra su autoridad.

Uno de los miembros de Los Siete, el doctor Tavs, aportará casi inocentemente el motivo.

lunes, julio 07, 2014

History Quiz #2 respuestas

... bueno, pues aquí estamos otra vez, haciendo notaría de las 88 respuestas, que más que bien está muy bien, al cuestionario que planteé hace unas horas.

Vayamos allá con las soluciones.

jueves, julio 03, 2014

History Quiz #2

Sólo los más viejos del lugar lo recordarán, pero hace siete años me dio un día por colocar un breve Trivial histórico diseñado para entretener ese break en la oficina, que otrora era el del mojicón o la bayonesa y hoy se ha quedado en engullir esas tortas de arroz desecado que son la mejor demostración de que el concepto de evolución es discutido y discutible.

El presente cuestionario me lo fui sacando de la cabeza en un avión el pasado lunes, por ver de evitar la pregunta de qué coño hacía yo allí. Casi como lo pensé lo coloco aquí. Muchas de las preguntas, o todas, pueden ser contestadas por un lector avezado que sepa goglear; hoy en día, los secretos eruditos son imposibles de mantener. El truco está en tratar de hacer las cosas sin ayudas. Pero cada uno se lo puede montar como quiera.

Como es un formulario de Google Drive, tendré estadísticas de frecuencias, que ya comentaré junto con las respuestas. Sobre este tema, por cierto: sólo rechazo comentarios que sean insultantes o denigratorios hacia personas vivas (la mayoría de los cuales se dirigen a una persona viva que soy yo, claro); así pues, dejo al albur de mis corresponsales que sean lo suficientemente elegantes para, si comentan, no hacerlo destripando respuestas.

Cinco minutos de relativo entretenimiento aquí.



lunes, junio 30, 2014

Anschluss (11: Hitler da la orden)

El elemento fundamental que había dado vía libre a los alemanes en Austria fue el progresivo desinflamiento de Italia en la cuestión checoslovaca. La colaboración en España y el progresivo alejamiento de Roma respecto de las potencias democráticas hacía cada vez más difícil para Mussolini oponerse a los deseos de Hitler de entrar en Praga. Por lo demás, entre los países de la zona que albergaban menos esperanzas en el reparto del país, Yugoslavia y Rumania, el sentir era claro, y Berlín lo percibía con nitidez, de que no estaban dispuestas a jugarse nada por defender a Praga. Por lo que se refiere a Hungría y Polonia, ambos países, atraídos por las posibilidades de expansión territorial que ofrecía la operación, es obvio que no pondrían problema alguno. Ciertamente Hitler había perdido la partida inicialmente jugada de conseguir que Polonia se aviniese a realizar una campaña militar conjunta de invasión. Pero, sin embargo, había conseguido lo que necesitaba al fin y al cabo, que no era otra cosa que la negativa de polacos y rumanos para que tropas rusas, eventualmente, cruzasen su territorio. Todo esto, sin tener en cuenta que, en realidad, Rusia, o mejor deberíamos decir la URSS, estaba en aquel momento básicamente preocupada por Japón, así pues no tenía mucho tiempo para pensar en esos asuntos. La relativa neutralidad soviética anulaba cualquier posibilidad de actuación por parte de Francia, que no la aventuraría sin la ayuda de Moscú. Y, en lo concerniente a Inglaterra, todo el mundo en Europa conocía bien la escasa proclividad del Foreign Office a la hora de mancharse las manos (hasta que llegó Tony Blair, claro).

viernes, junio 27, 2014

Anschluss (10: ¡Italia!)

En diciembre de aquel año, Delbos regresó de su viaje por la Europa de Este y, unos pocos días después, compareció ante la comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional. En unas pocas semanas, el espíritu del ministro francés había cambiado radicalmente. En noviembre se había mostrado, como hemos explicado, totalmente implicado en la garantía de la independencia austríaca. Esta vez, sin embargo, declamó, con una voz monocorde, como si fuese la voz de un robot telefónico de atención al cliente, que en Varsovia el coronel Beck le había dicho que no albergaba ningún tipo de esperanza sobre el futuro de Austria. El coronel polaco decía estar convencido de que la Anschluss era un hecho que ya nadie podría parar y, de hecho, apostaba por la primavera de 1938 para su producción.

martes, junio 24, 2014

El hombre que sabía hacer bien las cosas (15)

Entre 1960 y 1963, aunque en ese momento no se supiese, Nikita Kruschev estuvo varias veces a punto de ser echado del poder en la URSS. Lo cual quiere decir que aquéllos que habían medrado a sus pechos y le eran teóricamente fieles, como Leónidas Breznev, estaban también en el punto de mira.

viernes, junio 20, 2014

El hombre que sabía hacer bien las cosas (14)

En relativamente poco tiempo, Nikita Kruscher perdió pie en el poder soviético. Y esto, como acabamos de insinuar, tiene razones muy precisas.

miércoles, junio 18, 2014

Anschluss (9: Aquel año 37.2)

Tras una visita de lord Halifax a Berlín, el año 1937 comenzó a dar sus últimas boqueadas en medio de una sensación generalizada en el continente de que Hitler había decidido ya terminar con los temas austríaco y checoslovaco, a cambio de lo cual había ofrecido a Inglaterra aparcar la cuestión colonial, y a Francia renovar las declaraciones formales de paz. Los hombres del gobierno nacionalsocialista hicieron llegar con claridad al Ejecutivo francés su reivindicación de que una paz duradera sólo sería posible si Francia permanecía detrás de la Línea Maginot y, consecuentemente, renunciaba a tener una política activa en Europa Central.

lunes, junio 16, 2014

Anschluss (8: aquel año 37.1)

En noviembre de 1937, el Partido Radical francés celebró su congreso y en él su miembro, y ministro de Asuntos Exteriores, Yvon Delbos, hizo su famosa declaración afirmando que Francia cumpliría sus compromisos respecto de Checoslovaquia. Aquel congreso, de alguna manera, clavó el penúltimo clavo en el ataúd donde fue enterrada la intervención en favor de la República por parte de las potencias democráticas. Quedaba prístinamente claro para todo el mundo lo que ya lo era para cualquier persona medianamente informada desde el mismo día que se había firmado el pacto germanoaustríaco: lo que realmente importaba en las cancillerías europeas era el Este de Europa, y a esto era a lo que estaban dispuestos a dedicar sus esfuerzos, entre otras cosas porque era la última ocasión que les quedaba para hacer de Mussolini un líder alejado del nazismo.

Días después del congreso, el propio ministerio francés le aclaró al gobierno austríaco, que para ello había hecho las oportunas consultas, que su planteamiento era honrar sus compromisos con Checoslovaquia cualquiera que fuese la forma de la agresión que sufriese el país. Con estas ideas en la cabeza, Guido Schmidt, en su calidad de responsable de los asuntos extranjeros, escribió en diciembre una carta a Göring, que había sido demanda por éste, tomando posición en el tema de la posible invasión de Checoslovaquia con ayuda de los austríacos. La respuesta fue: no. Y, con casi total seguridad, cuando Göring se presentó en el despacho de su jefe con aquella cara, Hitler decidió invadir Austria algún día.

viernes, junio 13, 2014

Anschluss (7): ¿Por qué no invadir Checoslovaquia?

Releo las notas ya escritas en tomas pasadas de esta serie, querido lector, y, la verdad, no estoy nada seguro de estar transmitiéndote con eficiencia la importancia que jugó en la Anschluss la persona de Guido Schmidt. En cuestiones de relaciones exteriores, y muy especialmente en cuestiones de relaciones con Berlín, el canciller Kurt von Schuschnigg fue, siempre, un reo de Schmidt, que primero fue quien sabía, después fue quien además tenía los contactos, para acabar siendo quien, en realidad, sabía lo que estaba pasando.

miércoles, junio 11, 2014

Anschluss (6): Informes, porqués, y cambios de opiniones

En enero de 1937, el canciller Kurt von Schuschnigg recibió el primer informe serio que le colocó en la convicción de que Hitler no se iba a parar en el acuerdo de julio de 1936. Se trataba de un memorando de la industria westfalo-renania; un informe que, por otra parte, tanto Schacht como Von Papen habían conocido antes de ser enviado a Viena (así estaba el tema).

