Los dos decretos que nadie aprobó
La Constitución más democrática del mundo
El Terror a cámara lenta
La progresiva decepción respecto de Francia e Inglaterra
Stalin y la Guerra Civil Española
Gorky, ese pánfilo
El juicio de Los Dieciséis
Las réplicas del primer terremoto
El juicio Piatakov
El suicidio de Sergo Ordzonikhidze
El calvario de Nikolai Bukharin
Delaciones en masa
La purga Tukhachevsky
Un macabro balance
Esperando a Hitler desesperadamente
La URSS no soporta a los asesinos de simios
El Gran Proyecto Ruso
El juicio de Los Veintiuno
El problema checoslovaco
Los toros desde la barrera
De la purga al mando
Los poderes de Lavrentii
El XVIII Congreso
El pacto Molotov-Ribentropp
Los fascistas son ahora alemanes nacionalsocialistas
No hay peor ciego que el que no quiere ver
Que no, que no y que no
Poca gente puede decir que superó la tortura. Hay, eso sí, casos como el del militar Alexander Vasilievitch Gorbatov. Pasó cuatro días en la Lubianka, tras lo cual le dieron papel y bolígrafo para que confesase sus crímenes por escrito. Pero se negó. Lo trasladaron a Lefortovo. Lo torturaron cinco veces, todas las cuales terminó literalmente bañado en sangre. Luego recibió otras cinco sesiones. Y una tercera serie, en la que el comandante deseó su muerte, pero no confesó. Finalmente, lo condenaron a quince años sin haber confesado. En 1941 lo sacaron de los campos de Kolyma. Lo recibió el mariscal Semion Konstantinovitch Timoshenko, quien le restituyó el rango a cambio de que estuviese callado.