lunes, junio 09, 2014

Anschluss (5): debilidad

Tras aquel acuerdo, el denominado Comité de los Siete se establece en el centro de Viena, en un inmueble de la Teinfalstrasse. No se puede decir que los nazis austríacos se escondan. En su sede, todos portan libremente el uniforme pardo del partido nacionalsocialista y, muy cerca de la misma, en una trastienda de la Helferstorferstrasse, establecen un verdadero comité ejecutivo del NSDAP alemán del que forman parte nazis destacados como los doctores Jury y Menghin, In de Mauer, el ex presiente del Senado Manlicher; un tipo llamado Wolfsegger que era Gauleiter de Carintia; un ingeniero llamado Erich Kaltenbrunner, paisano de Hitler, jefe de las SS local; y un viejo oficial del ejército, el mayor Jäger, que organiza tanto las SA como las SS en Austria, por segunda vez tras las que existieron antes de 1934. En la Teinfalstrasse se instaló una imprenta, de la que salía el Österreichische Beobachter, órgano oficial del partido.

martes, junio 03, 2014

Un rey irresponsable

Históricamente hablando, la dinastía Borbón ha adolecido de dos grandes defectos. El primero de ellos ha sido la distancia. El segundo de ellos ha sido la escasa, en ocasiones, nula capacidad de comprender el paso del tiempo. Ambos errores son de raíz francesa, pues los capetos, de los cuales los Borbón son una copia en papel carbón, ya estaban bien definidos por estas dos características; y sus alternativas (los propios borbones, los Orleans, los napoleones) no les fueron a la zaga. El concepto francés de monarquía, centralista e inmanente, se adaptó como un guante a periodos en la vida de las sociedades humanas que pasaron hace mucho tiempo. Desde entonces, los reyes y príncipes procedentes de este tronco, de ese ADN dinástico, son como gordos mórbidos que se ven obligados a ponerse todos los días una faja con las medidas de Shakira.

lunes, junio 02, 2014

El hombre que sabía hacer bien las cosas (13)

Digámoslo claro: de todos los líderes que tuvo la Unión Soviética, con la única excepción de Mijail Gorvachov que es, por muchas razones, especial, Leónidas Breznev es el único que fue consciente de las oportunidades que la modernidad le ofrecía para realzar su liderazgo y salir del pozo en el que había caído por segunda vez.

viernes, mayo 30, 2014

El hombre que sabía hacer buen las cosas (12)

La ascensión de Breznev a la sombra de Kruschev fue semiautomática. En 1958, fue nombrado vicepresidente de la oficina del Partido encargada de la Federación Rusa. Un cargo que merece una explicación. Al contrario que el resto de repúblicas soviéticas, Rusia no tenía en la URSS un partido propio. La expresión «Partido Comunista Ruso», por lo tanto, no tiene demasiado sentido desde un punto de vista formal. Los temas de afección a la Federación Rusa se ventilaban en una oficina especial encuadrada en el secretariado del PCUS, y allí fue donde Breznev fue designado número dos. Esto le dio un gran poder a la hora, sobre todo, de repartir canonjías.


De hecho, los miembros de la Mafia del Dnieper y otros amigos de Leónidas comenzaron a prosperar. Georgy Yenyutin, que lo había sucedido al frente del distrito de Zaporozhe, fue nombrado presidente de una nueva Comisión de Control Soviética creada dentro del consejo de ministros. Asimismo, Konstantin Chernenko se integró en el aparato del Comité Central. Georgy Tsukanov fue directamente nombrado como asesor del propio Breznev, mientras Pavel Alferov era promovido como miembro de la Comisión de Control del Partido.

En abril de 1959, Leónidas Breznev recibió el honor, verdaderamente muy poco habitual, de ser la persona que intervendría en la celebración anual de la onomástica de Lenin, en el Bolshoi. De forma poco sospechosa, su discurso, de unas dos horas de duración, se dedicó a cantar las alabanzas de la persona de Nikita Kruschev (que ni siquiera se molestó en ir, por cierto). Breznev, por cierto, tampoco olvidó a Stalin, en cuya defensa cerrada salió en su discurso, adjudicándole la creación de la sociedad socialista, y destacando su labor en la lucha contra los agentes interiores del partido, trotskistas, bujarinistas y zinozievistas. Tres años después del famoso discurso secreto de Kruschev, Breznev dejaba claro hasta qué punto seguía creyendo en la dialéctica creada por el estalinismo.

Tres meses después se produjo el primer encuentro entre Breznev y Richard Nixon. Las cosas parecían irle muy bien, aunque a finales de aquel año tuvo que irse a toda prisa a Alma Ata, porque los temas de Kazajstán habían comenzado a ir como el culo.

Breznev había elegido personalmente a Iván Yakolev como su sucesor como secretario general del Partido Comunista de Kazajstán, quien, en 1957, había respondido a tanta confianza con un pequeño descenso, del 75% en la cosecha. Consecuentemente, Kruschev lo purgó en diciembre de aquel año y lo sustituyó por su primer asesor en temas agrícolas, Nikolai Belyayev. Belyayev era miembro del Presidium, lo cual da una buena medida de la importancia que el líder soviético concedió a la necesidad de arreglar las cosas en Kazajstán. La primera cosecha de Belyayev, 1958, fue buena; pero la siguiente fue un desastre. En enero de 1960, Breznev viajó a Alma Ata, cesó a Belyayev, y nombró a un amigo suyo, el hasta entonces primer ministro Dinmohamed Kunayev.

El gesto de Breznev de tomar cartas directas en el asunto se interpretó muy rápidamente como el signo de que había decidido librar la batalla para ser el número dos de la URSS, detrás de Kruschev. Puesto en el que tenía que enfrentarse con Andrei Kirichenko, que había sido líder del partido comunista ucraniano hasta 1957, año en el que su compatriota lo llamó a Moscú y lo hizo miembro del Presidium y secretario del Comité Central. Sin embargo, en enero de 1960, coincidiendo con el viaje de Breznev, había sido despedido, y enviado como secretario del partido en el oscuro distrito de Rostov-on-Don.

Parece ser, aunque es muy difícil de saber, que Kirichenko se había buscado, con unas maneras que tenía un tanto dictadoras y displicentes, muchos enemigos en la cúpula soviética, y muy especialmente Anastas Mikoyan. Sea como sea, la caída de Kirichenko dejó bien libre el espacio para Breznev.

Pero, en realidad, el año 1960 acabaría relevándose como una auténtica putada para él.

En mayo de 1960, Breznev pareció alcanzar la cumbre de su carrera, si las cosas se leen con ojos occidentales. En efecto, con dicha fecha fue nombrado sucesor de Yakov Sverdlov, Mijail Kalinin, Nikolai Shvernik y Kliment Voroshilov como jefe del Estadol soviético o Presidente de la URSS.

Leónidas Breznev era, pues, el jefe del Estado. Pero eso, en la URSS, apenas significaba nada. En un sistema político donde el Partido era mucho más importante que el gobierno, el presidente de la URSS era poco más que una figura cosmética que no servía para nada. Juzgue el lector, sin ir más lejos, cuánta gente puede recitar, casi sin errores, la lista de los líderes del Partido Comunista de la URSS desde Lenin hasta Gorvachov, y cuántos habían siquiera oído hablar de los antecitados como presidentes de la Unión.

Aquella elección era una putada para Leónidas. Un paso atrás, un gran paso atrás. Pero, entonces… ¿qué había pasado?

Aquel año de 1960, un avión espía U2 estadounidense, pilotado por Gary Powers, había sido derribado cerca de Sverdlovsk. Todo el escándalo que supuso aquel suceso acabó, rápidamente, en volverse contra Kruschev y, por simpatía, contra Breznev.

Desde septiembre de 1959, en la prensa soviética, lo cual quiere decir en sus centros de poder, se podía adivinar una cierta tendencia crítica hacia la política de Kruschev hacia Occidente. En aquel mes, el líder soviético había visitado EEUU y había tenido las cordiales y famosas conversaciones de Camp David con el presidente Eisenhower. Los comunistas acérrimos y grupos de las fuerzas armadas soviéticas se aliaron rápidamente en contra de estas tentativas de entendimiento. Mijail Suslov y Frol Kozlov eran los dos arietes de esa oposición, que había forzado no pocos gestos de endurecimiento de las posiciones soviéticas. El derribo del U2 no hizo sino llevar este debate a una temperatura mucho más elevada que en el pasado.

Kruschev había basado su estrategia en política exterior en el principio general de que los estadounidenses eran de fiar. Obviamente, para su oposición el incidente del U2 demostraba exactamente lo contrario, y más todavía cuando Eisenhower, presionado por los hechos, acabó por reconocer que había ordenado personalmente espiar a la Unión Soviética.

El 4 de mayo, apenas tres días después del derribo, había reunión del Comité Central, y en la misma Kruschev tuvo la oportunidad de comprobar hasta qué punto las cosas se le habían complicado. Todas las propuestas de calado que se presentaron en la reunión estaban encaminadas a mitigar el poder del secretario general. El secretariado del Comité fue reducido en su tamaño y colocado bajo el control de Frol Kozlov. Y, además, tres personas no especialmente ligadas a Kruschev fueron elevadas al Presidium: Aleksei Kosigyn, nombrado también primer viceprimer ministro; Nikolai Podgorny; y Dimitri Poliansky. Anastas Mikoyan, el gran apoyo de Kruschev, fue severamente derrotado. Y a Breznev le dieron la patada hacia arriba, haciéndole presidente de la Unión.

Breznev luchó como gato panza arriba. El 6 de mayoi, el Soviet Supremo confirmó su nombramiento, aunque aun seguía siendo miembro del secretariado del Partido. Del 11 al 14 de dicho mes, se celebraba en el Kremlin una gran conferencia de contenido político dirigida a los militares. La conferencia estaba dirigida por el ministro de Defensa, mariscal Rodion Malinovsky, y el jefe del comisariado político, general F. Golikov. Pero lo realmente importante es que de los tres ponentes civiles (Suslov, Nikolai Ignatov, otro kruschevista caído en desgracia, y Breznev), el tercero fue el único que habló. Detalle con el que Leónidas consiguió escenificar el apoyo que recibía del Ejército; apoyo que, como sabemos, se había trabajado duramente a lo largo de aquellos años.

Hizo lo que pudo. Pero, aun así, en julio, Leónidas Illich Breznev dejó de ser miembro del secretariado del Partido Comunista de la Unión Soviética. Otra vez en la mierda.


Jamás un presidente de la URSS había logrado regresar a la primera línea de la política tras haber sido nombrado. Jamás, claro, hasta que llegó Breznev.

jueves, mayo 29, 2014

Un kilo

He sido yo mismo, según el Google Analytics.

Hace tres minutos, se ha producido la visita 1.000.000 a este blog.

miércoles, mayo 28, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (11)

La pregunta de si el Plan de las Tierras Vírgenes fue una gran idea o una cagada permanecerá siempre en la agenda de debate de los fiquis sovietólogos. Mi friquiopinión es que Breznev, en parte por suerte y tal vez en parte por su bien entrenado ojo agrícola, saltó de Kazajstán en el momento adecuado. Yo no sé gran cosa de agricultura; de hecho, si por mi fuera no habría por mi casa ni una sola de las plantas de interior que riega mi costilla. Pero, aun así, tengo leído que plantar, plantar y plantar todo el suelo disponible, todos los años, es muy mala estrategia a la larga, porque el suelo se erosiona, se agosta y produce menos. A partir de 1958, la cosecha kazaja comenzó a decaer, sobre todo en términos medios de producción por hectárea. Pero eso ya no era responsabilidad de Leo.

lunes, mayo 26, 2014

Anschluss (4: el Grupo de Leopoldo)

La prensa austríaca del 12 de julio destacaba unánimemente, tras haber sido adecuadamente «trabajada» por la Cancillería, que el acuerdo suponía que el movimiento nacionalsocialista ilegal de Austria estaba condenado. En un efecto parecido al que podría haber introducido en el bando republicano de la guerra civil española el pacto Molotov-Ribentropp de haber continuado la guerra entonces, la prensa austríaca se jactaba del hecho de que, manteniendo planes insurreccionales contra el Estado, el nacionalsocialismo local no sólo se convertía en un traidor a su país, sino al propio Hitler. Esta interpretación de la opinión publicada era incluso más ciegamente optimista entre las elites gobernantes, que de hecho estaban convencidas de que el nacionalsocialismo alpino, tras el acuerdo, se despoblaría.

viernes, mayo 23, 2014

Por qué me meto contigo

En el hilo de comentarios del último post que he escrito, un amable lector (asiduo, por el contenido de su crítica) me afeaba la conducta de «meterme siempre con los de menos de 30 años». Ya tuvo una respuesta por mi parte, escueta que, por lo tanto, no parece mía (porque yo la última vez que fui escueto fue el día que le expliqué a mi primera novia qué quería hacer esa tarde). Es obvio que no me pude quedar contento con las dos o tres líneas que le dediqué, así pues me fueron rodando algunas ideas en la cabeza que espero destilar aquí, en este post-aftermath sobre la cuestión de la educación y por qué «me meto» tanto con los que la la han recibido en los últimos diez o veinte años.

martes, mayo 20, 2014

Padres, maestros y tuits: ¡Es la educación, estúpidos!

Anda el mundo hispano muy revuelto con el tema de la criminalidad de palabra en las redes sociales. Lo que parece haberlo disparado todo ha sido la cascada de comentarios provocada por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, pero la cosa viene de antiguo. Hoy mismo he visto la noticia de que un dirigente de Nuevas Generaciones del PP ha amenazado de muerte al diputado gatoclarinete Alberto Garzón; y, al tiempo, un amigo mío, gallego, me ha informado de que incluso el accidente del tren de Angrois provocó ya algunos tuits despectivos hacia los muertos por su condición galaica. Aquí mismo se puede comprobar el tipo de apelaciones que tiene que soportar en Twitter la periodista Ana Pastor. Y qué decir de cuando la delegada del Gobierno en Madrid se arreó el toñazo en la moto...

lunes, mayo 19, 2014

Anschluss (3: el acuerdo)

Los primeros contactos entre Von Papen y Von Schuschnigg habían comenzado, realmente, apenas un poco antes del famoso concierto en el que se sacó por primera vez la idea de un pacto sólido entre ambas naciones. En realidad, Von Papen conoció al canciller austríaco el 1 de mayo de 1935, durante la fiesta de la Constitución. Viejo y hábil diplomático, Papen supo excitar, a un tiempo, el germanismo de Von Schuschnigg y sus enormes ganas de deshacer su pacto de gobierno con el príncipe Starhemberg.

jueves, mayo 15, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (10)

El joven y prometedor burócrata comunista Leónidas Breznev heredó una tierra teóricamente independiente situada donde Cristo perdió la tarjeta sanitaria de la Comunidad de Madrid y que puede considerarse un buen ejemplo del tipo de panachés humanos creados por el estalinismo. Porque uno podrá pensar que Kazajstán estaba formada de kazajos. Error. En realidad, aquella república, además de por locales, estaba poblada, en bastante proporción, por alemanes residentes en las riberas de Volga que habían sido desterrados allí durante la segunda guerra mundial, chechenos (ésos que luego volvieron a casa para poner bombas), polacos, e incluso descendientes de los ucranianos que utilizara el zar en el siglo XIX para colonizar aquellas tierras, y que todavía se sentían ucranianos en mayor medida de que kazajos. Por no citar las miles y miles de personas de otros variados destinos que habían sido deportados, ellos o sus familias, por la policía zarista, o por la comunista.

lunes, mayo 12, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (9)

El imperio dictatorial de Iosif Stalin desapareció dejando tres herederos, cada uno de ellos poseedor de uno de los tres pilares de la URSS: Kruschev controlaba el partido, Beria la policía, y Malenkov la maquinaria estatal.

Beria fue, de los tres, el que estuvo menos ágil y más torpón. Da la impresión de que al georgiano, que probablemente temía ser purgado por Stalin, le bastó con la muerte de aquél a quien consideraba el origen de todos los peligros contra su persona; y, consecuentemente, no se dio cuenta de que había una lucha por el poder que realizar, una lucha en la que sus dos contrincantes no tardaron en aliarse.

viernes, mayo 09, 2014

Mis libros (2)









miércoles, mayo 07, 2014

Anchluss (2: por qué Von Schusschnigg llegó a creerse sus propios lereles)

El año 1936, que tan resonantes recuerdos nos presenta a los españoles, fue también muy importante para Austria. Los primeros tres o cuatro primeros meses de esta anualidad marcan el punto en el cual el conservadurismo en el poder en Austria, nominalmente en el marco de un sistema democrático parlamentario pero en la realidad en un sistema semiautoritario, llega a la conclusión de que puede llegar a un pacto con Hitler que le permita preservar su identidad. dos factores fundamentales colaboraron para construir esta errónea convicción. Los siguientes párrafos están destinados a apuntarlos.

lunes, mayo 05, 2014

Anchluss (1: aquel concierto de la Filarmónica)

En el otoño de 1935, mientras los gobiernos españoles de derechas naufragaban bajo el peso de los escándalos y la huida hacia adelante del tándem Alcalá Zamora-Portela, un canciller volvía al trabajo. Se trataba de Kurt von Shuschnigg, primer mandatario austríaco, que había pasado las semanas anteriores confinado y como alelado.

lunes, abril 28, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (8)

Iosif Stalin murió, oficiamente, hablando, un poquito más tarde de las 10 de la noche del día 5 de marzo de 1953. Si no fue una circunstancia plantificada y ejecutada, que esto es algo difícil de establecer, entonces fue algo bastante sorprendente para todos los hombres del poder soviético, muchos de los cuales no es que esperaran la muerte de su jefe, sino que más bien temían la suya propia a manos de él.

viernes, abril 25, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (7)

Verdaderamente, hablar en un congreso del PCUS era una gran cosa. Pero también era un encargo amenazante.

En 1952, cuando Leónidas Breznev estaba en su momento dulce en Moldavia, Iosif Stalin estaba bastante cerca de su muerte, aunque esto es algo que no sabía nadie, salvo él, si tuvo controles médicos y esas cosas; y, por supuesto, si es que se lo cargó alguien, ese alguien.

miércoles, abril 23, 2014

Mis libros: de cómo le encendimos el pelo a los gabachos

En el día del libro, se me ha ocurrido poner este post con fotos de alguno de los libros que he ido atesorando en mi vida de crápula buquinista.

Éste que os coloco hoy es una edición Ad Maiorem Kaiseri Gloriam, de 1910, sobre la guerra francoprusiana de 1870, en la cual los teutones, al grito de ¡ya era hora, coño!, le arrearon a los gabachos más hostias que merengues hacen falta para romper una campana. Tiene todo el sabor de los libros decimonónicos y su gusto inmarcesible por el grabado.

(Quede claro que esto no debe ser interpretado en modo simbólico a unas pocas horas del Madrid-Bayern.)

Auf viedersehen.







El hombre que sabía hacer las cosas bien (6)

El trabajito que le dieron a Breznev en Moldavia no era ninguna panacea. Porque Moldavía presentaba el problema de ser, en el seno de la URSS, una especie de entelequia. Se trataba de una de las repúblicas soviéticas más pequeñas, con una identidad más que discutible, hasta el punto que su pertenencia a la URSS, si hacemos abstracción del argumento estalinista o te unes o te fostio, que es el que realmente imperaba, no se entiende muy bien.

lunes, abril 21, 2014

Historia de la vieja escuela




1914, de Margaret MacMillan, no sólo es el mejor libro que sobre la primera guerra  mundial se ha publicado en este año aniversario del inicio de las hostilidades, sino que es, probablemente, el mejor libro de Historia que se ha publicado en el 2013. Así de claro. Lo es por lo menos para mí, probablemente por la forma directa y sin complejos con que converge MacMillan con mi opinión de cómo se debe de hacer Historia.

La historiografía siempre ha sido, cuando menos en mi opinión, una cueva en la que han hibernado muchos mediocres. Es muy fácil ser historiador y esconder la estulta condición propia. Basta con realizar una de tres acciones, o las tres a la vez, o cualquiera de sus combinaciones. Los tres elementos que permiten al tonto contemporáneo dárselas de experto en Historia son:

Ceñirse mucho. El historiador que dedica toda su vida al estudio único de los dolores prepuciales de Luis XIV, o a la represión de la guerra civil en las cuatro calles que van de Núñez de Balboa a Ortega y Gasset en Madrid, acaba, aunque no se aplique mucho, en ser un experto. Acaba sabiendo cosas que los demás no saben sobre los sufrimientos debidos a la hipersensibilidad del bálano del rey francés, o  cualquier otro tema particular, que de éstos, en la Historia, como en la vida, los hay a millares. Así, nos encontramos con que nuestro experto, en realidad, es un cabestro incapaz de distinguir a la guardia civil de una partida de tártaros de Tamerlán pero, a cambio, como sabe la hostia sobre la circulación fiduciaria en el Cádiz de 1848 durante una epidemia de golondrinos, da la impresión de maestría.

Este primer elemento tiene el problema de que si el asunto al que uno dedica sus investigaciones es una mierda que no le interesa a nadie, es probable que el investigador no pueda salir adelante como tal. Aquí entra en juego el segundo factor.

Este segundo factor es dedicarse a algo que sea de interés político. Normalmente, los departamentos universitarios tienen muy buen olfato para estas cosas; además, el Estado de las Autonomías ha acabado por teñir la intelectualidad académica española de un localismo aldeanista que hace bastante fácil nadar a favor de esta corriente subvencionadora. Al calor del dinero público, aquel Maestro Ciruela, que no sabía escribir y puso escuela, puede llegar a publicar docenas de libros y ser ponente habitual de esos simposios cuyos coffee break pagamos todos.

El tercer elemento, que es el que nos interesa a efectos de esta recensión, es mutar la Historia en una especie de cóctel de saberes a medio camino entre la sociología y la economía. Hace algunas décadas, para sostener esta forma de ver las cosas había que ser marxista, porque fue el marxismo el que introdujo la interpretación de que la Historia no es sino la dinámica de la lucha de clases; pero, la verdad, hoy ya ni siquiera es necesario tener ideología para creer en  esto.  Para el historiador mediocre, basta con tener fe en la idea de que los protagonistas de la Historia son las dinámicas socioeconómicas. A partir de ahí, sus investigaciones se harán mucho más fáciles porque, como sabe cualquier economista y cualquier sociólogo, una serie de datos ordenados en una tabla sirve lo mismo para demostrar que la guerra civil española la provocaron las derechas, que las izquierdas, o incluso los romulianos del doctor Spock.

Hay, sí, una Historia de la vieja escuela que, sin negar que las sociedades, sus percepciones, sus elementos culturales e ideológicos, y el modo en que los hechos económicos los hacen evolucionar, son protagonistas de la Historia, ésta no se acaba ahí. Ésta es la Historia de la vieja escuela, la Historia de los hombres y de los nombres, de los hechos, incluso de las ucronías contrafactuales, tendentes a introducir en nuestras cabezas una idea que es herética a los ojos de los historiadores mediocres y sus libros fatalistas: la idea de que las cosas pudieron ser de otra manera.

Todo el mundo sabe que la primera guerra mundial estalló cuando los serbios se cargaron al heredero de la corona dual austro-húngara, Francisco Fernando. Pero, en realidad, y esto es algo que las 800 páginas de MacMillan describen puntillosamente, esto es una convención de la misma naturaleza que ésa que dice que la Edad Media terminó en 1453. La entrada de los turcos en Constantinopla, se dice, acabó con el Medievo; y no deja de tener gracia que se diga eso, cuando, en realidad, lo que los bizantinos recordarían por mucho tiempo como algo fatal, y que de hecho fue mucho más cruel, fue la razzia de los europeos caminos de las cruzadas, algunos años antes. O sea, siempre han pasado cosas, siempre han ocurrido cosas, antes de lo que señalamos en la convención, que han sido incluso más importantes que el hecho que inocentemente consideramos como el fulminante de todo.

La primera guerra mundial pudo estallar varias veces antes del mentado asesinato. Muy específicamente, cuando Austria-Hungría se anexionó Bosnia, acción que equivalió a meter un bastón cargado de electricidad en un avispero; tras el órdago a juego del káiser alemán en Marruecos con su visita a Tánger; o en el curso de las dos guerras balcánicas previas a la propia guerra global. La médula espinal del belicismo europeo de aquella época, esto es la carrera armamentista naval entre Alemania y Gran Bretaña, llevaba desarrollándose casi dos décadas en 1914 y, a pesar de conversaciones y correveidiles, sus dos protagonistas no habían conseguido solucionarla.

El proceso de generación de las hostilidades, pues, es un proceso muy lento, de varias décadas, durante el cual las sociedades europeas van a abrazando la idea de darse de hostias. Dos de los contendientes, Austria-Hungría y Rusia, probablemente no tenían más remedio que ir a la guerra por razón de las muy complejas circunstancias en las que se encontraban; y trabajaban para ella porque tenían la sensación de que dilatar el estallido en el tiempo les jugaba en contra.

Pero lo realmente importante del libro de MacMillan es su afirmación, que repite en varios puntos del texto, de que sorprende mucho comprobar cómo un proceso que embarcó en un titilimundi de  muerte a Europa entera e incluso a los EEUU, fue, en realidad, un proceso gestionado y decidido por un número muy escaso de seres humanos; no más allá de cincuenta. Es en este punto en el que el análisis de MacMillan abraza la vieja escuela historiográfica que concede a las personas la importancia que en sí tienen. Alabado sea Dios.

Porque la primera guerra mundial no es el choque de las placas tectónicas sociales de una serie de nacionalidades y clases sociales que entran en conflicto. No. La primera guerra mundial es el torpe error de una lista muy corta de monarcas, políticos y militares. Personas que podían haber hecho las cosas de otra manera. No sabemos con exactitud qué habría pasado si hubieran hecho las cosas de un modo distinto; pero sí sabemos que podían haberlas hechos de ese otro modo.

Que los países los gobierne gente estúpida. fútil, ambiciosa o directamente retrasada mental, tiene consecuencias. La presunta sabiduría del pueblo llano tampoco ayuda mucho, porque los pueblos, por lo general, están también surcados por arroyos de estulticia, que la demagogia, además, consigue, muy a menudo, que bajen anchurosos y preñados de caudal; como tsunamis de imbecilidad colectiva. Ésta es, en mi opinión, la gran enseñanza de la primera guerra mundial, el primer gran enfrentamiento bélico global que tenemos bien documentado; enseñanza que el libro de MacMillan transmite de forma prístina, casi sin ruido. Tal vez tenga algo que ver, dicho sea con admiración, el hecho de que la autora sea mujer, porque es muy femenino el gusto que demuestra por los detalles aparentemente nimios sobre las personas; piececitas sin importancia que, sin embargo, ensambladas todas acaban otorgando lógica a eso que llamamos decisiones de alta política.

En consecuencia, no os recomiendo; en realidad, os pido que leáis este libro. A mí, la verdad, el centenario de las narices me la pela. Lo doy por bueno si ha provocado publicaciones como ésta. Si os pido que leáis este libro es porque es un texto de plena actualidad. Si tuviese razón Engels y la Historia la hiciesen los momentos estratégicos del proletariado y la burguesía en su dialéctica histórica, cabría preguntarse para qué leches leer hoy un libro sobre 1914, si al fin y al cabo la sociedad ha cambiado, y mucho, así pues poco podremos aprender. Pero la cosa es que Fede se equivocaba. Mucho. Proletariado y burguesía podrán seguir ad calendas graecas peleándose por la puta plusvalía pero, la verdad, los hechos que luego son Historia los construyen otras cosas, y los construyen también las ambiciones, envidias, cortedades y pies forzados ideológicos de las personas que en cada momento están erguidos en los puteales del poder, tomando decisiones.

Es importante leer este libro para comprender esto. Y luego mirar a Ucrania. O a China. O

viernes, abril 11, 2014

Reflexionando

Este blog estará reflexionando sobre la muerte de Adonis durante los días por venir.

Que se pase bien.

miércoles, abril 09, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (5)

Terminada la segunda guerra mundial, allá por agosto de 1946, para Leónidas Breznez llegaba el momento de dejarse de coñas provincialistas y de, en consecuencia, intentar jugar la Champions League del poder soviético en aquella URSS estalinista en la que tan complejo y peligroso resultaba dicho juego.

lunes, abril 07, 2014

El hombre que sabía hacer bien las cosas (4)

En el verano de 1941, inmediatamente después de la invasión alemana de la Unión Soviética, Leónidas Illych Breznev entró en la elite del ejército de Stalin, los que ya Trotsky había llamado los samuráis comunistas, tras ser nombrado jefe adjunto de administración del Grupo de Ejércitos del Sur, con grado de teniente coronel. Su jefe era Leónidas Korniets, que había sido segundo secretario del partido en el distrito de Dnepropretovsk. Menos de un año después, Breznev fue ascendido a coronel y nombrado comisario político jefe del 18 Ejército, sustituyendo a otro amigo suyo, Kirilenko, que había sido llamado a Moscú para supervisar la producción de aviones. Al final de la guerra le llegaría el rango de general y el nombramiento como jefe del directorio político del IV Grupo de Ejércitos de Ucrania.

miércoles, abril 02, 2014

Una homilía

Bueno, como últimamente parece que la cosa va de homilías, he pensado que tal vez os gustaría que os copiase aquí en un post una que fue muy famosa en su momento. Se trata de la homilía pronunciada por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón muy pocos días después de la muerte del general Francisco Franco y escaso tiempo después de la proclamación de Juan Carlos de Borbón como rey de España.

Tengo por mí que todo lector que tuviese menos de, digamos, 10 años, en 1975, tendrá problemas serios para captar todos los significados que portan estos párrafos. Esto es así porque dará por sabidos, esto es por normales, muchos hechos que no lo eran en el momento en que Tarancón pronunció estas palabras. La pongo, sin embargo, porque a mí de esta homilía lo que más ha gustado siempre ha sido, más que el contenido, el tono. Mi opinión particular es que la Iglesia española actual no ha perdido el contenido; básicamente, sigue defendiendo las mismas cosas que defendía Tarancón y su Biblia particular, que eran los cánones del Vaticano II. Lo que sí ha perdido ha sido el tono. La iglesia española, sea para oponerse al aborto o para mostrarse comprensiva con los crímenes etarras; sea para combatir el guerracivilismo o para denunciar la pobreza en España, ya no sabe decir las cosas como entonces las decía.

Aquí queda, pues.

Libia (y 14)

A pesar de los muchos errores, fundamentalmente estéticos, cometidos por el gadafismo en su nueva etapa de buen rollito internacional, al final de la primera década del siglo XXI el régimen parecía haber conseguido sus objetivos principales. Los informes favorables del Fondo Monetario Internacional habían conseguido que el rubro investing in Libya reapareciese en los seminarios bursátiles, y el país registraba una entrada bastante frecuente de nuevos inversores en su interior. Por lo demás, cuando menos en la superficie, el elemento revolucionario del régimen parecía no estar en cuestión. En esto, se podría decir, Libia se parecía un poco a China: un país que mantiene sus esencias revolucionarias mientras, al mismo tiempo, alimenta un capitalismo fácil, y sin tensiones sociales. Olvidándonos del pequeño detalle de que afirmar que China no tiene tensiones sociales es un tanto optimista en exceso, en el caso de Libia no es, desde luego, tan cierto.

lunes, marzo 31, 2014

Libia (13)

En el momento de torcer la esquina del siglo, los salarios en Libia llevaban casi veinte años congelados. Los sucesivos embargos liderados por Estados Unidos habían terminado por ser efectivos a la hora de provocar un colapso del régimen libio. Muamar el-Gadafi, ciertamente, adoptaba, en cada renuncia, una retórica orgullosa: cada paso atrás en el esquema revolucionario lo vendía como un paso evolutivo, como un cambio que la revolución se podía permitir porque estaba ya consolidada. Nada de eso, sin embargo, era verdad. La revolución no había conseguido construir una economía petrolera, y la práctica totalidad de lo que el país necesitaba para pasar el día a día era importado.

jueves, marzo 27, 2014

Libia (12)

Con el tiempo Libia, a causa de su dirección basada en comités revolucionarios que negaban al Estado y, sobre todo, los caprichos y fobias de su primer representante, acabó cayendo en la tan inesperada como en el fondo inevitable crisis económica. A lo largo de los años ochenta, conforme los ingresos del petróleo fueron perdiendo suelo, y no digamos ya en los noventa, cuando a George Bush padre la jugada de la primera guerra del Golfo le sale, en este punto, de cine, Libia comienza a verse condenada a ver colas interminables en las tiendas de alimentos básicos y, en general, escasez. A ello hay que unir que la reacción de los gestores del país a estos problemas, derivados fundamentalmente de los embargos dictados desde Washington, fue tirar de reservas, con lo que tardaron demasiado tiempo en generar consecuencias económicas para el país.

miércoles, marzo 26, 2014

Libia (11)

Acabamos de decir que Gadafi acabó dándose cuenta de que lo que tenía que hacer era ser menos revolucionario de lo que había sido hasta ese momento. Pero no hemos dicho, exactamente, que le llevase apenas un telediario darse cuenta de eso. De hecho, su primera reacción a los bombardeos estadounidenses, lejos de la que apuntamos, fue perseverar en el error. Libia, después de 1986, pasó a implicarse en el apoyo del terrorismo como no lo había hecho nunca, hasta el final de su ominosa década de los ochenta.

lunes, marzo 24, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (3)

El 28 de enero de 1938, la edición del Pravda incluia en su primera página la foto de un hombre ya calvo y con cierta pinta de hombre de campo: Nikita Kruschev, el hombre al cual el Plenario del Comité Central del Partido Comunista ucraniano había elegido primer secretario. Probablemente Leónidas Breznev no lo sabría en ese momento, pero con aquella primera página se estaba laborando la lanzadera que, durante un cuarto de siglo, iba a elevarlo a los eslabones superiores de la estructura de poder de la Unión Soviética, aportándole la oportunidad de llegar a ser, según se vea, el hombre más poderoso del mundo, o el segundo.

jueves, marzo 20, 2014

Libia (10)

En realidad, durante buena parte de los años setenta, el régimen libio no mostró un especial interés en enfrentarse con los intereses occidentales, y Estados Unidos les dejó hacer, interesado como estaba en que el país no cayese en la órbita de influencia soviética. Por ello, Washington nunca reaccionó seriamente a la decisión de Gadafi, a la muerte de Nasser en 1970, de erigirse en su heredero en la construcción de una estrategia panárabe en la zona que presentase batalla a la influencia occidental. Los estrategas de Langley calcularon que, siendo como era Gadafi bastante infatuado y un poco pollas con la cuestión del nacionalismo árabe, acabaría a hostias con sus propios correligionarios. Y no se equivocaron, porque primero fue el propio Gadafi quien partió peras con el régimen del egipcio Anuar el-Sadat, al que consideraba tibiamente nasserista; y, en 1980, fue Arabia Saudita quien mandó a freír vientos a Trípoli, fundamentalmente a causa de su manía de ir por libre en el tema del petróleo.

lunes, marzo 17, 2014

Libia (9)

Ya a finales de la década de los setenta, a causa de la obstinación del régimen libio de mantener su antiamericanismo incluso más allá de lo que lo que lo hacían otros países del mundo árabe, así como las primeras sospechas de que podía estar financiando terroristas, Estados Unidos había comenzado a propugnar restricciones al comercio con el país. En 1981, La situación dio un salto cuántico más con la salida de varias compañías petrolíferas estadounidenses del país y, finalmente, en 1982 llegó el embargo de Washington al petróleo libio.

jueves, marzo 13, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (2)

Breznev estuvo en la escuela de Kursk entre 1923 y 1927. Tras este periodo formativo, fue destinado como supervisor en una explotación en Orsha, en la Rusia Blanca, más o menos a la misma distancia de Moscú de la que separa Madrid de La Coruña. A pesar de estar muy lejos de Kamenskoye, Orsha está en las orillas del mismo río: el Dnieper. Fue en esa estancia cuando Leónidas conoció a una enfermera llamada Victoria Petrovna, que se acabaría convirtiendo en su mujer.

lunes, marzo 10, 2014

Libia (8)

Hay una pregunta relevante: ¿por qué Gadafi y su régimen libio consiguieron concitar tantas ilusiones en occidente? ¿Por qué algunos intelectuales, periodistas y ciudadanos en general, gustaron de llevar de vez en cuando vestimentas a la libia, amén de predicar a los cuatro vientos que Gadafi era un genio que había conseguido introducir el socialismo en el mundo árabe y enseñaba una nueva vía al mundo?

viernes, marzo 07, 2014

El hombre que sabía hacer las cosas bien (1)

Alguna vez ya ha pasado en este blog que he concelebrado en el tiempo dos series distintas. Es a gusto del cliente, que así no se ve abrumado por un montón de textos sobre el mismo tema (que lo mismo le interesa menos) y puede ir poniendo su atención en otras cosas.

Además, hay un pequeño aliciente más en esta historia que quiero comenzar a contaros aquí porque, como hace unos días decía un comentario a uno de mis posts, hay demanda de información sobre Ucrania, y de Ucrania, aunque sea indirectamente, tendremos que hablar aquí queramos o no, porque será en Ucrania donde transcurra una parte no poco importante de esta Historia.

Os quiero contar el relato de, como reza el título de esta serie, un hombre que sabía hacer las cosas muy bien. O sea, sabía colmar perfectamente las expectativas de sus jefes y, precisamente por eso, llegó él mismo a ser algún día un jefe supremo. Y lo escribo porque me da rabia que se esté olvidando la figura de este hombre que, sin embargo, tiene mucho que ver con el mundo actual en el que vivimos, que fue, en gran parte, preconfigurado por sus aciertos y, de modo nada despreciable, por sus errores. Porque Leónidas Breznev sabía hacer las cosas bien, pero eso no le impidió equivocarse.

lunes, marzo 03, 2014

Libia (7)

En 1973, Muamar el-Gadafi comenzó trece años de revolución que, por lo tanto, no terminarían hasta 1986. Durante aquellos años, el dinero fluyó gracias al petróleo hacia el país en auténticas paletadas. La renta per cápita libia se multiplicó por cinco en muy pocos años.

Con ese apoyo de gran importancia, Gadafi redobló su cruzada contra todos los impedimentos existentes para que el pueblo ejerciese el poder efectivo sobre ese país sin Estado que había imaginado. Fruto de esta intención es lo que se conoció como la Tercera Teoría Universal del mandatario libio. Probablemente inspirado en la mitología y estética maoísta, Gadafi codificó su nueva teoría política en el denominado Libro Verde. Un texto que desborda en todas sus páginas una profunda desconfianza en los partidos políticos y en las instituciones estatales, y que concluye la necesidad de crear la denominada Jamahiriya, esto es el país directamente gestionado por sus ciudadanos, sin intermediarios. La anti-burocracia, anti-tecnocracia, anti-clase política que tan atractiva será, durante mucho tiempo, a los teóricos europeos del 15-M de la época.

jueves, febrero 27, 2014

Libia (6)

A pesar de esta retórica revolucionaria bottom-up, Muamar el-Gadafi se tomó su tiempo para partir peras con los Estados Unidos. Washington colaboró en este sentimiento, pues consideraba que todavía era posible que Libia permaneciese fuera de la órbita de la URSS, que era lo único que, al fin y a la postre, le interesaba.

Como consecuencia, Estados Unidos no le puso peros a la que se convirtió pronto en la principal idea expresada y defendida por Gadafi: la unión árabe. El mandatario libio compartía con su maestro y ejemplo, el egipcio Nasser, el sueño de una unión de países árabes que crease una nación con capacidad de influencia en el mundo. Creía, además, que la enorme fuerza de su petróleo era un interesante activo a añadir a aquel experimento. Y no se puede decir que no creyese lo que decía, porque en apenas dos décadas acabaría por impulsar la friolera de siete uniones diferentes: En 1969, impulsó el que se conoció como el Charter de Tripoli, esto es la unión de Libia, Egipto y Sudán; en 1971, Tratado de Bengasi, creó la unión con Egipto y Siria; en 1972 se fusionó con Egipto, en 1973, en virtud de los acuerdos de Hassi Messaoud, con Argelia; en 1974, Tratado de Djerba, con Túnez; con Chad en 1981; y, finalmente, en 1984, firmando el Tratado de Oujda, con Marruecos.

lunes, febrero 24, 2014

Libia (5)

Meter pasta en un país atrasado que, además, no tiene demasiadas ganas de superar las formas de dicho atraso, es plantar el germen de un enfrentamiento. Libia no es una excepción. Conforme los pozos de petróleo comenzaron a bombear crudo hacia el exterior y dinero hacia el interior, las inversiones realizadas acabaron por permitir la creación de una joven clase tecnocrática, de corte moderno, alejada de los pies forzados tribales que gobernaban el país.

viernes, febrero 21, 2014

Libia (4)

Por una vez en la vida, a Libia le había tocado la lotería. Eso sí: le había tocado el Gordo. Colocada a tiro de lapo de una Europa de posguerra que cada vez necesitaba más petróleo, descubría que tenía el área de Sirt petada de combustible fósil muy ligero y con poco sulfuro, o sea petróleo pata negra. Además, y al contrario que otros productores árabes, ni tenía que hacer pasar su crudo por otro país, ni tenía que usar el canal de Suez.

Y, además, hay que reconocer que lo planificó todo muy bien.

lunes, febrero 17, 2014

Libia (3)

Los poderes occidentales no dudaron lo más mínimo en apostar por Libia para hacer del país un aliado. Casi una década después de la independencia, de hecho, Libia era uno de los principales receptores de ayuda financiera de los Estados Unidos, a cambio de lo cual tanto Washington como Londres tenían acceso libre a las bases militares de Wheelus y al-Adem. Esta situación contrastaba claramente con la que se producía en el que había sido el principal bastión británico en Oriente Medio, Egipto, donde el nacionalismo arabista de Gamal Abdul Nasser estaba cambiando las cosas de forma muy relevante.

viernes, febrero 14, 2014

Libia (2)

En octubre de 1918, cuando Turquía firmó el armisticio de la Gran Guerra, Italia se apresuró a aventar los acuerdos de Londres de abril de 1915, que le otorgaban la soberanía sobre Libia. Sin embargo, agotada tras una guerra, no tenía ningunas ganas de seguir disparando balas en el norte de África, por lo que aceptó que, bajo la supervisión británica, la Sanusiya se estableciese autónomamente en la Cirenaica. En 1919, Italia aprobó dos estatutos distintos para la Tripolitania y la Cirenaica, de forma que cada una de las regiones tendría su propio parlamento.

martes, febrero 11, 2014

No lo pillo

En todo discurso hay un elemento fundamental que se puede definir con las palabras «coherencia interna». En el muy reciente discurso sobre el Estado de la Unión, y entre los muchos temas que trató, el presidente Obama se refirió a la emisión de unos nuevos activos financieros públicos, los denominados bonos MyRA, diseñados para que las personas de sueldos bajos o medios pudiesen comprarlos. En su discurso no se refirió a esas personas hablando de persons, o people. Utilizó la palabra folks. Tipos, pavos, pollos. Quería dejar bien claro de quién estaba hablando. Si hubiese dicho, un suponer, gentlepersons, probablemente nadie le habría entendido bien.

Así las cosas, ponerse encima del cuerpo unos aperos de vestimenta que un español medio tendría que pasarse quince años sin beber una mísera caña para poder pagar, para luego subir a la tribuna y decir «estoy en la ruina», no es, lo que digamos, un discurso coherente. Pero es exactamente lo que la familia del cine español hace cada vez que las cosas no le van como querría. El discurso del cine español se parece al de aquel banquero, (creo recordar que era Higinio Torras, el presidente del Banco de los Pirineos), que en una entrevista periodística dijo: «estoy arruinado»; e, inteligentemente repreguntado por el periodista sobre qué consideraba él por estar arruinado, contestó: «a tener diez millones [de la época] en el banco». Luego, el personal no responde a sus electrochoques, y ellos se extrañan.

El cine español es lo más parecido al nacionalismo que hay más allá de los partidos nacionalistas. Su estrategia es la misma: buscar un enemigo y encalomarle todos los males que sufre. Si, además, su enemigo tiene el gesto de escurrir el bulto, mejor que mejor.

Ya he escrito otras veces que la jugada realizada por las personas del mundo del espectáculo durante estos últimos cincuenta años merece un aplauso cerrado. En tiempos de la II República, el mundo de la farándula estaba tan o más implicado con los objetivos políticos del momento (ahí está La Barraca, y otros muchos proyectos); pero, sin embargo, a nadie se le ocurría considerar que los actores eran intelectuales con derecho a ser especialmente respetados, dotados de la condición de ciudadanos especiales, en el terreno de la opiniones. Ese calificativo se reservaba para los escritores y los directores, que son los que realmente tienen que hacer un esfuerzo intelectual.

Gracias al franquismo (lector, por favor, regrese un momento a la palabra que se ha escrito en itálica), esa etapa de la vida de España que todo lo cambió y todo lo condicionó, los actores cambiaron de estatus. Aupados en sucesos a los que se dio gran trascendencia, pero que en realidad no dejaron de ser conflictos como los tuvieron también los torneros, los fresadores y hasta los sexadores de pollos, los actores se convirtieron en una parte de la intelectualidad. En realidad, en el caso de un actor, eso equivale a aceptar barco como animal acuático; porque así como es imposible escribir El Quijote sin tener en la cabeza algo más que la clasificación de la Liga BBVA de las últimas cuatro semanas, sí es posible, con ese bagaje, interpretarlo. Groucho Marx explicó en los años sesenta que Margaret Dumont, su sempiterna compañera en varias de las grandes películas de su saga, nunca entendió los chistes que él hacía sobre ella. A una actriz creo que es de una peli que se llama Milicianas la escuché en la tele contar que cuando había hecho la película había alucinado, porque, cito de memoria, antes de hacerla no tenía ni idea de «el follón» que se había montado en Barcelona en mayo del 37. Acto seguido soltó la típica perorata sobre eso de que si la guerra civil fue una lástima porque cercenó la República democrática y tal, y yo me preguntaba cómo se puede sostener la dicha opinión, o cualquiera, sobre la materia, sin tener antes información sobre, entre otras cosas, «el follón» que se montó en Barcelona en mayo del 37.

Los actores han adquirido condición de intelectuales por interpretar a los personajes que inventan los intelectuales. Es lo mismo que si considerásemos ingeniero a Fernando Alonso por saber pilotar una complejísima obra de ingeniería como es un fórmula uno. Pero es un hecho que la mayoría de la gente no percibe la incongruencia básica de este plantemiento. Y, además, al mismo tiempo que descubrían la política, los actores descubrieron su tirón mediático. El hecho, también filosóficamente absurdo pero en cualquier caso real, de que el humano medio es más proclive a adoptar la opinión que tenga George Clooney sobre los alimentos trasgénicos que la que tenga un ingeniero químico medioambiental con un máster del MIT y siete doctorados honoris causa. Clooney es bien parecido y en cambio el ingeniero tiene los codos pelados de tanto estudiar, está fofo y es feo. Y no lo conoce nadie.

Así las cosas, actores que para parir a su churumbel alquilaron no sé cuántas habitaciones de la misma planta de un hospital californiano, o sea que se lo pueden pagar, suben a la palestra a decir que el problema del cine es que la Administración no pone pasta, bien sea poniéndola (subvención), bien sea no cobrándola, esto es dejando al cine fuera del arreón fiscal que nos llega con la crisis y que afecta a otras muchas cosas (de hecho, por pura teoría de los vasos comunicantes, se les debería aplicar más si al cine se le bajase el IVA). Desde un punto de vista liberal, se podría pensar que a lo mejor el problema es que ellos, que tienen pasta (el churumbel, California, bla), no la arriesgan. De donde cabe deducir que la idea central de nuestra gente del cine es que éste no debe basarse en ser una práctica de riesgo; porque si lo pensasen, arriesgarían una pasta que, salvo noticia en contrario, sigue en sus bolsillos.

Yo creo que éste es el elemento nuclear que me separa del cine español. Mucho más que considere (que lo considero) que es, básicamente, de cuestionable calidad. Me cuesta entender que alguien crea que para poder dar un salto, alguien tiene que ponerle una red, aunque sólo sea media red; por la simple razón de que el parado que ayer capitalizó su prestación y hoy está pagando con gran sacrificio los 17.000 euros de traspaso de una taberna, no tiene ni un cuarto, ni un tercio, ni siquiera una décima parte de red. No acabo de entender por qué ese colombiano que se recicla de encofrador a cocinero/camarero tiene que arriesgarse al 100%, pero el que hace una película lo tiene que hacer en un porcentaje menor.

El cine español no quiere difundir la cultura. No quiere  hacer eso porque, si quisiera, sería el primero en decir que hay que instrumentar un sistema para que obras como El otro lado de la cama o Pagafantas no puedan subvencionarse, porque no son cultura (otro de los triles del lobby del cine es llevar a la gente a creer que cultura y entretenimiento son la misma cosa). El cine español, ya lo he dicho, no quiere difundir la cultura; quiere construir un corralito de seguridad, un corralito dentro del cual sea posible vivir sin someterse al juicio del mercado, o sea del público. Y lo curioso es que convoca, en solidaridad con ello, al propio público; y éste se la otorga, con lo cual, lo tengo que escribir así, ya no sé cuál de las dos partes está más perdida en la vida.

Hay un mal en la cultura y el espectáculo españoles que está ya tan profundamente enraizado que yo creo que es imposible de extirpar. Este verano pasado, conduciendo, escuché en Radio 1 una entrevista creo (no estoy seguro, por ahí habrá algún podcast) que a Kiko Veneno, que por entonces sacaba disco y empezaba a girar en conciertos propios de la canícula. Se quejaba Veneno de lo mucho que los tiempos han cambiado, y decía algo así como (resumo de mis recuerdos): «antes, cuando actuabas, el Ayuntamiento te pagaba por hacerlo, y ya estaba; ahora tienes que ir a taquilla, y te llevas, o no te llevas, dependiendo de que la gente vaya, o no»... señores de la cultura (y del espectáculo): eso que para ustedes, para Kiko Veneno, es una realidad nueva, es el panem noster quotidianum para el resto del mundo. A nuestro amigo colombiano, el de la taberna, el Ayuntamiento de Getafe no le compra los primeros 300 cafés, los sirva o no. Su primo Washington Jesús lleva dinero a casa si coge pasajeros en el taxi; y si no, no. De hecho, es que ni siquiera hay que salir de la cultura. Hay en el mundo mogollón de concertistas clásicos, pintores, escultores, novelistas, que no cobran si no venden; no cobran si a la gente no le molan sus interpretaciones, o sus obras.

Una de las cosas que hacen mucho los actores y cinéfilos en general es reinterpretar el pasado. Estos días, en foros y comentarios varios que surgen en internet al calor de la pasada gala goyesca, se recuerda eso de que los artistas siempre han disfrutado el mecenazgo, así que no hay de qué sorprenderse de que se pida la subvención. Confundir mecenazgo y subvención es un error gravísimo; de hecho, es un error tan grave que lo racional es renunciar a explicarlo, porque es tan evidente que quien está en condiciones de entenderlo, lo entiende sin esfuerzo; y quien no lo entiende, no lo hará así se lo expliquen las marionetas de Barrio Sésamo.

Pero, en todo caso, este argumento comete la falacia, las más de las veces inconsciente todo hay que decirlo, de olvidar que los ejemplos de mecenazgo que se manejan son los positivos, esto es los ejemplos de quienes se beneficiaron de ello. La protección que el conde de Floridablanca otorgó a Francisco de Goya, por ejemplo. Sin embargo, para poner las cosas en auténtica perspectiva, deberemos recordar que Goya no era el único pintor que pululaba por Madrid a finales del XVIII. Había otros muchos, de los que sabemos poco o incluso nada; y nada sabemos de ellos porque, siendo como eran peores pintores que Goya, nunca atrajeron el interés ni de Floridablanca, ni de la Corte, ni de nadie, y tuvieron, con seguridad, que malvivir de vender sus lienzos a cuarto, o dedicarse a otra cosa que les pusiera comida en la mesa.

Lo que pretende el cine español, básicamente, es que todos los pintores de aquel Madrid, los buenos y también los malos, puedan ser pintores. Quieren un sistema en el que la opinión de la gente sobre El albañil herido no importe una mierda y que, de hecho, esta obra maestra tenga que convivir, colgada en una pared a la misma altura, con cualquier cagarro polícromo abortado por cualquier tonto'l'haba que se crea pintor, ergo merecedor de subvención. Es algo lógico y humano: no quieren tener que discutir entre ellos sobre quién hace buen cine y quién lo hace malo, quién actúa bien y quién interpreta como el culo. Su concepto de juzgar la labor del cine español es la gala de los Goya: un acto en el que ellos mismos se juzgan a ellos mismos. Una especie de meritocracia cooptada. A costa del contribuyente, of course. Deberían meditar un poco sobre el pequeño detalle de que algunos de sus creadores más exitosos, en el campo de la cultura o del mero entretenimiento fílmicos, sean, precisamente, quienes menos van a ese acto.

Dice el presidente de la Academia de la cosa que hacer cine en España es un acto heroico. Hay gente que piensa, que lo ha pensado muchas veces en distintos momentos de los últimos cuatro mil años, que es que, en realidad, un acto de creatividad que no se plantee en condiciones épicas corre peligro de ser cualquier cosa menos una obra de arte. Las confesiones de Enrique Jardiel sobre cómo era su vida en el momento en que estaba escribiendo algunas de las páginas cumbre de la comedia escénica española; la afirmación becqueriana de que no se puede versificar el amor si no se ha perdido; tantos y tantos casos nos enseñan que cuando se crea desde un sillón bol y con el riñón tibio, se corre peligro de parir creaciones contrahechas, aburridas, sosas, faltas de ritmo, autocomplacientes, monotemáticas. Entiéndase: nadie en su sano juicio desea que otra persona deba realizar su labor en condiciones incómodas. Pero llama la atención que un creador intelectual no apele, en circunstancias comprometidas, de pobredumbre o escasez de medios, a la creatividad, a la grandeza del intelecto humano, a la capacidad de hacer, en el peor de los momentos, la mejor de las obras. No. Apela a que la fiscalidad ponga las entradas baratas (porque de ponerlas ellos mismos, ni hablamos), y a que vuelva el torrente de dinero. En otras palabras, Alejandro Amenábar se equivocó rodando Tesis. Tenía que haber esperado a que la Comunidad de Madrid le soltase una pastizara y poder rodar Titanic en el lago de la Casa de Campo.

Aquí tiene que haber algo que no pillo, seguro.

lunes, febrero 10, 2014

Libia (1)

¿Por qué Gadafi; por qué Libia? La respuesta es obvia: por el petróleo. Eso sí, hay alguna cosa más. En todo caso, si la explicación que ya hemos escrito, por el petróleo, ya te vale, estas notas no son para ti. Estas notas buscan contar algo de la Historia reciente de Libia, con el intento de explicar por qué Muammar el Gadafi se ganó el triste mérito de ser atacado por fuerzas internacionales, debilitado hasta el punto de caer como máximo dirigente del país. Esto es lo que voy a intentar contarte durante los próximos posts.

viernes, febrero 07, 2014

Galiza ceibe (al completo)

Como un servicio al ciudadano, aquí os dejo el texto completo de Galiza ceibe, o sea una breve historia del nacionalismo gallego.

jueves, febrero 06, 2014

Galiza ceibe (y 11)

Cuando llega la Transición, obviamente las fuerzas políticas gallegas se centran en el tema de la autonomía. Eso sí, no lo hacen como en el País Vasco o en Cataluña, y la razón fundamental para ello es que, para cuando llega la democracia, y a despecho de experimentos que se producirán algunos años después, la referencia histórica del nacionalismo gallego, el Partido Galeguista, está laminada. Castelao, ya lo hemos dicho, murió en 1950, y esto lo coloca en una evidente inferioridad de condiciones frente a Josep Tarradellas o el ex peneuvista, ya batasunero, Telesforo Monzón. Galicia prácticamente no tiene líderes históricos, y para uno que tiene, Ramón Piñeiro, es persona que, por mor de la reclusión sufrida, se ha apuntado tiempo atrás al movimiento gallego culturalista (mucho poema enxebre, mucho estudio etnográfico, mucha gaita, y tal) y no quiere saber nada del movimiento político propiamente hablando.

lunes, febrero 03, 2014

Galiza ceibe (10)

Ni siquiera ahora que, como toda España, el nacionalismo gallego tiene un enemigo en su paisano el ferrolano Francisco Franco, logrará la unidad. En realidad, la principal colonia gallega fuera de España, Buenos Aires, ya estaba dividida en los años veinte, entre los emigrados independentistas y los más afines a las fuerzas republicanas. La llegada de Castelao a la capital argentina pareció limar estas asperezas y, de hecho, en 1942 se funda un grupo en el exilio, la Irmandade Galega, que parece ser aglutinadora de tendencias (además de editora de A Nosa Terra en el exilio). Sin embargo, los enfrentamientos nunca desaparecerán, muy especialmente entre primeros emigrados, esto es gallegos establecidos en Argentina antes de la guerra, y nuevos emigrados.

jueves, enero 30, 2014

Las enfermedades de España

Una vez, hace algún tiempo, estaba conversando con una amiga y compartiendo con ella mi pesimista visión de la Historia de España, lo cual equivale a decir nuestro presente. En un determinado momento, ella me vino a decir que no terminaba de entender, si yo le decía que España no había sido siempre una nación enferma de las dolencias que yo denunciaba, en qué momento exactamente había enfermado. Es una pregunta profunda y dificultosa de abordar. Pero precisamente por eso acabas dándole vueltas, y te salen algunas ideas. Por ahí va este post de hoy.

miércoles, enero 29, 2014

Galiza ceibe (9)

El de 1934, como sabe todo el mundo, fue el peor año para el sentimiento nacionalista o autonómico en mucho tiempo. Una persona de cierto poder político y no muchas luces estratégicas, Lluis Companys, se dejó convencer por uno de sus ministros, el filofascista Dencàs, de que la cosa estaba ya madurita para que Cataluña se fuese por su parte. Así, coincidiendo con el golpe de Estado revolucionario de las izquierdas, montó el pollo independentista, aunque en cuando salieron las tropas del general Batet a la calle, las ínfulas se fueron al carajo. Companys terminó en la cárcel, Dencàs huyendo por las alcantarillas, y la autonomía catalana, la única que había conseguido avanzar en realidad, suspendida.

lunes, enero 27, 2014

Galiza ceibe (8)

Las divisiones que generó en el grupo parlamentario gallego la discusión sobre la forma de Estado que debía adoptar España hicieron caer en el olvido el tenue borrador de Estatuto que había redactado la ponencia controlada por la ORGA tras la asamblea de junio que, hemos de recordar, prefirió preterir otros proyectos más sólidos, y también valientes, procedentes de otras instituciones gallegas.